Circuito Exterior Mexiquense: 400% más caro y aún está inconcluso
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Circuito Exterior Mexiquense: 400% más caro y aún está inconcluso

Animal Político tuvo acceso al desglose de la inversión realizado por la propia OHL. Solo el acta constitutiva de la concesionaria superó el millón de pesos, los asesores han salido en más de 168 millones, los costos “preoperativos” superan los 284 millones, el dinero redirigido para el Monumento Bicentenario 55 millones.
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Por Arturo Angel
6 de julio, 2015
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Autopista urbana construida por OHL. Foto: Cuartoscuro.

Autopista urbana construida por OHL. Foto: Cuartoscuro.

En el 2003, el gobierno del Estado de México le otorgó a la empresa OHL la concesión para la construcción y operación del Circuito Exterior Mexiquense, una autopista de peaje de 155 kilómetros que recorrería toda la zona metropolitana (18 municipios en total) del Valle de México. El costo: cinco mil 700 millones de pesos.

Pero la realidad 12 años después es que dicha obra no solo está no completa –sólo existen 110 kilómetros en operación– sino que además su inversión, con el aval de las autoridades mexiquenses, se ha multiplicado más de 400 por ciento en el corte de diciembre del 2013.

Además, según lo que OHL ha declarado a los inversionistas en Bolsa Mexicana de Valores, el gasto total de la obra ya supera los 46 mil millones de pesos; es decir, el sobreprecio podría ser todavía mayor.

El título de concesión de la obra otorgada en febrero del 2003, del que Animal Político tiene copia, planteaba la construcción del Circuito Exterior Mexiquense en cuatro fases con cinco tramos para los cuales se asignó un presupuesto específico. En números exactos, el monto original era de 5 mil 637 millones 748 mil 189 pesos.

En los años posteriores se fueron realizando varias modificaciones al título de concesión otorgado a OHL, derivado de aspectos como –por ejemplo– el “encarecimiento del acero” o la necesidad de maquinaria extra, los cuales fueron elevando el costo de la obra y alargando los plazos de la operación de la obra. El mismo gobierno mexiquense reconoció que el programa de obra estaba desfasado y el gasto era mayor al previsto.

La obra hoy en día no está completa. En el sitio web oficial del Circuito Exterior OHL señala que el tramo en operación actualmente es de 110 kilómetros correspondientes a las fases I, II y III. Es decir, falta la fase IV que corresponde al perímetro de la México Puebla y a la zona limítrofe con el estado de Morelos.

En teoría, sin ese tramo en operación, la inversión según el título de concesión original debería ser de poco más de 4 mil millones.

La realidad es distinta. En un desglose dela inversión que el Director General de OHL puso a disposición del consejo de administración de la empresa este mismo año, y que luego fue integrado en un juicio de amparo que enfrenta la compañía española, se revelan la dimensión de la inversión que ha requerido la obra.

Dicho desglose establecía al 31 de diciembre del 2013 que el gasto total superaba ya los 25 mil millones de pesos. De esa cantidad el Sistema de Autopistas, Aeropuertos, Servicios Conexos y Auxiliares del estado de México (SAACAEM) dio el visto bueno a 24 mil millones de pesos de inversión que ha realizado OHL.

Además el mismo documento establece que para el 31 de diciembre de 2014 la inversión se elevó nuevamente hasta los 28 mil millones de pesos, a la espera de que dicha cantidad fuera aprobada por el SAACAEM.

Cabe señalar que OHL ostenta la concesión del Circuito Exterior Mexiquense hasta el año 2051 plazo en el que supuestamente recuperará todo lo que ha invertido en la obra mediante la operación de la autopista más un margen de ganancia de por lo menos el diez por ciento. Solo hasta ese momento podría devolver la autopista al estado de México.

Pero desde el punto de vista de algunos analistas y abogados como Paulo Diez, representante legal de la compañía Infraiber que ostenta un proceso legal en contra de OHL por el impedimento de que se instalen sistemas de monitoreo vehicular en la obra, el constante encarecimiento del proyecto hará que el mismo sea impagable.

