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4 iniciativas que desafiaron a los poderosos

Comunidades en Oaxaca, Baja California o en el Distrito Federal se han organizado para crear iniciativas exitosas que les permiten reformar la ley, crear empresas prósperas o desarrollar la tecnología que les hace falta. Estas son cuatro historias de mexicanos que han enfrentado a los tomadores de decisiones.
Por Majo Siscar
16 de julio, 2015
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Habitantes de Talea de Castro, en la Sierra de Oaxaca, cuenta con servicio de telefonía celular a pesar de que empresas como Telmex y Telcel no tienen cobertura en esa región. // Foto: @rhizomatica.

Habitantes de Talea de Castro, en la Sierra de Oaxaca, cuenta con servicio de telefonía celular a pesar de que empresas como Telmex y Telcel no tienen cobertura en esa región. // Foto: @rhizomatica.

En medio del hastío generalizado ante la desigualdad, comunidades organizadas, cooperativas o plataformas cibernéticas implementan estrategias para combatir la inequidad, derribar los monopolios y mejorar sus condiciones de vida. Son los mexicanos que le plantan cara a quienes toman las decisiones.

Los ciberactivistas que cambiaron la ley

¿Se puede cambiar la ley a través de una petición de internet? Esto es lo que consiguieron una profesora de yoga licenciada en derecho y un grupo de abogados animalistas de Tijuana el pasado octubre, cuando lograron que el Congreso de Baja California tipificara el maltrato animal como un delito en el Código Penal del estado, para sancionar, con pena de cárcel, a quienes infrinjan maltrato a los animales o los abandonen.

¿Cómo lo hicieron? Primero armaron el sustento legal y convencieron a un diputado de que presentara la iniciativa. Luego fueron diputado por diputado mientras movían la solicitud en la red por la plataforma virtual de peticiones ciudadanas change.org, que tiene 70 millones de usuarios en 196 países. 2 millones son mexicanos. La petición de la asociación de Abogados Animalistas de Tijuana reunió 85 mil firmas en seis meses.

Cuando las presentaron al Congreso, con cerca de 60 mil, se les desbloquearon las negociaciones con los tomadores de decisiones. Con ese número de firmas en papel podrían haber armado un partido político. El 30 de septiembre del 2014 se reformó por unanimidad el Código Penal de Baja California para incluir el delito de maltrato animal. Se incluyó como maltrato incluso cortarle las orejas o el rabo a los perros por razones estéticas.

Según la asociación internacional AnimaNaturalisen nuestro país mueren cada año alrededor de 60 mil animales por maltrato. Para Carmen Villareal, que encabezó la petición en internet, lo más importante de la reforma es que “en una sociedad donde hay muy poca credibilidad en que la política cambie algo, dio mucha esperanza a que si los ciudadanos nos unimos de una manera eficiente podemos cambiar cosas”.

El ciberactivismo ha crecido a la par que las redes sociales y ya cuenta con varias victorias en México. En Change.org computan entre 2 y 4 peticiones que se cumplen cada mes. Hay algunas que representan cambios colectivos y otras meramente individuales. Unas que se resuelven en 6 meses y otras en apenas unos días.

Hugo Lamas, un estudiante de arquitectura de 23 años del Instituto Tecnológico de Monterrey en Aguascalientes, logró también gracias a las firmas que la Secretaria de Infraestructura y Comunicaciones del Estado incluyera una ciclovía y árbolado en la rehabilitación de una de las principales avenidas de la ciudad. Aunque todavía no se ha materializado las autoridades se comprometieron a incluirlo a los tres días de la petición. El Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación José Fernando Franco pidió disculpas públicamente por comentarios discriminatorios contra los niños con discapacidad dos días después que se impulsara la petición en change.

“Es la lógica de la visibilización. En la medida en que le hagamos saber a un gobierno que el mundo les está viendo es cuando se pueden frenar las atrocidades. Las victorias tienen que ver con eso, cuando las instituciones o las empresas se ven expuestas suelen aceptar”, explica  Ana Laura Lozano, Coordinadora de Campañas para Change.org en México.

El activismo digital no está peleado con otras movilizaciones tradicionales como marchas, paros o bloqueos. “No es inútil una marcha en si misma como tampoco lo es conseguir firmas. El punto es que haya un impacto, que genere debate, diálogo, que ponga temas en la agenda pública para que se consigan”, concluye Lozano desde change.org.

