La portada que pone rostro a 35 mujeres que acusan a Bill Cosby de abuso sexual
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La portada que pone rostro a 35 mujeres que acusan a Bill Cosby de abuso sexual

La revista New York Magazine publicó este lunes una portada en la que aparecen 35 de las mujeres que aseguran que el actor Bill Cosby las drogó y violó en casos que sucedieron a lo largo de tres décadas.
Por BBCMundo
27 de julio, 2015
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Portada de New York Magazine

La silla vacía representa a las mujeres que -según la publicación- no han querido o podido hacer públicas sus acusaciones.

¿Cuántas son? ¿Quiénes son? ¿Qué hacen?

Después de meses de acusaciones contra el actor estadounidense Bill Cosby, la publicación New York Magazine reunió a 35 de las supuestas víctimas, dando la palabra a estas mujeres que acusan a la estrella televisiva de haberlas drogado y agredido sexualmente.

La impactante portada muestra a mujeres cuyas edades oscilan entre los veintitantos y los 80 años e incluye tanto a actrices y supermodelos como Beverley Johnson y Janice Dickinson, como a camareras y periodistas.

Las mujeres aparecen sentadas en la misma postura, junto a una silla vacía que representa a otras que no han querido o podido hacer públicas sus acusaciones.

La silla vacía generó su propio debate y dio lugar al hashtag #TheEmptyChair (La silla vacía) en Twitter.

Según la revista, en total 46 mujeres aseguran haber sufrido abusos por parte de Cosby, que niega todas las acusaciones y no ha sido imputado con ningún cargo.

Bill Cosby

A través de sus representantes, Cosby ha negado todas las acusaciones.

New York Magazine entrevistó por separado a cada una de las supuestas víctimas de la estrella televisiva. Varias de las mujeres destacan las presiones que sufrieron para no denunciar abiertamente lo ocurrido.

Barbara Bowman le dijo a la revista: “Me sentía como una prisionera, me sentía como si hubiera sido secuestrada y estuviera escondida a plena luz”.

Agregó: “Podía haber caminado por cualquier calle de Manhattan a cualquier hora y haber dicho: ‘Estoy siendo violada y drogada por Bill Cosby’, pero ¿quién diablos me habría creído? Nadie, nadie”.

El artículo online de New York Magazine –que aparentemente hizo colpsar el sitio web durante unas horas este lunes- recoge varias historias similares, acompañadas por seis entrevistas en video y retratos y fotografías en grupo realizadas por Amanda Demme.

“Arma poderosa”

“El grupo de mujeres a las que Cosby presuntamente atacó casi sirve para hacer un estudio longitudinal”, explicó la revista, “tanto para analizar cómo una mujer individual, a solas, lidia con un trauma de este tipo durante varias décadas, y también para investigar cómo la cultura en general ha luchado con la violación durante el mismo período de tiempo”.

El show de Bill Cosby

“El show de Bill Cosby” fue una de las series televisivas más populares de los 80 en Estados Unidos.

Continúa la revista: “En los años 60, cuando ocurrió el primer supuesto asalto de Cosby, la violación se consideraba un hecho violento que era cometido por un extraño.

“Pero entre las mujeres jóvenes, especialmente en internet, cunde ahora el sentimiento de que lo único que se puede hacer es denunciar, que una mujer hablando de su propia condición de víctima es algo más poderoso que cualquier otra arma en la lucha contra la violación”.

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La ley de prescripción de delitos

La ley de prescripción establece un límite de tiempo que una persona tiene para presentar una denuncia ante un delito. Si el límite expira, el individuo que quiere presentar la denuncia no tiene derecho a hacerlo.

Las razones que explican el límite de tiempo es que los testigos pueden haberse trasladado o haber muerto y además crecen las posibilidades de que las pruebas se hayan perdido o degradado.

El tiempo de prescripción varía de estado a estado: en California, Colorado, Illinois, Iowa, Montana, Texas y Washington es de 10 años. Maine tiene un límite de 8 años. El más corto es el de Minnesota, de 3 años.

