Estado de México y Veracruz, los estados donde aumentó más la pobreza
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Estado de México y Veracruz, los estados donde aumentó más la pobreza

En el Estado de México la población en pobreza pasó de representar el 45.3% a 49.6%, mientras que en Veracruz pasó de 52.6 a 58%, lo que los ubica por encima de la media nacional.
Cuartoscuro
Por Margarita Vega
24 de julio, 2015
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En Coscomatepec, Veracruz. // Foto: Cuartoscuro.

En Coscomatepec, Veracruz. // Foto: Cuartoscuro.

En 2014, el Estado de México, Veracruz, Michoacán, Oaxaca y Chiapas fueron los estados principales que provocaron el aumento de pobres en México.

De los casi 2 millones de pobres que aumentaron en el país entre 2012 y 2014, 941 mil 200 están en el Estado de México, es decir, el 42%, mientras que en Veracruz hay 492 mil 480 pobres más, lo que representa el 24.7% de todos estos “nuevos” pobres.

En el Estado de México la población en pobreza pasó de representar el 45.3% a 49.6%, mientras que en Veracruz pasó de 52.6 a 58%, lo que los ubica por encima de la media nacional.

En estas entidades incluso creció la pobreza extrema en 1.4%  y 2.9%, respectivamente, a pesar de que a nivel nacional este indicador tuvo una reducción de .3%.

Otros estados donde creció la pobreza moderada son Chiapas y Oaxaca, las dos entidades con la mayor proporción de pobres en el país: mientras que en 2012 el 74.7% de los chiapanecos estaba en pobreza, para 2014 la cifra creció a 76.2%, mientras que en Oaxaca pasó de 61.9 a 66.8%.

En México se considera que una persona está en pobreza cuando tiene un salario menor a 2 mil 542.13 pesos en localidades urbanas y mil 614.65 en rurales, además de al menos una carencia social como acceso a la alimentación, a vivienda, a salud, a educación o a seguridad social. En tanto, los pobres extremos son aquellos que tienen un ingreso inferior a mil 242.61 en lo urbano y 868.25 pesos en lo rural y tres o más carencias sociales.

Durante la presentación de la medición de la Pobreza 2014, el titular del Coneval, Gonzalo Hernández Licona, indicó que en ocho estados del país -Morelos, Veracruz, Oaxaca, el Estado de México, Sinaloa, Coahuila, Hidalgo y Baja California Sur- creció tanto la pobreza moderada como la extrema.

“Lo que le pasa a los estados y la suma de ellos es lo que le acaba pasando al país”, dijo el funcionario, quien recordó que a nivel nacional hay 5 mil 900 programas sociales, de los cuales 5 mil 616 son estatales y “no todos son buenos”.

Al respecto, Hernández Licona consideró necesario mejorar el nivel de rendición de cuentas de los estados en cuanto a la aplicación de programas sociales locales y federales.

Actualmente los gobiernos estatales, e incluso los municipales, explicó Fernando Cortés, investigador de El Colegio de México e integrante del Consejo Consultivo de Coneval, tienen un papel cada vez más relevante en el combate a la pobreza, ya que son ellos quienes proveen los servicios de salud y educación a la población, los cuales forman parte de los indicadores con los que se mide la vulnerabilidad social en el país.

En contraste, Guerrero y Nuevo León fueron los estados con la mayor reducción en el número de pobres, con 127 mil 500 y 110 mil 140 personas que ya no viven en pobreza, respectivamente.

Peor que hace 22 años

De acuerdo con los datos difundidos por el Coneval, los niveles de pobreza de México en 2014 –de 53.2%– son incluso mayores que los reportados en 1992, cuando el 53.1% de la población era pobre.

Tras la crisis de 1994, la pobreza se disparó hasta alcanzar al 69% de la población, pero la cifra fue disminuyendo paulatinamente hasta 2006, año en que tuvo su nivel históricamente más bajo, con 42.9%. A partir de entonces la proporción en el número de pobres volvió a crecer y más aún con la crisis en el precio de los alimentos que se vivió desde 2008 y las posteriores caídas del ingreso.

Para el Coneval el comportamiento de la tendencia de la pobreza en México tiene una sola explicación: el estancamiento en los niveles de ingreso, que se han mantenido sin crecer en los últimos 30 años.

El organismo atribuye esta situación a la baja productividad que prevalece en el país, la cual ha sido la clave en muchos países para crecer y desarrollarse.

“En México hay 25 programas de apoyo productivo que no han mostrado tener una efectividad importante”, dijo Hernández Licona.

Además de mejorar estos programas, consideró que el principal reto que tiene México en la materia es conectar la política social con la política económica.

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Qué puedes hacer para reducir el riesgo de contraer COVID cuando viajas en transporte público

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.
9 de septiembre, 2020
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En el metro de Londres, los pasajeros más listos conocen algunos secretos para llegar más pronto a su destino.

