Taxis de riesgo: choques y atropellados se disparan más de 1000% en 2 años
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Taxis de riesgo: choques y atropellados se disparan más de 1000% en 2 años

Además, las infracciones aplicadas a taxistas se duplicaron. En promedio 185 choferes son multados todos los días.
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Por Arturo Angel
18 de junio, 2015
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Taxis en el Distrito Federal. // Foto: Cuartoscuro.

Taxis en el Distrito Federal. // Foto: Cuartoscuro.

Los accidentes protagonizados por taxis en la capital del país se dispararon en los últimos dos años: el número de personas atropelladas por estos vehículos se incrementó más de mil 700 por ciento entre el 2012 y 2014 mientras que los choques en los que hubo un taxi involucrado se multiplicaron por diez en el mismo lapso.

Además, el año pasado 67 mil conductores de taxi fueron infraccionados por incurrir en alguna violación al Reglamento de Tránsito Metropolitano, más del doble en comparación con los multados en 2012.

Estos datos, revelados por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) en respuesta a solicitudes de transparencia, también arrojan que de enero a marzo de este año los taxistas atropellaron ya a otras 59 personas y protagonizaron 325 percances vehiculares.

Por otro lado, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) tiene un registro de más de cuatro mil robos cometidos con violencia en contra de pasajeros de taxis en los últimos cinco años. Uno de cada tres de estos robos ocurrió en las delegaciones Cuauhtémoc y Benito Juárez, las de mayor riesgo para abordar un taxi.

Cabe señalar que las estadísticas tanto de percances como de denuncias corresponden a casos ocurridos en los vehículos acreditados como taxis ante el gobierno capitalino, es decir los que cuentan con placas y tarjetón.

Respecto a posibles incidentes ocurridos en otro tipo de automóviles particulares que dan servicio de transporte de pasajeros, como los de las empresas UBER o CABIFY, las dependencias respondieron que no cuentan con datos específicos de delitos o accidentes que involucren a estas unidades.

Por su parte autoridades capitalinas consultadas por Animal Político indicaron que no tienen conocimiento de denuncias por delitos cometidos en los servicios de las referidas empresas, aunque recordaron que el registro podría no ser preciso pues los vehículos que funcionan con UBER y empresas similares son oficialmente autos particulares, no taxis.

Loca academia ¿de taxis?

De acuerdo con las cifras dadas a conocer por la Subsecretaría de Control de Tránsito de la SSPDF, de enero del 2010 a marzo de 2015 se han registrado poco más de 7 mil 93 percances vehiculares en los que estuvieron involucrados los taxis, entre atropellamientos, choques, derrapes, volcaduras y caída de pasajeros.

Se trata, en promedio, de tres a cuatro percances diarios de taxis en la Ciudad de México aunque el total accidentes ha variado de forma significativa año con año. Hasta ahora, el 2011 fue el peor año en percances de taxis con más de dos mil 300 casos.

Luego vino el 2011 en donde según el reporte oficial solo se presentaron 124 accidentes con taxis en todo el año, pero a partir de ahí comenzó un nuevo crecimiento en los incidentes de forma considerable.

Uno de los incrementos más significativos fue el de los atropellados por taxis. En 2011 fueron 13 casos pero para el 2013 el número se elevó hasta 233 y el 2014 cerró con 240. En porcentaje, se trata de un alza superior al mil 700 por ciento.

También llama la atención lo referente a los choques de taxis luego de que en 2012 se registraran 106 casos pero en 2014 la cifra fue de mil 265, un incremento de mil 135 por ciento o lo que es lo mismo, diez veces más casos.

taxis

En cuanto a derrapes en 2012 no se registró ningún caso, pero en 2013 si se tuvo conocimiento de tres percances de este tipo y en 2015 la cifra se duplicó. En el tema de las volcaduras en 2014 se registraron 9 casos, la mitad que el año pasado pero casi el doble respecto a 2012.

