Los libros infantiles a los que la junta militar argentina tenía miedo
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Los libros infantiles a los que la junta militar argentina tenía miedo

La muestra "Libros que muerden", que se exhibe en Buenos Aires, Argentina, revela algunos textos que fueron censurados por el gobierno en la década de los 70.
Cuartoscuro
Por Veronica Smink de BBC Mundo
19 de julio, 2015
Comparte
El gobierno militar argentino temía que algunos cuentos infantiles tuvieran mensajes subversivos. // Foto: Cuartoscuro.

El gobierno militar argentino temía que algunos cuentos infantiles tuvieran mensajes subversivos. // Foto: Cuartoscuro.

Mucho se ha escrito sobre cómo las juntas militares que gobernaron Argentina entre 1976 y 1983 persiguieron y censuraron a intelectuales y artistas.

Lo que es menos conocido es que las prohibiciones del gobierno de facto llegaron incluso al mundo de la literatura infantil.

Libros clásicos como “El Principito” fueron censurados por temor a que “adoctrinaran” a los niños.

Eso es lo que revela “Libros que muerden“, una muestra itinerante que se exhibe hasta agosto en el Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

La exhibición es organizada por el Grupo La Grieta, formado por expertos en lenguaje e investigadores que en 2006, al cumplirse 30 años del último golpe militar, comenzaron a construir un archivo de material censurado.

La escritora y docente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) Gabriela Pesclevi, quien publicó un libro sobre este tema, fue la curadora de la muestra.

Pesclevi dio a BBC Mundo algunos ejemplos de libros censurados y explicó por qué los militares los encontraron “peligrosos”.

El Principito (Antoine de Saint-Exupéry, 1943)

  • La obra: Este cuento infantil francés es uno de los libros más vendidos después de La Biblia y el Capital de Carl Marx. Fue traducido a 180 idiomas. En Argentina fue publicado por primera vez en español en 1951 por la editorial Emecé.

Cuenta la historia poética de un piloto que se pierde en el desierto del Sahara luego de que su avión sufre una avería y allí conoce a un pequeño príncipe proveniente de otro planeta, que le cuenta cómo llegó a la Tierra. Contiene muchas observaciones filosóficas sobre la existencia, la naturaleza humana, la amistad, el amor y sobre cómo los adultos ven el mundo.

  • Por qué lo censuraron: En su libro “El príncipe censurado” la escritora Ernestina Martínez Gravino señala que lo prohibieron “porque es una obra que relata las aventuras de un niño en busca de amigos, de la compañía de otras personas, lo cual iba en contra de los mecanismos específicos de control social utilizados por el gobierno militar”.

Además, resalta que “cuando el Principito se refiere a la libertad, lo hace a su favor y con un ejemplo en el que participa un dictador. Es decir, que cualquiera podría haber asociado al dictador turco con los dictadores argentinos”.

Según Gabriela Pesclevi, otra posible razón de su prohibición pudo haber sido que fue encontrado en muchas de las casas allanadas por los militares, debido a que fue un libro muy popular en la década del 60 y principios del 70, por lo que los militares pudieron haberlo asociado con los supuestos “subversivos”.

Cuentos para chicos traviesos (Jacques Prévert, 1973)

  • La obra: Prévert era un poeta, autor teatral y guionista cinematográfico francés. El libro es una antología de cuentos en la que los animales padecen el atropello de los humanos. El tono es de humor y desenfado.

Los animales denuncian el mundo de los cazadores, la petulancia y todas las formas de la ambición humana, incluyendo la esclavitud. Fue editado en Buenos Aires en 1974 por Ediciones Librerías Fausto.

  • Por qué lo censuraron: En los cuentos los animales denuncian la explotación que sufren por parte de los humanos y se muestran como una fuerza contrapuesta a ese abuso. Además se llaman entre sí “camaradas”, algo que seguramente molestó a los militares.

Según Pesclevi, los animales de “Cuentos para chicos traviesos” desafían el orden y transgreden normas impuestas de la sociedad, lo cual era considerado subversivo.