“Lo que va a suceder es que no alcanzará ni el 2051 para que el estado de México le pague a OHL lo que esta dice que ha invertido. Es un negocio que se volverá eterno” señaló.

¿En qué se han ido los miles de millones de pesos?

El informe que la dirección general de OHL envió al consejo administrativo devela los motivos por los cuales la inversión, según lo señalado por la misma empresa, se ha disparado ya por encima de los 24 mil millones de pesos.

De acuerdo con ese documento, tan solo la construcción de los 110 kilómetros con los que cuenta el Circuito exterior Mexiquense, es decir la obra civil, requirió de una inversión de poco más de 15 mil millones de pesos, es decir el triple delo que inicialmente se había estimado en el título de concesión de 2003.

Entre los otros gastos el desglose indica que por ejemplo, OHL ha “invertido” solo por el concepto de expropiaciones más de cuatro mil 300 millones de pesos además de la inversión en asesores que es de 168 millones de pesos.

Esta inversión en expropiaciones, que por sí sola equivaldría casi al monto original de la obra, está relacionado con las compensaciones que se entregaron a personas que perdieron una parte de algún terreno por el cual atraviesa la autopista.

Llama la atención que pese a que OHL reporta esa cantidad de dinero desembolsada en expropiaciones, hoy en día existen casos de personas afectadas precisamente por esto que no han recibido su dinero.

Por ejemplo, Animal Político publicó que el estado de México expropió en 2009 el rancho Mayte en Tultepec en favor de OHL, pero sin que sus legítimos dueños fueran notificados y bajo la falsa premisa de que la propiedad no estaba inscrita en el Registro Publico. Hoy en día los propietarios siguen sin ser compensados. También se reveló recientemente que vecinos de la zona de Ciudad Azteca cuyas casas fueron dañados por la obra no han sido indemnizados.

En su desglose de costos OHL asegura que ha desembolsado más de 530 millones de pesos en “costos pre operativos” (284 millones aprobados por Edomex a diciembre del 2013), es decir, inversiones previas al inicio de operación del Circuito Exterior Mexiquense.

Pero llama la atención que aun cuando la obra ya está en operación, se han continuado generando estos costos “pre operativos”. Por ejemplo, el desglose evidencia que para 2014 este rubro ya había sumado otros 50 millones de pesos más.

“¿Cómo pueden generarse costos pre operativos durante la fase de operación de un proyecto? Esto o es una estafa o son técnicas financieras contables irregulares para justificar dinero que no se ha gastado o se ha gastado en otras cosas” señaló Paulo Díez, representante de Infraiber.

El acta del millón y el monumento de Higa

En el desglose de los costos pre operativos, OHL describe como “gastos de constitución” una inversión de más de un millón 157 mil pesos. Ese rubro hace referencia al acta constitutiva de la empresa Concesionaria Mexiquense SA de CV que fue creada como subsidiaria de OHL para operar la construcción dela autopista.

Cabe señalar que el costo promedio para el trámite de un acta de este tipo con los honorarios de los notarios oscila de los 8 mil a 15 mil pesos por lo menos en la capital del país. OHL no explica en algún informe por separado porque del monto desembolsado en este rubro.

En junio trascendió públicamente que OHL había financiado con dinero del Circuito Exterior Mexiquense la construcción de las Torres del Bicentenario en Toluca, obra que estuvo a cargo de una filial de la constructora Grupo Higa, la misma que estuvo vinculada en la edificación de la llamada “casa blanca” de la pareja presidencial.

El desglose de la inversión realizada en el Circuito Exterior Mexiquense de la dirección general de OHL confirma que existe un rubro denominado “Monumento Bicentenario” al que se han destinado 55 millones de pesos hasta ahora.

Para las oficinas de la “concesionaria” es decir de Concesionaria Mexiquense SA de CV, se establece que la inversión realizada es de más de 15 millones de pesos de los cuales cinco millones ya recibieron el visto bueno del gobierno mexiquense.