La Secretaría de Seguridad Pública no reveló el costo humano o material que han dejado estos accidentes, aunque algunos casos que han trascendido públicamente han evidenciado un saldo fatal.

Por ejemplo, el 17 de diciembre del 2014 un taxi que presuntamente se quedó sin frenos terminó atropellando a cuatro personas en la colonia pedregal de San Nicolás en la delegación Tlalpan. Una de las víctimas murió de forma instantánea y otro más resultó con heridas graves en las dos piernas.

Multas al por mayor

La Subsecretaría de Control de Tránsito tiene un registro de 84 mil 137 infracciones aplicadas a todo tipo de unidades de transporte de pasajeros en 2014, pero la mayoría -67 mil 777- corresponden exclusivamente a taxis.

En 2011 se registró un pico en el número de multas que se aplicaron a taxis con 90 mil y luego hubo un descenso importante a casi 31 mil 477 casos en 2012, motivado en parte a que la policía capitalina redistribuyó la competencia entre los agentes que podían infraccionar y creó una unida mucho más pequeña

Pero en los últimos dos años el número de infracciones a los taxistas ha crecido de forma sostenida. En 2013 el registro subió a 48 mil 548 multas y para 2014 se registraron más de 67 mil. Se trata de un alza por encima del 80 por ciento en un lapso de dos años.

Esto significa que en promedio, el año pasado 185 taxistas fueron infraccionados todos los días por violar el Reglamento de Tránsito.

Además en 2015 se podría presentar un nuevo incremento de acuerdo con la información disponible, pues tan solo en enero fueron multados más de seis mil 600 taxistas. Si se mantuviera ese promedio mensual se elevarían por encima de 80 mil las infracciones al terminar este año.

De acuerdo con el documento de Seguridad Pública, prácticamente la mitad de las infracciones que se aplicaron a los taxistas en 2014 fueron por no usar el cinturón de seguridad (Artículo 5 Fracción VI del reglamento de Tránsito Metropolitano). Le siguieron con siete mil 348 casos las infracciones por traer apagados los faros delanteros (Art. 15 Fracción II).

Desobedecer los señalamientos de tránsito o a los agentes viales fue la tercera infracción más frecuente en la que cayeron los taxistas con tres mil 325 casos (Art. 5 Fracción III). Usar los teléfonos celulares, permitir ascenso y descenso de pasajeros en sitios no autorizados, falta de tarjetón y obstruir la circulación fueron otras multas comunes.

Cabe recordar que el no contar con tarjetones es uno de los principales señalamientos que han hecho las organizaciones de taxistas en contra de autos que dan servicio de transporte como los de UBER, sin embargo, por lo menos en 2014 tres taxis fueron multados al día por el mismo motivo.

Zonas de riesgo

Datos de la Procuraduría General de Justicia capitalina arrojan que entre el 2010 y el 2014 se iniciaron 4 mil 123 averiguaciones previas por robos cometidos de forma violenta en contra de pasajeros de taxis en la ciudad. En promedio, son dos asaltos por día en el último lustro.

El lado positivo, al menos en cuanto a los casos denunciados, es que hay un descenso en el número de robos al pasar de mil 850 denuncias en el 2010 a 247 casos el año pasado.

Hay dos delegaciones que concentran la tercera parte de todos los asaltos a pasajeros de taxis de los últimos cinco años. Se trata de Cuauhtémoc con 834 casos y de Benito Juárez con 733. Esa incidencia, de acuerdo con la Procuraduría, obedece a la alta demanda de taxis en colonias residenciales, de esparcimiento o de oficinas como Polanco, Cuauhtémoc, Roma, Condesa, del Valle, Narvarte, centro entre otras. 

Aunque las autoridades no han establecido relación alguna, varias de esas colonias registran una demanda alta de servicios de transporte alternativos al de los taxis.

