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México vive el nivel más alto de homicidios en año y medio
Entre las víctimas de los más de mil 400 asesinatos perpetrados en mayo hay desde soldados y supuestos delincuentes, hasta niños y migrantes. En promedio dos personas murieron de forma violenta cada hora. 2015 sería el primer año del gobierno de EPN que termine con un incremento de asesinatos, proyectan analistas.
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Por Arturo Ángel
24 de junio, 2015
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El Estado de México acumula el mayor número de asesinatos pero Guerrero tiene la tasa de incidencia más alta del país. // Foto: Cuartoscuro.

El Estado de México acumula el mayor número de asesinatos pero Guerrero tiene la tasa de incidencia más alta del país. // Foto: Cuartoscuro.

En mayo se denunciaron mil 463 homicidios en México, más de la mitad de ellos cometidos con armas de fuego. Entre las víctimas de esos asesinatos hay soldados, policías y presuntos delincuentes, pero también candidatos a distintos cargos, jóvenes universitarios, niños y migrantes. Se trata del número más alto en crímenes en el último año y medio.

La cifra de asesinatos confirma algo que no sucedía desde el 2013 en nuestro país: una tendencia al alza por tercer mes consecutivo en el número de casos de homicidio doloso. En promedio, fueron 52 personas que pierden la vida de forma violenta todos los días, o lo que es lo mismo, dos casos cada hora.

Por si fuera poco es la primera vez, en los últimos 40 meses, en que se registra un incremento en  los homicidios de un mes en comparación con el mismo mes del año anterior. En mayo del 2014 la cifra había sido de mil 416 averiguaciones por homicidio.

Además, los crímenes denunciados en mayo dejaron como saldo mil 621 personas muertas de forma violenta. Se trata de la cifra mensual más alta de víctimas de homicidio doloso desde que se comenzó a elaborar y revelar públicamente esta estadística en enero del 2014.

Hay cinco estados, todos con presencia de grupos consolidados de la delincuencia organizada, que concentran tres mil 135 casos de personas asesinadas, es decir el 40 por ciento del total de los homicidios cometidos en lo que va del año.

El estado de México acumula el mayor número de asesinatos pero Guerrero tiene la tasa de incidencia más alta del país. Además hay casos como el de Baja California Sur donde los homicidios se dispararon más de 300 por ciento.

El reporte actualizado de la incidencia delictiva nacional elaborado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública también arroja que en mayo se cometieron – o por lo menos son los que se denunciaron – 91 secuestros a nivel estatal, la segunda cifra más elevada del año. A lo anterior se suman otros 32 plagios reportados a nivel federal.

Tamaulipas sigue siendo el foco robo de este problema como ya lo ha reconocido el propio gobierno federal. Dicho estado concentra la cuarta parte de todos los plagios cometidos  y denunciados.

En cuanto a las extorsiones, los 435 casos denunciados si representan un descenso respecto a abril aunque aún no se consigue llegar al nivel de enero de este mismo año, cuando los estados reportaron menos de 400 averiguaciones abiertas por este delito.

Un mes letal

La estadística oficial arroja que en mayo se abrieron mil 462 averiguaciones previas o carpetas de investigación por el delito de homicidio doloso en el país con mil 621 víctimas en total, un incremento de poco más del seis por ciento en comparación con abril pasado.

La cifra, además de consolidar una tendencia al alza por tercer mes consecutivo, es preocupante ya que se trata del mayor número de crímenes desde septiembre del 2013 cuando el registro fue de mil 518 averiguaciones abiertas. Es decir, es el número más alto en asesinatos de los últimos 18 meses.

En mayo, el promedio diario de personas asesinadas fue de 52, dos más que en abril y seis más que en enero.

Cabe señalar que las mil 621 víctimas de homicidio es un nuevo record mensual en cuanto a este delito desde enero del 2014, cuando se comenzó a presentar por separado la estadística de víctimas y de denuncias.

En promedio, 6 de cada 10 de los homicidios  denunciados en mayo fueron cometidos con un arma de fuego según la información oficial. Esto incluye pistolas, rifles, granadas y explosivos de cualquier tipo. Otros  183 homicidios se perpetraron con armas blancas como cuchillos o palos. Hay más de 400 casos en donde no hay datos disponibles de cómo se cometió el asesinato.

Hay cinco estados en el país que concentran más del 40 por ciento de  las víctimas de homicidio doloso. El estado de México tiene el primero sitio con 977 casos, seguido de Guerrero, Chihuahua, Jalisco y Sinaloa.

