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Los trenes "rescatados" del Metro: más caros de lo revelado y con miles de fallas

El Metro ha dicho que invirtió 350 millones de pesos en el rescate de unidades pero el gasto en realidad supera los 568 millones de pesos; uno los trenes, el que se estrelló en la estación Oceanía, tuvo más de140 reportes de fallas… Hay otros peores en funcionamiento.
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Por Arturo Angel
22 de junio, 2015
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El convoy accidentado en la estación Oceanía acumulaba, hasta antes del siniestro, un récord de 143 desperfectos. // Foto: Cuartoscuro.

El convoy accidentado en la estación Oceanía acumulaba, hasta antes del siniestro, un récord de 143 desperfectos. // Foto: Cuartoscuro.

Los 24 trenes que el Sistema de Transporte Colectivo Metro “rescató” para regresarlos al servicio, de los cuales quedan 23, luego que uno de ellos se estrelló en la estación Oceanía, han requerido hasta ahora una inversión de 568 millones de pesos —cantidad superior a los 350 millones revelados públicamente— tanto para rehabilitarlos como para reparar las más de dos mil 400 fallas que han presentado.

Para ponerlo en proporción, el gasto que han conllevado en estos trenes equivale a 113 millones de boletos del Metro ya con el costo de 5 pesos o lo que es lo mismo, las ganancias correspondientes a 20 días completos de viajes si se considera que diariamente se transportan cinco millones de usuarios.

Algunas de los trenes rehabilitados, como el modelo NM-73AR, construido en 1973 e involucrado en el accidente en Oceanía, han tenido incluso un gasto superior de mantenimiento a lo que se invirtió en su momento para recuperarlos del taller.

Además hay convoyes que, aún después de ser puestos en marcha han continuado presentando fallas. El tren que chocó el 4 de mayo registró un récord de 140 servicios en el taller por desperfectos pero hay otros que acumularon aún más problemas y hoy en día siguen funcionando.

Cabe señalar que estos datos corresponden a las bitácoras de servicio y mantenimiento de los 24 trenes recuperados del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, y en concreto a la Dirección de Mantenimiento de Material Rodante de dicho sistema, y fueron obtenidos por Animal Político a través de dos solicitudes de transparencia.

Viejos revividos

Cuando se anunció el incremento tarifario de 3 a 5 pesos en el boleto del Metro, que comenzó a operar en diciembre del 2013, el Gobierno del Distrito Federal dijo que los recursos extras obtenidos por este reajuste tarifario se dedicarían a 11 programas distintos o compromisos encaminados a mejoramiento del servicio.

Uno de estos programas fue el de la recuperación de trenes que por la falta de refacciones o de mantenimiento no estaban operativos al 100% y se encontraban varados en los talleres. El director General del STC Metro, Joel Ortega Cuevas, planteó que solo en el 2014 se recuperarían 24 trenes, compromiso que por cierto no se cumplió, pues el año terminó con 18 convoyes recuperados.

Las autoridades estimaron que con cada tren que fuera rescatado de los talleres y se pusiera de nuevo en operación, resultarían beneficiados de 200 a 450 mil pasajeros dependiendo de la línea en donde se les colocara en servicio.

El pasado 26 de abril, cuando finalmente se logró poner en marcha el tren recuperado número 24, Ortega dijo que para sacar adelante este programa se habían invertido 350 millones de pesos aproximadamente. Los recursos para estos trabajos provenían del Fideicomiso FIMETROCDMX, creado para reunir y administrar el dinero extra que se recibe por aumento en el costo del boleto del Metro.

En todos los casos, los trabajos de rehabilitación estuvieron a cargo de empleados del propio Metro. Aunque las reparaciones variaron entre cada tren, en la mayoría de los casos se procedió con la rehabilitación de los sistemas de frenado.

De acuerdo con los datos proporcionados a Animal Político por el STC Metro, los 24 trenes recuperados corresponden a cinco tipos de modelos: FM-86, NM-73AR, NM 79, NM-83B y MP-68R96. El tren más antiguo recuperado data de 1970 mientras que el más reciente era de 1991.

Gastos “post operatorios”

Los 350 millones de pesos que Ortega dijo que se habían desembolsado para la rehabilitación de estos trenes del Metro no es en realidad toda la inversión que han requerido.

La información proporcionada por el Sistema de Transporte Colectivo precisa que el gasto en estas máquinas asciende a 568 millones de pesos en total. Tan solo en lo referente a la rehabilitación de las distintos trenes, se han desembolsado 372 millones 707 mil 334 pesos.

