'Regreso al futuro', un 2015 al que no llegamos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

'Regreso al futuro', un 2015 al que no llegamos

En 1989 llegaba a las carteleras la segunda parte de la saga 'Regreso al futuro', una película en la que se retrata un entonces lejano 2015. Casi 26 años después, los aficionados celebran la efeméride, e internet se llena de entradas sobre cuáles son los gadgets logrados en estos años.
Por Agencia Sinc
1 de mayo, 2015
Comparte

Originariamente Regreso al Futuro no estaba concebida como una trilogía, y la segunda (1989) y la tercera (1990) parte se crearon por el éxito de la primera (1985). / Universal Pictures

Recién llegado de su anterior periplo temporal, Marty McFly debe embarcarse en una nueva aventura cuando su amigo Doc aparece de improviso con una versión modernizada del coche DeLorean. Le pide que tanto el joven como su novia viajen al futuro para solucionar un problema con la ley que tendrá entonces uno de sus hijos.

Así comienza la segunda entrega de la película Regreso al Futuro. En ella, los tres viajeros emprenden una travesía algo caótica que les lleva al 21 de octubre de 2015, justo 26 años después de su estreno en los cines de todo el mundo. Con esa fecha en ciernes, aficionados y expertos llevan meses hablando de robocordones, patines voladores y demás guiños que la ficción presentó en un futuro que ahora es nuestro presente.

Originariamente Regreso al Futuro, dirigida por Robert Zemeckis, no estaba concebida como una trilogía. La segunda (1989) y la tercera (1990) parte se crearon por el éxito de la primera (1985). Ambas secuelas, siendo películas muy distintas, se grabaron a la vez y desarrollan dos perspectivas de viajes en el tiempo, una hacia el futuro (II) y otra hacia el pasado (III).

“En la segunda parte el concepto de paradoja temporal se amplía y ya podemos hablar de ‘efecto mariposa’, es decir, cómo un pequeño cambio puede modificar toda la realidad. En la primera película esos cambios solamente se ven en fotografías; ya en la segunda se presenta una alternativa del futuro”, afirma José Rovira Collado, experto en ciencia ficción del departamento de Innovación y Formación Didáctica de la Universidad de Alicante.

“En este sentido es muy interesante –y divertida– la reflexión que se hace en la octava temporada de la serie Big Bang Theory sobre las líneas en el tiempo en Regreso al Futuro II”, continúa Rovira.

Pero, ¿tan diferente era el Hill Valley de 2015 de lo que sería en la actualidad? Obviando el hecho de que hoy en día no existen máquinas del tiempo como tal, en la película aparecen gadgets inalcanzables todavía, otros totalmente superados y muchas curiosidades sobre una época muy lejana y prometedora desde una visión ochentera.

2015 real versus 2015 imaginado

Como explica a Sinc Luis Martí, investigador español que en la actualidad trabaja en el laboratorio de Inteligencia Computacional Aplicada de la Universidad Pontificia Católica de Río de Janeiro (Brasil), “nuestro 2015 es bastante parecido al 2015 de la película”.

“El equipo de producción de la película hizo un trabajo muy interesante pensando cómo la tecnología afectaría a la vida de las personas normales. Otras películas antológicas, como 2001: Una odisea del espacio, se ubican en un contexto de alta tecnología y, por tanto, hasta cierto punto más fácil de concebir, imaginar y predecir”, continúa Martí.

Sin embargo, en la opinión de José Manuel Molina López, científico del departamento de Ciencia Computacional de la Universidad Carlos III de Madrid, “los verdaderos cambios que produce la tecnología son imprevisibles porque no son mejoras o adaptaciones de cosas que conocemos, son rupturistas”.

Para Molina, estas mejoras son difíciles de predecir: “Un coche que vuela es un avance sobre el coche que tenemos actualmente, pero en todas las películas donde aparece ese concepto se ven calles (aunque sean aéreas), atascos, etc. Es decir, que aunque nos imaginemos que la máquina hace su función ‘mejor’, no somos capaces de suponer la interacción”.

Un caso paradigmático son las redes inalámbricas. De hecho, en la ficción no aparecen los teléfonos móviles. “Con la cantidad de películas que han visitado el futuro con más de 15 años, ninguna imaginó el teléfono móvil que hoy todos llevamos en el bolsillo”, añade.