Internet también ha servido para la organización social como en el caso del movimiento #Yosoy132 o para protegerse de la violencia extrema como en Tamaulipas, donde la red social Twitter sirvió de sistema de alertas anónimas sobre incidentes al momento.

El talento indígena que combate la violencia con educación

Cristóbal García Jaimes es el creador del acelerador de partículas más barato del mundo. Tal vez usted no sepa qué es eso, pero su televisión tiene uno incorporado. Los aceleradores de partículas sirven para experimentar con los componentes de la materia y también tienen usos prácticos en tecnologías médicas como la cirugía laser.

Cristóbal no siempre tuvo siquiera televisión. A sus 19 años no ha tenido una vida fácil. Originario de San Miguel Totolapan, uno de los municipios más conflictivas del país y cuna de la plantación de amapola más grande de América, donde la violencia ha hecho huir a muchos de sus pobladores. El padre de Cristóbal también lo hizo pero por otros motivos. Desde los 11 años el muchacho tuvo que trabajar para ayudar a su madre, con una enfermedad renal que requiere diálisis, y sacar adelante a sus dos hermanos pequeños. Pero nunca dejó los estudios. Ahora no cumple todavía los 20 años y tiene más de 40 reconocimientos. El último, el Premio Nacional de la Juventud 2014, que otorga el gobierno mexicano a jóvenes de hasta 29 años.

Se lo ganó con el acelerador de partículas, que ahora quiere usar para explicar ciencia a los niños de su municipio. Este es el objetivo de Ciencia sin Fronteras, la organización social que él mismo creó en octubre, después de recibir el premio. De momento apenas ha podido llevar libros recogidos en donaciones. Y es que pese a las becas que se ha ganado gracias a su talento y esfuerzo, Cristóbal trabaja de velador para costearse sus estudios de física en la UNAM.

Él ha recuperado la llave de la movilidad social que se diseñó antes del embate del neoliberalismo en nuestro país. Pero no quiere ser un caso extraordinario: “Un joven que estudia es un soldado menos para el narcotráfico y uno más para el desarrollo de la nación”, asevera convencido.

San Miguel Totolapan es uno de los 608 municipios con un nivel alto de rezago social, con condiciones de marginación similares a las de países subsaharianos. Y la violencia tiene mucho que ver con la desigualdad en el acceso a recursos y oportunidades.  Un estudio del Banco Mundial realizado en 2014 en México demuestra que un aumento de un punto porcentual en el Coeficiente de Gini (índice de desigualdad) a nivel municipal se asocia con un aumento de cinco muertes por cada cien mil habitantes en el municipio. Y el efecto es mucho más alto para aquellos relacionados con el narcotráfico: un crecimiento de diez homicidios de este tipo por cada cien mil habitantes.

Los pueblos que desafiaron a Slim

Si el hombre más rico del mundo, Carlos Slim, aumentó sustancialmente su fortuna al tener el monopolio de la telefonía mexicana, ahora 19 comunidades de Oaxaca la democratizan al sostener las primeras redes autónomas de telefonía celular en el mundo. Talea de Castro fue la primera. Este municipio zapoteco, enclavado en lo alto de la Sierra Juárez en Oaxaca, vive por encima de las mismas nubes y ahora también está más allá del gigante de las telecomunicaciones.

Talea no entra en la clasificación del Coneval de municipios más rezagados. Pero ni para Telmex ni Telcel habían sido una prioridad. Pese a las demandas durante décadas de los pobladores y otros municipios vecinos, Telmex solo había instalado en esa región serrana algunos teléfonos satelitales para cumplir con la obligación legal de dar interconexión a todo el país. Pero estos teléfonos son escasos y caros. La normalización de la telefonía celular tampoco les había beneficiado. Los zapotecos de la sierra Juárez como los tzeltales de la selva lacandona o tantas otras zonas parece que no son rentables para el gigante de las telecomunicaciones americanas, por lo tanto no tienen derecho a comunicarse vía telefónica.

Según el último estudio de Telecomunicaciones de México (Telecomm – Telégrafos), en 2012 había 19.2 millones de mexicanos que no tenían acceso a cobertura de telefonía celular. Ello significa que 16% del total de los mexicanos carece de cobertura de telefonía celular en las zonas donde vive, situación que coloca a México como el penúltimo país de América Latina, solo antes de Belice.