Cinco Dedos (Colectivo Libros para Niños de Berlín, 1975)

  • La obra: Cuenta el enfrentamiento entre una mano roja y una mano verde. En el comienzo se ve solo una mano: la roja, en la que los dedos se llevan mal, se critican, se fastidian. Luego viene la mano verde a imponerse a ellos, los maltrata y busca someterlos. Entonces los dedos rojos se unen para vencer a la mano verde, que aparece con el color de los trajes militares. “Cinco dedos bien unidos…hacen un buen puño”, es el lema del cuento.

Los derechos para imprimir el libro fueron adquiridos en 1973 en la feria de Frankfurt por el editor Daniel Divinsky, fundador de Ediciones de la Flor, que tenía varias colecciones infantiles y también publicó la historieta Mafalda, de Quino.

Divinsky y su pareja Ana María “Kuki” Miller fueron detenidos por el gobierno militar en 1977, y tras permanecer varios meses en cárcel se exiliaron en Venezuela, desde donde siguieron editando libros. Ediciones de la Flor siguió funcionando bajo el mando de Elisa Miller, madre de Ana María, hasta el regreso de la pareja en 1982.

  • Por qué lo censuraron: Según el decreto 269/77 del 2 de febrero de 1977, que prohibió el texto, este libro prepara a la niñez para el accionar subversivo.

“(Tiene) finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatorio a la tarea de captación ideológica propia del accionar subversivo”, reza el decreto.

Para Pesclevi, “Cinco Dedos” está atravesado por la idea de “La unión hace la fuerza”, un concepto considerado muy peligroso por los militares.

Érase una vez… el hombre (serie televisiva e historieta, 1979)

  • La obra: Se trata de una historieta de origen francés, basada en la serie de televisión animada del mismo nombre, creada por Albert Barillé en 1978. La tira gráfica tiene 10 tomos y al igual que la serie explica la evolución humana y la historia del hombre, desde un perfil científico.
  • Por qué lo censuraron: “Érase una vez… el hombre” muestra cómo evolucionó la humanidad, un concepto que incomodaba a la iglesia católica.

Los militares ordenaron a Argentina Televisora Color levantar el ciclo luego de que el Episcopado se quejó de que el programa había puesto en tela de juicio el concepto de la creación divina como origen del mundo. También molestó un capítulo que denunciaba la contaminación ambiental.

En tanto, la historieta gráfica sufrió una curiosa forma de censura: los militares hicieron colocar calcomanías de un grupo musical popular en esa época (la banda española Los Parchís), sobre una página de uno de los tomos que contenía una referencia a la Iglesia considerada ofensiva.

El texto cubierto describe de los sacerdotes como “borrachines” y denuncia a “esa gente vestida de terciopelo que tiene los vinos y los buenos panes”. También se refiere a “esas criaturas de Satán que escogen el estado eclesiástico”.

El twist del Mono Liso (canción de María Elena Walsh, 1962)

  • La obra: La junta militar argentina no solo censuró cuentos y series infantiles. También prohibió canciones para niños. El ejemplo más notorio fue el de “El twist del Mono Liso”, una de las canciones más conocidas de María Elena Walsh, la escritora y compositora de temas infantiles más famosa de Argentina.

La canción era popular desde que apareció en el álbum “Doña Disparate y Bambuco”, en 1962, cuya estrella era Manuelita la tortuga.

  • Por qué lo censuraron: Aunque no hubo un decreto oficial de prohibición, la canción estaba en la “lista negra” musical de los militares, que fue hallada años después del regreso de la democracia e incluía unos 150 temas muy variados.

Lea también: La lista negra musical de Argentina

Pesclevi cree que el gobierno de facto pudo haber objetado el lenguaje coloquial de la canción, que les pudo haber parecido “impropio”. “Además la historia versa sobre una naranja excéntrica, que a pesar de los intentos de domesticación hace lo que quiere”, resalta la experta.

