Conductores pagan casi 100 mdp a OHL por monitoreo en Circuito Exterior Mexiquense que no se hace
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Conductores pagan casi 100 mdp a OHL por monitoreo en Circuito Exterior Mexiquense que no se hace

La compañía, con el apoyo del gobierno mexiquense, ha impedido a la empresa Infraiber instalar los sistemas de monitoreo por los cuales los automovilistas pagan 13 mil pesos al día. Sin el monitoreo independiente es imposible saber cuándo OHL habrá recuperado su inversión si no es que ya lo hizo, advierte firma afectada.
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Por Arturo Angel
9 de julio, 2015
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Una inundación afectó el Circuito Exterior Mexiquense en diciembre de 2014. Foto: Cuartoscuro

Una inundación afectó el Circuito Exterior Mexiquense en diciembre de 2014. Foto: Cuartoscuro

En enero del 2013 la empresa española OHL incrementó en 50 centavos el cobro del peaje en las casetas del Circuito Exterior Mexiquense. El motivo: financiar la instalación de sistemas de monitoreo que midieran el flujo y las características de los vehículos que transitan la zona. Casi cien millones de pesos se recabaron sólo en los primeros 20 meses con este objetivo.

Pero los sistemas nunca se instalaron.

La empresa responsable de poner en marcha los dispositivos, Infraiber, denunció que hasta el día de hoy no ha podido instalar uno solo de estos mecanismos pese a que Concesionaria Mexiquense (subsidiaria de OHL) cobra desde hace meses a los automovilistas este mecanismo que ellos mismos han impedido que funcione.

¿Por qué es vital que estos dispositivos trabajen? Porque solamente así se puede medir de forma independiente el flujo real de autos en el Circuito Exterior Mexiquense, calcular la ganancia que obtiene OHL por el peaje y definir el momento en que dicha empresa ya recuperó su inversión junto con su rentabilidad y debe devolver la concesión de esa vía al gobierno estatal.

En el documento de la quinta modificación al título de concesión del Circuito Exterior Mexiquense fechado en diciembre del 2012 y del que Animal Político tiene copia, el estado de México autorizó a OHL el cobro de 50 centavos extras en el peaje, exclusivamente para financiar los dispositivos de monitoreo, denominados Sistema Independiente de Verificación de Aforo Vehicular (SIVA). El cobro comenzó a hacerse desde enero del 2013.

Un informe de la dirección general de OHL entregado al consejo de administración de la misma compañía, y al que este medio tuvo acceso, revela en la sección de “eventos relevantes” que tan solo hasta septiembre del 2014 el monto de lo recaudado exclusivamente para el SIVA ya superaba los 98 millones de pesos. Es un promedio de más de 13 mil pesos diarios.

Sin embargo la compañía española no ha permitido ejecutar la instalación de estos mecanismos pese a que ya estaban siendo cobrados. Infraiber ha ganado amparos pero lo único que ha conseguido es que le permitieran colocar unas marcas en el piso donde en teoría, ya deberían funcionar los dispositivos.

¿Y el dinero donde quedó? OHL informó a los inversionistas en la Bolsa Mexicana de Valores que a finales de junio traspasó los fondos al gobierno del estado de México. Hasta el día de hoy siguen cobrando los 50 centavos.

El SIVA

Los representantes legales de Infraiber explicaron que el Sistema Independiente de Verificación de Aforo Vehicular (SIVA) no solo es un contador de autos como se ha señalado en algunos sitios, sino se trata de un sistema de arcos monitores acompañados de un centro de monitoreo blindado desde el cual puede realizarse una radiografía completa sobre la actividad en una autopista.

“Por cada caseta de cobro en las autopistas tienes en tiempo real la detección del número de viajes, calcula la tarifa aplicable, el ingreso que tiene que pagar un vehículo. Es un sistema muy sofisticado” señaló Paulo Diez, abogado de la referida empresa.

Contar con un sistema de este tipo en una autopista le permite a las autoridades tener una medición confiable de la actividad sobre la vía, que además es independiente de los datos de la concesionaria. Así se puede calcular cuando la empresa a cargo de la construcción y operación de la obra ya recuperó su inversión y ganancia.