Mapa de la cobertura 2G de Telcel en México. // Foto: Tomada de Telcel.com.

Mapa de la cobertura 2G de Telcel en México. // Foto: Tomada de Telcel.com.

Como millones de mexicanos, hasta 2013, los taleanos no podían llamar al doctor si tenían alguna urgencia, requerían bajar hasta Oaxaca para hacer trámites que podían hacer por teléfono y hablar con sus hijos migrantes en la costa oeste de Estados Unidos, costaba 15 pesos el minuto. Ahora en cambio, son dueños de su propia red celular y con un aparato cualquiera y una cuota mensual de 40 pesos pueden hacer todas las llamadas locales que quieran sin costo. Y el mismo minuto de conversación a Estados Unidos ahora les cuesta 16 centavos y las llamadas a Oaxaca cuestan menos de un peso al minuto.

“El mantenimiento es porque son usuarios y dueños de su propia red. A cada uno de los 19 pueblos que hemos llevado la telefonía el pueblo es el dueño comunal, ellos costearon la tecnología, aprendieron a manejarla y ahora tienen el control y la soberanía de su infraestructura comunicativa”, explica Peter Bloom, el ingeniero detrás de la iniciativa. Bloom encabeza la organización Rhizomática que se encarga de la instalación a petición de los pueblos.

“Es algo muy cómodo y que se adapta a las necesidades de la comunidad”, afirma Alejandro López, secretario de la sindicatura de Talea de Castro. Las primeras llamadas fueron muy emocionantes, representaron un cambio total para su cotidianidad, pero sobretodo volvieron tangible su derecho a la comunicación. Tradicionalmente hemos entendido la comunicación como un servicio, como un bien privado que contratamos, pero en un mundo interconectado poder formar parte es un derecho humano.

Rizhomática se ajusta a la realidad de las comunidades que la ocupan, tiene un impacto real en la economía de la gente pero sobretodo demuestra que la telefonía no es un sistema complejo sino que con una antena y transmisor base, una computadora y una red de internet —que en la sierra Juárez llega por pequeñas empresas oaxaqueñas que la suben a través de red microondas— se puede tener acceso. El municipio registra cada celular nuevo y les otorga un número de identificación propio y está listo para usarse. Ahora los vecinos de la sierra Juárez ya están a solo un marcaje del resto del mundo.

Legalmente consiguieron que la reforma en telecomunicaciones reconociera las concesiones sociales del espectro telefónico y las 19 redes locales como están reconocidas. Como ellos cualquier municipio que no tenga cobertura telefónica puede organizarse y, al margen del oligopolio que maneja la telefonía en el país, construir su propia red.

Asegurarse el empleo en mejores condiciones laborales

En el país con el salario más bajo de América Latina hay muchos quijotes que luchan contra los molinos de las malas condiciones laborales como los 45 socios de la Cooperativa Tepepan.

Hace 30 años eran parte de la empresa Refrigeradora de Tepepan, S. A. de C. V., una paraestatal de procesamiento del pescado nacional que llegaba desde los pescadores locales, uno de los sectores más maltratados del país, ya que no tienen siquiera los programas que reciben los agricultores. Después de 4 años de presiones laborales, en diciembre de 1989 cerraron la empresa, de la noche a la mañana. “Sí había mucha corrupción” reconoce Gelasio Rojo, uno de los socios de la cooperativa.

En aquel momento 76 familias decidieron conformar la Cooperativa  de Trabajadores  de Productos del Mar Tepepan, S. C. L., que se constituyó  en 1990 al validar la opción  de  compra  preferencial, a partir de su liquidación de diferentes bienes  propiedad de la empresa paraestatal, lo que les dio la capacidad para  iniciar a trabajar como cooperativa. Desde entonces llevan 25 años autogestionándose. Dijeron adiós al sindicato, ese que ahora inaugura estatuas de su propio líder, y aprendieron a ocupar todas las responsabilidades del negocio. Trabajan en una bodega del antiguo mercado de pescado de La Viga, en la Ciudad de México y en otro almacén en la delegación Miguel Hidalgo. Y surten el pescado a los hospitales públicos y otras instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana. La diferencia del que gana más y el que gana menos es del 10%, versus el 3050 por ciento que hay de diferencia promedio entre los trabajadores mejor y peor pagados del país.

