Investigador de la UNAM descifra glifo maya y nombre de la tumba del rey Pakal
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Investigador de la UNAM descifra glifo maya y nombre de la tumba del rey Pakal

Los glifos mayas regularmente representan objetos de la vida real, no obstante por décadas se intentó descifrar éste sin éxito.
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15 de junio, 2015
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Este glifo permitió leer, por primera vez el nombre de la tumba del rey Pakal. // Foto: Cuartoscuro.

Este glifo permitió leer, por primera vez el nombre de la tumba del rey Pakal. // Foto: Cuartoscuro.

El investigador del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, Guillermo Bernal Romero, descifró el glifo maya yej o T514, que significa filo y con lo cual se podrán comprender a detalle alrededor de 50 inscripciones de carácter bélico de esta cultura prehispánica.

Entre las inscripciones que contienen este glifo destaca el nombre de la tumba del rey Pakal, que a 63 años de su descubrimiento por el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier, hoy se puede descifrar como “La casa de las nueve lanzas afiladas”.

En entrevista con Notimex, Bernal Romero indicó que la primera vez que alguien dibujó y fotografió este glifo fue el dibujante del arqueólogo inglés, Alfred Mosley, a principios de siglo XX en Palenque, y que el ejemplo más antiguo que se ha encontrado es en un registro de prisioneros en narrativas guerreras en Dzibanché, al sur de Quintana Roo del año 500 D.C.

Y además de estar en Palenque, se encuentra en Dos Pilas y Piedras Negras, Guatemala; Tortuguero, Tabasco y Toniná, Chiapas, entre otros lugares.

Los glifos mayas regularmente representan objetos de la vida real, no obstante por décadas se intentó descifrar éste sin éxito ya que su “forma lobulada como con unas estrías y una ondulación superior a primera vista no parecía nada concreto e identificable”, señaló.

El investigador dijo que estudiando el glifo y buscando los datos esenciales que llevaran a su significado, se observó que éste tenía “un complemento fonético inicial Y, y un complemento final que era g, lo cual indicaba que lo más probable es que empezará con una sílaba Y y terminará con una consonante J, así que una de las posibilidades es que la lectura de ese glifo misterioso fuera Yej”

Luego Bernal Romero pensó que si era algo que cortara tenía que ser como un diente, de modo que revisó dientes humanos para ver si podía identificar la forma del glifo, pero no se parecían a éste. Continuó la búsqueda pensando en que tal vez se trataría del diente de un animal “como un tiburón o un jaguar, algo que cortara mucho”.

Así, el investigador revisó los dientes de jaguar y “al verlos de frente no se parecían, pero cuando vi las fauces de perfil distinguí el glifo en el molar superior”.

La coincidencia de la forma del glifo con la del diente del jaguar, tiene sentido “porque los mayas habían escogido un elemento de la naturaleza cortante, muy filoso que es el molar superior del jaguar para expresar un adjetivo que es yej y que significa filo”.

Y si bien los mayas pudieron escoger cualquier elemento cortante de la naturaleza como el diente de otro animal, escogieron el del jaguar porque es un animal que está relacionado con la guerra, dijo el especialista, pues “de hecho, el dios sol jaguar del Inframundo, la entidad patrona de la guerra en muchas ciudades mayas tiene un aspecto de jaguar y con el mundo subterráneo”.

Bernal Romero agregó que el siguiente paso en el proceso de desciframiento fue comprobar que esa lectura tuviera sentido en el contexto de las inscripciones. “Se sabía que ese glifo se asociaba muy a menudo con otro, que es te, (lanza), entonces yej te, significa lanza afilada, lo cual tiene sentido, afirmó.

Al buscar otras expresiones y analizarlas se observó que todas tenían que ver con un cuestiones bélicas como “un señor fue capturado por la lanza afilada“, “Pakal capturó a prisioneros con la lanza afilada y con la de un dios”.

Agregó que otros glifos que tienen relación con los objetos que representan son: Otoch, (casa) es un glifo que tiene como un techito como de palmas; Tok’ (pedernal) es como una figura caprichosa con filos, que son las muescas del cuchillo de pedernal y el glifo pakal, que es un escudo.

Pues “es algo muy común en los mayas, porque lo que querían era tener efectividad en la comunicación, que el lector identificara a la primera la palabra que se estaba representando”.

Finalmente, comentó que existen alrededor de mil 500 glifos mayas diferentes, de los cuales entre el 15 y 20% siguen sin descifrar.

Notimex.

 

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Las empresas de Japón que ayudan a la gente a desaparecer

Cada año, algunas personas optan por "esfumarse" y abandonar sus vidas, trabajos, hogares y familias. En Japón se les conoce como "jouhatsu" y hay empresas que les ayudan a llevarlo a cabo.
17 de septiembre, 2020
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En todo el mundo, desde Estados Unidos a Alemania o Reino Unido, hay cada año personas que deciden desaparecer sin dejar rastro, abandonando sus hogares, trabajos y familias para comenzar una segunda vida.

A menudo lo hacen sin siquiera mirar atrás.

En Japón, a estas personas se les conoce como los jouhatsu.

El término significa “evaporación”, pero también se refiere a personas que desaparecen a propósito y ocultan su paradero, a veces durante años, incluso décadas.

“Me harté de las relaciones humanas. Cogí una maleta pequeña y me esfumé“, dice Sugimoto, de 42 años, que en esta historia solo usa el apellido de su familia.

“Simplemente escapé”.

Afirma que en su pequeña ciudad natal todos lo conocían por su familia y su próspero negocio local, que se esperaba que Sugimoto continuara.

