Desaparecen equipos de comunicación confiscados al narco durante 9 años
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Desaparecen equipos de comunicación confiscados al narco durante 9 años

Ninguna de las 531 antenas de radio y repetidoras que han sido reportadas como desmanteladas han ingresado oficialmente a las bodegas de evidencia bajo custodia de la PGR.
Por Paris Martínez
28 de julio, 2015
Comparte
En octubre de 2011, la Marina decomisó en el estado de Veracruz un moderno sistema de comunicación, formado de antenas, radios, computadoras y celulares, que funcionan con energía de celdas solares.

En octubre de 2011, la Marina decomisó en el estado de Veracruz un moderno sistema de comunicación, formado de antenas, radios, computadoras y celulares, que funcionan con energía de celdas solares.

A pesar de que entre 2008 y 2014, las autoridades federales han reportado el desmantelamiento de al menos 306 antenas de radiocomunicación y 225 antenas repetidoras de frecuencia, todas al servicio del crimen organizado en distintas entidades del país, la Procuraduría General de la República (PGR) reveló que el destino de dichos equipos de transmisión es desconocido.

Según los oficios SJAI/DGAJ/3199/2015 y SJAI/DGAJ/07510/2015, emitidos en marzo y junio de este año, respectivamente, ninguna de las áreas relacionadas con el combate al crimen organizado adscritas a la PGR cuenta con registro alguno sobre el paradero de esas 531 antenas decomisadas en el marco de la lucha contra el crimen organizado, tanto por la Procuraduría, como por el Ejército y la Marina.

Por ley, toda labor de aseguramiento de evidencias realizada por el Ejército y la Marina es sólo de coadyuvancia en el marco del combate a delitos federales que ponen en riesgo la seguridad nacional, como la delincuencia organizada, por lo que el material decomisado es siempre entregado a la PGR, organismo federal encargado de la persecución de dichos delitos.

De hecho, en distintos comunicados en los que el Ejército y la Marina dan cuenta del decomiso de antenas del crimen organizado, se hace explícito que dichas evidencias fueron entregadas al “Ministerio Público de la Federación”, que forma parte de la Procuraduría General de la República.

A pesar de ello, ninguna de las 531 antenas de radio y repetidoras que han sido reportadas como desmanteladas han ingresado oficialmente a las bodegas de evidencia bajo custodia de la PGR, tal como reconoció su misma Dirección General de Control y Registro de Aseguramientos, la cual informó, el pasado 18 de junio de 2015, que el “aseguramiento de instalaciones ilegales de telecomunicación y radiocomunicación, torres y repetidoras en el periodo que va del año 2006 a 2014” es igual a “0 (cero)”.

Las otras áreas de la Procuraduría que negaron tener conocimiento sobre las antenas decomisadas al crimen organizado desde el sexenio pasado y hasta la fecha son: la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada; el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia; la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo; la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad; la Subprocuraduría de Control Regional, Procedimientos Penales y Amparo; la Coordinación de Planeación, Desarrollo e Innovación Institucional; la Fiscalía Especial para Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas; y la Dirección General de Comunicación Social.

Animal Político solicitó formalmente a la PGR una entrevista para que explicara el destino final de todos esos equipos, pero la dependencia se negó a explicar sobre el asunto.

Contradicciones…

La localización y desmantelamiento de antenas de radiocomunicación al servicio del crimen organizado es una acción reiteradamente publicitada por los organismos federales encargados de la seguridad, y no sólo a través de boletines de prensa, sino también por sus mismos funcionarios, en actos públicos.

Hace poco menos de un año, por ejemplo, el pasado 27 de junio de 2014, Tomás Zerón de Lucio, director en jefe de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, anunció el rescate de 39 migrantes que se encontraban secuestrados en un rancho de Sonora, acción durante la cual “se inhabilitó una antena de radiocomunicación, que era utilizada por los traficantes como una repetidora, para informar sobre la presencia de autoridades y fuerzas federales”.

Sin embargo, esa antena desmantelada a finales de junio de 2014 en Sonora no está inscrita en los registros de la Dirección de Aseguramientos de la PGR.

Asimismo, la Dirección General de Comunicación Social de la Procuraduría ha reportado en al menos siete ocasiones el decomiso de antenas.

En total, la Procuraduría General de la República ha publicitado el decomiso de 16 antenas y 23 repetidoras.

Por su parte, el Ejército ha notificado el aseguramiento de 230 antenas de radiotransmisión, y 157 antenas repetidoras.

Por último, la Marina ha dado cuenta de otras 60 antenas desmanteladas, junto con otras 45 repetidoras.

