Muere B.B. King, el Rey del Blues
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Muere B.B. King, el Rey del Blues

King falleció el jueves de forma tranquila mientras dormía en su casa de Las Vegas, indicó su abogado Brent Bryson.
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Por AP
15 de mayo, 2015
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B.B. KingBB King, que con sus apasionados acordes de guitarra y sus sentidas letras se convirtió en el ídolo de generaciones de aficionados y músicos, y se ganó el apodo de Rey del Blues, murió el jueves 14 de mayo en su casa de Las Vegas. Tenía 89 años.

King falleció de forma tranquila mientras dormía en su casa de Las Vegas, indicó su abogado Brent Bryson. Los preparativos para su funeral están en marcha, señaló.

El forense del condado de Clark John Fudenberg confirmó el deceso.

La mayor de los hijos sobrevivientes del músico, Shirley King, de la zona de Chicago, dijo estar disgustada por no haber tenido ocasión de ver a su padre antes de morir.

Aunque King siguió actuando hasta bien pasados los 80 años, el ganador de 15 premios Grammy sufría diabetes y su salud había empeorado en el último año. El pasado octubre sufrió un desmayo durante un concierto en Chicago, más tarde atribuido a la deshidratación y el agotamiento. Estaba recibiendo cuidados paliativos en su casa de Las Vegas.

Durante la mayor parte de una carrera de más de 70 años, Riley B. King fue no sólo el rey indiscutido del blues, sino también un mentor para decenas de guitarristas como Eric Clapton, Otis Rush, Buddy Guy, Jimi Hendrix, John Mayall y Keith Richards. Grabó más de 50 discos e hizo giras por todo el mundo incluso en su última década, a menudo ofreciendo 250 conciertos al año o más.

Este viernes 15 de mayo por la mañana, Clapton publicó un video en Facebook en el que se despidió de su “querido amigo e inspiración”.

BB King a dear friend and inspiration to me….

Posted by Eric Clapton on Viernes, 15 de mayo de 2015

King tocaba una guitarra Gibson apodada cariñosamente Lucille, con un estilo que combinaba hermosos punteos con sonoros acordes, sutiles vibratos y notas desgarradas.

El resultado podía producir escalofríos, al igual que su tema más conocido, The Thrill is Gone. Podía hacer llorar y gritar de angustia a su guitarra, al narrar esa historia de amor desvanecido que terminaba lamentando en tono gutural “Now that it’s all over, all I can do is wish you well” (“Ahora que todo ha terminado, todo lo que puedo hacer es desearte suerte”).

Su estilo era inusual. A King no le gustaba tocar y cantar al mismo tiempo, así que desarrolló un estilo de diálogo entre él y Lucille.

“A veces creo que hay más cosas por decir, para hacer que el público comprenda que intento hacer más”, dijo King a Associated Press en 2006. “Cuando canto, no quiero que usted oiga sólo la melodía. Quiero que viva la historia, porque la mayoría de las canciones tienen una historia bastante buena”.

Un tío suyo predicador le enseñó a tocar, y él afinó la técnica en medio de una pobreza mísera en el delta del Mississippi, la cuna del blues.

“Siempre intenté defender la idea de que el blues no tiene por qué cantarlo una persona que venga del Mississippi, como yo”, indicó en su libro de 1988 Off the Record: An Oral History of Popular Music.

“La gente tiene problemas en todo el mundo”, señaló. “Mientras la gente tenga problemas, el blues no podrá morir nunca”.

Uno de los que siguieron ese argumento fue Clapton, el roquero y músico de blues británico que colaboró con él en Riding With the King (escúchalo aquí en Spotify), un disco superventas que ganó un Grammy en 2000 al mejor disco de blues tradicional.

Aun así, la influencia del Delta era innegable. King empezó a recoger algodón en granjas arrendadas en la zona de Indianola, Mississippi, antes de ser un adolescente. Cobraba apenas 35 centavos por cada 100 libras de algodón, y seguía resolviendo deudas de aparcería cuando salió del ejército tras la II Guerra Mundial.

Se estrenó en la radio con un cuarteto de góspel en Mississippi, pero no tardó en mudarse a Memphis, Tennessee, donde un empleo como pinchadiscos en WDIA le dio acceso a una gran variedad de grabaciones. Estudió a los grandes guitarristas del blues y el jazz, como Djando Reinhardt y T-Bone Walker, y tocaba en vivo unos pocos minutos cada día con el nombre de “Beale Street Blues Boy”, después abreviado a B.B.

A través de sus emisiones y conciertos, pronto se ganó seguidores en la comunidad negra y grabó su primer éxito de R&B, Three O’Clock Blues, en 1951.

En la década de 1960 comenzó a llegar al público blanco, especialmente jóvenes aficionados al rock, con discos como “Live at the Regal”, que luego se consideraría una grabación histórica digna de preservación en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso.

Amplió más su público al actuar en 1968 en el Newport Folk Festival, y cuando sirvió de telonero para los Rolling Stones en 1969.