Pero a lo anterior hay que sumarle otros 195 millones 498 mil 69 pesos que también se han gastado en estos trenes derivado de trabajos de mantenimiento tanto programado como correctivo.

En proporción, uno de cada tres pesos que se han invertido en los trenes rehabilitados se ha ido precisamente en el servicio y mantenimiento.

Hay por lo menos ocho trenes —de los 24— en los que el gasto relacionado con reparaciones y servicio ha sobrepasado incluso lo que se invirtió para que fueran “rescatados del taller”. Por citar un ejemplo, la recuperación del segundo tren puesto en marcha en enero del 2014 llevó consigo un gasto de poco más de tres millones 400 mil pesos; sin embargo, los problemas que ha presentado después han requerido un gasto de más de 14 millones de pesos extras.

Las bitácoras de servicio de los 24 trenes rescatados entregadas a Animal Político a partir de las solicitudes de transparencia, arrojan que los mismos han presentado dos mil 545 fallas que requirieron trabajos de mantenimiento en el taller.

El tren modelo NM-73AR, que se accidentó el lunes 4 de mayo en Oceanía, y que según el análisis del Comité para Incidentes Relevantes del Metro tuvo como detonante un error humano, acumulaba hasta antes del siniestro un record de 143 desperfectos que requirieron mantenimiento. Pero hay casos peores.

Por ejemplo, el tren modelo NM-79 motores M0921/M0291, fabricado en 1983, y que se convirtió en el noveno en ser rehabilitado para dar servicio en la Línea 8, acumuló hasta abril de este año 193 desperfectos que requirieron mantenimiento, lo que convierte a este tren en el de mayor número de fallas.

Los otros trenes con el mayor número de fallas de los recuperados son el modelo FM-086 habilitado para dar servicio en la Lìnea A y que presenta 190 desperfectos, así como el tren modelo NM-73AR fabricado en 1976 —sexto en ser recuperado— y que ya lleva un registro de 182 desperfectos.

En total, la información entregada revela que hay convoyes que acumulan más fallas que el que se accidentó el 4 de mayo pasado en Oceanía.

Cabe señalar que de acuerdo con las bitácoras entregadas por la Dirección de Mantenimiento del STC, en casi todos los casos, los trenes se presentaron fallas aun cuando ya habían superado la fase de rehabilitación y estaban en servicio.

Lista de trenes con más fallas reportadas. // Foto: Animal Político.

Lista de trenes con más fallas reportadas. // Foto: Animal Político.

En mayo pasado el líder del sindicato del Metro, Fernando Espino, acusó que los trenes que se reportaban como recuperados por las autoridades del Metro en realidad no quedaban en buenas condiciones u operaban bajo situaciones de riesgo.

“No podemos engañar ni a la gente, ni a los usuarios ni a los trabajadores ni a los medios de comunicación con el pretexto de decir que están recuperados, son trenes que están abandonados y que muchas de las veces se les pone una rueda, una llanta, se les compone las puertas y es todo”, dijo.

“Frankenstein” averiado

El tren involucrado en el choque en la estación Oceanía era conocido como “El Frankenstein”, por los trabajadores sindicalizados del Metro, debido a que había sido reconstruido con piezas de otras máquinas y porque presentaba varias fallas.

Animal Político solicitó al STC Metro conocer en el caso específico de este tren los detalles de la bitácora, el reporte de fallas y las causas de las mismas, así como el tiempo que dicho convoy estuvo operativo y fuera de servicio, y las inversiones que conllevaron su mantenimiento.

La respuesta recibida incluyó solo algunos de los datos anteriores. Por ejemplo se detalla que dicho tren modelo NM-73AR fabricado en 1973, estuvo operativo 258 días en total desde enero del 2014 –cuando fue recuperado- hasta abril de este año, mientras que por mantenimiento pasó en los talleres 188 días.

Lo anterior significa que luego de ser “recuperado” y hasta antes de chocar en Oceanía, este tren había pasado más de 40% del tiempo en los talleres.

Los documentos entregados indican que en total se invirtieron poco más de cinco millones de pesos en la rehabilitación de este tren, mientras que los gastos de mantenimiento alcanzaron casi los once millones. Es decir, la inversión en repararlo duplicó lo que en su momento se gastó por su “rescate”, tal como ha ocurrido con otros trenes.

A continuación puedes consultar la respuesta íntegra a la solicitud de información.

