Selfies, autógrafos y 10 propuestas: así es un día de campaña con Cuauhtémoc Blanco
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Manu Ureste

Selfies, autógrafos y 10 propuestas: así es un día de campaña con Cuauhtémoc Blanco

Animal Político acompañó durante una jornada de campaña al exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, uno de los máximos artilleros del futbol mexicano que desde el pasado mes de abril cambió las patadas en las canchas para entrarle de lleno a la pelea por la Alcaldía de Cuernavaca.
Manu Ureste
Por Manu Ureste
29 de mayo, 2015
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Cuauhtémoc Blanco durante un evento de su campaña, el pasado 15 de mayo. //Foto: Manu Ureste

Cuauhtémoc Blanco durante un evento de su campaña, el pasado 15 de mayo. //Foto: Manu Ureste

A las diez de la mañana del viernes 15 de mayo, el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco desciende de la parte trasera de una camioneta tipo Suburban con los cristales polarizados. Se atusa la playera blanca de algodón que viste, mira concentrado hacia ninguna parte, como si fuera a patear un penal, y toma una bocanada de aire que le hincha el pecho.

A continuación, exhala una sonrisa queda. Escucha las indicaciones que uno de sus colabores le hace al oído antes de arrancar otra jornada en busca del voto –ya lleva casi un mes de proselitismo, desde que el pasado 22 de abril arrancara la campaña para contender por el Partido Social Demócrata (PSD) a la alcaldía de Cuernavaca– y comienza a caminar por la calle Rivera Crespo de la colonia Satélite, una de las zonas más inseguras de la capital del estado de Morelos.

A los pocos pasos, una oleada de gente sale a su encuentro. Muchos son niños. Chavos que salen corriendo de sus casas vestidos con la playera azul y crema del América, o con la verde del Tri, para tener una foto con uno de uno de los máximos artilleros del futbol mexicano, autor de más de 200 goles en de 22 años de carrera.

Cuauhtémoc, paciente, detiene el paso. Pide calma a los muchachos y comienza a firmar con una velocidad pasmosa en camisetas, balones, cuadros, cromos, folletos con su rostro impreso y hasta en las pizarras donde los locales de comida corrida ofrecen su menú del día. Luego se toma fotografías con todos, incluso con bebés a los que carga en brazos con cuidado. Saluda aquí y allá. Sonríe para las selfies. Aguanta estoico el gesto cuando el Smartphone se traba en el momento más inoportuno. Y levanta una y otra vez el pulgar en señal de que todo marcha bien.

Así transcurre casi una hora. Tiempo en el que El Cuau también visita pequeñas peluquerías, cibercafés y tiendas de abarrotes, donde además de dar autógrafos explica a la gente que su campaña se fundamenta en “10 propuestas para ganar”, entre las que incluye sacar al mando único de Cuernavaca para regresar a los cuerpos policiacos a patrullar la ciudad, y crear un sistema de alerta vecinal.

“Ustedes confíen en mí. Yo voy a hacer las cosas bien; no soy no soy como esos políticos que no tienen corazón. Les aseguro que yo no les voy a fallar”, asegura Cuauhtémoc, que al pronunciar la frase se toca el pecho.

Al escucharlo, los vecinos lo jalean y le dedican porras haciendo la famosa Cuatemoseñal, el gesto con el que el goleador imitaba la figura de un arquero cada vez que anotaba un tanto. Otros, incluso, le prometen abiertamente el voto el próximo 7 de junio. Mientras que muchos otros se presumen ajenos a la política el autógrafo que su ídolo les ha dedicado.

“El dinero me lo gano rompiéndome la madre”

Cuauhtémoc Blanco no es el primer futbolista que cambia el balón por la política. En México, el exjugador del Cruz Azul y de la selección nacional, Carlos Hermosillo, ya buscó sin éxito en el 2009 una diputación federal por el Partido Acción Nacional. Mientras que en el extranjero, estrellas como los brasileños campeones del mundo Bebeto y Romario, el balón de oro George Weah, el goleador ucraniano Andrei Sevchenko, o incluso ‘O Rei’ Pelé, también dieron años atrás el mismo paso con diferentes resultados.

Cuando en mitad de un pequeño descanso en la jornada del 15 de mayo se cuestiona a Cuahtémoc por los motivos que lo impulsan a entrar en la política, éste encoge los hombros ante la grabadora.

“¿Que por qué me estoy metiendo yo en la política? –repite la pregunta para contestarse a colación-. Porque quiero ayudar a la gente. Creo que la gente de Cuernavaca me necesita mucho, y ahora que llegue a la presidencia municipal voy a trabajar para ellos. Hay mucha injusticia en esta ciudad, mucha inseguridad, y ahora me toca trabajar para ellos. Voy a demostrar a los políticos que un ciudadano puede trabajar bien, y que ellos no lo hacen porque no quieren”, explica el ariete, mientras un mar de coches pasa a su lado y lo saludan con toques de claxon, en el bulevar Luis Donaldo Colosio, más conocido como Parque Alameda.

