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En 2015: once personas desaparecidas cada 24 horas

Nuevos datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública revelan que en el primer cuatrimestre de este año desaparecieron mil 360 personas en el país… ¿Y las cifras sobre personas localizadas? Son inexistentes según tres dependencias de gobierno distintas
Cuartoscuro.
Por Arturo Angel
13 de junio, 2015
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Desaparecidos en 2015 en México. Foto: Cuartoscuro.

Desaparecidos en 2015 en México. Foto: Cuartoscuro.

Mil 360 personas desaparecieron durante los primeros cuatro meses de este año en México; en promedio once nuevos casos todos los días. Con ello, ya son casi 26 mil las personas cuyo paradero es desconocido de acuerdo con el registro oficial elaborado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Tamaulipas es por mucho la entidad que concentra la mayoría de los casos de personas no localizadas, más de cinco mil, seguido por el estado de México. Tres de cada 10 desaparecidos son mujeres, y prácticamente la mitad de las víctimas son adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años de edad.

En cuanto al número de personas localizadas en el país, resulta que nadie sabe, por lo menos oficialmente. Tres dependencias de gobierno – la Procuraduría General de la República, el Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas- dijeron que ese registro es inexistente.

Los datos corresponden a la última actualización del Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas dado a conocer esta semana con la información entregada por las distintas procuradurías del país así como la PGR.

Todos los casos, como subraya el mismo informe, son de personas que hasta el día de hoy no han aparecido y por las cuales hay averiguaciones previas o expedientes de investigación en curso. La información ya ha sido depurada por la misma PGR de acuerdo con la nota metodológica del análisis.

De las 25 mil 398 personas inscritas en el registro como desaparecidas, apenas 557 casos que equivalen al dos por ciento están relacionadas con una averiguación previa federal, es decir, su búsqueda es responsabilidad exclusiva de la Procuraduría General de la República.

De acuerdo con autoridades federales, los casos bajo responsabilidad de la PGR son en su mayoría asuntos en donde hay indicios de la participación de delincuencia organizada, es decir secuestros de personas que no han sido localizadas, mientras que en los casos de los estados las causas serían mucho más diversas.

Desaparecen por decenas

Los datos del Registro Nacional arrojan que entre enero y abril de este año desaparecieron mil 360 personas en el país, que en promedio son 340 casos al mes, 85 casos por semana, y por lo menos once nuevos casos cada 24 horas.

De mantenerse esta tendencia, el 2015 podría finalizar con poco más de cuatro mil personas desaparecidas, que en comparación con el año pasado es una reducción aproximada de ocho por ciento de los casos.

El promedio de once personas desaparecidas está por debajo del de 14 casos al día del año pasado mientras que es prácticamente el mismo respecto al de 2013. Aun con ello el nivel de desapariciones es superior al de la mayoría de los años del sexenio pasado con excepción del 2011

Promedio de desaparecidos al día
Año 2008 Año 2009 Año 2010 Año 2011 Año 2012 Año 2013 Año 2014 Año 2015
2.3 3.8 8.6 11.5 9.2 11.4 14.2 11.0

 

En cuanto al perfil de las víctimas, de las 25 mil 955 desaparecidos, siete mil 177 son mujeres lo que representa el 27 por ciento de las víctimas. Aunque los hombres siguen siendo mayoría en cuanto a las víctimas, el porcentaje se ha ido emparejando durante los últimos años y por lo menos en 2015 poco más del 40 por cuento de los casos corresponden a mujeres.

Los menores y jóvenes de entre 15 y 19 años de edad son las principales víctimas. De los poco más de 500 casos que indaga la PGR 82 corresponden a este perfil, mientras que de los 25 mil que son responsabilidad de los estados, cuatro mil 33 se ubican en esta edad. En ambas situaciones es una proporción del 16 por ciento del total de las víctimas.

El siguiente rango de edad más común entre los desaparecidos es el de 20 a 24 años con poco más de tres mil víctimas que equivalen el 15 por ciento.