Algunos estados tienen un límite de prescripción superior a 10 años: en Pensilvania es de 12 años, mientras que en Georgia, Massachusetts y Washington DC es de 15 años.

Muchos estados no tienen prescripción para violación.

En el caso de Bill Cosby, muchas de las acusaciones se remontan a las décadas de los 70 y 80, demasiado tiempo atrás para los ojos de la ley.

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Adquisición de sedantes

Lili Bernard, una de las actrices de “El show de Bill Cosby” le dijo a la revista: “A principios de los 90, cuando yo tenía veintitantos años, Bill Cosby era mi mentor. Se ganó mi plena confianza y entonces me drogó sin mi conocimiento.

“Me violó. No lo llamaría loco. Sentí que él estaba muy en control de su comportamiento”.

Whoopi Goldberg

El comediante Bill Cosby cada vez tiene menos apoyos públicos. La última persona en distanciarse de él fue la actriz Whoopi Goldberg.

Cosby ha copado los titulares varias veces en el último mes, siendo lo más reciente la decisión de la prestigiosa institución Spelman College de eliminar su cátedra con el nombre de Bill Cosby en vista de las acusaciones.

Spelman College explicó este fin de semana que devolverá los US$21 millones donados por el actor para la cátedra.

Documentos judiciales recientemente difundidos del caso civil de Andrea Constand –que no aparece en la portada de New York Magazine– muestran que en aquel momento, 2005, Cosby admitió haber adquirido sedantes para dárselos a las mujeres antes de tener relaciones sexuales con ellas.

Pero los abogados de Cosby dicen que el actor fue tan sólo uno de tantos que incluyeron los Quaaludes en su “vida sexual consentida en los años 70”.

Agregaron que en ningún momento Cosby admitió haber tenido relaciones sexuales no consentidas o haber dado drogas a las mujeres sin su conocimiento.

Cronología de las acusaciones contra Bill Cosby

2002: Lachele Covington, una actriz de 20 años, presenta una denuncia policial diciendo que Cosby la tocó de forma inapropiada. No se adoptó ninguna acción posterior.

Andrea Constand

El caso civil de Andrea Constand se resolvió mediante un acuerdo fuera de tribunales.

2005: Andrea Constand demanda a Cosby por asalto sexual. Se llegó a un acuerdo fuera de tribunales en 2006.

2014: durante el año, decenas de mujeres hacen acusaciones públicas contra Cosby por presuntos abusos sexuales. Se cancelan programas en vivo en los que iba a participar el actor en medio de las protestas.

Noviembre de 2014: la cadena de televisión NBC suspende los planes de hacer un nuevo programa con Cosby tras las acusaciones de la presentadora de televisión Janice Dickinson que dijo que el actor abusó de ella en 1982. También desaparecen de la televisión por cable las repeticiones de “El show de Bill Cosby”.

Diciembre de 2014: Judy Huth demanda a Cosby por abusar de ella en 1974 cuando tenía 15 años. Cosby presenta una contrademanda, alegando que la mujer trata de extorsionarle por dinero.

Mayo de 2015: Cosby habla públicamente por primera vez sobre las acusaciones. “No puedo hablar; simplemente no quiero discutir, no hablo sobre ello”, le dijo a la cadena ABC News.

Julio de 2015: documentos judiciales hechos públicos del caso civil de Andrea Constand en 2005 revelan que Cosby admitió haber obtenido sedantes (Quaaludes) con la intención de dárselos a las mujeres con las que quería mantener relaciones sexuales.

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"Dejé a mi familia un instructivo de qué hacer si desaparezco": jóvenes en Nuevo León, en alerta constante

El aumento de la inseguridad ha llevado a las mujeres de Nuevo León a vivir en una alerta constante y a tomar sus propias medidas de seguridad ante el abandono, aseguran, de las autoridades.
14 de mayo, 2022
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Un paseo de pocos minutos por las calles del centro de Monterrey deja ver hasta cuatro fotos de personas desaparecidas. También hay murales con rostros y nombres de aquellos en paradero desconocido. Se ven en cada poste, en cada esquina.