A pesar de las palabras del exfutbolista explicando sus motivos, hay quienes ven en esta candidatura una excentricidad del 10 mexicano. Otra más, como cuando en el 2011 alternó entrenamientos y partidos con los sets de grabación de la telenovela El Triunfo del Amor, en la que interpretaba a un bombero. Incluso, tampoco faltaron los rumores que aseguran que El Temo tiene un contrato firmado por varios millones de pesos con el PSD para aumentar la popularidad de este instituto, luego que en 2009 perdiera el registro a nivel federal.

Cuauhtémoc respondió a todo esto con su habitual carácter polémico el pasado 9 de marzo, durante la rueda de prensa de su presentación como candidato.

“Mira mijo, yo no necesito dinero –espetó a uno de los periodistas, que le cuestionó si existía un contrato con el PSD por seis millones de pesos-. Gracias a Dios el dinero me lo chingo trabajando, cabrón. Rompiéndome la madre. ¿Sabes para qué? Para ayudar a mi familia. No necesito dinero, gracias a Dios. El día que quieras te enseño mis estados de cuenta, para que veas que a mí no me gusta robar a la gente”, dijo el goleador, quien para tratar de zanjar el asunto dio a conocer que tiene diez departamentos que compró tras más de 20 años de carrera en los que ha vestido las elásticas del América, el Veracruz, el Real Valladolid, el Chicago Fire, y el Puebla, entre otros.

Cuauhtémoc firma autógrafos en mitad de la campaña proselitista. //Foto: Manu Ureste

Cuauhtémoc firma autógrafos en mitad de la campaña proselitista. //Foto: Manu Ureste

 

55% cree que partidos pequeños usan candidato famoso para salvarse

“Evidentemente, esa versión (del contrato) es falsa”, apunta por su parte Rafael Yuri Correa, representante del PSD ante el órgano electoral del estado, ante la pregunta de si el partido buscó a uno de los futbolistas mexicanos más emblemáticos para recabar votos y mantener el registro a nivel estatal y, sobre todo, las jugosas prerrogativas económicas.

“Este es un proyecto ciudadano y honesto, y el PSD lo que hizo fue recoger con la candidatura de Cuauhtémoc Blanco el sentir de los ciudadanos que ya están hasta el gorro de los políticos corruptos”, añade Correa, que cuando se le vuelve a cuestionar por qué su partido eligió como abanderado para la alcaldía de Cuernavaca a alguien sin experiencia política, que además es originario de la Ciudad de México, explica que todo “fue algo muy circunstancial”.

“Como dice Cuauhtémoc, Dios nos puso en el camino. Platicamos con él y vio que el PSD es un partido de ciudadanos y de personas, donde no hay mafias políticas que lo vayan a respaldar”, explica el representante, quien rechaza una vez más que la decisión del partido tenga algo que ver con el tirón mediático del delantero.

“La gente se acerca a Cuauhtémoc, pero no por una muestra de simpatía hacia el jugador –asegura Correa-, sino como una muestra hacia Cuauhtémoc el ciudadano. Porque todo el mundo sabe que viene de abajo, y que ha luchado por lo que tiene y que va a continuar haciéndolo”.

No obstante, a pesar de lo que asevera el representante del PSD, buena parte de los ciudadanos cuernavacenses sí consideran que tras la designación de la estrella del América para contender por la presidencia municipal hay un interés del partido en utilizar su imagen para atraer votos.

Así lo da a conocer la encuesta Celebridades en la política/Cuauhtémoc Blanco Cuernavaca, realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica, en el que el 55.7% de los entrevistados dijo estar de acuerdo con la afirmación de que “los partidos pequeños se están valiendo de personajes conocidos para que la gente vote por ellos y logren el mínimo de votación requerido para mantener su registro como partido”.

Más contundente aún es la encuesta de Parametría, en la que revela que el 60%de los mexicanos opina que todos los candidatos del medio del espectáculo y el deporte que se postularon para algún puesto de elección popular en las elecciones del próximo 7 de junio, son histriones utilizados por los partidos para obtener votos.

Sólo dos de cada 10 personas opinó que estas candidaturas tienen un interés genuino de ayudar a la gente y cambiar las cosas.

Cuauhtémoc Blanco durante un evento en el ejido Acapatzingo, Cuernavaca.

Cuauhtémoc Blanco durante un evento en el ejido Acapatzingo, Cuernavaca.