Las otras delegaciones que completan el top cinco en la incidencia de robos cometidos en contra de taxis son Miguel Hidalgo, Venustiano Carranza y Coyoacán.

Aunque ocurren con menor frecuencia, la Procuraduría capitalina también tiene registrados 348 casos de pasajeros que fueron víctimas de robo sin violencia, y que son casos en donde la gente perdió sus pertenencias dentro del taxi.

Quienes también han sido víctimas de la delincuencia son los propios taxistas. De 2010 a 2014 la Procuraduría tiene un registro de mil 975 averiguaciones previas iniciadas por robo a los operadores de los vehículos.

Si se establece una proporción, por cada taxista que fue víctima de la delincuencia hay dos pasajeros que fueron asaltados en esos vehículos.

En cuanto a violaciones o secuestros cometidos a bordo de taxis, la Procuraduría General de Justicia dijo que tiene una estadística a ese nivel de detalle y solo tiene el registro de casos denunciados de forma general en cualquier sitio de la ciudad.

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Julia "Butterfly" Hill

Julia, la mujer que pasó 738 días en la cima de una secuoya milenaria para evitar que la talaran

La activista se comprometió a ocupar el árbol, ubicado en un bosque del norte de California, pensando que pasaría allí como máximo un mes.
Julia "Butterfly" Hill
16 de agosto, 2020
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¿Qué harías tú para evitar que un majestuoso árbol de 1,500 años fuera víctima de las sierras de una maderera?

¿Arriesgarías tu vida, habitando un espacio en las alturas no más grande que una cama sencilla, a la intemperie, pasando frío, hambre, dolor y aislamiento?

¿Cuánto aguantarías?

Pues Julia “Butterfly” Hill, una activista medioambiental, vivió en la cima de una milenaria secuoya en el norte de California durante 738 días para evitar que la talaran.

Sólo aceptó ponerle fin a su increíble protesta y bajar del árbol después de ganar su batalla para protegerlo, así como el área que lo rodeaba.

Varios activistas han ocupado árboles, pero se cree que la protesta de Julia es la que más ha durado.

“Creo que a quien quiera talar un árbol de estos debería ordenársele vivir en él durante dos años”, dijo al programa Witness del Servicio Mundial de la BBC sobre su hazaña.

“Bellos y sagrados”

Una mujer abraza el tronco de un enorme secuoya en el Parque Nacional Secuoya, California

Getty Images
Las secuoyas son árboles monumentales.

Las secuoyas son árboles monumentales, oriundos de California, Estados Unidos..

Pueden crecer hasta alcanzar los 75 metros de altura, tener troncos de nueve metros de diámetro y vivir miles de años.

“Cuando llegué a California por primera vez y entré en el primer bosque ancestral, quedé muy conmovida e impactada por lo bellos y sagrados que son y se sienten”, comentó Julia a la BBC.

Desafortunadamente, desde la colonización del territorio californiano por culturas occidentales, la continua tala de este recurso natural diezmó los bosques.

“Al inicio de mi activismo, tomé conciencia de que el 97% de los bosques de estas secuoyas milenarias ya se había destruido“, explicó.

Aserradores a finales del siglo XIX trabajando en una de las madederas en California

Getty Images
A lo largo de los siglos, la industria maderera en California ha arrasado con los bosques de secuoyas.

En California se inició una forma de protesta a finales de los 70 conocida como la ocupación de árboles (tree sitting, en inglés), viviendo en ellos para protegerlos de la tala.

Julia Hill, a quien apodaron Butterfly (Mariposa) a los siete años, había estado viviendo con unos activistas del medioambiente en el condado de Humboldt, en el norte de California.

El grupo estaba enfrentado a una empresa maderera que talaba las secuoyas de la región.

Necesitaban a alguien que ocupara un árbol para atraer atención a la causa.

Julia se ofreció voluntaria, pensando en que sólo tendría que estar subida al árbol unas dos semanas, tal vez un mes.