En el 2011 Infraiber y el gobierno del estado de México firmaron el contrato marco para que se instalara el SIVA en todas las autopistas de cuota de la entidad y se decidió comenzar por la de mayor envergadura, es decir, el Circuito Exterior Mexiquense.

Inicialmente OHL se opuso argumentando que resultaba “costoso” la instalación de dicho sistema. Se determinó entonces que el sistema fuera financiado paralelamente por los automovilistas y así quedó plasmado en la quinta modificación al título de concesión de la autopista con un incremento de 50 centavos en el cobro del peaje que comenzó a operar el 15 de enero del 2013.

En abril de ese mismo año Infraiber desplegó a sus trabajadores para comenzar la instalación de los equipos en el circuito. De forma paralela la compañía solicitó al estado de México datos sobre la inversión que OHL tenía pendiente de recuperar para así calcular el tiempo en que ellos debían seguir operando la vía a partir de los registros que se obtuvieran.

Ahí comenzaron los problemas…

Viacrucis judicial

El 9 de mayo del 2013 trabajadores de OHL, con el aval por escrito del Sistema de Autopistas, Aeropuertos, Servicios Conexos y Auxiliares del estado de México (SAACAEM) le impidieron a Infraiber continuar con los trabajos iniciales para la instalación de los equipos. En consecuencia Infraiber interpuso un amparo.

El proceso legal quedó radicado en el expediente 528/2013 ante el Juzgado Primero de Distrito del estado de México a cargo del juez Guillermo Núñez Loyo. En la demanda quedaron contemplados tanto el gobierno mexiquense como autoridad responsable de impedir la instalación del SIVA así como la misma OHL como ejecutor material de dicha determinación.

Meses más tarde el referido juez decidió desechar la demanda por falta de elementos lo que obligó a Infraiber a interponer un recurso de revisión y que el caso fuera atraído por un Tribunal colegiado. En diciembre del 2013 la magistrada Mónica Alejandra Soto Bueno concedió el amparo a la compañía.

En la sentencia, de la que Animal Político tiene copia también, la jueza estableció que el SAACAEM actuó de forma “unilateral y obligatoria” al solicitar a OHL a través del oficio 211D10000/258/2013 que se impidiera la instalación del SIVA por lo que ordenó que dicho documento quedará sin efecto.

Pero los meses pasaron sin que OHL permitiera a Infraiber la instalación de los equipos. El juez Primero de Distrito, obligado por el amparo ordenado por la magistrada, multó hasta en tres ocasiones a la empresa española y a las autoridades mexiquenses ante su resistencia a acatar el fallo judicial.

“Finalmente nos dejaron entrar una vez al circuito pero solo para pintar unas líneas rojas de referencia sobre el suelo. OHL le dijo al juez que con eso ya había acatado la sentencia de amparo lo cuales totalmente absurdo y carente de sentido común” dijo Diez.

Ante esta situación Infraiber recurrió nuevamente al Poder Judicial e inicialmente el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del estado de México consideró fundada la queja. El juez primero de distrito fijó el 31 de octubre del 2014 como fecha para que se permitiera el reingreso.

Pero dos días antes de llegada la fecha el juez Núñez Loyo revocó la fecha argumentando que “desconocía” para que quería entrar de nuevo Infraiber a la autopista. Por su parte la magistrada Soto Bueno dio por cumplido el amparo aun sin que se instalaran los sistemas.

Las llamadas previas

Antes de que se echara abajo la fecha para la instalación del SIVA, el Director Jurídico de OHL Gerardo Fernández y el presidente del Consejo de OHL José Andrés de Oteyza sostuvieron una llamada en torno el tema el 5 de septiembre del 2014. El contenido de esa y otras conversaciones fue filtrado el pasado 25 de junio en un nuevo video.

En la conversación Oteyza reclama en tono de disgusto que “dejar entrar a Infraiber” es comenzar a “convalidarle sus derechos” aunque sea solo para pintar las rayas de donde se instalarían los sistemas.

