"Abatir delincuentes en horas de oscuridad": la orden a los soldados del caso Tlatlaya
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"Abatir delincuentes en horas de oscuridad": la orden a los soldados del caso Tlatlaya

El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez presentó un documento acerca de las ejecuciones extrajudiciales ocurridas en Tlatlaya, Estado de México.
Por Paris Martínez
2 de julio, 2015
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La bodega donde se llevó a cabo el enfrentamiento entre presuntos criminales y miembros del Ejército. Foto: AP

La bodega donde se llevó a cabo el enfrentamiento entre presuntos criminales y miembros del Ejército. Foto: AP

El Centro de Derechos Humanos Miguel Agusitín Pro Juárez presentó este jueves 2 de julio un documento de la Secretaría de la Defensa Nacional, en el que quedan inscritas las instrucciones que recibió el teniente Ezequiel Rodríguez Martínez –que estaba al frente de las tropas que participaron en las ejecuciones extrajudiciales cometidas el 30 de junio de 2014 en Tlatlaya, Estado de México–: “abatir delincuentes en horas de oscuridad”.

Esta indicación, según el Centro Prodh, es “prueba” de que las ejecuciones perpetradas por los militares, que suman ocho según la PGR y entre 12 y 15 según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, se cometieron siguiendo una instrucción superior, por lo que demandó que las autoridades civiles investiguen la responsabilidad que la cadena de mando tuvo en la matanza de hace un año.

Tal como señala la instrucción VII de la “Orden de Relevo y Designación de Mando del 11 de junio de 2014 dirigida al nuevo jefe militar a cargo de los soldados asentados en Tlatlaya: “Las tropas deberán operar en la noche de forma masiva y en el día reducir la actividad, a fin de abatir delincuentes en horas de oscuridad”.

Este mismo documento, sin embargo, también señala en su instrucción XIV que “las operaciones deben realizarse en estricto apego a los derechos humanos, evitando cateos sin orden de la autoridad judicial, así como el traslado de detenidos a instalaciones militares”.

De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, la orden de “abatir” a presuntos delincuentes “obliga a que se investigue la responsabilidad de los superiores jerárquicos en los hechos (…) sobre todo considerando que en el propio expediente el término ‘abatir’ es empleado de manera unívoca para aludir a la privación de la vida humana”.

Lo anterior, sin embargo, no es del todo exacto: el término “abatir” no es sinónimo de “matar”, sino de “derribar”, “derrocar”, “echar por tierra”, “hacer que algo caiga o descienda”, “inclinar”, “tumbar”, “poner tendido lo que estaba vertical”. De hecho, ninguna de las 10 acepciones que la Real Academia Española de la Lengua reconoce para “abatir” vincula al término con la supresión de la vida.

En una revisión de los comunicados de ambas instituciones, encontramos que el término “abatir” se utiliza en 20 ocasiones para  aludir a la muerte de personas identificadas como presuntos delincuentes en enfrentamientos con las fuerzas armadas, tan solo en boletines relacionados con sus operaciones en los dos sexenios más recientes.

Se trata, en el mejor de los casos, “de una orden confusa”, señaló Mario Patrón, director del Centro Prodh, por lo que debe investigarse seriamente si existe responsabilidad no sólo de los elementos de tropa que participaron en la matanza, sino también a mandos medios y superiores.

Los mandos que presuntamente serían los responsables, según el Centro Prodh, son: Salvador Cienfuegos (secretario de la Defensa Nacional), Jaime Godínez Ruiz (comandante de la 1 Región Militar), José Luis Sánchez León (comandante de la 22/a Zona Militar), Francisco Ortega Luna (adscrito a la comandancia de la 22/a Zona Militar), Raúl Castro Aparicio.

Hasta ahora sólo siete soldados han sido arrestados y procesados por el caso, pero sólo tres de ellos están acusados de homicidio; sin embargo, no hay plazo para que se dicte sentencia.

Durante la presentación del documento –donde también estuvieron las organizaciones Amnistía Internacional, Fundar, Insyde Artículo 19 y el Instituto Mexicano de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos–, el Centro Prodh también hizo pública la identidad de la “testigo Julia”, la sobreviviente de los hechos que por un año mantuvo oculta su identidad, y cuyo testimonio fue la primera evidencia de que el operativo realizado por el Ejército el 30 de junio de 2014 concluyó con la ejecución extrajudicial de hasta 15 personas.

Clara Gómez González, o Julia, señaló que ésta sería la única vez que se presentaría en público, y lo hacía ante la necesidad de denunciar que es falso que haya recibido una “indemnización millonaria”, como afirmaron recientemente autoridades federales, y para denunciar también que esta información falsa la pone en riesgo de ser víctima de secuestro o extorsiones.