Sin embargo, ninguna de ellas obra en las listas de evidencias bajo custodia de la PGR.

Valor

Según expertos en comercialización de equipos de transmisión consultados Animal Político, el costo de todos estos equipos varía según sus características. Una torre arriostrada (fijada mediante cables para evitar movimientos pendulares, de 50 metros de longitud –como la encontrada por la Marina en Tamaulipas, en 2012–, podría costar hasta 100 mil pesos, ya que cada tramo de torre, de 3 metros de longitud, se valúa entre dos mil 500 y 15 mil pesos, según su material, diseño, resistencia al viento, capacidad de carga, y recubrimientos contra la lluvia, el polvo y los deshechos biológicos.

Cada tramo de torre emplea coples, pernos y cableado de fijación, que también pueden ser comercializados, incluso como material de reúso.

“Al ser estructuras metálicas, generalmente galvanizadas, o con recubrimientos que fueron fijados industrialmente, químicamente, son equipos que tienen un valor alto, aún cuando sean de segunda mano, hay un mercado para todo esto, siempre pueden reutilizarse –explica un ingeniero en telecomunicaciones, empleado en un centro de venta e instalación de antenas arriostradas, cuya identidad pidió resguardar–. Generalmente son de tubo industrial de acero, aunque también hay de aluminio o metales livianos, eso se determina según el peso del equipo que desees elevar, porque una torre puede tener equipo de radiocomunicación, de raditransmisión, y de recepción de datos digitales… y dependiendo del tipo de emisión-recepción que requieras, es el equipo que requiere la antena”.

El ingeniero pone un ejemplo: “Si tú requieres equipo de radiofrecuencia, por ejemplo, si quieres enlazar varios puntos sólo por voz, con un transmisor a 300 wats tienes, una fuente de poder, tu antena montada en tu torre, tu amplificador y lo pones a andar, no necesitas ni siquiera una computadora o software especial, conectas todo y a transmitir… si quieres líneas de transmisión, si quieres una comunicación cifrada, encriptada, igual se puede, pero requieres software especializado y antenas digitales… todo cuesta y todo vale”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

La novela escrita hace 100 años que retrata la vida en cuarentena de 2020

En 1909, E.M. Forster escribió una asombrosa novela corta con un relato que parece actual en muchos aspectos, escribe el editor de arte de la BBC Will Gompertz.
5 de julio, 2020
Comparte

Mi esposa estaba escuchando un programa de radio el otro día y oyó a un hombre hablar sobre inteligencia artificial.

Mencionó una novela corta de ciencia ficción escrita por E.M. Forster llamada The machine stops (“La máquina se detiene”), publicada en 1909, y dijo que era profética.

Nosotros no sabíamos de su existencia. Sinceramente, no teníamos a Forster por un novelista de ciencia ficción, más bien lo recordamos por las adaptaciones al cine de la productora Merchant Ivory protagonizadas por Helena Bonham Carter y sus elegantes vestidos victorianos.

Compramos un ejemplar.

“¡DIOS MÍO!”, como no hubiera dicho Forster.

“La máquina se detiene” no es simplemente profética; es una increíble, impactante y asombrosamente precisa descripción literaria de la vida en cuarentena en 2020.

Si se hubiera escrito hoy, seguiría siendo excelente; el hecho de que haya sido escrita hace más de un siglo la hace sorprendente.

"La máquina se detiene" fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

WLC PUBLISHIN
“La máquina se detiene” fue publicada en 1909 y fue reeditada en 2013, más de un siglo después de su lanzamiento, lo cual refleja su calidad duradera.

El breve relato se desarrolla en lo que debió de ser un mundo futurista para Forster, pero no lo será para ti.

Las personas vivían solas en casas idénticas (globalización) en donde escogían el aislamiento (él usa esa palabra), enviaban mensajes por correo neumático (una especie de email o WhatsApp) y chateaban en internet a través de una interfaz de video increíblemente similar a Zoom o Skype.

El burdo sistema de encuentros públicos había sido abandonado hacía mucho tiempo”, junto con el contacto con extraños (“la costumbre se había vuelto obsoleta”), ahora prohibido en una nueva civilización en la que los humanos viven en células bajo tierra con computadoras tipo Alexa al servicio de todos sus caprichos.

Si ya suena espeluznantemente cercano como para causarte preocupación, no te tranquilizará saber que los miembros de esta sociedad conocen a miles de personas a través de redes sociales controladas por máquinas que alientan a los usuarios a recibir e impartir las ideas de otros.