“Lo que estoy viendo con esto es que está ganado Infraiber, tienen mejores abogados y están encima del tema (…) y el pinche estado de México no hace nada” reclama Oteyza a Fernández.

En una segunda parte del video filtrado se escucha una nueva llamada telefónica del 27 de octubre, en donde la Consejera Jurídica del Gobierno del estado de México Luz María Zarza, desde el teléfono del director de Relaciones Públicas de OHL Pablo Wallentin, evidencia su colaboración con la empresa española al señalar que irían a ver “a la magistrada y al juez”.

En la parte final del video se hace referencia a una llamada de 2015, entre Wallentin y Fernández, en donde se habla de posibles represalias contra empresas opositoras y se menciona a Infraiber y sus abogados. “Me da temor lo que se va a hacer” dice Walletin.

El abogado de Infraiber hizo notar que algunas de estas llamadas ocurrieron unas semanas antes de que el juez y la magistrada revocaran la fecha para la instalación del SIVA. La que involucra a Zarza, del 27 de octubre del 2014, ocurrió 48 horas antes de la determinación judicial.

“No sabemos si lo que se escucha en el audio fue efectivamente dicho por las personas que supuestamente lo dijeron (…) pero hemos informado de estos hechos al Consejo de la Judicatura Federal y hemos solicitado que lleven a cabo las investigaciones correspondientes” dijo Díez.

El dinero y lo que sigue

En el informe de la dirección general de OHL presentado al consejo de la empresa señala en la sección de Eventos Relevantes que el monto recaudado por el SIVA ya superaba los 98 millones de pesos el año pasado.

“Al mes de septiembre de 2014 el importe acumulador por concepto de SIVA es de 98.146 millones de pesos este importe está reservado en el Fideicomiso, en espera de una instrucción del GEM (gobierno del estado de México) para su uso o pago (incluye IVA)” señala la empresa española.

Otro informe también revisado por Animal Político sobre los estados financieros al 31 de diciembre de 2014 de OHL, auditados por la firma Deloitte, señala en la página 23 sobre saldos de fideicomisos, que la cantidad reunida al cierre del año pasado era de 98 millones 902 mil pesos.

Lo anterior significa que en promedio, desde enero del 2013 OHL recauda más de 13 mil pesos todos los días por la operación de un sistema inexistente.

De acuerdo con los abogados de Infraiber, la empresa española informó a los inversionistas en la Bolsa Mexicana de Valores que el dinero del fideicomiso fue entregado el 26 de junio al estado de México.

Diez subraya que hasta el día de hoy se siguen cobrando en el Circuito Exterior Mexiquense los 50 centavos por el SIVA que les han impedido instalar. Calcula que hasta junio pasado la cantidad reunida ya estaría superando los 120 millones de pesos.

En este contexto los abogados de Infraiber presentaron una nueva demanda de amparo ante el Juzgado Décimo Tercero del estado de México a cargo del juez Alberto Emilio Carmona el cual ya decidió desechar el juicio, lo que motivará un recurso de inconformidad en los próximos días.

El abogado sostuvo que en caso de que no obtengan una respuesta favorable o continúe la negativa de permitirles instalar los equipos buscarán que el caso sea atraído por la Suprema Corte de Justicia.

“Es ridículo porque nos vamos a pasar la vida ganando amparos y que nos regresen. El sistema no tiene fin si ese va a ser el criterio. Va a ser un amparo para y unas rayas rojas, y otras verdes y bueno, de no resolverse vamos a pedir a la Corte que lo atraiga” dijo Diez.

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Cómo es el kawésqar, el idioma que solo hablan 8 personas en el mundo

¿Qué particularidades tiene el idioma nativo de los kawésqar? ¿Cuál es su origen y sus características más importantes? Aquí te lo contamos.
27 de abril, 2022
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Entre laberínticos archipiélagos australes —donde los vientos, las lluvias y el frío no dan tregua—, vivían los kawésqar.

El grupo nómada pasaba gran parte del día en sus canoas (o hallef) recorriendo los canales entre el golfo de Penas y el estrecho de Magallanes, rodeados de densos bosques y en busca de lobos marinos, nutrias, aves y moluscos para alimentarse.