La inmensa mayoría de las personas no localizadas en nuestro país son mexicanos pero también hay 166 víctimas en el rubro de extranjero peor podrían ser muchos más ya que hay dos mil 669 casos catalogados como “no especificados”, es decir, donde no hay precisión de la nacionalidad.

Estados de riesgo

Los estados que concentran la mayor incidencia de personas desaparecidas son Tamaulipas, estado de México, Nuevo León, Jalisco y Chihuahua. Solo esas cinco entidades concentran 13 mil 489 personas desaparecidas o lo que es lo mismo, la mitad de todos los casos reportados en el país.

Estados con más desaparecidosRegistro Histórico
Estados Víctimas
Tamaulipas 5,379
Edomex 2,215
Nuevo León 2,167
Jalisco 2,159
Chihuahua 1,569

Ahora, si se analiza la estadística por separado, entre los casos que indaga exclusivamente la PGR y los que son responsabilidad de los estados la incidencia estatal varía.

En los casos federales Guerrero concentra el mayor número de desaparecidos con 188 que equivalen a la tercera parte del total. Esta cifra es alta aun y cuando no están incluidos los casos de los normalistas de Ayotzinapa por lo menos en el registro de la Unidad Especial para Búsqueda de Desaparecidos de la PGR.

Tamaulipas ocupa el segundo sitio en cuanto a desaparecidos ligados con investigaciones federales con 90 casos y luego sigue Veracruz con 70.

De acuerdo con la propia PGR, en todos estos casos se presume la participación violenta de algún grupo del crimen organizado. De hecho, los tres estados mencionados tienen una presencia importante de distintos cárteles del narcotráfico y otras células derivadas de los mismos que se caracterizan por ser altamente violentos.

Por lo que respecta a las desapariciones que indagan las fiscalías y procuradurías y que son la mayoría de las incluidas en el Registro nacional, Tamaulipas ocupa el primer sitio con cinco mil 289 víctimas, seguido del estado de México con dos mil 69 y Nuevo León con dos mil 15 desaparecidos.

En cuanto a las entidades con el número más bajo de casos o lo que es lo mismo, donde prácticamente nadie desaparece según el registro histórico oficial, se encuentran Nayarit con apenas 18 casos, Tlaxcala con 19 desaparecidos y baja california con 22 personas no localizadas. Lo anterior contando casos tanto locales como federales.

¿Cuántos encontrados? Una incógnita

El Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas no incluye una estadística de cuantas personas han sido localizadas en el país y solo reporta que “periódicamente” el registro va depurando los casos.

A través de dos solicitudes de información dirigidas a la PGR este año, con números de folio 000170006915 y 0001700085715, personas preguntaron entre otros datos sobre el número de personas que han sido localizadas sin embargo en las respuestas las autoridades omitieron cualquier referencia al respecto.

Otra persona decidió preguntar lo mismo a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas – solicitud folio 0063300005215 – la cual también lleva un registro de personas no localizadas. La respuesta fue que “no se encuentra con información sistematizada en torno a ese respecto”.

En agosto del año pasado, a través del oficio SJAI/DGAJ/07394/2014 la PGR dio a conocer únicamente que a través de su Unidad para Búsqueda de Personas Desaparecidas había localizado a 77 personas. En otro oficio de ese mismo mes, en el que se preguntaba sobre 385 desaparecidos encontrados sin vida, la Procuraduría no emitió ningún comentario.

Por su parte el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (instancia a la que la PGR sugirió preguntar sobre localizados) respondió en la solicitud de información folio 2210300052514 que de acuerdo con el Centro Nacional de Información los datos sobre personas localizadas son inexistentes.

Cabe recordar que desde el año pasado la PGR en colaboración con otros estados diseña un protocolo para homologar la búsqueda de personas desaparecidas en el país a través de dos nuevas bases de datos. Hasta ahora no se conocen avances oficiales en torno a este proyecto.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

Short presentational grey line

BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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