La situación en algunos estados se ha modificado por lo menos en comparación con el año pasado. Por ejemplo, Michoacán cerró el 2014 como la cuarta entidad con la mayor cifra de víctimas de homicidio y por lo menos en lo que va de este año no aparece en los primeros cinco sitios.

En cambio Jalisco se ubica en la cuarta posición superando incluso a Sinaloa. La entidad que gobierno Aristóteles Sandoval ha sido escenario este año de fuertes enfrentamientos y ejecuciones incluso de funcionarios públicos y militares.

En cuanto a la tasa de crímenes cometidos por cada 100 mil habitantes, Guerrero tiene el primer sitio en lo que va del año (enero a mayo)  con 22.4 casos , seguido de Sinaloa con 13.7, Chihuahua con 11.1, Morelos con 10.1, y Baja California con 8.67.

Hay incrementos en el número de homicidios que llaman la atención. Por ejemplo en Baja California Sur, de enero a mayo de este año fueron asesinadas 76 personas, 300 por ciento más que en el mismo lapso del año pasado. Incluso en el Distrito Federal los homicidios también subieron 16 por ciento.

En el balance anual, durante los primeros cinco meses de este año 7 mil 428 personas fueron asesinadas en México, que en comparación con el mismo periodo del 2014 es una reducción de solo 2.7 por ciento.

Vidas perdidas

Mayo dejó un abanico amplio de víctimas que perdieron la vida, al igual que de situaciones en los que ocurrieron los distintos crímenes.

Apenas habían transcurrido las primeras horas de este mes cuando ocurrió uno de los ataques más mortíferos en contra del Ejército de los últimos años: el derribo de un helicóptero por el fuego de sicarios del Cártel de Jalisco Nueva Generación. Una decena de personas murieron, entre ellos ocho militares pertenecientes a la Fuerza Aérea y a la división élite de las Fuerzas Especiales.

De hecho, mayo de 2015 fue letal para el Ejército. Un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional arroja que en total once soldados que participan en la campaña en contra del crimen en el país perdieron la vida, la cifra más alta desde agosto del 2012 en que el saldo fe de una docena de militaros muertos.

Un golpe de mayor magnitud recibió días después el Cártel de Jalisco pero en Michoacán. El 24 de mayo fuerzas federales intervinieron un rancho en el que se refugiaban supuestos sicarios en Tanhuato, Jalisco. El saldo: 43 civiles muertos. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) investiga actualmente las circunstancias del enfrentamiento.

Hubo otros homicidios que fueron igual de trágicos pero no por el saldo sino por las circunstancias en que ocurrieron. Uno de esos casos ocurrió el 17 de mayo en la colonia laderas de San Guillermo  en la capital de chihuahua, donde un niño de seis años de edad, Christopher Raymundo, fue torturado y asesinado.

Los responsables de la muerte del niño fueron otros cinco menores quienes llevaron a Christopher a una zona de materiales donde fue golpeado y luego enterrado. La versión de las autoridades de Chihuahua es que los adolescentes y niños si perpetraron el homicidio intencionalmente pero porque “jugaban al secuestro”.

La violencia en mayo, mes previo a las elecciones, también alcanzó a candidatos. Por citar dos ejemplos el 1 de mayo fue asesinado el candidato de la coalición PRI-PVEM a la alcaldía de Chilapa Guerrero Ulises Fabián Quiroz. Dos semanas después pero en Michoacán, fue asesinado en pleno mitin el candidato a la alcaldía de Yurécuaro Enrique Hernández Salcedo. En este segundo homicidio hubo complicidad de policías de la zona.

Uno de los sectores más vulnerables es el de los migrantes y en mayo también se registraron casos de violencia en su contra. Por ejemplo, el 26 de mayo  un grupo de salvadoreños denunció que un compañero suyo fue acribillado a bordo de un tren en Pénjamo, Guanajuato. El 31 de mayo otro migrante fue baleado en la zona montañosa de Tecate, Baja California.

2015 perfila más homicidios

Alejandro Hope, experto alista en temas de seguridad,  estimó que 2015 podría terminar con casi 18 mil homicidios en el país, muy por encima de los 17 mil 300 registrados en 2014. Se trataría de la primera vez que hay un repunte en el total anual de crímenes en los últimos años.