Clara Gómez es madre de una joven de 15 años que murió en el operativo militar de Tlatlaya; sin embargo, la menor, de nombre Erika, no es reconocida por la PGR como víctima de ejecución extrajudicial, lo cual, señaló su madre, es prueba de que la Procuraduría intenta maquillar el verdadero número de ejecutados que dejó la acción del Ejército.

En el acto de presentación del documento interno de la Sedena, el Centro Prodh formuló 11 exigencias a la autoridad, tendientes a garantizar la aplicación de la justicia y el derecho a la verdad, en torno a la matanza de Tlatlaya, que a continuación te presentamos:

1. Crear una nueva comisión indagatoria con especialistas independientes, conforme al protocolo de Minnesota.
2. Realizar un nuevo ejercicio de acción penal por la totalidad de las víctimas de ejecución.
3. Interrogar en el fuero civil a todos los mandos que podrían tener responsabilidad por su calidad de superiores jerárquicos conforme a la cadena de mando.
4. Suspender todas las órdenes que instruyan a la tropa a “abatir delincuentes”.
5. Transparentar los expedientes asociados al caso.
6. Reparar el daño a la señora Clara Gómez González, una de las testigos y sobreviviente de la matanza.
7. Adoptar un procedimiento especial para la investigación de casos en que servidores públicos hayan privado de la vida a civiles.
8. Generar un mecanismo de alto nivel para cumplir con las recomendaciones formuladas en el informe final del Relator Especial sobre Ejecuciones Extrajudiciales de la ONU.
9. Que el Poder Judicial resuelva a favor de Clara Gómez el juicio de amparo que inició contra las extensiones de la jurisdicción militar.
10. Nueva ronda de reformas al Código de Justicia Militar para hacerlo compatible con la Convención Interamericana de Derechos Humanos.
11. Cumplir cabalmente las medidas cautelares brindadas a Clara y su familia.

Esto ocurre un día después de que la Procuraduría de Justicia del Edomex informara que siete policías estatales fueron acusados formalmente de torturar a tres mujeres que sobrevivieron a las presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por los militares mexicanos.

Cuatro de los policías ya fueron detenidos e ingresados a un penal, informó el miércoles 1 de julio la dependencia estatal.

El documento sobre Tlatlaya presentado por el Centro Prodh

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Viruela del mono: en qué se diferencia de la devastadora viruela humana erradicada hace 40 años

Comparten prácticamente el mismo nombre, pero la viruela humana y la viruela del mono tienen diferencias que analiza BBC Mundo.
20 de mayo, 2022
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El surgimiento de varios brotes de viruela del mono en Estados Unidos, Canadá y varios países en Europa ha recordado al patógeno que durante siglos devastó a la humanidad.

La viruela humana es una de las enfermedades más letales que han existido y estudios en momias egipcias sugieren que pudo estar circulando entre personas desde hace al menos 3 mil años.

Solo en el siglo XX se estima que mató a alrededor de 300 millones de personas.

Por fortuna, la viruela humana se convirtió en la primera enfermedad erradicada de la historia hace más de 40 años, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó su fin en 1980 tras una exitosa campaña de vacunación global.

Ahora, la viruela del mono está causando el mayor brote jamás visto en Europa de la enfermedad y los científicos estudian a fondo sus implicaciones.

De momento, las autoridades médicas indican que las probabilidades de ver una transmisión descontrolada son bajas y señalan que su letalidad está lejos de la causada por la viruela humana.

En BBC Mundo analizamos las diferencias entre estos dos virus muy parecidos de la misma familia de los orthopoxvirus.

Mortalidad

¿Qué tan mortal es?

Es la pregunta que seguro muchos se hacen al escuchar hablar de una enfermedad desconocida. Sobre todo si comparte el nombre con una de las más mortales de la historia.

“Afortunadamente, la viruela del mono es bastante más leve que la versión mayor de la viruela humana, que llegó a alcanzar un 30%“, explica a BBC Mundo Raúl Rivas González, catedrático de microbiología en la Universidad de Salamanca en España.

La viruela humana se presentaba en dos versiones: variola mayor y variola menor. La mayor era la más la mortal, la que podía llegar al 30%. La menor provocaba una enfermedad más leve y en pocas ocasiones causaba la muerte.

Paciente con viruela.

Getty Images
La versión más mortal de la viruela podía alcanzar una mortalidad de hasta el 30%.

Sucede de forma parecida con la viruela del mono, aunque con porcentajes inferiores de mortalidad. Existen dos “clados” o versiones: la de África occidental y la de África central.

“El de África occidental es el más leve, con una mortalidad de entre el 1% y el 10%, y parece ser el que está originando el brote en Europa”, dice Rivas.

“El de África central, por otra parte, es más virulento y peligroso y puede llegar a matar a alrededor del 20% de infectados”, agrega.

