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Falta de higiene, sobremedicación y malos tratos: Así son las colonias psiquiátricas en Uruguay

Algunos internos de las colonias psiquiátricas de Uruguay han muerto en el interior de esos centros, mientras una reforma en materia de salud mental da sus primeros pasos en el país sudamericano.
Cuartoscuro
Por Florencia Pagola*
12 de julio, 2015
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La Organización Mundial de la Salud dio plazo hasta el año 2020 para que se cierren las colonias psiquiátricas del mundo entero. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

La Organización Mundial de la Salud dio plazo hasta el año 2020 para que se cierren las colonias psiquiátricas del mundo entero. // Foto: Archivo Cuartoscuro.

A Carlos Grecco la vida se le hizo larga y pesada. 50 años de encierro y monotonía. Su familia lo dejó en la Colonia Etchepare a los 18 años, y no lo pudieron volver a buscar. Nunca recibió visitas. Quienes lo conocieron cuentan que “era un hombre tranquilo y respetuoso, con una rutina diaria como cualquiera”. A los 72 años murió por los daños que le causó una jauría de perros. La única compañía de los usuarios se lo llevaron con la violencia propia de quien no hace más que pasar hambre.

Grecco no es la primera ni última muerte que se cobra el modelo asilar. El 9 de mayo de 2014, la Colonia Etchepare amaneció con otro interno muerto. El movimiento social La Salud Para Todos, integrado por usuarios de salud mental, denunció a la justicia “omisión de asistencia”. El fallecido habría sido golpeado por otros usuarios, y además, permaneció entre seis y 24 horas en la cama antes de ser encontrado.

La Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) se defendió negando lo denunciado por el movimiento social, y afirmó que el cuerpo no presentaba signos de violencia, según consignó el periódico uruguayo La Diaria.

Ese mismo día, en la colonia Santín Carlos Rossi, fallecía otro interno atado a una silla y con quemaduras. La Academia Nacional de Medicina del Uruguay lanzó un comunicado que tilda de “aberrantes” los hechos ocurridos. La presidenta de ASSE, Susana Muñiz, y el director de las colonias, Osvalo Do Campo, fueron entonces convocados por la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento para esclarecer las circunstancias en las que ocurrieron los fallecimientos.

En el Medievo

La muerte de Grecco, a fines del mes de marzo, corrió como reguero de pólvora en los medios de comunicación nacionales y locales. Las autoridades actuaron inmediatamente. Se erradicó a los cerca de 100 perros que había en las colonias y se trasladó a los pacientes más vulnerables a pabellones recientemente restaurados. Manotazos de ahogado necesarios, pero insuficientes.

Tanto en las colonias, como en el Hospital Psiquiátrico Vilardebó ubicado en Montevideo, la vulneración de los derechos de los usuarios son moneda corriente.

Mordeduras de perros, condiciones poco higiénicas, sobremedicación, aplicación de tratamientos invasivos sin consultar a los usuarios, muertes violentas, entre tantas otras, encabezan la lista de las denuncias que las organizaciones sociales realizan hace años.

Ubicadas en el departamento de San José, a 70 kilómetros de Montevideo, las colonias en cuestión albergan a 850 internos que comparten la ausencia de familia, casa y trabajo, por lo que son pobres y están totalmente aislados de la sociedad. El promedio de estadía es de 20 años, tal es así, que llegan a considerar a la institución como su casa. Una vez que les dan el alta, no tienen a dónde ir.

Ángel Valmaggia, psiquiatra jubilado y ex director de las colonias en 2005, contó que “todos los pacientes terminan pareciéndose”. La institución los uniformiza a través de la “internación prolongada”, “la desidia” y “la desocialización”. Adentro de las colonias, el paciente psiquiátrico “siempre empeora su situación”, remató. Según él, del total de internos, sólo 20 deberían realmente estar allí. El resto es apto para vivir en comunidad.

Las colonias fueron concebidas como centros de rehabilitación, pero más bien son centros de castigo. Por estadística, la mayoría de los internos mueren allí.

Los olvidados

Según los expertos, los funcionarios también se las ven negras. Las colonias cuentan con mil 50 funcionarios y un ausentismo muy elevado. “Están trabajando en un ambiente siniestro, la gente se enferma y no va más”, sentenció el psicólogo Sebastián Batista, integrante de la organización social Asamblea Instituyente por la Salud Mental, Desmanicomialización y Vida Digna (AI).