Otro concepto para el cual se han destinado casi 480 millones de pesos es el denominado como “otras instalaciones”, que de acuerdo con fuentes con conocimiento del proyecto, corresponde a unas máquinas para el manejo del tráfico contempladas en el Acuerdo 01/2009.

Según Infraiber, compañía han dado seguimiento a la operación del Circuito Exterior, estas máquinas no han sido vitas en funcionamiento nunca.

Y podría ser peor

OHL, como toda empresa que cotiza en bolsa y busca obtener financiamiento mediante la emisión de bonos de deuda, presenta de forma regular informes financieros que permitan al público inversionista conocer respecto a las inversiones y el capital de la empresa. La firma de auditores Deloitte realizó y avaló la presentación de dicho desglose.

El documento, del que también Animal Político tiene copia, establece que para diciembre del 2013, la filial de OHL Concesionaria Mexiquense SA de CV tenía una inversión en concesiones neto que superaba los 46 mil millones de pesos. La única concesión de esta filial es precisamente el Circuito Exterior Mexiquense.

Esta cantidad que OHL informa públicamente que ha invertido es casi el doble de los 24 mil millones de pesos incluidos en el desglose de la dirección general y de ser cierta, sería un sobrecosto por encima del 800 por ciento del primer título de concesión.

En los distintos acuerdos modificatorios que se han firmado en los últimos años entre OHL y el gobierno mexiquense, se ha reconocido que si bien la obra tiene un sobre precio y el proyecto cayó en un “desequilibrio financiero”, la concesión se ampliará el tiempo que sea necesario hasta que la empresa recupere toda su inversión.

Por lo pronto, la concesión para operar dicha autopista ya va hasta ahora en el 2051.

¿Cuánto ha costado en realidad el Circuito Exterior Mexiquense?Desglose hecho por la propia OHL(Algunos conceptos)
Concepto Monto
Obra civil 15,005,128,073
Otras instalaciones 479,605,9667
Expropiaciones 4,370,716,142
Asesores 168,337, 879
Supervisión 323,388,987
Estudios y proyectos 50,000,000
Sistemas de Peaje 235,297,916
Oficinas de la Concesionaria 5,784,783
Hospitales 157,400,000
Monumento Bicentenario 55,500,000
Inversión total (Hasta Dic 2013) 24,402,457,548

 

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Los miniórganos creados por científicos que revolucionan el conocimiento sobre COVID

Desde minipulmones a minivasos sanguíneos. Técnicas desarrolladas hace pocos años permiten evaluar rápidamente posibles tratamientos y entender mejor cómo el coronavirus afecta a diferentes partes del cuerpo.
5 de diciembre, 2020
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Imagina tomar un puñado de células humanas de diferentes tipos y, después de una serie de procedimientos, transformarlas en un órgano en miniatura, que funciona y puede ser observado a simple vista.

Esto ya es posible hoy: los miniórganos (u organoides, nombre preferido entre los científicos) son una herramienta poderosa, que ayuda a comprender cómo el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia actual, causa daños en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Gracias a esta tecnología, los expertos evaluaron varios tratamientos posibles y entendieron rápidamente que la covid-19 no era solo una enfermedad que afectaba al sistema respiratorio, sino que tenía repercusiones en el corazón, intestino, riñones e incluso en el cerebro.

¿Pero cómo se crea un miniórgano? ¿Y qué ventajas tiene en comparación con otros métodos más antiguos, como los cultivos celulares y las cobayas de laboratorio?

Volver al pasado para proyectar el futuro

La materia prima básica para la construcción de un organoide son las células simples presentes en la piel o el sistema urinario. Tras la selección, los científicos realizan un procedimiento que hace que estas unidades se conviertan en células madre.

Es como si esas células retrocedieran en el tiempo. A través de una transformación genética se vuelven células madre nuevamente”, señaló la neurocientífica Marília Zaluar Guimarães, del Instituto D’Or de Investigación y Educación, en Río de Janeiro (IDor).

La descripción de este proceso biológico y la tecnología capaz de hacerlo factible le valieron al británico John Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2012.