Georgina es una de las asociadas. Tiene 58 años y más de 30 en el mismo trabajo. Uno de sus hijos, de 25 años, con la prepa terminada y la universidad inconclusa trabaja en una fábricas de champú, sin especialización como el puesto que tiene Georgina en la cooperativa y gana poco más del salario mínimo, menos que su madre.

“Nosotros tuvimos todas las prestaciones, trabajo permanente, ahora si no estudias está canijo. Por lo menos aquí nos aseguramos un trabajo digno”, concluye la mujer, ataviada con botas, guantes y bata blanca. Ya tienen un jubilado y otros socios fundadores se han quedado en el camino, pero ahora como estas 45 familias de Tepepan hay otras iniciativas similares que siguen adelante. Saliendo del almacén de La Cooperativa Tepepan se divisa el antiguo edificio de la refresquera Pascual, que ya cumplieron 30 años siendo sus propios jefes.

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#YoSoyAnimal
Anton Kusters

Por qué en Japón los tatuajes se asocian con la Yakuza, el grupo mafioso más temido del país (y qué significan)

El arte corporal es visto en Japón como ofensivo para algunas personas por su relación con el crimen organizado. Te contamos de dónde viene esa tradición y por qué es tan importante para la sociedad japonesa.
Anton Kusters
22 de septiembre, 2019
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Tal vez pienses que un elefante tatuado en el tobillo de ninguna manera podría vincularte con la mafia, pero en Japón puede ponerte en problemas.

Los fanáticos y jugadores que visitan estos días el país asiático para la Copa Mundial de Rugby (20 sept. – 2 nov.) fueron instados por las autoridades deportivas a cubrir la tinta en sus pieles para evitar ofender a algunas personas.

El motivo de esa advertencia es la relación entre los tatuajes y la Yakuza, una de las pandillas más poderosas y temidas de la mafia japonesa, que lleva cientos de años operando en el país.

“Algunos ven a los yakuza como un mal necesario; otros los ven como algo que, simplemente, debería desaparecer”, le dijo a la BBC Anton Kusters, un fotógrafo belga que estuvo dos años (2009 – 2011) infiltrado en la Yakuza y documentando su estilo de vida.

“Fue, por decir algo, una experiencia muy interesante”, explicó en el programa de radio de la BBC Newsbeat.

¿Quiénes son los yakuza?

Los yakuza están involucrados en actividades criminales como la prostitución, las apuestas organizadas o la extorsión.

“Crecieron en este tipo de movimiento clandestino de vendedores ambulantes y jugadores de apuestas que comenzaron a unirse entre ellos y a sentir que eran los guardianes del Japón más antiguo y glorioso“, dijo Kusters.

Un hombre mostrando sus tatuajes

anton kusters
Los tatuajes son muy importantes para los yakuza.

Aunque les gustaba extorsionar a políticos, empresarios y empresas, algunos de los jefes más antiguos de la Yakuza estabán “muy en contra” de cosas como el tráfico de drogas.

“Siempre encontraban razones para hacer las cosas de cierta manera o para no hacerlas”, dijo Kusters.

Lo más importante que aprendió Anton durante su tiempo con una familia yakuza fue que juzgar a la mafia japonesa no es una cuestión de blanco y negro, como pudiera parecer.

“Hay una zona muy gris, muy turbia, en la que hacen cosas buenas. Por ejemplo, tras el tsunami, fueron los primeros en aparecer en la escena a ayudar.

“Pero al mismo tiempo se involucraban en cosas malas”.

Él dice que eso es lo que dificulta que los yakuza sean completamente rechazados por la sociedad.

¿Qué significan sus tatuajes?

“Los tatuajes son cruciales para los miembros de la Yakuza”, según Kusters.

Sin embargo, no se usan para marcar a quienes identifican como parte de una pandilla, como sí ocurre en algunas partes de Centroamérica y América del Norte.

En lugar de eso, son “un dibujo muy personal” de una escena de la vida de un miembro de la Yakuza o de algo simbólicamente importante para ellos y que pueda mostrar los atributos por los que se conoce a esa persona.