Con el revuelo mediático que generaron las muertes violentas, las colonias ya tienen la marca de vergüenza nacional. A la sociedad uruguaya no le quedó más remedio que enterarse de lo que padecen los “locos” y olvidados. Esos que es mejor tenerlos lejos de la ciudad y del centro de atención. Valmaggia lo resumió así: “en diez años de gobierno de izquierda, Tabaré Vázquez y Pepe Mujica le han dado derechos a todas las minorías, menos a los pacientes psiquiátricos”.

Desde la AI, integrada por psicólogos, usuarios y familiares, coinciden en que los usuarios de salud mental no son contemplados dentro de las políticas de discapacidad. “Si te fijas en las leyes internacionales que ratifica Uruguay, hay como un acuerdo tácito de no hablar del tema”. A pesar de que las colonias le cuestan al Estado uruguayo dos millones 400 mil dólares mensuales, ninguno de los expertos reconoce que en estos últimos años se hayan realizado cambios realmente significativos en la calidad de vida de los usuarios. Como declararon los integrantes de la AI: “estas instituciones responden a una búsqueda sanitarista. No son terapéuticas, por lo que no han resuelto el problema de los pacientes”.

¡Qué locura!

La Organización Mundial de la Salud dio plazo hasta el año 2020 para que se cierren las colonias psiquiátricas del mundo entero. Uruguay todavía tiene vigente la Ley de Asistencia al Psicópata de 1936; y una puja de larga data entre intereses de los diferentes sectores del área por el cierre de las colonias, y el uso de tratamientos invasivos.

Según Valmaggia, “ha faltado voluntad política de cambio”. El psiquiatra relató que para encarar una transformación efectiva los usuarios se deben internar en hospitales generales, porque los hospitales psiquiátricos de atención monovalente no hacen más que estigmatizar al paciente. Además, tienen que vivir en residencias de no más de 15 personas, y formar cooperativas de trabajo y vivienda. En resumen: la rehabilitación va de la mano con su inserción en la comunidad. Esto implica necesariamente “una transformación cultural que nos abarca a todos”, agregó la psicóloga Susana Burgos, integrante de la AI.

Así mismo, un nuevo paradigma de la atención en salud mental debe permitir alternativas a la rehabilitación, una visión más integral y priorizar los derechos de los usuarios. Con el cierre de las colonias, el presupuesto que tienen podría ser derivado a “tratamientos comunitarios”, ejemplificó Valmaggia.

A partir de la muerte de Grecco, el Ministerio de Salud Pública de Uruguay está trabajando con profesionales del área, usuarios y familiares de cara a la nueva Ley de Salud Mental. Las organizaciones sociales no dan tregua: exigen un cronograma de cierre de las colonias psiquiátricas y del Hospital Viardebó; así como la creación de un órgano revisor que vele por los derechos de los usuarios. Hasta que no lo vean con sus propios ojos, no van a parar.

 

* Florencia Pagola (1988) periodista uruguaya del periódico La Diaria. Es una de los 16 integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos. Twitter: @FlorPagolaLuc

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Cómo las películas de Disney influyen en nuestra manera de entender el mundo (para bien y para mal)

Las películas de Disney son una fuente de estereotipos repetidos y modelos de comportamiento que alientan unos valores por encima de otros. ¿Cuán influyentes son en nuestra forma de entender el mundo? Y, ¿cómo han evolucionado?
29 de septiembre, 2019
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Disneyland París

Joe Raedle/Getty Images
¿Cómo retratan los clásicos de Disney los géneros y los estereotipos raciales y culturales?

¿Silbas mientras trabajas? ¿O quizá prefieres simplemente seguir nadando? O, a lo mejor, intentas encerrar tus fenomenales poderes cósmicos dentro de una lamparita.

Si alguna de estas frases resuena ahora en tu mente, entonces es probable que seas un niño de Disney, criado con una dieta regular de cuentos alegres para mantenerte ocupado mientras tus padres se tomaban una hora para encargarse de sus ocupaciones.

La generación que ahora llena el mercado laboral fue alimentada como ninguna otra con un festín de películas de animación durante sus años de crecimiento.