“En cierto sentido, las relaciones humanas habían avanzado enormemente”, escribe con ironía el visionario autor, antes de añadir:

“Pero la humanidad, en su búsqueda del bienestar material, había ido demasiado lejos. Habían explotado en exceso las riquezas de la naturaleza, y el progreso había llegado a significar el progreso de la máquina”.

FOTO 3- FORSTER EN 1924.

Hulton-Deutsch Collection/ Corbis via Getty Images
E.M. Forster comenzó a escribir ficción en el King’s College de Cambridge, donde primero estudió Literatura Clásica y luego Historia (1897-1901).

No se me pasa por alto que estás leyendo esto en internet, en un dispositivo artificial sobre el cual todavía creemos que ejercemos dominio. No por mucho tiempo, según la historia de Forster ni, sospecho, según algunos de los cerebritos detrás de la inteligencia artificial de hoy día.

Estamos en el territorio de monstruoso de Frankenstein, otra advertencia literaria que probablemente no deberíamos ignorar.

No hay una manifestación física aterradora similar en Forster que indique que la ciencia va mal en “La máquina se detiene” (el título lo dice todo), pero eso la hace todavía más inquietante.

Los dos protagonistas de la historia, Vashti y su hijo Kuno, son gente normal, como tú o yo. Ella vive en el hemisferio sur, él vive en el norte.

Kuno quiere que su madre le visite. Ella no está dispuesta.

“¡Pero puedo verte!”, exclama ella. “¿Qué más quieres?”

“Quiero verte, pero no a través de la Máquina”, dice Kuno. “Quiero hablar contigo, y no a través de la fastidiosa Máquina”.

“¡Ay, cállate!”, dice su madre, vagamente sorprendida. “No deberías decir nada contra la Máquina”.

Yvonne Mitchell

BBC
Yvonne Mitchell interpretó el papel de la madre, Vashti, en esta adaptación televisiva de 1966 de The machine stops (“La máquina se detiene”), como parte de una serie de ciencia ficción de la BBC llamada Out of the unknown (“Fuera de lo desconocido”).

Ella prefiere el distanciamiento social y dar su conferencia en internet sobre Música Durante el Período Australiano a una audiencia invisible en el sillón de sus casas que acumula información histórica abstracta sin relevancia alguna para sus vidas subterráneas reales, más allá de ser una distracción ilusoria de su vacía existencia (no muy diferente a los cursos durante el confinamiento, tal vez).

No diré nada más sobre lo que ocurre – es una historia muy corta que leerás en menos de una hora – salvo mencionar que es, básicamente, una versión en la era de las máquinas de la Alegoría de la Caverna de Platón.

En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN DEL MUSEO BRITÁNICO
En la Caverna de Platón hay dos grupos de filósofos que están separados por un muro, pero en un acalorado debate.

La Máquina (internet, para nosotros) es la cueva solitaria, sin aire y sin sol en la que existimos, la información que imparten las sombras en la pared.

E.M. Forster publicó el cuento entre A room with a view (“Una habitación con vistas”, 1908) y Howard’s End (“La mansión, 1910), dos novelas en las que explora temas filosóficos similares en torno a mundos internos y externos, verdad y pretensión.

“La máquina se detiene” apareció por primera vez en la revista británica Oxford and Cambridge Review el mismo año en que Filippo Tommaso Marinetti publicó su furioso “Manifiesto futurista” en el periódico Le Figaro.

El poeta italiano argumentó lo opuesto a la parábola profética de Forster.

Marinetti abrazó a la máquina, argumentando que un automóvil veloz era mucho más hermoso que una escultura griega antigua. El pasado era un peso muerto que necesitaba ser destruido para dar paso al futuro.

Aunque el "Manifiesto futurista" de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Getty Images
Aunque el “Manifiesto futurista” de Filippo Tommaso Marinetti también se publicó en 1909, celebró la maquinaria como una fuerza para el bien, a diferencia de Forster

Le habría caído bien Vashti, quien, cuando viajaba en una aeronave para ver a Kuno, bajaba la persiana sobre Grecia porque ese no era el lugar para encontrar ideas: una broma irónica de Forster, dado que la idea para su cuento, vino de la Atenas de Platón.

Eso es todo en cuanto a bromas en una novela donde realmente no existen cosas como la comunidad o la experiencia directa, y es imposible alejarse del constante zumbido de la máquina sin pedirle al Comité Central un permiso para salir al exterior.

En ese momento, te colocas un respirador y te aventuras en el mundo real.

Como dijo el hombre de la radio, es profética. Y muy, muy buena.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=qKGT8_94Sjk

https://www.youtube.com/watch?v=GBKVVMpGtnc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.