King fue introducido en el Salón de la Fama de la Fundación del Blues en 1984, y en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1987. En 1990 recibió un premio a toda su carrera del Salón de la Fama de los Compositores. También fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad, entregada por el presidente George W. Bush, regaló una guitarra al papa Juan Pablo II y cantó a coro Sweet Home Chicago con el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Pese a todo, King insistía modestamente en que sólo mantenía una tradición.

“Sólo soy alguien que tomó el relevo, porque empezó mucho antes de mí”, dijo a AP en 2008.

Desde que comenzó su carrera de músico profesional, se diría que King nunca dejó de actuar. Cuando no estaba grabando recorría el mundo incansable, interpretando 342 conciertos en noches distintas en 1956. En 1989 pasó 300 días de gira. Al cumplir 80 prometió que bajaría el ritmo, y lo hizo, a unos 100 conciertos al año.

Tuvo 15 hijos biológicos o adoptados. Once le sobreviven, según miembros de la familia.

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Pandora Papers: el territorio de Reino Unido que se convirtió en uno de los principales paraísos fiscales del planeta

Este territorio británico de ultramar aparece entre los principales receptores de "inversión extranjera directa" en el mundo, por delante de países como Alemania o Francia.
5 de octubre, 2021
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Las Islas Vírgenes Británicas (IVB) solamente cuentan con unos 36.000 habitantes, pero tienen más de 400.000 empresas. Un promedio de 18 compañías por persona.

Dicho así, uno podría imaginar que este pequeño territorio británico -cuya extensión apenas suma unos 153 kilómetros cuadrados- estaría cubierto de rascacielos y fábricas humeantes donde habría una incesante actividad económica.

En lugar de eso, lo que hay son playas idílicas y empresas de papel. Y es que las IVB son consideradas como uno de los mayores paraísos fiscales del planeta que, como dice el periodista Will Fitzgibbon, del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), “atrae por igual a corporaciones legítimas, celebridades, multimillonarios y criminales”.

Esa también es la razón por la cual cada vez que estalla un escándalo internacional sobre los fondos desviados hacia paraísos fiscales, el nombre de las Islas Vírgenes Británicas llega hasta los titulares de la prensa.

Eso es justo lo que acaba de ocurrir con la más reciente filtración de información financiera publicada por el ICIJ, conocida como los Pandora Papers.

Se trata de una filtración de casi 12 millones de documentos que revelan riqueza oculta, evasión fiscal y, en algunos casos, lavado de dinero, por parte de algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo.

Los datos fueron obtenidos por el ICIJ que ha estado trabajando con más de 140 organizaciones de medios, incluyendo el equipo del programa Panorama de la BBC. Durante meses, más de 600 periodistas en 117 países han estado revisando los archivos de 14 fuentes distintas encontrando historias que se publicarán esta semana.

En esta ocasión, una de las historias relacionadas con las Islas Vírgenes Británicas se refiere al registro de una empresa registrada allí que ha sido beneficiaria de una multimillonaria operación de bienes raíces para demoler los antiguos cines de la era soviética en Rusia para construir en su lugar centros comerciales.

iStories, una página de periodismo de investigación rusa que participó en la investigación de los Pandora Papers, descubrió que detrás de esta compañía se encuentra Konstantin Ernst, el presidente del mayor canal de televisión estatal de Rusia.

Konstantin Ernst.

Getty Images
Konstantin Ernst, presidente del mayor canal de televisión estatal de Rusia, aparece mencionado en los Pandora Papers.

Ernst registró esa compañía en 2014, el mismo año que él estuvo a cargo de organizar las ceremonias de apertura y cierre de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.

En su respuesta al ICIJ, Ernst señaló que no ha cometido (y que no prevé cometer) nada ilegal, pues “así es como sus padres lo educaron”.

De tierra de bucaneros a paraíso fiscal

Ubicadas en el Caribe oriental, las Islas Vírgenes Británicas están integradas por cuatro islas grandes y 32 islas e islotes más pequeños, de los cuales unos 20 están deshabitados.

Descubiertas por Cristóbal Colón en 1493, estas islas fueron ocupadas por el Imperio español en el siglo XVI, bajo cuyo control estuvieron por poco tiempo. Para 1648, la Tórtola, la mayor de las islas, estaba ocupada por bucaneros holandeses.

Pocas décadas más tarde, cayeron bajo control del Imperio británico, que en 1773 permitió la formación de un gobierno civil local, la creación de un consejo legislativo parcialmente electo y el establecimiento de cortes constitucionales.

En 1960 se convirtieron en una colonia de la Corona y, en 2002, en un territorio británico de ultramar, por lo que sus habitantes disfrutan de la ciudadanía británica.

Sir Francis Drake.

Getty Images
El explorador, marinero y corsario Sir Francis Drake es una de las figuras históricas vinculadas con las IVB.