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#YoSoyAnimal

Cómo los seres humanos aprendimos a comer plantas que podrían matarnos

La capacidad innata del ser humano de imitar y aprender de otros nos permitió evolucionar culturalmente y desarrollar procesos complicados, como la preparación de alimentos que en su estado natural son dañinos.
8 de septiembre, 2019
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Ilustración de Robert Burke, William Wills y John King llegando a Cooper's Creek, en 1861

Getty Images
Robert Burke, William Wills y John King llegando a Cooper’s Creek en 1861.

En 1860, Robert Burke y William Wills llevaron a cabo la primera expedición europea por el hasta entonces mayormente desconocido interior de Australia.

No les fue muy bien. Debido a una combinación de liderazgo pobre, mala planificación y mala fortuna, Burke, Wills y su compañero de viaje John King se quedaron sin comida en el trayecto de regreso.

Quedaron varados en un arroyo llamado Cooper’s Creek, ya que no pudieron encontrar la manera de transportar suficiente agua para cruzar un tramo de desierto hasta el puesto colonial más cercano, llamado irónicamente el Monte Hopeless (Sin Esperanza, en inglés).

“No hemos podido abandonar el arroyo”, escribió Wills. “Ambos camellos murieron y nuestras provisiones se agotaron. Estamos tratando de vivir de la mejor manera posible”.

La población local, la tribu yandruwandha, parecía prosperar a pesar de las condiciones que Wills y sus colegas encontraban tan difíciles.

Los yandruwandha le dieron a los exploradores pasteles hechos con semillas trituradas de una planta que conocían como nardoo (Marsilea drummondii), un helecho parecido a un trébol de cuatro hojas.

Nardoo flotando en un lago en Australia

Getty Images
El nardoo, que aparece flotando aquí en primer plano, es un tipo de helecho originario de Australia.

Burke se peleó con los aborígenes e, imprudentemente, los alejó con un disparo de su pistola.

Pero el trío pensó que, tal vez, había aprendido lo suficiente como para sobrevivir.

Así que, cuando encontraron nardoo fresco, decidieron hacer sus propios pasteles.

Al principio, todo parecía estar bien. Satisfacían su apetito, pero se sentían cada vez más débiles.

Una semana más tarde, Wills y Burke estaban muertos.

Resulta que preparar el nardoopara hacerlo comestible es un proceso complejo.

Este helecho está lleno de una enzima llamada tiaminasa, que es tóxica para el cuerpo humano. La tiaminasa descompone el suministro de vitamina B1 del cuerpo, lo que impide al organismo absorber los nutrientes de los alimentos.

A pesar de que Burke, Wills y King tenían sus estómagos llenos, estaban muertos de hambre.

Los yandruwandha cocinaban las esporas de nardoo, molían la harina con agua y exponían los pasteles a cenizas. Con estos pasos hacían que la tiaminasa fuera menos tóxica. No es algo que uno aprende a hacer por casualidad.

Apenas vivo, King se arrojó a la merced de los yandruwandha, quienes lo mantuvieron con vida hasta que llegó la ayuda europea, meses más tarde.

Fue el único miembro de la expedición que sobrevivió.

La otra yuca

Raíces de yuca

Getty Images
La yuca es un alimento básico en los países tropicales. Pero no hay que confundirla con la otra yuca, la amarga o brava.

Tan tóxica como el nardoo es la yuca amarga o brava, que no hay que confundir con la otra yuca, la dulce, un tubérculo que se consume a diario en varios países de América Latina, entre otros.

Los niveles de cianuro o ácido cianhídrico presentes la yuca amarga, si no es tratada y cocinada de forma adecuada, pueden causar desde intoxicación hasta un fallo masivo en los órganos vitales, como el hígado y el cerebro.

Y también una afección llamada konzo, cuyos síntomas incluyen la parálisis repentina de las piernas.

Pero en 1981, en Nampula, Mozambique, un joven médico sueco llamado Hans Rosling no sabía nada de esto. Como resultado, la situación que enfrentó fue profundamente desconcertante.

Cada vez más personas acudían a su clínica con parálisis en las piernas.

¿Podría ser un brote de polio? No. Los síntomas no aparecían en ningún libro médico.

Con Mozambique entrando en una guerra civil ¿podría ser el efecto de armas químicas?

Llevó a su esposa Agneta y a sus hijos pequeños a un lugar seguro y continuó sus investigaciones.

Fue la colega del doctor Rosling, la epidemióloga Julie Cliff, quien finalmente descubrió lo que estaba sucediendo.

Los enfermos estaban comiendo alimentos a base de yuca amarga que había sido procesada de manera incompleta.

Hambrientos y desnutridos, no podían esperar lo suficiente para que fuera segura para el consumo. Como resultado, desarrollaron konzo.

Prueba y error

Hay plantas tóxicas en todas partes.