“Incluso de mantenerse este crecimiento en el número de homicidios podríamos estar llegando en un año a los niveles que teníamos al final del sexenio del presidente Calderón, con casi 2 mil homicidios al mes… Lo que es un hecho es que la reducción en los homicidios terminó y mantener ese discurso es incorrecto” dijo

Hope destacó que casos como el de Baja California o el DF donde hubo un repunte de homicidios, o el de Oaxaca donde la cifra de personas asesinadas pasó de 48 en abril a 86 en mayo, ponen en evidencia que el recrudecimiento de la violencia es un fenómeno de carácter nacional y no  hechos aislados.

De acuerdo con la estimación de Hope, los primeros tres años del gobierno de Peña terminarían con 63 mil víctimas de homicidio.

Otros analistas como Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, señalan que el  freno en la reducción de homicidios e incluso su nuevo repunte es responsabilidad en una buena parte a políticas implementadas que no han terminado de fondo con los factores generadores de violencia.

Peor además, Rivas consideró que el contexto electoral de abril y mayo son también factores que inciden en el recrudecimiento de la violencia. “En las elecciones el crimen también manda sus mensajes” dijo en una entrevista con Animal Político.

Más de 800 secuestrados

En mayo el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó 123 averiguaciones por secuestro, de las cuales 32 fueron iniciadas a nivel federal y el resto en las fiscalías de los estados.

Con ese registro, el número de plagios denunciados en los primeros cinco meses de 2015 ya asciende a 642 averiguaciones con un saldo de más de 800 víctimas.

No es posible comparar el número total de plagios debido a que los casos federales apenas comenzaron a revelarse este año pero en lo que se refiere a las averiguaciones a nivel estatal, la reducción es del 33 por ciento en torno a este delito.

El punto negativo fue que solo en mayo se registraron 91 averiguaciones previas de nivel estatal por plagio, la segunda cifra más elevada en lo que va del año.

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Qué es la epigenética y cómo explica que los hijos hereden los traumas de los padres
Los hijos son moldeados en gran medida por los genes que sus padres y madres les transmiten. Pero nuevos estudios apuntan a que esa herencia se puede ver condicionada por los traumas vividos por los progenitores.
4 de mayo, 2019
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En 1864, cerca del final de la Guerra Civil de Estados Unidos, las condiciones en los campos de prisioneros de guerra de la Confederación estaban en su peor momento.

Hubo tal hacinamiento en algunos campamentos que los prisioneros, soldados del Ejército de la Unión del norte, tenían el espacio en metros cuadrados equivalente a una tumba. La cifra de muertes de los presos se disparó.

Para muchos de los que sobrevivieron, la desgarradora experiencia los marcó de por vida.

Cuando la guerra acabó, volvieron con problemas de salud, peores perspectivas laborales y menor esperanza de vida.

Pero el impacto de todos estos problemas no se limitó únicamente a quienes los sufrieron en primera persona.

Los efectos se extendierona los hijos y los nietos de los prisioneros, en una herencia que parecían pasar a través de la línea masculina de las familias.

Si bien los hijos y nietos no estuvieron en ningún campo de prisioneros de guerra, y pese a que no les faltó de nada durante su infancia, sufrieron tasas de mortalidad más altas que el resto de la población en general.

Al parecer, los prisioneros transmitieron parte de su trauma a sus descendientes.

Pero a diferencia de la mayoría de las enfermedades hereditarias, esto no se produjo como consecuencia de mutaciones en el código genético.

Herencia oscura

Los investigadores analizaron un tipo de herencia mucho más oscura: cómo las cosas que le pasan a alguien a lo largo de su vida pueden cambiar la forma en que se expresa su ADN, y cómo ese cambio puede transmitirse a la próxima generación.

Este es el proceso llamado científicamente epigenética, donde la legibilidad o expresión de los genes se modifica sin que se produzca un cambio en el código del ADN.

Es decir, existen pequeñas etiquetas químicas que se agregan o eliminan de nuestro ADN en respuesta a los cambios en el entorno en el que vivimos.

Estas etiquetas activan o desactivan los genes, posibilitando la adaptación a las condiciones del entorno sin causar un cambio más permanente en nuestros genomas.

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La epigenética juega un papel clave en nuestro árbol genealógico.

El hecho de que estos cambios epigenéticos puedan transmitirse a las generaciones posteriores tendría unas implicaciones enormes.