En los túneles ubicados entre las plataformas de las estaciones, por ejemplo, hay rutas que no están señaladas y que ofrecen atajos.

Y si eliges ciertos vagones, éstos te llevarán exactamente al punto donde está salida en la plataforma para que puedas salir pitando antes que el resto.

Navegar el transporte público durante la pandemia, sin embargo, es algo que ni los pasajeros más experimentados habían tenido que hacer antes.

Transportarte de un lugar a otro rápidamente ahora parece mucho menos importante que hacerlo de manera segura.

¿Cómo pueden reducirse los riesgos?

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Getty Images
Durante el confinamiento el metro de Londres transportó sólo a una tercera parte del número normal de pasajeros.

Hay, por supuesto, algunas cosas esenciales: usar una mascarilla, tratar de evitar las horas más congestionadas y seguir las guías de distanciamiento físico.

Seguir los consejos de salud pública es lo más importante y esto reducirá el riesgo significativamente.

Pero hay otras medidas menos obvias que vale la pena conocer.

El análisis de la investigación del transporte y la psicología de pasajeros pueden ofrecer algunas claves, además de indicar los cambios que debemos llevar a cabo en los próximos meses.

Asuntos de ventilación y flujo de aire

Con una enfermedad como covid-19, entre más gente respire, tosa o hable en el mismo espacio confiando, mayores las probabilidades de que resultar infectado.

Tu mejor opción, si puedes, es optar por la bicicleta, caminar o un escúter, ya que así podrás mantener la distancia de los otros.

Los autos obviamente también son seguros, siempre y cuando viajes con gente que vive en tu casa. Pero si todos conducimos esto llevará al efecto de la “tragedia de los bienes comunes” de mayor tráfico y mayor costo medioambiental, así que es difícil recomendarlo como una alternativa socialmente responsable.

“Los autos son muy ineficientes al usar la infraestructura urbana. Si todos nos movilizamos en auto, nadie se mueve”, dice Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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Getty Images
Entre más ventilación tiene tu medio de transporte, mejor.

Si viajas por tren, autobús o metro, un factor que tienes que considerar cuando planees tu ruta es cómo está ventilado, explica Nick Tyler, investigador de transporte de la Universidad de Londres, quien ha hecho modelos de la forma como el virus se propaga en los autobuses.

“Fuera, en el aire libre, las microgotas se disipan en el aire y el viento”, dice. “Una vez que están dentro, éstas tienen menos movimiento”.

Los diseños difieren pero entre más ventanas, mejor. Por esta razón, un subterráneo es más difícil de ventilar que un tren o autobús en la superficie.

Según un estudio de 2018 realizado por Lara Gosce de la Universidad de Londres, la gente que usaba el metro de la capital británica regularmente tenía más probabilidades de sufrir síntomas de gripe que los que no lo hacían.

En general, los sistemas de ventilación del transporte público terrestre son menos efectivos que los de los aviones.

El aire en los aviones es redistribuido a través de sofisticados filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia) con una cierta frecuencia, lo cual debe bloquear la mayoría de las partículas virales.

“La ventilación en los aviones es muy criticada de muchas formas. En realidad es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar”, afirma Tyler.

Y a diferencia de muchos trenes y autobuses, el flujo de aire viaja directamente desde el techo al piso. Esto significa que las microgotas son empujadas al piso, lejos de las manos y las caras, más rápidamente.

Un vagón de metro de Nueva York, por el contrario, empuja el aire de forma horizontal, y usa filtros con menor rendimiento que los aviones, clasificados con siete en una escala de 20 en términos de eficiencia.

La ciencia es oro

Cuando analices tu medio de transporte, vale la pena que consideres cuánto se habla y a qué volumen.

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.

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Getty Images
Muchos critican la ventilación de los aviones pero es el sistema más eficiente que hay.

Se piensa que esta es una de las razones por las que los clubes nocturnos, bares o plantas de empacado de carne tan experimentado altos niveles de contagio.

Así, un vagón de tren con cacofonía donde viajan hinchas deportivos que cantan presentará más riesgo que un autobús silenciosos donde los pasajeros leen sus teléfonos.

Dónde sentarse

Una viñeta muy citada de la revista New Yorker dice: “Nunca te subas en un vagón vacío”. Lo que implica que no te gustaría descubrir por qué todos han evitado subirse a ese vagón, por ejemplo, por un mal olor, o, en el peor de los casos, porque allí te podrían asaltar.

Ese consejo sigue vigente, por ejemplo si eres mujer y viajas de noche. Pero en la pandemia, evitar las multitudes de otros pasajeros es lo más prudente, si puedes hacerlo.

Además de alentar el uso de mascarillas, muchas autoridades de transporte han introducido señales y anuncios para recordar a la gente que mantenga la distancia física cuando se siente, pero ¿qué otras cosas hay que saber sobre qué asientos elegir o evitar?