Son la muestra cotidiana de la crisis que vive la capital y todo el estado de Nuevo León, en el norte de México, convertido en la cuarta entidad del país con más desaparecidos según cifras oficiales: más de 6,000.

Pero fue el reciente aumento de casos, especialmente de chicas muy jóvenes, lo que encendió todas las alarmas sobre la inseguridad que ha trastocado la vida diaria de miles de mujeres regiomontanas. Dicen que si no se cuidan ellas mismas, nadie lo hará.

“¿Cómo sé que eres periodista? ¿Por qué no usas grabadora?”, me preguntó con desconfianza Guadalupe, una mujer que estaba en un café pasadas las 10:00 de la noche en el barrio antiguo de Monterrey, considerado el motor industrial de México.

“Yo ya me había fijado que caminaste para allá, que luego te acercabas… Es que estamos como en alerta constante, hasta ese extremo llegamos”, me confiesa su amiga Diana, sentada en la misma mesa de la calle José María Morelos, la más animada de esta zona repleta de bares y restaurantes.

Ambas se niegan a “vivir con miedo encerradas”, pero no ocultan que esta noche “se pensaron un poco más” el salir las dos solas. “Sí estamos más observadoras porque no nos queda otra que cuidarnos. Duele y es triste, pero así es”.

Otras mujeres sí que optan por renunciar a su derecho a disfrutar de la noche.

En el emblemático salón Morelos, un local cercano con música en vivo, dicen que “desde el caso de Debanhi” reciben menos clientas y, sobre todo, ven que las que llegan se retiran a casa más temprano.

“Mira, es muy raro que ya veas por la calle a chicas solas. Siempre vienen en grupos grandes o acompañadas ”, dice María Palacios, una de sus trabajadoras, quien asegura que ahora están más pendientes de ellas cuando salen del bar o que “cuando están tomadas” se niegan a venderles más alcohol.

“Entre nosotras nos tenemos que cuidar”, afirma.

María Palacios

Marcos González / BBC
María Palacios ve cómo las mujeres jóvenes se marchan antes a casa del local nocturno donde trabaja.

Joven e hija de desaparecida

Nuevo León está bajo el foco desde que medios locales reportaran, a inicios de abril, la desaparición de ocho mujeres jóvenes en solo diez días, la mayoría en la capital Monterrey y su zona metropolitana.

Según cifras del gobierno, 376 mujeres fueron reportadas este año como desaparecidas en este estado hasta el 12 de mayo. De ellas, 48 permanecen como “no localizadas” y seis aparecieron sin vida.

Y en un país donde el 95% de denuncias generales queda en la impunidad, el papel de las autoridades a la hora de garantizar la seguridad y de investigar estos casos está bajo el punto de mira.

Map

Pero lo cierto es que esta tragedia ya golpea a Nuevo León desde hace mucho tiempo. Lo sabe Maya Hernández, una joven estudiante de psicología clínica cuya madre, Mayela Álvarez, desapareció en Monterrey hace casi dos años.

Teniendo entonces apenas 16, a Maya le tocó madurar de golpe y no solo liderar la búsqueda sino también dirigir su casa, en la que vive con su abuela y un hermano pequeño.

“Antes de que mi mamá desapareciera, yo no tenía idea de que esto era una crisis social. Y entonces me di cuenta de que no soy la única, que hay muchos desaparecidos en Nuevo León. Y que en lugar de ir disminuyendo, han aumentado con los años”, le dice a BBC Mundo.

Asegura que, en todo este tiempo, no ha habido avances en la investigación. “La Fiscalía nos ha fallado”, denuncia, a la vez que exige la implicación del gobernador del estado, Samuel García, como ha hecho con otros casos recientes más mediáticos como el de Debanhi Escobar, María Fernanda Contreras o Yolanda Martínez.

“Que mi mamá desapareciera me hizo ser más precavida y tener más conciencia. Pero cada vez me siento más insegura porque puede que un día no regrese a casa”, reflexiona.

