Menos publicidad de comida chatarra para erradicar la obesidad: OMS
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Menos publicidad de comida chatarra para erradicar la obesidad: OMS

Entre las consideraciones para combatir la obesidad está fomentar que los niños aprendan a identificar cuáles son los alimentos sanos, y cómo llevar una dieta equilibrada.
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Por Nayeli Roldán
4 de mayo, 2015
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

La prevalencia de sobrepeso y obesidad aumentó 27% en adultos y 47% en niños entre 1980 y 2013, por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prepara una serie de propuestas que sirvan como eje para que los países diseñen políticas públicas eficaces para erradicar la epidemia.

Entre las recomendaciones generadas hasta el momento en un informe previo de la Comisión para Erradicar la Obesidad Infantil de la OMS, se destaca “reducir la exposición” de los niños y niñas a la publicidad de comida chatarra y en cambio promover el consumo de alimentos saludables.

El informe se encuentra en el periodo de consulta con los diferentes actores y expertos sobre el tema y concluirá en junio próximo; el documento final, será presentado ante la Asamblea de la OMS y se pretende que lo ahí expuesto sirva para promover políticas públicas aplicadas a cada contexto contra un padecimiento que daños físicos entre la población mundial y altos costos en los servicios médicos de gobiernos.

En la página de internet de la Comisión, puede consultarse el informe previo con algunas de las consideraciones y propuestas de los expertos para combatir el sobrepeso y obesidad, un problema preocupante sobre todo entre los niños y adolescentes.

¿Cómo ganarle la batalla a la comida chatarra?

La OMS advierte que el problema de la obesidad y la comida chatarra es multifactorial, pero dedica un apartado especial para abordar posibles estrategias que fomenten una mejor alimentación sobre todo desde los primeros años de vida.

Uno de los desafíos está en encontrar el modo eficaz para que los niños aprendan elegir productos sanos y se acostumbren a tener una dieta equilibrada para las siguientes etapas de su vida. Para ellos es importante el entorno educativo, donde debe promoverse la actividad física y el aprendizaje sobre los efectos de los alimentos en la salud. De ahí que los expertos recomiendan la inclusión de enseñanza nutricional en los planes de estudio.

La evidencia demuestra el efecto de la publicidad con el consumo de alimentos poco dañinos para la salud, por ellos, la OMS recomienda un cambio en las políticas públicas para reducir la exposición de los niños al marketing de comida chatarra.

Se requiere, dice, un conjunto de acciones sobre la disponibilidad de los alimentos poco sanos, la accesibilidad financiero y la publicidad, toda vez que mientras “el acceso a productos de alimentación sanos es limitado, los productos de alimentación ultra procesados son a menudo la única alternativa disponible y económica”.

La propuesta de los expertos incluye mejorar los sistemas de distribución de productos saludables y desarrollar una estrategia publicitaria para su consumo. Además, debe asegurarse que los alimentos con alto contenido calórico se identifiquen como tales, lo que promovería comportamientos más sanos entre la población, pues tendrían elementos más claros para elegir el tipo de productos de consumo.

Otro aspecto a considerar es el uso de las “medidas fiscales” para “cambiar comportamientos de compra de alimentos”; esto, aunado a disminuir la exposición a la publicidad, es una medida eficaz, según la evidencia disponible.

Aunque en el gobierno federal de México lanzó medidas regulatorias limitar la publicidad de comida chatarra en televisión y cines en horarios infantiles, según la Alianza por la Salud Alimentaria, que incluye a 28 organizaciones civiles, “se trata de una regulación de excepciones”.

En el estudio “Contra la obesidad y la diabetes: una estrategia secuestrada”, elaborada por la Alianza, se advierte que la regulación excluye otros medios como internet, teléfonos, teléfonos y juegos, área de entretenimiento para los niños y niñas. Además, la medida así diseñada resulta poco eficaz, toda vez que 38.4% de los niños ve televisión entre las 20 y 22 horas, horario que quedó fuera de restricción.

En tanto, la industria diseña medidas eficaces para enganchar a los menores de edad, por ejemplo, la utilización de un personaje ficticio, celebridad o personaje popular, en 67% de los anuncios; en 46% de los comerciales se promueve un regalo o juguete para generar interés entre los niños, y más de 35% incluyeron una liga que vincula una página de web.