 

“Háblale como un ciudadano más”

“Al Temo no le hables como a un político. Si le preguntas cuántas colonias ha visitado, o datos así muy técnicos, se va a cagar de la risa. Mejor háblale como persona, como a un ciudadano más”.

La frase pronunciada en un tono campechano e informal por Roberto Yáñez Moreno, actual diputado local por el PSD y uno de los líderes del partido junto a su hermano Julio, resume buena parte de la campaña de Cuauhtémoc Blanco, la cual apuesta por presentarlo como alguien diferente al resto de la clase política, tal y como refleja el eslogan de la candidatura “un gobierno de ciudadanos es posible”.

Y parece que el mensaje ha ido calando en buena parte del electorado. O al menos así lo refleja otra encuesta que hizo Parametría, en la que muestra que del mes de marzo a mayo de 2015 el exfutbolista ha subido 11 puntos en las preferencias hasta colocarse en segundo lugar con el 26% de la intención de voto, a sólo cuatro puntos de la candidata puntera hasta el momento, la priista Maricela Velázquez.

Este resultado incluso pondría por delante al PSD por delante del PRI, que en solitario tiene el 23% de intención de voto. Aunque al sumar el 5% del Partido Verde y el 2% de Nueva Alianza, la victoria sería para Velázquez, al obtener el 30% de los sufragios.

“La candidatura de Cuauhtémoc Blanco es algo diferente. Los otros candidatos ya vienen maleados y ya saben cómo sacar dinero del pueblo. Él, en cambio, no está tan metido en la política, y lo del fallo que tuvo en un video es una muestra clara de eso”, opina el taxista Christian Aguilar, quien hace referencia a un video que se volvió viral en las redes sociales en el que Cuauhtémoc Blanco, por error, pide a la gente votar por el PRD.

“Yo sí le tengo fe al Cuauhtémoc. Sobre todo, porque él no está maleado. Y si trae buenas ideas para el pueblo, pues qué bueno. Yo le voy a dar mi voto, y no porque sea futbolista. Sólo espero que no se meta a la corrupción, que no se vuelva como los demás políticos”, señala por su parte Rosa, una vecina septuagenaria del ejido Acapatzingo.

No obstante, aunque las personas entrevistadas dijeron en su mayoría estar cansadas de la clase política que gobierna la ciudad y el estado, también hay quienes dudan de que el candidato del PSD vaya a ser un alcalde diferente, en caso de ganar.

“Sinceramente, como jugador todos los del América lo admiramos. Pero como presidente municipal… sería cuestión de probarlo. Porque igual y muchos otros ya nos prometieron muchas cosas y cuando llegan al poder se olvidan de todo”, comenta Enrique Martínez, comerciante del mercado que hay junto al Palacio de Cortés, en pleno centro de la capital morelense.

“Tal vez no esté maleado, es cierto. Pero la gente que empieza ya a rodearlo, o las que lo rodeen si llega al puesto, puede que sí estén metidos en otras cosas…”, expone la también comerciante Silvia Martínez, quien tras unos segundos en los que deja en el aire unos puntos suspensivos, encoge los hombros y concluye: “Entonces, ahí se verá si Cuauhtémoc hace lo mismo o no que los demás políticos”.

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Viacrucis de Iztapalapa: la olvidada historia de cómo surgió esta representación de Semana Santa

Cada año en Ciudad de México hay una recreación de grandes proporciones de la Pasión de Cristo. Su origen se dio en un momento de gran necesidad para México.
15 de abril, 2022
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Hasta antes de la pandemia de coronavirus, cerca de dos millones de personas se congregaban en el sureste de Ciudad de México para presenciar la representación de la Pasión de Cristo.

Es uno de los rituales de Semana Santa más importantes y de maores proporciones del mundo, y se celebra en Iztapalapa, la alcaldía más poblada de la capital mexicana.

Curiosamente, el origen de esta tradición de casi 180 años está en otra enfermedad que se azotó México en el siglo XIX: una epidemia de cólera.

“La epidemia fue una situación límite, como la actual. Enfrentaron una mortandad tan grande que creían que iban a desaparecer“, explica a BBC Mundo la antropóloga Mariángela Rodríguez.

Este año, la Pasión de Cristo espera recuperar el esplendor que tenía hasta antes de la pandemia, con el regreso de cientos de miles de visitantes dado que Ciudad de México ha registrado un bajo nivel de contagios de covid-19 en los últimos meses.

Y como antes, unos 5.000 participantes, entre actores, organizadores y penitentes, volverán a las calles de Iztapalapa.

Pero ¿cómo surgió el fervor por la Pasión de Cristo en un antiguo barrio prehispánico?