“¿Por qué no? ¿Por qué no podemos salir?”, pregunta a quienes dicen que esa sería la solución a esta crisis. “Tenemos derecho a divertirnos y no tendríamos que encerrarnos en casa. Ya lo hicimos por una pandemia, ahora no deberíamos hacerlo por la inseguridad”.

Maya Hernández

Marcos González / BBC
Maya Hernández reclama que casos como el de su madre sean atendidos de la misma manera como se ha dado seguimiento a otras desapariciones recientes más mediáticas.

BBC Mundo no obtuvo respuesta de sendas solicitudes de entrevistas al gobernador de Nuevo León y a la Fiscalía del estado, cuya labor ha sido duramente criticada por familiares de desaparecidos y que llegó a reconocer claras irregularidades en casos como el de Debanhi.

La fiscal de feminicidios estatal, Griselda Núñez, insistió este miércoles en descartar que exista una tendencia generalizada u organizada de violencia contra las mujeres en Nuevo León, por lo que aseguró que cada caso debe ser abordado individualmente.

“No existe una situación de desaparición o de secuestro de mujeres, sino que son condiciones específicas por cada uno de los hechos”, subrayó en una conferencia de prensa a la que asistió BBC Mundo.

Plaza de los desaparecidos

Marcos González / BBC
La rebautizada como plaza de los desaparecidos rememora en Monterrey a las miles de personas en paradero desconocido en el estado.

Instrucciones de búsqueda para familiares

Pero estos mensajes están lejos de tranquilizar a las mujeres de Nuevo León y de su capital, que optan por tomar medidas para protegerse de posibles ataques en una ciudad donde la inseguridad se siente como el tema de conversación de casi cada día.

Según Mariana Limón Rugerio, es “el desamparo por parte del Estado” lo que no les deja otra salida que organizarse. Y más en su caso, que siente el triple de vulnerabilidades como mujer, joven menor de 30 años y periodista de Monterrey.

“Yo dejé a mi familia un instructivo de qué hacer y a quién contactar si desaparezco” para ayudarles a lidiar “con el dinosaurio burocrático que es México”, asegura a BBC Mundo.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC

Gracias a una aplicación, su familia puede monitorear su ubicación a través de su teléfono, del que la joven se comprometió a estar pendiente en todo momento.

Según sus propias instrucciones, sus familiares deben empezar a preocuparse si transcurren tres horas sin que ella dé noticias. Si pasan cinco, deben acudir inmediatamente a la Fiscalía y exigir que inicien su búsqueda, dado que esos primeros momentos de la desaparición son cruciales.

“Obviamente espero que nunca lo utilicen . Es muy agobiante explicarles a tus papás qué hacer si llegas a desaparecer. Pero prefiero que tengan un cuerpo que velar a que me tuvieran que buscar, porque a nivel psicológico es mucho más pesado para la familia no tener ni un cadáver que enterrar”, reconoce la periodista.

Las jóvenes regiomontanas con las que habló BBC Mundo han agudizado su ingenio en las últimas semanas a la hora de adoptar medidas de protección.

Desde compartir su ubicación a través del celular en todo momento, hasta llevar gas pimienta o aparatos de descargas eléctricas en el bolso, pasando por evitar publicar fotos en sus redes sociales a tiempo real para evitar que desconocidos sepan su ubicación al momento, son algunas de ellas.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC
Nuevo León pide justicia para sus desaparecidas.

Mónica López, quien es maestra de educación especial de 26 años y vive en el municipio de Escobedo, lamenta que se vean obligadas a adoptar estas restricciones y limitarse por el hecho de ser mujeres.

“Pero, aunque no es justo, te acabas resignando por tu familia y por llegar viva a casa”, admite.

La joven le dice a BBC Mundo que, a raíz de los últimos casos, algunas de sus amigas entraron en una ansiedad social por la que se alegraban incluso de trabajar desde casa para no tener ni que salir. “Es una incertidumbre. Te limitas, pierdes la seguridad, restringes tus horarios…”.