Las IVB comenzaron a adoptar en la década de 1970 una legislación que las convertía en un destino para las inversiones offshore y en un paraíso fiscal.

Parte de su atractivo radica en su sistema fiscal.

Las IVB casi no tienen impuestos: no tienen un impuesto sobre la renta que sea efectivo, ni impuestos a las ganancias de capitales, ni impuestos a las herencias, ni impuestos a los regalos, ni impuestos a las ventas o al valor agregado”, destaca al respecto la ONG británica Tax Justice Network.

“Recauda ingresos principalmente a través del impuesto a los salarios, a la propiedad de tierras, así como distintas comisiones. Este es un patrón clásico de “paraíso fiscal” de obtener pequeñas cantidades de dinero de un gran número de transacciones y depender de los lugareños para pagar las facturas”, agregan.

Su otro gran atractivo reside en las facilidades que ofrecen para crear de forma barata y simple empresas de papel que permiten a sus propietarios mantener sus nombres fuera de la vista pública.

Hay muchas razones válidas por las que una persona puede querer que no se conozca que es dueña de determinadas inversiones, por lo que esta oferta de discreción resulta atractiva tanto para inversores legítimos como para aquellos que no lo son.

Más “inversión extranjera” que Alemania

Este esquema de atracción de inversiones ha resultado bastante rentable, al punto que este tipo de servicios financieros y corporativos generan el equivalente a la mitad de los ingresos fiscales, a la par del turismo, la otra gran fuente de financiamiento del país.

En 2019, las Islas Vírgenes Británicas recibieron unos US$57.997 millones en inversiones extranjeras directas, de acuerdo con cifras de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

El príncipe Carlos de Gales durante una visita a las Islas Vírgenes Británicas en 2017.

Getty Images
Los ciudadanos de las Islas Vírgenes Británicas son súbditos de la Corona y ciudadanos británicos.

Formalmente, ese monto las coloca por delante de economías desarrolladas como Canadá, Alemania y Francia. No obstante, por tratarse de inversiones en papel, su impacto real sobre el país es mucho menor.

La aparición de las IVB en los Pandora Papers, en realidad, no es una sorpresa, pues ya en 2016 en torno a la mitad de las casi 250.000 empresas offshore establecidas por el bufete Mossack Fonseca y reveladas en los Panama Papers estaban registradas en este territorio británico de ultramar.

En 2018, una investigación de la BBC reveló que compañías registradas en las IVB eran propietarias de una cuarta parte de las propiedades en Inglaterra y Gales que pertenecen a compañías extranjeras.

El archipélago caribeño es la sede oficial de empresas que poseen 23.000 propiedades, más que cualquier otro país”, señaló la BBC al destacar que ese hallazgo contribuía con los temores de que ese territorio británico esté siendo usado para evadir impuestos.

La implicación de las IVB en distintos escándalos financieros en el pasado llevó a que en 2013 Lord Oakeshott, un reconocido político británico, dijera que estos territorios “manchan el rostro de Reino Unido”.

Esos escándalos también han llevado a mejoras en los mecanismos de transparencia en los últimos años y a una mayor cooperación de las autoridades de esos territorios con la comunidad internacional para hacer frente a los problemas de evasión fiscal.

Sin embargo, las facilidades para mantener lejos de la vista pública la información sobre los propietarios de estas compañías offshore parecen facilitar la ocurrencia de irregularidades.

La ONG británica Tax Justice Network critica la política de las IVB de “no preguntar” y de “no ver el mal” a la hora de facilitar el registro de empresas, que, según señala, permite a sus dueños ocultarse detrás de una suerte de apoderados para lograr un secretismo aún mayor así como el establecimiento de compañías de forma fácil y a bajo costo.

“Esta supuesta eficiencia en el registro se ha traducido en una carta blanca para las compañías de las IVB para ocultar y facilitar todo tipo de abusos y delitos alrededor del mundo”, apunta la ONG.

Pese a todo, la cooperación de las Islas Vírgenes Británicas con las autoridades de otros países ha permitido a este pequeño territorio en el Caribe permanecer fuera de la lista de paraísos fiscales “no cooperativos” que elabora la OCDE.

Eso, claro está, no significa que las políticas de paraíso fiscal de las IVB no tengan un impacto en la evasión fiscal.

De acuerdo con estimaciones del Tax Justice Network, las Islas Vírgenes Británicas son responsables de una pérdida global de impuestos equivalentes a unos US$37.500 millones cada año.

Pandora Papers banner

BBC

Los Pandora Papers son una filtración de casi 12 millones de documentos y archivos que exponen la riqueza y los tratos secretos de los líderes mundiales, políticos y multimillonarios. Los datos fueron obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en Washington DC y han dado lugar a una de las investigaciones mundiales más importantes de la historia. Más de 600 periodistas de 117 países han analizado las fortunas ocultas de algunas de las personas más poderosas del planeta. El programa de investigación de la BBC Panorama y The Guardian dirigieron la investigación en Reino Unido.


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