Los hombres eran los responsables de la caza terrestre (que incluía el icónico huemul) y marítima, mientras las mujeres recolectaban mariscos mediante el buceo, para lo que cubrían su piel con grasa de lobo marino.

Al igual que el resto de los pueblos originarios que poblaron América hace miles de años, los kawésqar tenían su propia lengua, marcada profundamente por su geografía. Eso explica, por ejemplo, por qué tenían 32 maneras de decir “aquí”.

Pero con el paso del tiempo y la llegada de los colonos a esta zona austral de Chile, denominada Patagonia Occidental, el grupo étnico sufrió una transformación brutal: no sólo abandonó su vida nómada —estableciéndose en Puerto Edén, una pequeña villa situada al sur del golfo de Penas—, sino que también relegó a segundo plano su idioma.

Kawésqar

Internet Archive Book Images
Según el Museo Chileno de Arte Precolombino, los kawéskar (también llamados “alacalufes” por algunos investigadores) fueron vistos por primera vez en 1526 por la expedición del marino español Francisco José García Jofré de Loaysa.

Y es que aprender español se volvió una necesidad para ellos y, así, poco a poco se llegó a un punto crítico: hoy, solo ocho personas hablan su lengua originaria.

Cuatro de ellas son ancianos. Tres nacieron en la década de 1960 —la última generación que adquirió la lengua desde la infancia—, y solo uno, que no es miembro del grupo étnico, lo habla: Oscar Aguilera.

El etnolingüista chileno de 72 años lleva casi 50 intentando salvar este idioma, registrando el vocabulario, grabando durante horas archivos sonoros y documentando el léxico.

Ahora hay otra persona que no es de la comunidad interesada en aprender su gramática: la pareja del próximo presidente Gabriel Boric y futura primera dama, Irina Karamanos.

La dirigenta feminista se ha comunicado con Aguilera con el fin de investigar más del tema. Para ella, los chilenos tienen una relación “deficiente” con sus comunidades y pueblos indígenas, y aprender de su léxico es una forma de acercarse a ellos.

Pero ¿qué particularidades tiene este idioma nativo? ¿Cuál es su origen y sus características más importantes?

Aquí te lo explicamos.

¿Cuál es el origen del kawésqar?

Los lingüistas e investigadores siempre intentan responder la misma pregunta: ¿de dónde vienen las lenguas de los pueblos, cuál es su verdadero origen?

Kawéskar

Oscar Aguilera
Mujer kawéskar en Puerto Edén.

En el caso del kawésqar —así como de muchas otros hablas indígenas—la respuesta aún no está clara.

Esto se explica en parte porque se le considera una lengua “aislada” o “no clasificada”.

Es decir, no forma parte de una familia lingüística ni tiene vínculos con ninguna otra lengua viva (como sí lo tiene, por ejemplo, el español, que procede del latín y es parte de las lenguas romances).

Al ser “aislada” es más difícil descubrir de dónde vienen sus palabras, su estructura o su gramática.

Aunque se cree que los kawéskar habitan la Patagonia Occidental hace unos 10 mil años, el primer testimonio que se conoce de su lengua aparece recién entre los años 1688 y 1689, elaborado por el aventurero francés Jean de la Guilbaudière.

Según el Museo Chileno de Arte Precolombino, hacia el siglo XIX su población alcanzaba las 4 mil personas, y la mayoría hablaba el idioma ancestral.

A fines del siglo XIX, sin embargo, su población descendió abruptamente a 500 personas y luego a 150 en la década de 1920.

Actualmente, hay cerca de 250 kawéskar en la región de Magallanes, pero son monolingües —hablan solo español— y no dominan la lengua de sus antepasados.

¿Qué características tiene?

Por sus características morfológicas, el kawéskar es una lengua aglutinante (al igual que el turco y otras) y polisinética; es decir, tiene “palabras, oraciones o frases” que no se pueden traducir con una sola palabra al español.