En cambio, salen cabinas de teléfono –hoy en día de uso casi simbólico– y máquinas de fax por todos lados. “Ahora mismo yo no sé dónde está el fax de mi departamento. Sé que hay uno porque tengo el número en mi firma de correo electrónico, pero nada más”, bromea Martí.

Hitos conseguidos

De todas las ideas que se imaginan en la película, algunas se han hecho realidad. Así, en la cinta se producen varias comunicaciones entre personas mediante videoconferencias, habituales en la actualidad. También aparecen drones. “Realmente son cámaras que filman de forma autónoma o remota, pero la idea es similar a la de los drones que se utilizan hoy en día para tomar imágenes de conflictos armados”, apunta Molina.

Hay otras tecnologías que aparecen en la ficción y en nuestro 2015 de forma parecida, aunque no exactamente igual. Por ejemplo, en la película queda implícito que los ordenadores están interconectados entre sí, pero nosotros usamos internet de una manera más directa.

Por otro lado, aparecen gafas de realidad aumentada, o al menos eso parece, con las que los actores pueden ver películas o interaccionar mediante instrucciones vocales. “Esta idea es actualmente una realidad, aunque a lo mejor no con tantas funcionalidades”, continúa el experto.

Con respecto a la lectura de huellas dactilares, está a la orden del día. Por ejemplo en los cajeros automáticos de Brasil en vez de teclear el código PIN, para acceder a la cuenta se pone el dedo y se lee la huella dactilar. “Claramente en eso acertaron de pleno; también es cierto que en su época esa tecnología estaba en la mente de los científicos”, subraya.

Además, los niños en la sala de videojuegos juegan como si se tratara de la videoconsola Kinect, de la marca Xbox One, ya que no tienen mandos clásicos en las máquinas. “Aunque la idea de ‘sala de videojuegos’ está obsoleta hoy, los niños juegan sin tocar nada y es la propia máquina la que interpreta sus gestos”, confirma Molina. “Lo que desde luego no tenemos son coches voladores ecológicos”, bromea.

Coches voladores y robocordones

Para Martí, el fallo principal está en las fuentes de energías y los medios de transporte. “En la película aparece un mundo ecológicamente correcto, donde el depósito de un coche se puede llenar con una cáscara de plátano. En este caso podríamos decir que el fallo ha sido nuestro por no haber solucionado nuestra dependencia de los combustibles fósiles. Creo que la industria automovilística ya ha decidido que tiene que innovar de forma radical”.

Otro aspecto destacado es la supresión de los abogados en los juicios. De hecho, Doc le comenta a Marty como, desde entonces, ‘el sistema judicial va como la seda’. “Es interesante la idea de los juicios automatizados en los que cada parte presenta su caso y el ordenador analiza todas las leyes y toma una decisión. Conozco a unos informáticos en Madrid que están desarrollando esta idea como parte de los procesos de mediación”, sostiene.

Eso sí, los zapatos ‘robóticos’ no existen por ahora. Tal vez porque en realidad no hay una necesidad real de usarlos. En cambio, sí que existen zapatillas inteligentes que recopilan información sobre el uso o incluso se adaptan a la actividad que se está realizando.

“Hay que diferenciar entre tecnologías trascendentes y guiños tecnológicos”, sostiene Martí. “Por ejemplo, no es lo mismo acertar en el uso ubicuo en casa de los ordenadores, lo que ahora se llama internet de las cosas o la inteligencia ambiental, con predecir zapatos que se acordonan solos”.

back-to-the-future-hoverboard

Patines voladores y zapatillas con robocordones. / Universal Pictures

¿Tenemos más capacidad profética hoy en día?

Las predicciones siempre son arriesgadas, pero quizá en un futuro no muy lejano esa tecnología soñada y la realidad puedan fundirse. “Empezamos a tener sensores o dispositivos en las personas, y son ellas las que vuelcan esa información en la red. Tras su análisis vamos a tener mucho conocimiento y mucho poder. Viviremos en un gigantesco gran hermano donde todo va a estar controlado, pero el problema del control es quién controla a los controladores”, subraya Molina.

El experto interpreta que la tecnología estará inmersa en la realidad y veremos la realidad a través de los aparatos tecnológicos. Un ambiente inteligente y una realidad virtual, sensores y actuadores para facilitarnos la vida y el acceso a la información, junto a dispositivos que nos permitan ver la realidad y toda la información asociada.