Supone que las experiencias vividas por una persona, especialmente las traumáticas, tendrían un impacto muy real en su árbol genealógico.

Existe un número creciente de estudios que apoyan la idea de que los efectos de un trauma pueden transmitirse a las siguientes generaciones a través de la epigenética.

En los campamentos de la Confederación, estos cambios epigenéticos fueron el resultado del hacinamiento extremo, el deficiente saneamiento y la desnutrición.

Los hombres tuvieron que sobrevivir con pequeñas raciones de maíz, y muchos murieron de diarrea y escorbuto.

“En este período de inanición intensa, los hombres se volvieron esqueletos andantes”, dice la autora del estudio Dora Costa, economista de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Costa y sus colegas estudiaron los expedientes médicos de casi 4.600 niños cuyos padres habían sido prisioneros de guerra y los compararon con los de más de 15.300 niños de veteranos de guerra que no habían sido capturados.

Los hijos de los primeros tenían una tasa de mortalidad un 11% más alta que los hijos de veteranos que no fueron prisioneros.

Los investigadores hallaron que otros factores, como el estado socioeconómico del padre y el trabajo y el estado civil del hijo, no podrían explicar esa mayor tasa de mortalidad.

¿Y las niñas?

Estas mayores tasas de mortalidad se debieron principalmente a mayores ratios de muerte por hemorragia cerebral.

Los hijos de los veteranos de guerra que habían sido prisioneros también eran ligeramente más propensos a morir de cáncer. Sin embargo, sus hijas parecían ser inmunes a esto.

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El genoma es el abecedario del ADN, del material genético, y el epigenoma es toda la regulación de ese genoma.

Este patrón inusual ligado al género de la descendencia fue una de las razones que levantaron las sospechas de Costa.

Empezó a pensar que estas diferencias de salud estaban provocadas por cambios epigenéticos. Pero, primero, Costa y su equipo tuvieron que descartar que fuera un efecto genético.

Los niños nacidos antes y después de la guerra debían tener la misma probabilidad de reducción en la esperanza de vida. Pero “si miras dentro de las familias, solo hay efectos entre los hijos nacidos después, pero no antes de la guerra”, dice la experta.

Así que una vez descartadas las causas genéticas, la explicación más plausible que quedaba era un efecto epigenético.

“La hipótesis es que hay un efecto epigenético en el cromosoma Y”, dice Costa.

Efectos en los descendientes masculinos

Este efecto es consistente con los estudios en aldeas suecas remotas, donde la escasez en el suministro de alimentos tuvo un efecto generacional en la línea masculina, pero no en la línea femenina.

Pero ¿qué pasaría si este mayor riesgo de muerte se debiera a un legado del trauma del padre que no tuvo nada que ver con el ADN?

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El código epigenético se superpone al código genético, es decir tenemos una instalación eléctrica que serían las bombillas, los cables, el genoma. La epigenética sería la serie de interruptores de la luz.

¿Qué pasaría si los padres traumatizados tuvieran más probabilidades de abusar de sus hijos, provocando consecuencias de salud a largo plazo?

Una vez más, comparar la salud de los niños dentro de las familias ayudó a descartar esto.

Los niños nacidos de padres en una fecha anterior a que fueran prisioneros de guerra no mostraban un aumento en la mortalidad. Pero los hijos de los mismos hombres nacidos después de su experiencia en la guerra sí lo hicieron.

“Descifrar esto supone descartar las otras opciones posibles”, dice Costa.

“La mayor parte del caso es una prueba por eliminación y ver cuál es la explicación más consistente”, añade.

Muchas de las veces en las que se cree que el trauma se ha transmitido a través de la epigenética están vinculadas a los momentos más oscuros de la historia.

Se cree que las guerras, las hambrunas y los genocidios han dejado una marca epigenética en los descendientes de quienes los sufrieron.

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Si imaginamos una computadora, el hardware es el genoma mientras que el software, toda la programación, es el epigenoma

Algunos estudios han resultado más controvertidos que otros. Un análisis de 2015 descubrió que los hijos de los sobrevivientes del Holocausto tuvieron cambios epigenéticos en un gen que estaba vinculado a sus niveles de cortisol, una hormona involucrada en la respuesta al estrés.

“La idea de una señal, un hallazgo epigenético en la descendencia de los sobrevivientes puede significar muchas cosas”, dice Rachel Yehuda, directora de la División de Estudios de Estrés Traumático de la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York y autora de dicho estudio.