Placa de petri circular con pequeñas esferas dentro que representan los minicerebros

Getty Images
Esta ilustración muestra el tamaño de minicerebros en una placa de Petri y cómo pueden ser apreciados a simple vista.

Pero esa es apenas una parte de la historia. Después de que las células “retroceden en el tiempo”, es preciso realizar otro paso. “Hacemos que estas células madre se diferencien y se especialicen nuevamente”, agregó Guimarães, quien también es profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en Brasil.

En otras palabras, es posible tomar una célula de la piel y, siguiendo unos pocos pasos, lograr una metamorfosis para que se convierta en una neurona o en un glóbulo rojo.

La gran ventaja es que los organoides no son solo un montón de células que pueden ser analizadas con la ayuda de un microscopio. Hablamos aquí de formaciones más complejas, que agrupan a más de un tipo de célula y, a menudo, son visibles a simple vista. Realmente se trata de un órgano en escala reducida.

“Los minicerebros, por ejemplo, son esféricos, pero no tienen la misma forma que el órgano real. Lo que nos permite saber que esa estructura se asemeja al original son sus características celulares y bioquímicas”, explicó el biólogo Daniel Martins de Souza, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) en Brasil.

Los orígenes

En una perspectiva histórica, la posibilidad de construir miniórganos es muy reciente. Los científicos solo han podido avanzar significativamente en este tema en los últimos 10 años.

Pero en este período breve los organoides ya hicieron grandes contribuciones a la ciencia. Uno de los mayores ejemplos de esto ocurrió durante la epidemia de Zika, que preocupó al mundo en 2015 y 2016.

Bebé en Brasil que padece microcefalia con una médica

Getty Images
Investigaciones con las nuevas técnicas permitieron demostrar que el Zika afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito que causa microcefalia en bebés.

Transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el virus causa síntomas relativamente simples, como fiebre baja, dolor y enrojecimiento de los ojos.

Pero la explosión de casos de microcefalia (cuando el bebé nace con un cráneo y un cerebro más pequeños de lo habitual) en la región noreste del país fue una señal de alerta: ¿podría una infección de zika durante el embarazo estar relacionada con esta complicación grave?

La sospecha se confirmó gracias a la investigación con organoides. En el laboratorio, un equipo liderado por el neurocientífico Stevens Rehen, de UFRJ e IDor, utilizó minicerebros para demostrar que el Zika en realidad afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito asociado con la infección, que causa microcefalia y otros problemas de salud en los bebés.

“Esta fue la primera vez que se utilizó el modelo de los organoides para comprender una enfermedad viral”, recordó Guimarães.

Las ventajas

En las últimas décadas, los cultivos celulares y las cobayas han sido los principales medios para realizar estudios preliminares con candidatos a fármacos o vacunas.

La idea es comprender cómo actúan estas nuevas moléculas a una escala menor y más controlada antes de pasar a los ensayos clínicos con seres humanos.

Estas metodologías también permiten comprender cómo una determinada enfermedad afecta al organismo, aunque sea en forma simplificada.

Ilustración que muestra coronavirus y el cuerpo de un hombre

Getty Images
Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible.

Pero las alternativas más antiguas tienen una serie de limitaciones, comenzando por su propia simplicidad, que no reproduce las mismas características de la vida real.

“Los organoides, en cambio, están compuestos por diferentes células y tienen una estructura tridimensional. Por eso, tienen funciones más similares a lo que sucede en la realidad“, afirmó el experto en farmacéutica Kazuo Takayama, profesor de la Universidad de Kioto en Japón.

En el caso de las cobayas también existe una limitación en la cantidad de animales disponibles para su uso en experimentos. “Es posible cultivar miniórganos en el laboratorio casi infinitamente, por lo que pueden usarse para probar nuevos medicamentos a gran escala”, agregó Takayama.

Conocimiento optimizado

Durante una pandemia como la que estamos viviendo, este enfoque moderno también permitió acelerar algunos procesos y obtener información esencial rápidamente.

Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible. Esto, a su vez, obstaculizaría el avance de la ciencia y retrasaría aún más la llegada de métodos seguros y eficaces de diagnóstico, prevención y tratamiento.

Ilustración de un vaso sanguíneo, células de la sangre y un coronavirus

Getty Images
Las investigaciones con miniórganos permitieron entender qué células invade el coronavirus. Actualmente se sabe que el patógeno puede afectar los vasos sanguíneos.

Veamos ejemplos prácticos de cómo sucedió esto en los últimos meses. Ante la emergencia sanitaria mundial, muchos expertos quisieron evaluar si ya existían medicamentos disponibles en el mercado que pudieran combatir el virus o mitigar sus daños.

Muchas de estas terapias se probaron en organoides. Aquellos tratamientos que no funcionaron de inmediato fueron descartados. Y los medicamentos que mostraron algún efecto positivo inicial evolucionaron más rápidamente hacia las siguientes fases de investigación. Imagina cuánto tiempo se ahorró con esta evaluación inicial.

Pero las aplicaciones fueron más allá del área farmacéutica. Investigadores en Japón y Estados Unidos se centraron en los minipulmones y descubrieron que el SARS-CoV-2 invade y destruye células del sistema respiratorio. Esto, a su vez, puede generar una respuesta inflamatoria muy fuerte y dañina para la salud de la persona afectada por la infección.

“En general, los organoides nos permitieron comprender qué células humanas invade el coronavirus y utiliza para replicarse. Nuestro grupo demostró que esto sucede en el intestino, lo que explica los síntomas gastrointestinales que se observan en muchos pacientes”, señaron los investigadores Joep Beumer y Maarten Geurts, del Instituto Hubrecht, en Holanda.

Otro experimento realizado en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá y en el Instituto de Biotecnología Molecular en Viena, Austria, construyó vasos sanguíneos en miniatura. De esa forma se pudo observar que el virus de la covid-19 invade el endotelio (la capa interna de las venas y arterias).

Esto tiene dos implicaciones principales. El primero es la formación de coágulos que bloquean el paso de la sangre y pueden desencadenar un ataque cardíaco, un derrame cerebral o una trombosis. En segundo lugar, existe la sospecha de que a través de la circulación sanguínea el patógeno puede “filtrarse” a diferentes áreas del cuerpo y afectar otros órganos importantes.

Las iniciativas no terminan ahí. Se sigue trabajando con organoides para evaluar posibles huellas del coronavirus en el hígado, los riñones, el corazón y el cerebro.

Foto tomada con un microscopio que muestra neuroesferas y coronavirus

Carolina Pedrosa – IDor
Neuroesferas infectadas por SARS-CoV-2. Los puntos azules son los núcleos de las células. La zona verde es el coronavirus.

Los límites

A pesar de tener tantas ventajas, los organoides no son perfectos y no permiten encontrar todas las respuestas.

“Esta es un área que está dando sus primeros pasos y enfrenta importantes desafíos. Muchas de estas estructuras están hechas con células aún inmaduras, lo que significa que no son 100% comparables a los órganos de un adulto“, afirmó Núria Montserrat Pulido, profesora del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, España.

La bioquímica Shuibing Chen, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, destacó la gran variabilidad entre los modelos de miniórganos utilizados por los grupos de investigación.

“Necesitamos estandarizar este material para comprender las aplicaciones de nuestros esfuerzos en el mundo real”, advirtió.

La inversión financiera es otra barrera a considerar en este contexto. “Los materiales que utilizamos son caros y estamos trabajando para crear sistemas rentables”, añadió Chen.

Souza destacó un impedimento más: los miniórganos son (aún) estructuras aisladas, que no interactúan con otros sistemas del cuerpo humano. Por ello no es posible comprender cómo los efectos del coronavirus en los riñones, por ejemplo, repercuten en el corazón o en el intestino.

“Tal vez en el futuro tendremos diferentes organoides conectados, para que interactúen en el laboratorio”, agregó Souza.

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.


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https://www.youtube.com/watch?v=3KQvURTJmgA

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.

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