Por su parte, Martí indica que, en el campo de la informática, se resolverá cada vez mejor el problema de la interfaz entre la tecnología y las personas. “Las interfaces táctiles, gestuales y por voz pueden revolucionar nuestra interacción con la tecnología. Seguramente la haremos cada vez más adaptada a nosotros, llegando al punto de eliminar la separación entre máquina y persona”.

Las predicciones siempre son arriesgadas, pero quizá en un futuro no muy lejano esa tecnología soñada y la realidad puedan fundirse

Otro punto que es ya una realidad es el uso de computadores de alto desempeño y técnicas de inteligencia artificial para extraer conocimiento de grandes cantidades de datos. Esta área, conocida como ‘Big Data’ permitirá predecir tendencias, clima, tráfico y muchas otras aplicaciones.

“Esto se combina con lo que se llama la singularidad tecnológica. Hay varios ‘pensadores’ que creen que va a emerger una inteligencia artificial superior más allá del control humano”, apunta. “Por otro lado, espero que veamos al fin la llegada de la robótica a la vida diaria. Un punto muy interesante, y que ya está muy desarrollado, son los coches que se conducen solos. Si no recuerdo mal, ya el estado de Arizona permite que los automóviles robóticos circulen por sus calles”.

Tanto si algún día conseguimos alcanzar ese futuro soñado en tantas películas de ciencia ficción, como si no, las personas seguimos viviendo con los mismos problemas, intereses, alegrías y tristezas. El mensaje de Zemeckis en toda la saga se mantiene fresco años después: las diferentes condiciones históricas y tecnológicas no cambian lo que somos, simples seres humanos.

Otras trilogías que imaginaron el futuro

Al cine le encanta elucubrar sobre el futuro. Ejemplos de ellos son los clásicos Metrópolis o Soylent Green –cuyo título en español fue Cuando el destino nos alcance–, que representan el futuro de forma muy elaborada, o las distintas versiones de La Máquina del Tiempo, otro de los referentes ineludibles.

Entre las películas más recientes está Looper, en la que confluyen diversas líneas temporales. “También la nueva X-Men: Días de futuropasado, que habla de cambios en el futuro por viajes en el tiempo, aunque el cómic es muy superior a la película”, explica José Rovira Collado.

“Como distopía postapocalípitica, además de la adaptación de 1984, es fundamental la trilogía Mad Max, cuya cuarta entrega está a punto de estrenarse en mayo de este año”, continúa Rovira.

“Y tampoco debemos olvidar todo el universo Star Trek, como representación de los viajes en el espacio y en el tiempo”.Por supuesto, si hablamos de esta temática a todos nos viene a la cabeza la saga postapocalíptica Terminator, especialmente la primera película.

Y 2001: Una odisea en el espacio y su secuela 2010: Odisea Dos, ya superadas temporalmente, aunque sobrepasaron las gestas espaciales alcanzadas en la actualidad.“Una representación del futuro, a pesar de no viajar en el tiempo, es la triología Matrix. Aquí la segunda y la tercera parte son muy inferiores, pero la original es un futuro apocalíptico dominado por las máquinas y una realidad virtual, como metáfora de internet, que nos mantiene a todos encadenados”, afirma el experto.

Y no podemos olvidarnos de Blade Runner, estrenada en 1982 y que se desarrolla en 2019. “Hay muchos elementos que ya se han superado, pero otros, como los replicantes o los viajes en el tiempo, están todavía muy lejanos. Las megalópolis, la mezcla de cultura y el poder de las megacorporaciones son una realidad. Es uno de los pocos ejemplos donde la película supera el relato de P. K. Dick y es fundamental en el imaginario del futuro distópico”, concluye Rovira.

Por último, la televisión también ha simulado el futuro. Distintas series han trabajado mucho el viaje temporal, como Stark Trek: Enterprise o Doctor Who, cuya etapa más moderna, iniciada en 2005, continúa emitiéndose en la actualidad con legiones de aficionados en todo el mundo.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Los niños que olvidaron leer y escribir durante la pandemia de COVID-19

Unicef reclama que solo en América Latina 86 millones de menores no han vuelto a clases. Se les ha comenzado a llamar "la generación perdida".
28 de septiembre, 2021
Comparte

Ya los llaman “la generación perdida”: Naciones Unidas señaló en un informe reciente que cerca de mil millones de menores alrededor del mundo están en riesgo de tener una “pérdida de aprendizaje” significativa a causa de las interrupciones en la asistencia a la escuela durante la pandemia del covid-19.