La complicada vida en un árbol

Julia Butterfly Hill en su refugio arriba de un secuoya

Getty Images
El refugio de Julia consistía de una plataforma de dos metros por uno y medio, cubierto de una lona de plástico.

El 10 de diciembre de 1997, trepó a un árbol de 55 metros de altura al cual le dio el nombre de Luna. Ahí fue cuando se dio cuenta en qué se había metido.

“Estás atada a una soga de escalar, usas tus manos y pies para lentamente ir subiendo al árbol. A unos 25 metros de altura, cometí el error de mirar hacia abajo. Entré en pánico y me paralicé. Cuando abrí lo ojos otra vez, mantuve la vista fija en Luna a medida que subía”.

Sin embargo, el entorno también le tenía reservadas sorpresas agradables.

“El olor en el bosque es extraordinario. El aire es tan dulce que realmente lo puedes saborear”, describió.

El hogar de Julia en el árbol era una plataforma de dos metros por uno y medio. Más o menos del tamaño de una cama sencilla.

Después de pasar un año subido a ella, pudo armar una segunda plataforma. Se protegía bajo una lona de plástico, su cama se reducía a un saco de dormir y le subían la comida con un lazo.

Julia Butterfly Hill hablando por un teléfono celular dentro de su refugio en el árbol

Getty Images
Julia se comunicaba con los medios por medio de un teléfono celular cargado con energía solar.

Durante ese tiempo tuvo contacto humano, daba entrevistas a los medios a través de un teléfono que funcionaba con energía solar. Pero cuando llegó el momento de enfrentar el mal tiempo, estuvo completamente sola.

“Había mucha humedad y frío. Aun con la lona de plástico que me servía de techo y paredes, hasta la niebla penetraba y la lluvia encontraba pequeños agujeros por donde gotear desde las ramas a la plataforma”, relató

Tuvo que soportar tormentas con vientos de hasta 150 kilómetros por hora, lluvia congelada, granizo y finalmente nieve que destruyeron su refugio, con lo que quedó completamente expuesta a la intemperie.

Las condiciones meteorológicas fueron tan intensas que sufrió congelación severa porque no podía secarse ni calentarse durante semanas.

“Soportar el peor invierno registrado en la historia a 18 pisos de altura, en una pequeña plataforma en el cielo, me desafió en todos los aspectos. Mi deseo de sentir calor y secarme, el miedo a morir. Fue llevada al borde de todos los posibles temores que tenía. Y fue a través de esa experiencia que evolucioné como un ser humano”, afirmó.

Oposición, dudas y nuevo aliento

La empresa maderera Pacific Lumber Company

Getty Images
La empresa maderera hizo todo lo posible para obligar a Julia a bajar del árbol.

Pero no todos estaban igualmente impresionados.

Debido a que realizaba un acto de desobediencia civil -pues estaba en territorio que alguien reclamaba que le pertenecía- se había ganado el disgusto de la empresa maderera.

Estaba determinada a sobrevivir, aunque había algunas personas con igual determinación para obligarla a bajar.

“Intentaron varias formas de forzarme a bajar: desde cortar mis suministros y alimentos, dejarme con hambre, hasta sonar bocinas a alto volumen durante toda la noche y el día, durante muchos días, para que no pudiera dormir”.

Hubo momentos de duda en que casi se da por vencida.

“Soy un ser humano. Hubo momentos en los que dije ‘no aguanto más’. Momentos en los que me enrosqué en la posición fetal a llorar, ‘no puedo más, ni un minuto más'”, confesó, pero algo siempre pasaba que el daba nuevo aliento.

“Ya fuera una respuesta de la naturaleza, o alguien llegando inesperadamente con algún tipo de obsequio, o un oso que pasaba por el bosque comiendo bayas -es increíble ver un animal así de grande-. Hubo pequeños incidentes como esos, en momentos en que ya no podía más algo ocurría que me decía puedes aguantar. Un respiro más, un momento más”.