“Es emocionante que esté ahí”.

El estudio fue pequeño. Evaluó solo a 32 sobrevivientes del Holocausto y a un total de 22 de sus hijos, con un pequeño grupo de control.

Varias generaciones

Los investigadores han criticado las conclusiones del estudio. Sin mirar varias generaciones y buscar más ampliamente en el genoma, no podemos estar seguros de que sea realmente una herencia epigenética.

Yehuda reconoce que los resultados fueron exagerados en algunos informes, y se necesitarían análisis más amplios que evalúen varias generaciones para sacar conclusiones firmes.

“Fue solo un estudio pequeño, una sección transversal de adultos, muchos años después del trauma de los padres. El hecho de que recibimos una pista fue una gran noticia “, dice Yehuda.

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El epigenoma representa cambios químicos que no afectan a la secuencia de ADN pero pueden modificar la expresión de los genes, activándolos o silenciándolos.

Saber que las consecuencias de nuestras propias acciones y experiencias podrían afectar la vida de nuestros hijos, incluso mucho antes de que sean concebidos, podría dar un giro muy diferente a cómo elegimos vivir.

A pesar de la evidencia de estos ecos de traumas a lo largo de las generaciones, hay un gran obstáculo en la investigación de la herencia epigenética: nadie está seguro de cómo sucede.

Algunos científicos piensan que en realidad es un hecho muy raro.

Una de las razones por las que puede no ser muy conocido es que la gran mayoría de un tipo de marca epigenética en el ADN -llamada metilación– se borra en el momento de la concepción del embrión.

“Tan pronto como el esperma ingresa al óvulo en un mamífero, se produce una rápida pérdida de la metilación del ADN del conjunto paterno de cromosomas”, dice Anne Ferguson-Smith, una investigadora que estudia epigenética en la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

“Esa es la razón por la que la herencia epigenética transgeneracional es una sorpresa”.

“Es muy difícil imaginar cómo alguien podría tener una herencia epigenética cuando hay un proceso que elimina todas las marcas epigenéticas previas y coloca otras nuevas en la próxima generación”.

Hay, sin embargo, partes del genoma que no se limpian.

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El epigenoma es más flexible de lo que jamás se imaginó en el pasado y esto podría tener enormes implicaciones en el campo de la salud en el futuro.

Un proceso llamado impronta genómica protege la metilación en puntos específicos del genoma. Pero estos sitios no son aquellos donde se encuentran los cambios epigenéticos relevantes para el trauma.

Hay investigadores convencidos de que han encontrado las características de la herencia epigenética para varios rasgos, tanto en humanos como en animales. Además, creen haber hallado el mecanismo que la hace funcionar.

Podrían ser moléculas similares al ADN, conocidas como ARN, las que están alterando el funcionamiento de los genes.

Un reciente artículo reveló pruebas sólidas de que el ARN puede desempeñar un papel en la forma en que se heredan los efectos del trauma.

“Nuestro modelo es bastante único”, dice Isabelle Mansuy, de la Universidad de Zúrich, Suiza, quien dirigió la investigación. “Imita las familias desintegradas, o el abuso, la negligencia y el daño emocional que a veces vemos en las personas”.

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La epigenética es lo que ayudaría también a explicar las diferencias entre los seres humanos y otros primates.

Esta investigación, al igual que muchos estudios en ratones, se centra en el esperma y la herencia epigenética en la línea masculina.

Esto no significa que los científicos crean que este fenómeno solo sucede en los hombres.

Es mucho más difícil estudiar los óvulos que estudiar los espermatozoides.

Los esfuerzos para descifrar la herencia epigenética en la línea femenina es el siguiente paso en la investigación.

“Teníamos que empezar por algún lugar”, dice Mansuy. “Pero estamos buscando tener un modelo que muestre cómo se produce la herencia tanto a través de mujeres como de hombres”.

Diversos experimentos con ratones revelaron a los investigadores que los procesos de “desensibilización” revertían el efecto.

Y sugirió que si los humanos heredan el trauma de manera similar a como lo hacen los ratones, el efecto en nuestro ADN podría deshacerse utilizando técnicas como la terapia cognitiva conductual.

Curar los efectos de traumas vividos puede detener el proceso epigenético para que no lo hereden generaciones posteriores.

*Las ilustraciones de este artículo fueron creadas por Javier Hirschfeld para la BBC. Puedes leer el artículo original (en inglés) en BBC Future.


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