Y la advertencia va mucho más allá: en muchos países el sistema de educación está a punto de colapsar, si además de la pandemia se suman otros factores como el cambio climático y los conflictos internos.

Un ejemplo de esta crisis que reporta la ONU es lo que ocurre en India.

La periodista de la BBC Divya Arya pudo comprobar que niños en varias regiones de este país asiático “se han olvidado de leer y escribir” debido a que se han visto impedidos de asistir a la escuela en el último año.

Arya expone el caso de Radhika Kumari, de 10 años, a quien básicamente se le olvidó escribir debido a que “estuvo 17 meses” fuera de las aulas.

Radhika vive en el estado de Jharkhand, donde la brecha digital es enorme. Y cuando la pandemia del covid-19 obligó al cierre de las escuelas, muchos niños de las escuelas públicas no tuvieron acceso a dispositivos que les permitieran continuar con su educación de manera remota.

“Fue realmente impactante descubrir que, de 36 niños matriculados en un solo curso de nivel primario, 30 no podían leer una sola palabra“, le explicó a la BBC el economista Jean Dreze, quien analiza la situación en esta región de India desde que los estudiantes pudieron regresar a clases.

Vishnu reads aloud to Radhika.

BBC
En algunos sectores de India hay niños que estàn olvidando leer y escribir debido al cierre de escuelas.

“Si no te olvidas de leer y escribir, que te atrases un poco puede remediarse. Pero si te olvidas de los conceptos básicos, ahora que regresas a clases y te hacen avanzar al siguiente curso la brecha va a ser peor“, agrega.

Alumnos latinoamericanos

En Latinoamérica el panorama es similar: de acuerdo con un informe presentado por Unicef hace una semana, cerca de 86 millones de niños aún no han retomado las clases, lo que pone en riesgo el progreso de su aprendizaje y los niveles de conocimientos previamente adquiridos.

Durante los últimos 18 meses, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes de América Latina y el Caribe no han visto a sus profesores o amigos fuera de una pantalla. Los que no tienen Internet, directamente no los han visto”, explicó Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Y añade que no solo existe el riesgo de que los niños dejen de aprender las competencias básicas para su vida, sino de que incluso no regresen nunca a la educación formal.

La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje”, añade la especialista.

La realidad es aún más acuciante entre los grupos más vulnerables, donde la deserción escolar era una problemática previa a la pandemia.

“Cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas”, añade.

“Fracasó mi colegio”

Para muchos de los alumnos y alumnas, durante estos últimos 18 meses “no se ha aprendido nada”.

En BBC Mundo hablamos con algunos escolares en partes de América Latina que se han visto afectados por la falta de conectividad y la baja asistencia escolar durante la pandemia.

Uno de ellos es Richard Guimaraes. Él tiene 15 años y vive en San Rafael, una comunidad indígena ubicada a dos horas y media de la ciudad Pucallpa, en el Amazonas peruano.

Richard quiere ser diseñador gráfico.

“Mis papás hacen artesanías y yo he aprendido a tejer y a hacer varias cosas que vendemos en el mercado”, le cuenta BBC Mundo.

Richard en su casa.

UNICEF
Richard Guimaraes vive en la regiòn amazónica de Perú.

“Y quiero aprender a hacerlas mejor”, confiesa.

Hace un año, Richard estaba cursando cuarto grado de bachillerato cuando la pandemia del covid-19 irrumpió con fuerza inusitada en el Perú y obligó a poner la vida en pausa.

En este último año y medio no aprendí nada. La pandemia hizo que fracasara el colegio“, se queja.

Antes de la pandemia, iba a clases desde las 7:30 de la mañana hasta el mediodía.

“En ese horario, durante la semana veíamos 12 materias”, recuerda.

Pero una vez comenzó la pandemia y las clases se suspendieron, las cosas se volvieron más difíciles.

“Pasamos de 12 materias a solo seis”, relata. El sistema establecido para remediar la crisis funcionaba así: cada mes los maestros venían a su localidad, les dejaban una especie de cartillas y ellos las tenían que resolver y enviar las respuestas a través de WhatsApp.

