Con el dinero que los mexicanos gastan en piratería se puede financiar un año la UNAM, revela estudio
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Con el dinero que los mexicanos gastan en piratería se puede financiar un año la UNAM, revela estudio

De acuerdo con un estudio elaborado por el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) y la Cámara Americana de Comercio (AmCham), los mexicanos gastaron en 2014 un estimado de hasta 43 mil 400 millones de pesos en productos pirata; esto es, un 13.2% más que en 2012.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
26 de julio, 2015
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Puestos de venta de discos y películas "pirata".//FOTO: Cuartoscuro

Puestos de venta de discos y películas “pirata”.//FOTO: Cuartoscuro

A pesar de que la reforma fiscal, que entró en vigor el 1 de enero de 2014, plantea el combate a la informalidad como uno de sus objetivos clave para aumentar la recaudación económica del Estado, el mercado de la piratería en México continúa al alza y generando pérdidas multimillonarias.

Así lo revela un estudio elaborado de manera conjunta entre el Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) y la Cámara Americana de Comercio (AmCham), en el que se apunta que los mexicanos gastaron en 2014 un estimado de hasta 43 mil 400 millones de pesos en productos pirata; esto es, un 13.2% más que en 2012, cuando el gasto fue de 37 mil 292 millones.

Una cifra, desde luego, que no resulta menor. Especialmente para las arcas del Gobierno Federal, que tan solo el año pasado dejó de recibir 6 mil millones de pesos en concepto de IVA.

Además, para hacerse una idea de la magnitud del gasto en piratería, el estudio resalta que con todo ese dinero invertido en discos, DVDs, cosméticos, calzados, y medicinas, entre otros productos apócrifos, se podría financiar un año completo –y aún sobrarían 5 mil 245 millones- a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuyo presupuesto aprobado para este 2015 es de 37 mil 755 millones.

O bien, se podría pagar dos veces el Instituto Nacional Electoral (INE), o asumir holgadamente los 37 mil millones que México va a invertir este año en Ciencia y Tecnología a través del Conacyt.

Vestidos y calzados pirata, los preferidos

En cuanto a cuáles fueron los productos que más dinero generaron, el estudio Piratería: entendiendo el mercado ‘sombra’ en México refiere que el grupo que engloba vestidos, calzado y accesorios, fue el que más recaudó: 29 mil 905 millones en 2014, hasta 3 mil 654 millones (14%) más que en 2012.

Los productos para la limpieza del hogar fueron los segundos en recaudación: 7 mil 429 millones; mil 171 más que en 2012 (19%).

En tercer lugar, se encuentran los cosméticos, perfumes y lociones (2 mil 439 millones, 345 millones más que en 2012); en cuarto, las bebidas alcohólicas y tabaco (mil 998 millones, hasta 804 millones más que en 2012 (67%); en quinto, los productos farmacéuticos (mil 065 millones, 31 mil pesos más que en 2012); y en sexto lugar, los libros, discos y discos compactos (565 mil pesos, 106 mil más que en 2012).

¿Por qué consumimos piratería?

Las motivaciones que llevan a los mexicanos a comprar productos pirata son múltiples, explica Lorena Becerra, directora del estudio, quien en entrevista con Animal Político apunta tres grandes grupos.

El primero, que equivale al 47% de las personas encuestadas que aceptaron consumir piratería, es el grupo que asegura tener por motivación la necesidad y la falta de dinero.

“Un ejemplo de este perfil podrían ser las personas de la tercera edad, que no les alcanza para consumir artículos originales de cuidado personal, o productos electrónicos, y por eso acuden al mercado pirata. Otro perfil es el de jóvenes que quieren acceder a productos que todavía no pueden costear, como ropas y calzados de marca”, detalla Becerra.

El segundo grupo, que supone el 23% de la población que consume piratería, es aquel cuya motivación no es la falta de dinero, sino la accesibilidad. “Se trata, por ejemplo, de amas de casa que van al tianguis y se surten de todo lo que necesitan, como ropa, entretenimiento, productos de limpieza, y aparatos electrónicos. Es decir, van a estos tianguis porque son más accesibles que ir a tiendas departamentales”.

Mientras que el tercer grupo (el 30% de los consumidores de piratería), son aquellos que hacen descargas pirata a través de Internet.

“Este sector de la población –detalla Becerra- tiene características socioeconómicas mejores, ya que tienen acceso a computadora en su casa y a Internet, y se trata de personas que tienen muy arraigada la idea de que no deberían estar pagando por la música, películas o el software, que descargan”.

46% opina que es más grave decir mentiras, que comprar piratería

Otro dato que subraya la encuesta de CIDAC acerca de la motivación a la hora de comprar piratería, es que los mexicanos no lo perciben como una actividad ilícita grave.

“La frase ‘es ilegal, pero no es grave’ es, posiblemente, la que mejor resuma el estatus que tiene la piratería en el imaginario colectivo mexicano”, expone Lorena Becerra, quien agrega al respecto que al cuestionar a los consumidores qué tan grave es la piratería, “todavía un 46% de la gente encuestada consideró que era más grave decir mentiras que consumir productos no originales, y un 70% dijo que es más grave pasarse un alto”.

“Es decir –concluye la coordinadora de la encuesta de CIDAC-, la gente en México no ve la piratería como un robo, aunque en realidad es lo que acaba siendo”.

Checa aquí el documento íntegro del estudio Piratería: entendiendo el mercado ‘sombra’ en México.

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Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
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La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


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