A veces, adecuadamente procesadas, pueden ser comestibles.

Pero ¿cómo aprende alguien a realizar la preparación elaborada que necesita la yuca o el nardoo?

No es algo que aprende una sola persona, según Joseph Henrich, un biólogo evolutivo.

Henrich sostiene que este conocimiento es cultural.Nuestras culturas evolucionan a través de un proceso de prueba y error análogo a la evolución en especies biológicas.

Al igual que la evolución biológica, la evolución cultural puede, con el tiempo suficiente, producir resultados impresionantemente sofisticados.

Alguien da con un paso que parece hacer que la planta tóxica sea menos riesgosa; eso se difunde y se descubre otro paso. Con el tiempo, pueden evolucionar rituales complejos, cada uno ligeramente más efectivo que el anterior.

En América del Sur, las tribus han aprendido los muchos pasos necesarios para desintoxicar por completo la yuca amarga: raspar, rallar, lavar, hervir el líquido, dejar reposar el sólido durante dos días y luego hornear, para hacer un pan ácimo llamado casabe.

Preparación de harina de mandioca en Brasil.

Getty Images
Preparación de harina de mandioca en Brasil.

Si les preguntas por qué hacen esto, no mencionarán el cianuro de hidrógeno. Simplemente dirán: “Esta es nuestra cultura”.

En África, la yuca se introdujo recién en el siglo XVII. No venía con un manual de instrucciones, así que la intoxicación por cianuro sigue siendo un problema ocasional.

La gente toma atajos porque el aprendizaje cultural aún es incompleto.

Henrich argumenta que la evolución cultural es a menudo mucho más inteligente que nosotros.

Ya sea para construir un iglú, cazar un antílope, prender un fuego, hacer un arco largo o procesar la yuca amarga, no aprendemos entendiendo los principios de las cosas, sino imitando.

Una mujer en la aldea brasileña de Bannibas preparando casabe de yuca.

Getty Images
Una mujer en la aldea brasileña de Bannibas preparando casabe de yuca.

Un estudio desafió a los participantes a colocar pesas en los radios de una rueda para maximizar la velocidad a la que rodaba por una pendiente.

Los datos sobre la prueba más exitosa de cada participante se le pasaban a una nueva persona.

Debido a que se beneficiaban de los experimentos anteriores, a los últimos participantes les fue mucho mejor.

Sin embargo, cuando se les preguntó, no podían explicar por qué algunas ruedas rodaban más rápido que otras.

Otros estudios muestran que los humanos somos los únicos primates que tenemos el instinto de imitar.

Las pruebas revelaron que los chimpancés y los humanos de dos años y medio tienen capacidades mentales similares, a menos que el desafío sea aprender copiando a alguien.

Los niños pequeños son mucho mejores copiando que los chimpancés.

Y los humanos copiamos rituales, algo que no hacen los chimpancés. Los psicólogos llaman a esto sobreimitación.

Podría parecer que en esto los chimpancés son los más inteligentes. Pero si estás procesando raíces de yuca amarga, la sobreimitación es exactamente lo que debes hacer.

Un niño jugando con un chimpancé

Getty Images
Un niño puede copiar comportamientos mucho mejor que un chimpancé de la misma edad.

Si Henrich tiene razón, la civilización humana se basa menos en inteligencia pura que en una capacidad altamente desarrollada para aprender unos de otros.

A lo largo de las generaciones, nuestros antepasados acumularon ideas útiles gracias a la prueba y el error, y la siguiente generación simplemente las copió.

Sin duda, algunas ideas menos útiles se mezclaron con ellas, como la necesidad de un baile ritual para que lleguen las lluvias, o la convicción de que sacrificar una cabra persuadirá al volcán para que no entre en erupción.

Pero en general, pareciera que nos fue mejor copiando sin preguntar que asumiendo, como los chimpancés, que éramos lo suficientemente inteligentes como para poder determinar qué pasos podríamos ignorar de manera segura.

Claro que la evolución cultural solo nos puede llevar hasta cierto punto.

Ahora tenemos el método científico para decirnos que sí, realmente necesitamos dejar reposar la mandioca durante dos días, pero no, al volcán no le importan las cabras.

Cuando comprendemos los principios de las cosas podemos avanzar más rápidamente que mediante prueba, error e imitación.

Pero no debemos menospreciar el tipo de inteligencia colectiva que salvó la vida de King.

Es lo que hizo posible la civilización, y también el funcionamiento de la economía.


Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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https://www.youtube.com/watch?v=16AhQaStWxg

https://www.youtube.com/watch?v=gFkihTytGRU

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