Arte, que es su clase favorita, se redujo a dibujos que hacía en casa y que le enviaba a su profesor por el móvil.

Mi papá vive de las artesanías y de vender plátanos, vivimos en una zona muy alejada, por lo que es difícil poder acceder a internet”, relata.

Como muchos de sus maestros no vivían cerca de su comunidad, solo los podía contactar por teléfono cuando se conectaba a internet. Además, algunas de las cartillas le parecían confusas y a veces hasta inentendibles.

Clases cerradas

Getty Images
Unicef señala que en América Latina y el Caribe 86 millones de niños aún no han regresado a las aulas.

El aumento de la desigualdad

Para muchos expertos en psicopedagogía y procesos educativos, es claro que los niños necesitan volver a las aulas lo más pronto posible.

La desaparición de este espacio de aprendizaje y socialización ha sido para muchos niños y niñas – especialmente entre familias de menor nivel sociocultural- “una catástrofe”.

“La verdad es que, en materia de conocimientos, un año y medio, casi dos de pérdida de clase porque la realidad es que los niños están volviendo a una escolarización muy precaria, es una catástrofe, que además va a costar mucho tiempo superar”, le dice a BBC Mundo Guillermina Tiramonti, especialista en educación e investigadora de Flacso Argentina.

Hay muchos niveles en este tema, pero pongo un ejemplo: un chico que estaba en primer año de primaria antes de la pandemia, y aún no había logrado aprender a leer, ahora que regresó al colegio debe finalizar el segundo grado sin haber aprendido a leer o escribir”, señala.

Para la académica, no solo se trata de los contenidos que no han sido aprendidos o incorporados sino de algo más importante: recuperar el hábito de aprender.

“La pérdida del conocimiento no es solamente no haber aprendido determinados contenidos, sino el hecho de perder el ritmo, el hábito, la rutina escolar”, apunta.

Lo explico en relación con un elemento muy simple como los códigos lingüísticos. Los niños de los sectores más bajos socio culturalmente no están acostumbrados a estos códigos complejos y solo tienen acceso a ellos en la escuela, donde son fundamentales para luego poder avanzar en el conocimiento. En la casa no tienen acceso a ellos”.

Para los niños que no están expuestos a ese tipo de códigos durante dos años, el retroceso cognitivo es muy grande, concluye Tiramonti.

salones cerrados en una escuela

Getty Images
Para varios analistas se deben crear proyectos especiales para recuperar el tiempo perdido durante la pandemia.

Revisar los objetivos

A medida que se van levantando las restricciones de la pandemia en distintas regiones, la reapertura de las escuelas se ha vuelto una prioridad de muchos gobiernos. A la fecha, el informe de la ONU señala que 47 millones de niños han regresado paulitinamente a las aulas.

Y la siguiente etapa también se pone en evidencia el gran desafío de poner al día a los niños con los objetivos que se debieron aprender durante este año y medio.

La educación de los niños y las niñas se perdió en un esfuerzo por proteger las vidas de toda la población ante el coronavirus“, explica Irma Martínez, experta en temas de educación de Human Rights Watch.

Pero si de toda crisis surge una oportunidad, este es el momento de replantear algunas de las premisas de la escolarización y el sistema educativo como un todo, señalan los expertos.

“El objetivo no debería ser simplemente volver a como eran las cosas antes de la pandemia, sino arreglar los defectos de los sistemas que durante mucho tiempo han impedido que las escuelas sean abiertas y acogedoras para todos los niños y niñas”, agrega Martínez.

En este tema, Tiramonti es categórica: “No podemos volver a la escuela y hacer como si nada hubiera pasado”, le dice a BBC Mundo.

“Es necesario hacer evaluación, ver qué pasó con los niños, cuáles son las pérdidas, cuáles son las problemáticas de aprendizaje que tienen y armar un programa para que recuperen aquellos conocimientos que son básicos para poder seguir una trayectoria escolar”.

Se necesita trabajo muy profesional para elaborar un proyecto de recuperación“, anota.

Hace menos de un mes, Richard Guimaraes es uno de decenas de miles de alumnos que volvieron a a las aulas después de casi un año y medio.

Y aunque está contento, siente en carne propia los desafíos: “Ahora estamos viendo las materias que dejamos de ver en la pandemia y es difícil seguir el ritmo. Es como empezar de nuevo”.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=4QEW0DHWIlg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.