Un estudio reciente en China analizó cuánto afecta la proximidad en los asientos en los trenes para el riesgo de transmisión.

Al rastrear los viajes y el lugar del asiento de más de 2.000 personas que tenían el virus en la red de trenes de alta velocidad de China, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, lograron ver cómo el virus se desplazaba entre la gente.

Sentarse en la misma fila, especialmente una adyacente, tenía el mayor riesgo en este escenario en particular.

Al parecer los respaldos entre las hileras en el tipo de tren que estudiaron, un tren interurbano de alta velocidad, pudo haber ofrecido cierto tipo de barrera.

La gente sentada en la misma hilera en un viaje interurbano también necesitaba pasar frente a los otros pasajeros para ir al baño o a buscar refrigerios.

(Es importante notar que los investigadores no descartaron que la transmisión en las hileras era más alta debido a que la gente sentada de forma adyacente tenía más probabilidades de ser familiar o amigo, y que tenían contacto cercano).

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Getty Images
El virus también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contamiadas.

Quizás no sorprende que los viajes más largos incrementaron el riesgo, incluso para quienes estaban sentados a dos filas de distancia.

Los investigadores encontraron que después de dos horas, una distancia de menos 2,5 metros y sin mascarilla fue insuficiente para evitar la transmisión.

Algo tranquilizador fue el hecho de que sentarse en el mismo asiento de alguien que tenía el coronavirus no incrementó significativamente el riesgo de contagiarse.

Dónde pararse

Un estudio sobre conducta de pasajeros de metro en la ciudad de Nueva York sugiere que la gente que viaja parada tiene más probabilidad de agarrarse a los postes verticales que a otros asideros, como correas o tiras de resorte.

Aunque se piensa que el virus se transmite principalmente por el fino espray de aerosoles y microgotas que producimos cuando hablamos, respiramos o tosemos, también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contaminadas con el virus y después nos llevamos los dedos a la boca o nariz.

Los investigadores también encontraron que los neoyorquinos que deciden pararse en los vagones tienen más probabilidad de permanecer cerca de las puertas, debido a la proximidad de la salida, las divisiones para recargarse o la oportunidad de evitar el contacto visual con los pasajeros sentados.

Así, quedarse cerca de las puertas puede tener beneficios mixtos. Quizás es uno de los espacios mejor ventilados, pero también es el más congestionado.

Se encontró que los hombres tienen más probabilidad de permanecer parados que las mujeres cuando los vagones comienzan a congestionarse.

Quizás se debe a la antigua cortesía social o quizás los hombres prefieren quedarse de pie.

Pero si consideras que los estudios muestran que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres, podrías concluir que es mejor no compartir un poste con un hombre que puede tener las palmas sucias.

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Getty Images
Todavía no se sabe cómo cambiará el transporte en las ciudadaes cuando pase la pandemia de covid-19.

Lo que se desconoce

Aunque viajar regularmente en transporte público involucra cambios en el riesgo para la gente, por ahora no se sabe cuánto.

Hay cierta razón para el optimismo, como informó recientemente Christina Goldbaum en The New York Times: el rastreo de contactos en Japón, Francia y Austria no encontró vínculos entre los brotes y las redes de transporte público.

Algunos modelos matemáticos también sugieren que el transporte público bien ventilado con el uso de mascarillas presenta menos riesgo que otros ambientes interiores, como un bar concurrido y poco ventilado.

Es posible que los viajes de corta distancia, la ventilación y permanecer callados también ayuden. Pero es necesaria más evidencia.

Lo que es claro es que regresar a las formas prepandemia no funcionará, al menos en el futuro cercano.

Los autobuses en Londres, por ejemplo, han limitado su capacidad a 30%, así que por cada pasajero que regrese a la oficina ahora, necesitarás 2 o 3 autobuses más en la hora punta para mantener el distanciamiento social, o la gente enfrentará retrasos.

E incluso al llegar a su oficina, un trabajador en un rascacielos deberá esperar más tiempo formado para poder entrar a un elevador con distanciamiento social, afirma Tyler.

Quizás debemos ver esto como una oportunidad para repensar el transporte.

“Durante la época de cambios es importante permitir la experimentación en las ciudades”, dice Ratti.

“La capacidad de probar algo, ver si funciona y transformar la ciudad es algo que deberíamos conservar en el mundo post covid-19”.

Así, aunque hay formas para reducir a corto plazo tu riesgo en el transporte público, una pregunta más importante que debemos plantearnos es si es momento de reexaminar cómo transportarnos de un lugar a otro.

¿Cómo será trasladarse en una ciudad después de un año o dos de enfocarnos en la seguridad y no en la capacidad o la velocidad?

No se sabe pero, por ahora, lo único que podemos hacer como pasajeros es aferrarnos a lo que ha sido comprobado y esperar que el futuro nos lleve a un mejor lugar.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0

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