Pero que le impusieran ese papel le causó tanta angustia que de repente se marchó de la ciudad para siempre y no le dijo a nadie adónde iba.

Desde una deuda ineludible hasta matrimonios sin amor, las motivaciones que empujan a los jouhatsu a “evaporarse” varían.

Las calles de Japón

Getty Images
El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el jouhatsu durante más de una década.

Pero muchos, independientemente de sus motivos, recurren a empresas que les ayuden en el proceso.

Estas operaciones se denominan servicios de “mudanzas nocturnas”, un guiño a la naturaleza secreta del proceso de quienes quieren convertirse en un jouhatsu.

Estas compañías ayudan a las personas que quieren desaparecer a retirarse discretamente de sus vidas y pueden proporcionarles alojamiento en ubicaciones desconocidas.

“Normalmente, los motivos de las mudanzas suelen positivos, como entrar a la universidad, conseguir un nuevo trabajo o un matrimonio. Pero también hay mudanzas tristes, cuando la razón es haber dejado la universidad, perder un trabajo o cuando lo que quieres es escapar de un acosador“.

Así lo cuenta Sho Hatori, quien fundó una empresa de “mudanzas nocturnas” en los años 90 cuando estalló la burbuja económica de Japón.

Segundas vidas

Cuando empezó en ello, creía que la razón por la que la gente decidía huir de sus problemáticas vidas era la ruina financiera, pero pronto descubrió que también había “razones sociales”.

“Lo que hicimos fue ayudar a las personas a comenzar una segunda vida”, dice.

El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el fenómeno de los jouhatsu durante más de una década.

Dice que el término comenzó a usarse en los años 60 para describir a las personas que decidían desaparecer.

Las tasas de divorcio eran (y siguen siendo) muy bajas en Japón, por lo que algunas personas decidían que era más fácil levantarse y abandonar a sus cónyuges que afrontar los procedimientos de divorcio elaborados y formales.

“En Japón es más sencillo esfumarse” que en otros países, dice Nakamori.

La privacidad es algo que se protege con uñas y dientes.

Mujer sacando dinero en un cajero automático

Getty Images
¿Desaparecerías sin dejar rastro?

Las personas desaparecidas pueden retirar dinero de los cajeros automáticos sin ser descubiertas, y los miembros de la familia no pueden acceder a videos de seguridad que podrían haber grabado a su ser querido mientras huía.

“La policía no intervendrá a menos que exista otra razón, como un crimen o un accidente. Todo lo que la familia puede hacer es pagar mucho a un detective privado. O simplemente esperar. Eso es todo”.

Me quedé impactada

Para quienes son dejados atrás, el abandono y la búsqueda de su jouhatsu puede ser insoportable.

“Me quedé impactada”, dice una mujer que habló con la BBC pero decidió permanecer en el anonimato.

Su hijo de 22 años desapareció y no la ha vuelto a contactar.

“Se quedó sin trabajo dos veces. Debió haberse sentido miserable por ello”.

Cuando dejó de tener noticias suyas, condujo hasta donde vivía, registró el sitio y luego esperó en su automóvil durante días para ver si aparecía.

Nunca lo hizo.

Dice que la policía no ha sido muy útil y que le dijeron que solo podían involucrarse si existía la sospecha de que se había suicidado.

Pero como no había ninguna nota, no investigarán nada.

“Entiendo que hay acosadores y que la información puede ser mal utilizada. Quizás la ley es necesaria, pero los criminales, los acosadores y los padres que quieren buscar a sus propios hijos son tratados de la misma manera debido a la protección. ¿Cómo puede ser?”, afirma.

“Con la ley actual y sin disponer de dinero, todo lo que puedo hacer es verificar si mi hijo está en la morgue. Es lo único que me queda”.

Mujer en Tokio

Getty Images
La policía no suele a ayudar a las familias que buscan a sus seres queridos.

Los desaparecidos

A muchos de los jouhatsu, aunque hayan dejado atrás sus vidas, la tristeza y el arrepentimiento les sigue acompañando.

“Tengo la sensación constante de que hice algo mal”, dice Sugimoto, el empresario que dejó a su esposa e hijos en la pequeña ciudad.

“No he visto en un año. Les dije que me iba de viaje de negocios”.

Su único pesar, dice, fue dejarlos.

Sugimoto vive escondido en una zona residencial de Tokio.

La empresa de “mudanzas nocturnas” que lo aloja está dirigida por una mujer llamada Saita, quien prefiere no confesar su apellido por mantener el anonimato.

Ella misma es una jouhatsu que desapareció hace 17 años.

Huyó de una relación físicamente abusiva, y dice: “En cierto modo, soy una persona desaparecida, incluso ahora”.

Tokio

Getty Images
Tokio es una ciudad con más de 9 millones de habitantes.

Tipos de clientes

“Tengo varios tipos de clientes”, continúa.

“Hay personas que huyen de la violencia doméstica grave y otras que lo hacen por ego o interés propio. Yo no juzgo. Nunca digo: “Su caso no es lo suficientemente serio”. Todo el mundo tiene sus luchas”.

Para personas como Sugimoto, la compañía le ayudó a abordar su propia batalla personal.

Pero a pesar de que logró desaparecer, eso no significa que los rastros de su antigua vida no permanezcan.

“Solo mi primer hijo sabe la verdad. Tiene 13 años”, dice.

“Las palabras que no puedo olvidar son: ‘Lo que papá hace con su vida es cosa suya, y no puedo cambiarlo’. Suena más maduro que yo ¿no?”.


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