Significado de algunos tatuajes yakuza

  • Akira Nishikiyama: el pez koi significa la fuerza y ​​la valentía.
  • Daigo Dojima: rodeado de llamas, este personaje es el “yey de la sabiduría inamovible”.
  • Goro Majima: tiene una máscara y una serpiente blanca, que simboliza la buena fortuna.
  • Kazuma Kiryu: un dragón ascendente.
  • Taiga Saejima: tigre (fortaleza).

Fuente: Japanese Tattoos: History * Culture * Desig, de Brian Ashcraft y Hori Benny


Pueden cubrir casi todo el cuerpo, desde la espalda hasta las nalgas y la parte superior de las piernas, hasta los brazos, aunque debido al estigma de la sociedad japonesa con los tatuajes, a menudo terminan antes de los antebrazos y las espinillas.

manos con tatuajes

Anton Kusters
Los yakuza se amputan el dedo meñique como forma de castigo o disculpa por las ofensas hechas a alguien.

“Mi contacto directo tuvo una juventud difícil y superó una gran adversidad, por eso tenía un tatuaje de un pez koi nadando río arriba, lo cual se traduce como una fuerte voluntad y el poder de superar algo. Es ese tipo de simbolismo“.

Kusters dice que los miembros de la Yakuza suelen reunirse en saunas públicos principalmente porque la falta de ropa significa que las pandillas rivales que se conocen pueden descubrir con quién están lidiando según los tatuajes de su cuerpo.

“La otra razón es poder ver que nadie tenga un arma oculta, pues estás completamente desnudo”.

No cualquier yakuza puede tener un tatuaje

“En realidad, es el tatuador quien decide si esa persona es lo suficientemente buena como para hacerse un tatuaje”, explicó el fotógrafo.

Si decide que merece la pena, el proceso puede demorarse en ser completado hasta un año, en sesiones semanales que cuestan más de US$12.000.

Esa es, de hecho, una de las principales maneras en que la Yakuza atrae a los miembros más jóvenes, señaló Kusters.

A woman with a tattoo on this leg

anton kusters

“Los más jóvenes, que tienen 16 o 17 años, se impresionan fácilmente. Los jóvenes perdidos que deambulan por las calles de Japón se sentirán, sin duda, muy atraídos por el estilo de vida de los yakuza porque de cierta manera son vistos como criminales ‘suaves’.

“Tener un tatuaje está obviamente en lo más alto de su lista de deseos. Y ahí sería cuando el yakuza dijera: ‘De acuerdo, te pagaremos esto y puedes devolvérnoslo’.

“Y así es como te conviertes en un miembro de la mafia”.

Un hombre siendo tatuado

Anton Kusters
Algunos tatuajes de los yakuza tardan en completarse un año.

Los tatuajes japoneses cuestan tanto dinero y tardan tanto en completarse porque todavía se realizan sin equipos eléctricos, con aprendices que trabajan durante varias décadas.

“Usan un palo de madera fino con cuatro agujas en la parte superior y las empujan manualmente, a aproximadamente dos punzadas por segundo. Y varían el ángulo dependiendo de la cantidad de grasa en el área del cuerpo.

“Firman sus tatuajes, pero todavía lo hacen con el nombre de su maestro, pues existe una vieja tradición para que siga siendo así”.

“Se trata de respeto”

Anton Kusters dice que los yakuza mantienen sus tatuajes cubiertos en público porque son muy conscientes de que están mal vistos.

hombre de la yakuza

anton kusters
La mafia japonesa lleva siglos actuando.

Pero agrega que los occidentales que caminan en público con mangas largas no causarán ningún problema, siempre que obedezcan las reglas en los baños públicos, populares en todo el país.

“Históricamente no se atrevieron a decir ‘no queremos que la Yakuza tenga reuniones aquí y que ahuyente a los otros clientes’. Entonces dicen de una manera muy opaca ‘no permitimos tatuajes’, pues hace cientos de años solo los yakuza tenían tatuajes“.

La advertencia para los turistas es llevar una camiseta en las saunas, como lo han estado haciendo los equipos de rugby de Nueva Zelanda y Samoa, y como el equipo de rugby de Gales dice que hará.

“Cubrir tu tatuaje y mostrarles a otras personas en la piscina que entiendes que podría ser ofensivo y que has tomado medidas para cubrirlo, es mostrar que eres consciente de tu entorno y que los respetas”, explicó Kusters.


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