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Día de Muertos: Pomuch, el pueblo de México donde sacan los cadáveres para limpiar sus huesos

La tradición de un pequeño pueblo en Campeche de limpiar los restos de sus familiares antes de cada 1 de noviembre atrae la atención desde hace décadas incluso de turistas.
1 de noviembre, 2021
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Atención: este artículo contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.

Al entrar por primera vez en el cementerio de Pomuch es probable sentirse incómodo e incluso asustado al creerse observado por la atenta mirada de decenas de cráneos.

Aunque, durante esos primeros minutos de la visita, la persona que pasea por los estrechos y laberínticos callejones de este camposanto puede estar más preocupada incluso por no tocar y mucho menos tirar al suelo involuntariamente alguna de las cajas que contienen -y muestran- los huesos de los cadáveres.

Porque sí, en este poblado del estado de Campeche, en el sureste mexicano, los restos óseos de los fallecidos descansan todo el año en cajas entreabiertas que reposan en sus nichos del cementerio.

Sin embargo, es en esta época del año, justo antes del Día de Muertos, cuando sus vecinos protagonizan otra curiosa tradición que atrae a cientos de turistas: la limpieza de los huesos de sus familiares.

Este ritual, que en maya se conoce como Choo Ba’ak, se celebra en el pueblo desde hace al menos 150 años, según Hernesto Pool, promotor local de esta tradición.

“Nos basamos en la cosmología maya, que aseguraban que los muertos tenían más allá de una vida. Con esta tradición de tenerle culto a los muertos, entendemos que existe vida después de la muerte, que existe el paso del inframundo y luego regresa de nuevo”, le explica a BBC Mundo.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El proceso de limpieza

Pomuch pertenece al municipio de Hecelchakán, un caluroso y tranquilo lugar en la península de Yucatán.

Map

El ambiente relajado que se percibe en su cementerio ayuda a que, pasados unos minutos, vaya desapareciendo ese impacto inicial durante una primera visita al lugar.

Desde mediados de octubre, parientes de los fallecidos acuden para hacer la limpieza de huesos de sus difuntos y tenerlos listos para el 31 de octubre y 1 de noviembre, días en los que se cree que regresan los niños y los adultos respectivamente.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Las familias conversan tranquilamente entre sí mientras lo realizan. La mayoría trae flores y velas para adornar el nicho y también bellos paños bordados o pintados con flores y el nombre del difunto, sobre el que reposarán los huesos limpios y que permitirá retirar el usado el año anterior.

“Con la limpieza es como si se les bañara y con el nuevo paño es como cambiarles la ropa, porque están a punto de venir de visita y tienen que estar preparados. Las veladoras se ponen para que vean el camino y puedan regresar con nosotros”, cuenta Ricardo Yam, quien trabaja pintando los nichos y que se encarga cada año de limpiar los huesos de uno de sus gemelos, fallecido al nacer hace 28 años y por el que se sigue emocionando cuando lo recuerda.

Ricardo Yam

Marcos González
Ricardo Yam trabaja como pintor en el cementerio de Pomuch.

A algunos vecinos, sin embargo, les resulta duro ocuparse personalmente de limpiar los huesos de sus familiares, por lo que piden ayuda a personas como Venancio Tuz, sepulturero del cementerio.

Con asombrosa rapidez y tranquilidad, don Venancio limpia de manera mecánica el conjunto de huesos de quien se lo pide en menos de 15 minutos.

Uno a uno, va retirando el polvo de cada hueso con ayuda de una brocha y los vuelve a depositar en su caja sobre el paño nuevo.

Limpieza de huesos

Marcos González

“El orden para limpiarlos es como si ellos estuvieran parados (de pie), de abajo para arriba. Por eso a los lados de la caja van las costillas, luego los huesos de pierna y brazos, y lo último es el cráneo que va arriba en el centro. El cabello, como ve, nunca se pierde”, relata a BBC Mundo, sin dejar ni un minuto su trabajo.