“La Sirenita” apareció por primera vez hace 30 años y menos de seis meses más tarde fue lanzada en formato de video. Ese fue un cambio significativo para Disney, que usualmente esperaba varios años antes de permitir que las películas estuvieran disponibles en VHS.

De La Sirenita a Zootopia, la caracterización que Disney hace del mundo laboral ha cambiado.

Getty Images
De La Sirenita a Zootopia, la caracterización que Disney hace del mundo laboral ha cambiado.

Las producciones siguientes, hechas en la década de 1990, -incluyendo “La Bella y la Bestia”, “Aladino”, “El Rey León”, “Pocahontas” y las dos primeras películas de “Toy Story”- también estuvieron disponibles en video aproximadamente un año después de haber llegado al cine.

Y luego llegaron los DVD. El primer DVD animado de Disney fue una edición de La Sirenita en 1999. Los DVD no necesitaban ser retrocedidos y eran menos susceptibles de dañarse después de haber sido vistos una y otra vez. Eran la perfecta “niñera electrónica”.

Pero, ¿tuvo ese coctel de moralidad, estereotipos y chispas de magia de Disney algún impacto duradero en esta generación de adultos que, hace un tiempo atrás, devoró estas películas siendo niños?

¿Y podría tener influencia en cómo tus colegas se comportan en el trabajo o incluso en tu futuro profesional?

“Disney es bastante ubicuo en nuestra cultura moderna. Los videos caseros expusieron a los niños una y otra vez a las ideas de las películas de Disney. Si ellos estuvieron viéndolos desde una edad muy temprana esto podría tener un impacto”, señala Martyn Griffin, un experto en percepciones culturales de la Universidad de Durham en Reino Unido.

A primera vista, estos dibujos animados son un entretenimiento inocuo, pero algunos investigadores han expresado su preocupación por las enseñanzas subliminales que las películas de Disney pueden contener.

Quizá la crítica más común tiene que ver con cómo retrataban en el pasado los géneros y los estereotipos raciales y culturales.

Un estudio halló que en niñas de dos años de edad la exposición a las princesas de Disney se asocia con un comportamiento femenino mucho más próximo a los estereotipos.

Getty Images
Un estudio halló que en niñas de dos años de edad la exposición a las princesas de Disney se asocia con un comportamiento femenino mucho más próximo a los estereotipos.

Cuando fue divulgada por primera vez en 1993, la canción inicial de “Aladino”, por ejemplo, contenía en inglés una frase que decía “te van a cortar la oreja si no les gusta tu cara”. Disney luego cambió la letra.

Estereotipos duraderos

Algunos investigadores dividen en varias etapas la forma en la que la corporación retrata a las mujeres.

Primero vino la era doméstica, cuando los personajes femeninos como”Blancanieves”, “La Bella Durmiente” o “Cenicienta” eran vistas como amas de casaque con frecuencia estaban haciendo labores de limpieza y que necesitaban ser rescatadas por un hombre.

Luego vino la fase rebelde de Ariel en “La Sirenita”, de la princesa Jazmín en “Aladino”, “Pocahontas” y “Mulan”. Durante esta etapa, las mujeres de Disney parecían haber ganado mayor independencia y luchaban para librarse de las ataduras sociales. Pero Ariel sacrifica su voz para poder estar con el hombre al que ama.

La Sirenita y las cinco películas que le siguieron mostraron una tendencia preocupante: los personajes femeninos empiezan a hablar menos.

Getty Images
La Sirenita y las cinco películas que le siguieron mostraron una tendencia preocupante: los personajes femeninos empiezan a hablar menos.

“Aquí el simbolismo es poderoso”, escribieron en una investigación Mia Adessa Towbin y sus colegas del departamento de estudios familiares de la Universidad del Estado de Colorado (EE.UU.). “Para ganar el amor de su príncipe, ella debe renunciar a sus pensamiento e intelecto, a su independencia e identidad“.

Aunque el cuento fue originalmente escrito por Hans Christian Andersen, los investigadores afirman que ofrece una buena metáfora de lo que ocurre con muchas de las heroínas de Disney: “nadie escucha sus palabras”.

“La Sirenita” y las cinco películas que le siguieron también mostraron otra tendencia: los personajes femeninos empiezan a hablar menos. Pese a tener los roles protagónicos, las mujeres hablan apenas un 32% del tiempo en “La Sirenita”; 24% en “Pocahontas” y 23% en “Mulan”. En “Aladino”, esta cifra alcanza apenas 10% de los diálogos.