“No hay una equivalencia de uno a uno, como por ejemplo, el table inglés y el ‘mesa’ español. En kawésqar tenemos palabras como jerkiár-atǽl, un verbo que significa ‘el movimiento que hace el mar de flujo y reflujo'”, le explica Oscar Aguilera a BBC Mundo.

Puerto Edén.

Oscar Aguilera
En Puerto Edén viven unos 200 kawéskar actualmente.

A pesar del amplio contacto de los kawésqar con los colonos, se resisten a aceptar préstamos del español. Así, han creado sus propias palabras para llamar, por ejemplo, a los aparatos han ido adquiriendo (como el televisor o el teléfono).

Las pocas palabras que se han adoptado del español han sufrido una “nativización”; es decir, una transformación a la fonética kawéskar.

Es el ejemplo de “barco”, que se dice jemmáse pero también wárko. La “b” en castellano se reemplaza por la “w”, pues no existe el sonido “b” en kawésqar.

Además, hay un lado cultural que, según Aguilera, “difiere notablemente de la manera en como nosotros nos expresamos”.

Si el kawésqar no tiene certeza de lo que dice, no lo dice. Siempre usa el condicional. Culturalmente ellos rechazan la falta de veracidad, es sancionada por el grupo. La persona que miente se la señala con el dedo”, explica.

Así, por ejemplo, los kawésqar nunca dirían que tal persona los llamó desde Londres. Como no tienen seguridad de que esa persona estaba en Londres (porque no lo ven), dirían “me habría llamado” desde Londres.

¿Por qué está en peligro de extinción?

Al ser hablado solo por ocho personas, está entre las lenguas que la Unesco considera en vías de extinción.

“El problema es que, en términos generales, no es una lengua práctica. Es mejor aprender español o estudiar inglés”, dice Aguilera.

Según el experto, entre las razones que explican por qué el español penetró tan fuerte entre los kawésqar está la comercialización de sus productos con los nuevos habitantes de la zona.

Oscar Aguilera

Oscar Aguilera
El etnolingüista Oscar Aguilera se mudó a Punta Arenas en 2015. Hoy es profesor de la Universidad de Magallanes.

Además, de acuerdo al especialista, se sentían discriminados por los pueblos aledaños, como los chilotes (habitantes de la isla de Chiloé).

“Los chilotes los miraban en menos e incluso se reían de cómo hablaban su idioma. Entonces ellos decidieron no hablar más su idioma en público, sino que solamente en la casa”, explica el lingüista.

El Estado de Chile tampoco ha priorizado su rescate o sobrevivencia. Hasta el día de hoy no hay suficientes incentivos para revitalizar el idioma. La única escuela que hay en Puerto Edén, por ejemplo, enseña en español.

“Hay algunas personas que están haciendo esfuerzos por aprender la lengua, pero la falta de continuidad y persistencia, además de tratarse de una lengua gramaticalmente tan diferente del español, lo hace difícil para ellos”, cuenta Aguilera.


La fascinante historia de Oscar Aguilera

En el invierno de 1975, Oscar Aguilera emprendió una aventura que cambiaría su vida para siempre.

Siendo un joven inexperto, recién egresado de Filología Clásica, Germanística y Lingüística de la Universidad de Chile, decidió viajar a Puerto Edén, el lugar donde viven actualmente los kawésqar.

“Quedé muy impresionado porque me habían pintado un cuadro completamente distinto. Me imaginaba que me iba a encontrar con personas vestidas con pieles, casi con harapos, y viviendo en chozas icónicas. Pero no, ellos vivían en casas común y corrientes, y se vestían igual que yo”, dice.

En ese viaje —que se extendió por todo el invierno— conoció a la familia Tonko, quienes lo ayudaron a comenzar con el registro de la lengua, compartiendo con él largas jornadas de grabación.

Al año siguiente, publicó un primer léxico que perdura hasta el día de hoy.

Oscar Aguilera (operando la grabadora) junto al equipo de investigación y un miembro kawésqar (el de más a la derecha) en Puerto Edén, 1975.

Oscar Aguilera
Oscar Aguilera (operando la grabadora) junto al equipo de investigación y un miembro kawésqar (el de más a la derecha) en Puerto Edén, 1975.