El sepulturero cuenta que al menos deben pasar tres años desde la muerte de la persona para poder realizar la primera limpieza de huesos, una vez que el cuerpo se ha descompuesto.

Don Venancio

Marcos González
Don Venancio lleva 20 años limpiando huesos de cadáveres del cementerio.

Entiende que su trabajo no sea apto para todos. Cuenta que realizarlo “costaba al principio”, pero que ya está más acostumbrado tras 20 años dedicándose a ello. Durante estas semanas puede llegar a limpiar hasta 15 cuerpos al día. A cambio, pide 30 pesos (US$1,5).

Frente a él, dos jóvenes extranjeras observan el ritual en silencio mientras graban con su teléfono. Hay más localidades en la zona con tradiciones similares, pero es Pomuch la que atrae más atencion de turistas, especialmente desde que su práctica fue nombrada Patrimonio Cultural Intangible del estado de Campeche en 2017.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

El futuro de la tradición

Uno de los cuerpos limpiados por don Venancio es el del hermano de Carmen Naal. Ella dice que normalmente se suele encargar su marido, pero que este año decidió pedir ayuda al sepulturero ante el poco tiempo que quedaba para el 1 de noviembre.

“Además, esta vez están más sucios de lo habitual porque el año pasado no pudimos hacerlo por la pandemia y porque falleció mi mamá. Así que este año no podíamos faltar”, comparte con una sonrisa.

Carmen Naal

Marcos González
Carmen Naal acudió al cementerio para preparar a todos sus familiares tras no poder hacerlo en 2020 por la pandemia.

Esta vecina de Pomuch habla con pasión de esta tradición de la que siente gran orgullo. Para ella, la limpieza de huesos es un momento “muy íntimo y cercano, sientes como que estás abrazando con amor de nuevo a tu familia”.

La visita a este cementerio está marcada también por los alegres y llamativos colores que decoran los nichos, muchos de los cuales son pintados de nuevo antes del Día de Muertos.

“Se pintan y limpian como si fuera una casa en miniatura. Es como si los muertos se cambiaron de casa y hay que visitarles”, compara Naal.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González
Cementerio de Pomuch.

Marcos González

Ella se muestra esperanzada de que la tradición no desaparezca con las nuevas generaciones y asegura que a sus hijos les ha inculcado que quiere que sigan la tradición con ella una vez que muera, pero lo cierto es que apenas se ven jóvenes en el cementerio.

Una de ellas es María José, una adolescente que acompaña a su mamá y que asegura que continuará la tradición cuando ella no esté.

Ligia y M. José

Marcos González
Ligia se esfuerza en que su hija María José continúe con la tradición de la limpieza de huesos.

Su madre, Ligia Pool, asiste a una de las limpiezas que probablemente sea más impactante: la de un bebé.

De su hija, fallecida recién nacida hace tres décadas, se conservan pocos restos pero se adivina su edad por el tamaño de los mismos y unas pequeñas botitas de tela que luce en la limpieza.

“Platicamos con ellos, es como si los tuviéramos con nosotros. Murió su cuerpo, pero la persona sigue con nosotros y estos días son para festejarlos a ellos. Por eso los padres inculcamos esta tradición a los hijos, yo le digo a la niña: ‘esta es tu hermana, aquí está con 30 años, como si fuera ayer…'”, dice conteniendo el llanto.

Cuando se le pregunta a Hernesto Pool si comprende que muchas personas no entiendan su tradición, responde sin dudar. “Esto no es algo macabro, no es algo de miedo. En Pomuch no se adora a la muerte, se le respeta y se da el valor que merece, que es el paso de la vida”.

Cráneo en cementerio de Pomuch

Marcos González

Sea como fuere, quienes ocupan este cementerio continuarán tras el Día de Muertos asomando parte de sus cráneos desde sus cajas como símbolo de que “están en vigilancia, pendientes de nosotros con su mirada al frente y viendo hacia nuestro mundo”, según el promotor local.

Es en esa posición que esperarán por 12 meses a ser meticulosamente limpiados por sus seres queridos. “Y es que yo creo que los muertos de Pomuch no mueren hasta que nosotros los olvidamos. Por eso la importancia de esta tradición”, concluye Pool.

Cementerio de Pomuch.

Marcos González

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