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

El “teatro evangelizador”

Si bien el ritual de los últimos días de la vida de Jesús, según la tradición católica, comenzó a escenificarse hace dos siglos en Iztapalapa, el cómo pasó a formar parte de la fe de la mayoría de los mexicanos viene de mucho antes.

El colonialismo y la instauración del catolicismo como única religión permitida desde el siglo XVI supuso el adoctrinamiento generalizado de los pueblos indígenas, los cuales tenían una diversidad de creencias y tradiciones que fueron prohibidas.

Una de las herramientas que más sirvió al clero fue el “teatro evangelizador”, explica Rodríguez, pues echó mano del arraigado gusto de los pueblos prehispánicos, como el mexica de Ciudad de México, por las puestas en escena teatrales.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“Tenían que popularizar las creencias y no había manera de enseñarlas de manera oral o escrita. Y lo más útil fue usar imágenes”, explica Rodríguez.

En su tiempo, los dramaturgos prehispánicos eran los sacerdotes que componían comedias cortas representadas ante el público con temas religiosos o profanos. Los actores incluso eran profesionales, dedicándose casi exclusivamente a ello.

En las ceremonias y fiestas indígenas abundaba el sentido dramático, tanto en procesiones como en cantos, danzas, trajes y escenificaciones que tenían un alto contenido emotivo.

“Los mexicanos eran en especial sensibles a las formas teatrales, pues gustaban mucho de la farsa y la comicidad. Sin embargo, también se conmovían ante los hechos cruentos y dolorosos. Esto nos permite entender por qué fueron tan receptivos a la Pasión de Cristo”, señala la antropóloga Mariángela Rodríguez en su investigación titulada “Los insólitos caminos de la tradición: Semana Santa en Iztapalapa”.

Facsímil del códice Tonalámatl de Aubin

BBC
Los pueblos prehispánicos tenían muchas ceremonias alegóricas que eran vistas por grandes públicos.

Los evangelizadores españoles aplicaron lo que ahora se conoce como “culto de sustitución”.

Templos como el del Señor del Santo Entierro, conocido popularmente como el Señor de la Cuevita, el más venerado en Iztapalapa, en la época prehispánica era el de Tezcatlipoca, una deidad de los mexicas.

Una doble intención

La antropóloga reconoce la astucia de los españoles al haber usado la cosmovisión indígena como herramienta didáctica de la evangelización católica.

Pero los pueblos prehispánicos también se sirvieron de este fenómeno para preservar sus tradiciones.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“El culto de sustitución muestra que, para que sobreviviera la religiosidad indígena, tuvo que vestirse de católica. La Virgen de Guadalupe es Tonantzin del mundo indígena”, le dice Rodríguez a BBC Mundo.

Hasta la fecha, elementos alegóricos de las viejas tradiciones prehispánicas siguen vivos en torno a rituales católicos como el viacrucis de Iztapalapa.

Aquellos caballeros águila o tigre prehispánicos hoy siguen apareciendo en las danzas de los carnavales que preceden a la Semana Santa y que forman parte de la tradición católica de la cuaresma.

El mismo sitio en donde hoy se realiza la Pasión de Cristo no es otro que el antiguo Huizachtépetl (“cerro de los huizaches”, en la lengua náhuatl) donde cada 52 años tenía lugar la ceremonia del Fuego Nuevo.

La promesa

Hacia el año 1833, México vivió una epidemia de cólera morbus que causó decenas de miles de muertes. En Ciudad de México falleció el 5% de la población y decenas de miles enfermaron.

La gente de Iztapalapa acudió ante el Señor de la Cuevita para pedirle el fin de la enfermedad. En retribución, recrearían el Vía Crucis de Jesucristo cada año a partir de 1843.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

“Creían que iban a desaparecer. Entonces el tamaño de la promesa tenía que ser así de grande”, explica Rodríguez.

El pueblo de Iztapalapa se apropió de la celebración y su organización, más allá de las directrices de la Iglesia católica.

“Es la elaboración propia de los pueblos. Se basa en textos que son básicamente melodramas. Si bien la Iglesia ya echaba mano del melodrama, aquí es hipermelodrama“, señala la antropóloga.

“Hay que recordar que en la Biblia no existen las tres caídas. Y acá sí. Y está la virgen María y María Magdalena que lloran”, añade.

La representación de la Pasión de Cristo de Iztapalapa

Getty Images

La representación del viacrucis es convalidado por la Iglesia a través de la celebración de misas, pero los organizadores son un grupo familias que han heredado la estafeta desde hace décadas.

“Todos los que participan tienen una manda o promesa para transformar su mundo. Buscar la salud, buscar empleos, son las peticiones más importantes que se hacen ahí”, señala Rodríguez.

“Es un pueblo que ama sus tradiciones”.


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