Jacob Lorenzo Morales, director del Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública de Canarias en España, ofrece los mismos porcentajes y explica que los niveles más altos de letalidad se concentran en poblaciones determinadas.

“Por los datos que hemos visto, las mayores letalidades se dan en zonas rurales muy pobres en África y, en general, en muchos niños por su sistema inmune menos desarrollado”, apunta para BBC Mundo.

Transmisión

Estamos en medio de la pandemia de coronavirus donde nos enfrentamos a un patógeno altamente transmisible, pero este no es el caso de la viruela del mono.

Este tipo de viruela, a su vez, también parece transmitirse con menor facilidad que la viruela humana.

“Es un virus que se transmite muy bien entre animales, pero una vez salta de animal a humano no tiene una alta capacidad de transmitirse”, dice Lorenzo Morales.

Las autoridades médicas señalan que todavía no hay mucha información sobre las posibles vías de transmisión entre humanos en los brotes actuales.

Por lo que se conoce, se transmite principalmente a través de contactos estrechos e intercambios de fluidos corporales. Muchos de los casos en Europa parecen estar vinculados a la transmisión sexual.

Campaña de vacunación en Benín en 1968.

Getty Images
Una campaña de vacunación histórica, especialmente en zonas de menos recursos, consiguió erradicar la viruela en 1980.

Pero se están estudiando todas las vías posibles, como la transmisión indirecta a través de objetos contaminados e incluso aerosoles.

“La viruela erradicada se transmitía de forma similar, pero el contagio entre humanos era mucho más fácil”, recuerda Lorenzo Morales, quien no descarta que en el futuro la viruela del mono pueda hacerse más eficiente en la forma de transmitirse.

Raúl Rivas explica que esta viruela es un virus bastante estable y que varía muy poco. Pero a su vez, Morales menciona que “es un patógeno relativamente nuevo, acostumbrándose a vivir entre nosotros, y todavía no está especializado en multiplicarse e infectarnos”.

La viruela humana solo podía transmitirse entre humanos. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), no hay evidencia científica de que la viruela pueda transmitirse por insectos u otros animales.

El origen de la viruela es desconocido. En el caso de la viruela del mono, se le llama así por descubrirse en colonias de monos mantenidos para labores de investigación en 1958.

Síntomas

En ambas enfermedades, el cuadro clínico comienza de forma similar, aunque es algo más leve en la viruela del mono.

“Como en la mayoría de infecciones, empiezan con fiebre y también es común el malestar corporal, cansancio, dolor muscular y en la garganta”, describe Rivas.

Visión microscópica del virus que causa la viruela.

Getty Images
Visión microscópica del virus que causa la viruela.

Además, en ambas enfermedades también se desarrollan las inequívocas pústulas cutáneas que luego pueden dejar visibles cicatrices en la piel de los pacientes.

“Luego, con el paso de los días, la viruela del simio suele hinchar los ganglios linfáticos, tanto los cervicales, maxilares, axilares y en las ingles. Esto no ocurría con la viruela humana”, añade Rivas.

El periodo de incubación de la viruela símica suele ser de siete a 14 días, pero puede reducirse a cinco y elevarse a 21 días.

En el caso de la viruela humana, la incubación puede durar entre siete y 19 días, aunque la duración media era entre 10 y 14 días.

Tratamiento

La viruela fue erradicada gracias a una campaña de vacunación histórica que puso fin a miles de años de muertes causadas por el patógeno.

Dado que el virus de la viruela del mono está estrechamente relacionado con el que causa la viruela, la vacuna contra esta última también ha mostrado ser efectiva para las dos enfermedades.

En este caso, las personas mayores de 55-60 años que fueron vacunadas contra la viruela antes de su erradicación podrían tener entonces una inmunidad considerable contra la viruela del mono.

Edward Jenner.

Getty Images
Los estudios del inglés Edward Jenner en el siglo XVIII fueron clave para el desarrollo de la vacuna contra la viruela.

Sin embargo, mientras se define la mejor estrategia para tratar esta enfermedad, que científicos ven poco probable que se descontrole, los tratamientos disponibles son sobre todo paliativos para los síntomas.

Lorenzo Morales lamenta que no haya un tratamiento específico.

“Como es un patógeno que sobre todo ha afectado a África y no a los países desarrollados, no se invierte suficiente en la búsqueda de tratamientos“, dice.

Sin embargo, a pesar de no contar con tratamientos específicos, hay una diferencia muy grande entre esta viruela del mono y la erradicada: el avance de la ciencia y el conocimiento.

Por cientos de años, la viruela humana hizo estragos sin que se lograse comprender la enfermedad y cómo detenerla.

“Esta viruela del mono es una enfermedad que conocemos bien. Quizás para el público general es algo nuevo, pero se descubrió en 1958. Está bien estudiada también porque es muy parecida a la viruela humana”, dice Rivas.


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