Carmen Fought y Karen Eisenhauer, lingüistas de la Universidad del Estado de Carolina del Norte (EE.UU.) cuyos análisis hallaron estas cifras, también descubrieron que los personajes masculinos en estas películas tienden a dar muchas más órdenes a los femeninos, muchos más que ellas a ellos. Y, cuando eran las mujeres las que usaban la autoridad, ellas eran más corteses que los hombres.

Blancanieves, Bella y Cenicienta son personajes más apegados a los roles tradicionales antiguos.

Getty Images
Blancanieves, Bella y Cenicienta son personajes más apegados a los roles tradicionales antiguos.

Otros estudios indican que los niveles de incertidumbre en los diálogos de los personajes femeninos también aumentaron.

Para los críticos, esto envía un fuerte mensaje a los niños que refuerza muchos de los viejos estereotipos de género. Y existe alguna evidencia de que eso podría dejar una marca duradera.

Un estudio realizado por Sarah Coyne, investigadora sobre vida familiar de la Brigham Young University, -inspirado por su preocupación por el consumo que hacía su propia hija de las películas de Disney- encontró que en niñas de dos años de edad la exposición a las princesas de Disney se asocia con un comportamiento femenino mucho más próximo a los estereotipos y con una menor autoestima corporal un año más tarde.

Demonizar a los enfermos mentales

Disney también ha sido muy criticado por la manera cómo trata a los enfermos mentales. 85% de las 34 películas hechas por esa compañía antes de 2004 contenían referencias a este tipo de dolencias que, con frecuencia, estaban destinadas a denigrar o apartar a este tipo de personajes, de acuerdo con investigadores en sicología de la Universidad de Calgary (Canadá).

Los expertos advertían que esto podría tener “implicaciones para los espectadores niños en términos de que potencialmente podían aprender actitudes prejuiciosas” en contra de las personas vistas como enfermos mentales.

El mismo equipo de investigación advirtió que la alta prevalencia de referencias al mal en las películas de Disney podía llevar a los niños a aprender a “demonizar a la gente que tiene comportamientos percibidos como malos, en caso de que vean los filmes de forma repetida.

Las películas de Disney podrían dejar un impacto duradero en la visión del mundo de los espectadores.

Getty Images
Las películas de Disney podrían dejar un impacto duradero en la visión del mundo de los espectadores.

Esto es algo que Fred Zimmerman, un economista especialista en temas de comportamiento de la Universidad de California en Los Ángeles, coincide en que podría contribuir a mayores problemas sociales en la actualidad.

“Casi siempre, las películas de Disney presentan una batalla entre el Bien y el Mal”, señala. “Uno no puede evitar preguntarse si esta forma ‘disneyficada‘ de entender el mundo como una batalla entre las personas buenas y las malas forma parte de los problemas políticos actuales de polarización y exclusión”.

El oculto lado positivo

Pero también hay muchos efectos positivos potenciales en las películas de Disney. Un estudio mostró que ver a los personajes de Disney ayudarse entre sí -algo que ocurre con frecuencia- inspiraba a los niños a ayudar a sus propios amigos.

Otro estudio realizado por Coyne reveló que las películas de Disney son ricas en los llamados comportamiento “prosociales”, como compartir, ayudar a otros, darles reconocimiento o apoyo.

Ella y sus colegas hallaron que los filmes de Disney contienen en promedio un acto de comportamiento “prosocial” por minuto, lo que septuplica la tasa registrada en el resto de la programación infantil en Estados Unidos.

Zootopia muestra una imagen distinta del mundo del trabajo.

Getty Images
Zootopia muestra una imagen distinta del mundo del trabajo.

Griffin cree que los mensajes que los niños a tempranas edades aprenden de las películas pueden ser trasladados hasta el lugar de trabajo y que hay buenas posibilidades de que algunas de las creencias de alguien que se sienta cerca de ti en la oficina hayan sido delineadas por Disney.

Él ha estudiado cómo el trabajo es retratado en las películas de Disney y afirma que esto puede haber contribuido a la resistencia que existe entre los más jóvenes a integrarse en sitios de trabajo tradicionales.

Los millennials exigen mucha más flexibilidad de sus empleadores que las generaciones anteriores, están más dispuestos a cambiar de trabajo y de empresa; y con frecuencia prefieren el autoempleo a las limitaciones impuestas por los contratos a tiempo completo.

