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Plaza Pública

Guatemala obliga a personas indígenas a cambiarse el nombre

Al modo occidental, el apellido y nombre de Francisco son lo mismo. Pero los usos y costumbres del pueblo Q’anjob’al son diferentes: no existe diferenciación entre el nombre propio y los apellidos. El nombre se fija en base a una relación de parentesco lineal con la familia del padre, por lo que el hijo mayor recibe los mismos nombres que su papá, pero al revés
Plaza Pública
Por Daniel Villatoro
27 de junio, 2015
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* Daniel Villatoro (1993) es periodista guatemalteco de Plaza Publica. Es uno de los 16 integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos. 

La lucha de los pueblos originarios de Guatemala para defender sus nombres. Foto: Aida Noriega / Plaza Pública

La lucha de los pueblos originarios de Guatemala para defender sus nombres. Foto: Aida Noriega / Plaza Pública

Cuando Francisco Pedro Francisco se presentó a las autoridades para tramitar su nuevo documento de identificación recibió una propuesta que sonaba a orden: Cámbiese el nombre.

Sucedió en San Juan Ixcoy, un poblado de la región occidental de Guatemala, cercano a la frontera con México, en el que el 96% de los habitantes es indígena. Entre ellos, Francisco pertenece a una mayoría de la etnia Q’anjob’al, pueblo maya proveniente de las tierras de Chiapas desde antes de la colonia. La responsable de tramitar su documento le dijo que, antes de cualquier cosa, se tenía que cambiar el nombre, y al hacerlo tendría un documento plástico que incluye un chip, el cual al ser escaneado certificaría su nombre y su nacionalidad. Bondades de la modernidad.

Al modo occidental, el apellido y nombre de Francisco son lo mismo. Pero los usos y costumbres del pueblo Q’anjob’al son diferentes: no existe diferenciación entre el nombre propio y los apellidos. El nombre se fija en base a una relación de parentesco lineal con la familia del padre, por lo que el hijo mayor recibe los mismos nombres que su papá, pero al revés. Felipe Andrés Felipe. Conforme a la costumbre, la hija primogénita recibe el nombre de la mamá como primero y luego los nombres del papá. Eulalia Bacilio Juan.

El caso de Francisco no es único. Dos meses después Miguel Marroquín Miguel tuvo el mismo problema. Y así ha sucedido con otros q’anjob’ales que han tramitado su papelería.

Guisela Mayén —de tez blanca y pelo cano— socióloga, doctora en derecho indígena e investigadora cultural, escribe:

“En los pueblos Indígenas guatemaltecos, de habla Q´anjob´al , (…) prevalecen las formas de asignación del nombre, de acuerdo a las reglas utilizadas por las sociedades indígenas en el marco de su cultura. Sin embargo en Guatemala persiste el carácter de asimilación e integración forzada, a través del orden jurídico, que ha sufrido la población indígena desde la época colonial (…)

En las comunidades esto ayuda a reconocer a las personas y las familias de donde proceden.

(…) de esta manera ellos se perpetúan y se considera que así se le da respeto y se mantiene el origen de la familia”.

Mayén se ha encargado de estudiar la cultura maya, la manera en que se organizan políticamente y cómo encajan en el mundo legal del derecho. Sus análisis son parte del combustible de muchos procesos legales que buscan reivindicar las identidades no reconocidas de los mayas en el sistema jurídico oficial de Guatemala.

El acceso de los pueblos originarios a la justicia oficial está entrampado. Por ese recorrido es común encontrarse con pocos traductores que conocen pocas ramificaciones derivadas de los idiomas mayas. Es difícil encontrar a un operador de justicia que hable idiomas mayas. Las instituciones quedan lejos. Los trámites son tardados y costosos. Los ciudadanos desconocen sus derechos, tienen poca asesoría jurídica.

¿Son invisibles los pueblos originarios en Guatemala? Formalmente, no. El país centroamericano ha suscrito varios instrumentos jurídicos internacionales que defienden los derechos de la identidad de los pueblos indígenas y su Constitución establece que dichos tratados tienen preferencia sobre el derecho interno.

Por ejemplo, el Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo establece en el artículo 13 que los pueblos indígenas tienen el derecho pleno de —entre su visión del desarrollo— atribuir nombres a sus comunidades, lugares y personas, y mantenerlos para la transmisión a generaciones futuras. El Estado guatemalteco está comprometido también a luchar contra toda discriminación al pleno derecho a tener registro de sus nombres propios.