La fascinación de Aguilera con los kawésqar fue tal que siempre encontró razones para volver.

Y así es como decidió embarcarse en una segunda expedición, de la cual volvió con dos miembros de la comunidad a su casa en Santiago, donde vivía con sus padres y su abuela.

Estuvieron viviendo con nosotros durante cuatro meses. Mi familia los recibió bien, los aceptaron”, afirma.

Aguilera era en ese entonces profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile.

Cada tarde, cuando se acababan las clases, se quedaba con los dos kawésqar grabando parte de su léxico y registrando información etnográfica.

Luego, regresaron todos juntos a Puerto Edén.

“A mí me gustaba ir porque la lengua de una comunidad tiene un componente cultural muy importante. Así que me dediqué no solo a salvar el idioma sino también al rescate cultural que implica mucho más, toda la forma de vida y el testimonio propio de ellos”, explica.

La mayoría de los kawéskar que conoció en esos viajes hablaban español pero con distintos grados de competencia. Los más ancianos, por ejemplo, solían tener más interferencia de su lengua materna, cometiendo errores como la no diferenciación entre el singular y el plural.

Oscar Aguilera grabando el idioma kawéskar con uno de sus hablantes en 2009.

Oscar Aguilera
Oscar Aguilera grabando el idioma kawéskar con uno de sus hablantes en 2009.

El académico reconoce que se enamoró de su gente.

“Hice todo lo contrario a lo que los libros de texto le recomendaban a un investigador: ‘Usted saque información, describa la lengua y váyase’. Yo me involucré con la comunidad”, dice.

“Adopción mutua”

En los años 80, la relación entre Oscar Aguilera y los kawésqar se profundizó aún más cuando decidió adoptar a dos niños de la comunidad para que recibieran una buena educación en Santiago.

Los niños pertenecían a la familia de los Tonko. En total, eran ocho hermanos. Uno de ellos, José, amaba la lectura.

“Con el permiso de sus padres, le compré un pasaje a Puerto Montt y lo fui a buscar para irnos a Santiago. Ingresó a la escuela, al Liceo Alessandri, donde yo también había estudiado”, cuenta.

José Tonko

Oscar Aguilera
José Tonko.

Cuatro años después, el hermano de José, Juan Carlos, también se fue a vivir a Santiago con Aguilera. Vivían todos juntos en una casa que el académico arrendaba en la comuna de providencia.

“Yo los adopté. Es que su familia había sido muy buena conmigo, me recibieron siempre como si fuera parte de ellos. Así que en realidad fue una adopción mutua”.

Cuando cumplieron 18 años, José y Juan Carlos ingresaron a la universidad. El primero, estudió Trabajo Social y Antropología, y el segundo, periodismo.

“Ellos son mi familia”

Actualmente, los hermanos —que bordean los 60 años— viven en la ciudad de Punta Arenas, al igual que Aguilera, quien dicta seis cursos en la Universidad de Magallanes.

“Hasta el día de hoy ellos son mi familia. Es como si fueran mis hijos, me cuidan y yo los cuido”.

Ambos han trabajado con él en la ardua tardea de rescatar el idioma.

José es coautor de distintas publicaciones —como “Gente de los canales” (2019)—, y ha colaborado en la creación de un diccionario kawésqar-español, que aún no logran terminar.

Además, entre 2007 y 2010, redactaron un texto y un archivo sonoro que se encuentra hoy en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad James Cook, en Australia.

Sin embargo, el lingüista cree que aún falta mucho por hacer.

José Tonko y Oscar Aguilera en Puerto Edén, año 2009.

Oscar Aguilera
José Tonko y Oscar Aguilera en Puerto Edén, año 2009.

“Detrás de las lenguas hay un gran conocimiento y por eso se deben preservar, porque albergan información única sobre el medioambiente donde vive la gente que lo habla”, dice.

De cara al futuro del idioma, su esperanza está depositada en la futura primera dama, Irina Karamanos.

Quizás su interés —dice— ayude a revitalizar realmente la lengua de quienes considera su verdadera familia.


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