“En las primeras películas, el trabajo era retratado siempre como esta cosa mala y horrible“, señala Griffin. “Tenías personajes que con frecuencia eran separados de sus padres y castigados en este mundo laboral, como “Blancanieves” que tenían que llenar su cubo de agua para limpiar la casa y “Cenicienta” que tenía que asumir todas las labores de la casa”.

“La respuesta de Disney era decir ‘silba mientras trabajas’ y todo estará bien pues el príncipe vendrá para rescatarte”, señala. “Eso siguió así en las películas durante años”.

“Si piensas sobre esa situación en un lugar de trabajo moderno, se trata de una visión peligrosa: si simplemente vas a seguir adelante siendo explotado porque piensas que todo al final va a estar bien”.

Los gerentes -piensa en las feas hermanastras de Cenicienta, por ejemplo- también son típicamente caracterizados como manipuladores y horribles.

Las nuevas versiones de los viejos clásicos de animación de Disney como Aladín han sido bien recibidas.

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Las nuevas versiones de los viejos clásicos de animación de Disney como Aladín han sido bien recibidas.

Griffin agrega que eso también puede explicar parte de la insatisfacción que tienen los millenials -que eran niños a finales de la década de 1990- tienen con el trabajo.

Disney no respondió directamente a las repetidas solicitudes de la BBC para una entrevista o un comentario para este artículo.

Pero en películas recientes de esa compañía, muchos investigadores han notado un cambio notable.

Griffin, por ejemplo, dice que las carreras son mostradas de una forma más positiva y como algo a lo que se puede aspirar.

“‘Zootopia’ es un gran ejemplo del trabajo en las películas de Disney”, dice Griffin.

“Hay una conejita que quiere ser agente policial, de la cual se burlan, pero ella decide ponerse a prueba. Las producciones más nuevas también tienen esa idea de acercarte a tus amigos para ayudarte a cambiar tu identidad y tu lugar de trabajo. Ese es un mensaje realmente positivo”.

Los expertos no coinciden en su valoración sobre las heroínas de Frozen.

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Los expertos no coinciden en su valoración sobre las heroínas de Frozen.

Los personajes femeninos en Frozen, Valiente y Moana también representan una nueva era de espíritu independiente de Disney. Ellas son fuertes y están en control de sus propias vidas y ya no necesitan de personajes masculinos para que las salven.

Pero mientras “Valiente” y “Moana” son vistas como personajes que realmente rompen el molde de las princesas Disney, las opiniones están más divididas sobre las heroínas de “Frozen”.

“La compañía intenta mantenerse al día con los tiempos en relación con los temas de igualdad de género y representación”, señala Ingvild Kvale Sørenssen, quien estudia las relaciones de los niños con Disney en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología.

“¿Cómo influencia esto (a los niños en el largo plazo)? No lo podemos saber, pero la representación y la diversidad importan. Y ser capaz de soñar e imaginarse que eres un personaje simplemente para entretenerse, no es malo”, agrega.

Los personajes femeninos en Frozen, Valiente y Moana también representan una nueva era de espíritu independiente en Disney.

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Los personajes femeninos en Frozen, Valiente y Moana también representan una nueva era de espíritu independiente en Disney.

Quizá lo mejor recibido son las nuevas versiones de los viejos clásicos de animación de Disney como “Aladino” y la próxima “Mulan”.

A inicios de agosto, Disney anunció que estaba probando a la cantante y actriz Halle Bailey para el papel de Ariel en la versión en directo de “La Sirenita”, una decisión que generó una respuesta negativa de algunos fans pero que fue ampliamente aplaudida.

El cambio de actores en obras de la era anterior de Disney tiene un fuerte impacto en los niños de color y en la diversidad global”, dice Shearon Roberts, quien estudio la cambiante cara de la conciencia social de Disney en la Universidad Xavier de Luisiana en Nueva Orleans.

“La actual década de Disney le ha ofrecido a las niñas todo un espectro para soñar más allá de los castillos y para imaginar el pleno alcance de sus habilidades. Eso es también un mensaje para los niños. Las mujeres y las niñas no son solamente objetos de su afecto, sino aliadas para librar sus mundos del mal y construir un mundo mejor para todos”, concluye.

Lee la versión original en inglés.


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