La manera de nombrarse y las ideas detrás de la composición de un nombre varían entre las sociedades, pero forman parte de la identidad cultural de un pueblo.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas apunta en la misma dirección. La igualdad entre pueblos y personas conlleva no ser objeto de discriminación en el goce de los derechos, en particular aquellos que se fundan en el origen o la identidad

Según la misma declaración, la libertad para determinar su propia identidad —de los q’anjob’ales en este caso— no menoscaba la garantía de poder obtener una ciudadanía en el Estado en el que vivan; y sin embargo ése es justo el problema de Francisco Pedro Francisco: el registro oficial. También el problema de Miguel Marroquín Miguel y muchos guatemaltecos más.

Waqib’aj es el nombre de la asociación que más ha luchado para que el Registro Nacional —a través de su política de identificación de personas— reconozca los nombres y las formas en que los pueblos se los asignan, a manera de sentar jurisprudencia. La lucha por este reconocimiento comenzó formalmente en el 2012 y tres años después continúa en fase de revisión y análisis por sus directores.

Las acciones legales que presentaron para demandar al Registro por la violación de los derechos de Francisco Pedro Francisco, Miguel Marroquín Miguel y Francisco Martín Méndez condujeron a una exhortativa de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala: “Se le solicita a la autoridad recurrida, no violentar los derechos culturales en cuanto a la asignación de los nombres de los pueblos indígenas de ascendencia Maya, Q’anjob’al, Chuj, P’opti’, Akateka y Awakateka, al momento que soliciten el Documento Personal de Identificación”— leía el fallo de la corte.

La sentencia se logró en el segundo de tres casos documentados por Waqib’aj. El primero logró el reconocimiento del derecho agraviado, aunque declaraba sin materia la acusación a una empleada del registro por retardar el trámite de Francisco Pedro Francisco.

La audiencia de Francisco Pedro Francisco

En un salón largo de pisos de madera, con una mesa larga de madera tallada con el escudo nacional y un techo (de madera) con dinteles expuestos, se encuentran los encargados de velar por el cumplimiento de la Constitución de Guatemala.

Francisco Pedro Francisco se presentó ante ellos en audiencia el 24 de enero de 2013. En su idioma materno —el q’anjob’al— demandó a los magistrados respeto a su identidad, aduciendo que es su derecho. Señaló que tenía derecho al nombre propio y se le había violentado, así como el derecho a la igualdad ante la ley. Prescindió de la ayuda de un traductor. Le acompañó la abogada de Waqib’aj, Lorena Escobar. —¿A cuenta de qué el Estado va a obligarlo a él a cambiarse de nombre?— denunció Escobar al salir de la audiencia.

Francisco Pedro Francisco también salió de la Corte. Pantalones vaqueros, cincho de cuero y camisa a cuadros. Se volvió a colocar el sombrero que se quitó para hablar frente a la Corte y emprendió el camino de regreso a San Juan Ixcoy, el segundo pueblo con mayor población q’anjob’al de Guatemala y de toda América Latina. Sabía que la lucha por mantener su nombre es la lucha por conservar un mundo.

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Cuál es la mejor respuesta cuando en una entrevista de trabajo te preguntan cuál es tu mayor debilidad

Es una de las preguntas más difíciles que te pueden hacer pero también una de la que puedes sacar provecho. BBC Mundo preguntó a varios expertos sobre la mejor estrategia para responderla.
Getty Images
18 de junio, 2019
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Es una pregunta que muchos temen escuchar durante una entrevista de trabajo.

“¿Cuál es tu mayor debilidad?” es una frase que en boca de un potencial empleador pone a sudar a más de un candidato.

Pero ¿cómo puedes responderla de una forma honesta y efectiva sin echar mano de un burdo cliché?

La BBC habló con varios empleadores, potenciales empleadores, académicos y expertos en contratación de personal sobre la mejor manera de responder a una de las preguntas más difíciles de una entrevista.

¿Por qué la preguntan?

“Lo que los entrevistadores no pueden conocer con certeza mirando un CV es la verdadera personalidad de alguien. Al preguntar ‘¿cuál es tu mayor debilidad?’, en realidad le están preguntando al candidato: ‘¿son correctas las conclusiones a las que he llegado respecto a ti?'”, explica James Reed, jefe de Reed Recruitment, una empresa de contratación de personal de Reino Unido.

“Para ellos esta pegunta es una oportunidad para indagar un poco más en tu carácter”, agrega.

Sé atrevido

Sophie Phillipson, fundadora de HelloGrads, una empresa que le da apoyo a recién egresados universitarios, advierte que respuestas como “soy perfeccionista” o “soy terco” están muy usadas. Además, todo el mundo sabe que trabajar con altos estándares o ser obstinadamente decidido no son debilidades, por lo que muchos buenos entrevistadores te pedirán que pienses en otra debilidad.

Persona mirando una página de búsqueda de empleo en la pantalla de un portátil

Getty Images
Preguntar por tus debilidades permite a los entrevistadores conocer aspectos de tu personalidad que no pueden verse en un CV.