“Yo tengo miedo porque yo sí salgo, sí estoy en la noche, sí voy a fiestas. Si llego a ser yo la víctima, ojalá que me digan ‘la maestra’ y no ‘la que desapareció porque estaba tomando'”, dice criticando a quienes tienden a revictimizar a las víctimas o sus familiares por su comportamiento como si eso justificara que las desaparecieran.

Mónica López

Marcos González / BBC
Mónica López comparte su ubicación casi en todo momento con grupos de amigas.

E inevitablemente, esa inseguridad de la que tanto se habla en Nuevo León salpica también a su trabajo y la relación con sus alumnos.

“Estableces muchos consejos y recomendaciones de seguridad, trabajas para que confíen en ti. Qué feo, porque son niños, pero al final es la cultura en la que están creciendo y a la escuela nos toca prepararlos para lidiar con eso”.

Mujer, joven y policía

Temprano en la mañana, en el parque Fundidora -actual pulmón verde de Monterrey tras décadas ocupado por la compañía de hierro y acero de la ciudad- se pueden ver a decenas de personas haciendo deporte.

Carolina Ayala, una chica de 25 años que acude casi todos los días a caminar en patines, dice que prefiere hacerlo a esa hora que en la noche. “Cuando está medio oscuro, hay mucho hombre, ya no sabes… a esta hora, como que está más seguro”.

Desde hace semanas, todo desplazamiento lo hace en el auto de su mamá o hermano. “No puedo andar sola, me da miedo, y eso que yo soy muy independiente. Pero toca cuidarse. Ahorita, ni de chiste me arriesgo”, cuenta antes de que llegue su madre, quien también hace deporte con ella.

Carolina Ayala

Marcos González / BBC
“Ni de chiste me arriesgo”, dice Carolina Ayala ante la posibilidad de hacer deporte al final del día.

Las autoridades, tan señaladas por las jóvenes por no garantizar su seguridad, se ven a veces en “una situación complicada” como la que reconoce vivir Gabriela Martínez.

Ella es policía local de Monterrey desde los 19 años, pero antes que nada es una mujer joven a la que también afecta el escenario actual.

“A pesar de trabajar en esta área, sí se tiene un temor porque también soy mamá. Creen que uno es policía 24 horas y que tenemos como ese chip de estar más alerta, pero eso tampoco quita que nos pueda llegar a pasar algo y estamos expuestas”, le dice a BBC Mundo.

La oficial asegura que, tras el incremento de la inseguridad hacia la mujer, los agentes de la ciudad han implementado medidas para aumentar el apoyo y protección a jóvenes mujeres en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo acompañarlas cuando están esperando solas la llegada de su transporte.

Sin embargo, Martínez es consciente de que uno de los mayores retos de la policía es volver a ganar la confianza de la ciudadanía “que se perdió por cosas que pasaron en años anteriores” y lograr así que las mujeres se acerquen a ellos en situaciones de riesgo.

Gabriela Martínez

Marcos González / BBC
Gabriela Martínez dice que ingresó en la policía local de Monterrey con solo 19 años con la intención de aportar su granito de arena en la mejora de la seguridad del municipio.

“Yo, como mujer, obviamente voy a velar por las demás. Tengo una niña por la que me gustaría que también alguien se preocupara cuando anda en la calle. De verdad, que tengan la confianza en nosotros de que vamos a hacer todo lo posible para que lleguen bien a casa”, promete.

Pero la situación de inseguridad en Nuevo León no parece mejorar a ojos de muchas mujeres, quienes se muestran muy pesimistas sobre la posibilidad de una solución

Mientras algunas se ven obligadas a limitar sus movimientos para no terminar secuestradas, los familiares de las desaparecidas siguen alzando su voz para que sus casos no caigan en el olvido de las autoridades.

Ellos, como muchos otros, se siguen preguntando lo que los trabajadores de la Fiscalía estatal ven pintado en el suelo frente a su edificio en letras grandes, junto a los nombres de algunas de las miles de mujeres desaparecidas en el estado: “¿dónde están?”.


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