Julia arriba de un secuoya con el panorama de un bosque atrás

Getty Images
A pesar de soportar momentos difíciles, la naturaleza le brindó espectáculos maravillosos.

Con el tiempo algunas cosas de la vida en un árbol se volvieron más fáciles, otras más difíciles.

“Después de las tormentas recolectaba ramas y las tejía con los trozos de lona destrozados y mi techo se convirtió en algo parecido a un cesto de ramas, plástico y cinta adhesiva”.

Constantemente tuvo que rehacer su refugio porque el mal tiempo se lo llevaba cada tanto. Aun así persistió.

“No bajé porque había dado mi palabra que no lo haría antes de hacer todo lo que pudiera”, aseguró.

Victoria

La impresionante protesta de dos años de Julia atrajo la atención a lo largo de todo Estados Unidos y más allá. Le dedicaron varias canciones.

El 18 de diciembre de 1999, la protesta de Julia finalmente terminó. Se había llegado a un acuerdo con la compañía maderera.

Julia y los otros activistas habían logrado recaudar US$50.000 y efectivamente pagaron a la maderera para rescatar el árbol y un área aledaña de unos 12.000 metros cuadrados.

Las cámaras captaron el momento dramático cuando la defensora del medio ambiente descendió en lágrimas.

“Fue una sensación extraordinaria cuando toqué tierra por primera vez. La gente pensó que había caído al suelo porque mis músculos no eran lo suficientemente fuertes. Pero, en realidad, caí al suelo porque las emociones, la energía y todas las sensaciones eran tan profundas que no me podía mantener en pie”.

Activismo continuo

Julia Butterfly Hill está convencida de las repercusiones de su acción en la protección de uno de los tesoros naturales de California y el mundo.

Julia es esposada por la policía durante una protesta en Ilinois en 2001

Getty Images
Después de bajar del árbol, Julia continuó con sus protestas ecologistas que resultaron en arrestos.

“Como nada sucede en un vacío, es científicamente imposible no tener algún impacto”, aseguró a la BBC.

Un año después de que Julia bajara de Luna,lasecuoya fue atacada por un vándalo, quien le hizo al tronco un corte de 80cm de profundidad con una sierra.

Tras una intervención delicada de especialistas que lograron estabilizar el árbol, este sigue en pie, así como los demás que lo rodean.

Y a Julia le queda la inigualable experiencia de haber vivido en él durante casi dos años.

“Hubo tantos momentos profundos y bellos”, recuerda.

“Uno de ellos fue cuando la niebla cubrió el valle completamente. Me desperté temprano en la mañana y vi que nada más estaba yo por encima de la niebla y a medida que salía el sol la niebla se convirtió en una laguna de color dorado, rosado, naranja, azul clarísimo. Una laguna arcoíris”.

No obstante, su activismo no terminó con esas impactantes imágenes.

Julia Butterfly Hill cofundó la Circle of Life Foundation (Fundación Círculo de la Vida), que aboga por la transformación de las interacciones humanas con la naturaleza.

De su experiencia ocupando árboles escribió el libro “El legado de Luna: la historia de un árbol, una mujer y la lucha para salvar los secuoyas”.

Julia Butterfly Hill ocupa un árbol en protesta contra el desalojo de agricultores de sus tierras en el área metropolitana de Los Ángeles

Getty Images
En 2006, Julia Butterfly Hill ocupó un árbol en protesta contra el desalojo de agricultores de sus tierras en el área metropolitana de Los Ángeles

En 2002, Hill fue deportada de Ecuador, donde había participado en una protesta contra los planes de la petrolera Occidental de construir un oleoducto que atravesaría territorios indígenas.

Su trabajo en defensa del medioambiente y de los pequeños agricultores continúa, dando charlas, participando en simposios y dictando talleres.


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