“Mi respuesta favorita fue de una recién graduada que empezó diciendo: ‘Ah, tengo tantas debilidades que no sé por dónde empezar‘. Hizo reír a los entrevistadores, logró ponerlos de su lado e hizo una demostración de inteligencia emocional.

“Nos dijo que no estaba ‘lista para trabajar’, que acababa de salir de la universidad y tenía grandes carencias de conocimiento, pero que también había investigado todo lo que había podido sobre el sector, había acumulado toda la experiencia que había podido para prepararse y que, además, tenía mucha intuición y aprendía rápidamente”.

“Sé atrevido, original y humano si quieres ser recordado”, apunta.

Prepárate

A Lewis Constable, un redactor de textos, le preguntaron sobre sus debilidades en una entrevista hace un par de años, pero él se quedó en blanco.

“Perdí el trabajo porque no pude pensar en una debilidad”, afirma.

“Me senté allí como 150 segundos, intentando pensar en una y no pude. Y no es que no tenga de dónde elegir: soy una persona bastante autocrítica, así que no ser capaz de ofrecer una respuesta es algo vergonzoso para mí. Pregunté si podíamos volver a esa pregunta luego… no me sorprendió que la entrevista terminara antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo”, rememora.

Evita los lugares comunes

“Di categóricamente que eres consciente de tus debilidades y que trabajas duro para superarlas. Evita los lugares comunes. Usa ejemplos de la vida real para demostrar autenticidad y honestidad, dos valores que la mayor parte de los empleadores aprecian mucho”, señala Jenny Straumers, una experta en psicología empresarial.

Primer plano de la psicóloga Jenny Straumers

Cirrus
La psicóloga Jenny Straumers afirma que es bueno demostrar que uno se conoce a si mismo.

“Sé específico. Subraya una debilidad concreta y muestra lo que estás haciendo al respecto. Así, por ejemplo, no digas simplemente que estás trabajando en tus habilidades sociales. Menciona una habilidad concreta que estés trabajando y diles por qué”.

“Explica cómo convertiste tu ‘debilidad’ en algo positivo. La mayor parte de los empleadores quieren ver que te conoces a ti mismo y también que estás aprendiendo constantemente”, agrega.

Sé honesto

Lee Biggins, fundador y director de la plataforma de búsqueda de empleo CV-Library, considera que no hay nada peor que alguien que responde a esta pregunta con el cliché de “soy un perfeccionista”, “siempre tengo que ser puntual”, “me importa demasiado lo que hago” o cosas similares.

“Simplemente no pareces ser genuino y terminas sonando como todos los demás. En lugar de ello, intenta ser honesto con tus respuestas. Si tienes dificultades con un área concreta de tu trabajo, puedes admitirlo en tanto puedas respaldarlo comentando lo que estás haciendo para mejorar en esa área”, señala.

“Por ejemplo, podrías decir ‘lucho con la gestión del tiempo, pero es algo que estoy trabajando con el uso de alarmas para asegurarme de que me apego a un calendario estricto'”, indica.

Ed Johnson, quien está al frente de PushFar, una web de asesoría para quienes quieren avanzar en sus carreras, asegura que la clave es convertir una debilidad en algo que la organización puede considerar como una ventaja para ellos.

“Hilando con cuidado, con frecuencia es recomendable adaptarse al tono de la entrevista. Si es una empresa más ‘creativa’, entonces admitir que no eres bueno en algunos aspectos de ese rol pero manifestando tu deseo de mejorar en esas áreas puede ayudar a hacer sentir a la organización que realmente pueden ofrecerte formación y que, en definitiva, eres alguien bueno para la organización y ellos lo son para ti”, apunta.

… Pero no seas demasiado honesto

El escritor y estratega John Lees ha escrito varios libros sobre cómo hacer una entrevista exitosa y recomienda tener bien preparadas y ensayadas las respuestas.

Un hombre y una mujer en una entrevista de trabajo (foto genérica)

Getty Images
Aunque conviene ser honesto en una entrevista de trabajo, puede haber aspectos que no conviene mencionar.

Es mejor preparar respuestas cortas sobre las fortalezas y debilidades, escribiéndolas en un papel, diciéndolas en voz alta dos o tres veces y poniéndolas a prueba con un amigo de confianza. Pero hay que recordar que los entrevistadores usualmente admitirán que le otorgan más peso a la información negativa y que la recuerdan con más claridad que todas las cosas positivas que dijiste”, señala.

“Nunca reveles información sobre problemas en relaciones laborales del pasado, choques culturales en la oficina, errores críticos como falta de atención a los detalles, feedback negativo que has recibido en el pasado o que te preocupa lo que otras personas puedan decir a tus espaldas”, concluye.


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