Otros temas de María Elena Walsh que fueron censurados fueron “La cigarra” y “Gilito de Barrio Norte”. La artista dejó de cantar en público en 1978 por la presión que recibía de los militares y varios de sus temas se convirtieron en símbolo de la lucha por la democracia.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Marisol García Alcántara, la mexicana que sobrevivió a un disparo de la Patrulla Fronteriza (y ahora va a demandar a EU)

El balazo lo recibió el 16 de junio, en Nogales, Arizona, a bordo de una camioneta mientras trataba de entrar indocumentada a Estados Unidos. Del incidente le quedan restos del proyectil en la cabeza y unas secuelas permanentes que le impiden trabajar.
12 de mayo, 2022
Comparte

“Sentí un golpe en mi cabeza. Me imaginé que me habían pegado con un bate o con la cacha (culata) de una pistola. Yo iba del lado del piloto, en la parte trasera, pegada a la ventana. Fue ahí cuando se me nubló la visión”.

Lo que Marisol García Alcántara recibió fue un balazo.

Le ocurrió hacia las 5 de la tarde del 16 de junio en Nogales, Arizona, cuando iba a bordo de una camioneta Kia blanca, según recoge el reporte policial, junto a otros que trataban de entrar a Estados Unidos indocumentados desde el estado mexicano de Sonora.

Se lo cuenta a BBC Mundo desde su casa en México, a donde fue deportada tras ser sometida a una cirugía y pasar 22 días en un centro de detención, en una conversación por Zoom en presencia de su equipo legal.

El suyo es un relato detallado, pero con pausas. Y es que por momentos le cuesta recordar nombres, busca palabras en su cabeza durante segundos, hace gestos de esfuerzo. A veces lo logra. Otras no.

La pérdida de memoria es una de las “consecuencias de por vida” que asegura le dejó el impacto de la bala y el fragmento que aún alberga su cerebro.

Fotos de migrantes que murieron a manos de la Patrulla Fronteriza, junto a un cartel que exige el fin de los abusos.

Getty Images
Fotos de migrantes que murieron a manos de la Patrulla Fronteriza, junto a un cartel que exige el fin de los abusos.

En diciembre presentó una reclamación civil por daños y prejuicios contra la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), agencia que supervisa a la Patrulla y que depende del Departamento de Seguridad Nacional, exigiendo una indemnización.

Es un paso previo obligatorio antes de entablar una demanda federal contra el gobierno de Estados Unidos, algo que pretenden hacer tan pronto como los plazos legales se lo permitan —no antes del próximo 20 de junio—, tal como le explica a BBC Mundo su abogado Eugene Iredale.

Pero volvamos a la escena inicial, al relato de Marisol.

“Un ángel muy grande”

“Íbamos en la camioneta. Al dar la segunda vuelta, como a media calle, se escucharon las sirenas. Entonces le dijimos al conductor que se parara por favor, porque ya nos habían agarrado“.

Era la Patrulla Fronteriza siguiéndolos, ordenándole al vehículo que se detuviera.

Un supervisor de la Patrulla les diría después a los agentes del Departamento de Policía de Nogales que llegaron a la escena que la camioneta había hecho caso omiso, tal como se recoge en el informe policial, pero García Alcántara insiste en que estaban aminorando la marcha para parar.

El muro fronterizo en Nogales, Arizona, Estados Unidos, el 6 de febrero de 2019.

Getty Images
El incidente ocurrió en la localidad fronteriza de Nogales, en Arizona.

En eso estaban, cuenta, cuando uno de los agentes de la Patrulla —cuyo nombre no se ha hecho público ni se recoge en el informe policial ni en la reclamación civil— le disparó. Ella inmediatamente perdió la visión.

“Yo nomás escuchaba a mis compañeras que estaban pidiendo ayuda. Escuchaba que ellas decían que me ayudaran a mí, que alguien las ayudara.

“Los policías me preguntaban cómo me llamaba, cuántos años tenía, de dónde era y cuántas hijas tenía. Y (me decían) que no me durmiera, que ya iba a llegar la ambulancia por mí”.

Para cuando recuperó la vista ya iba en la ambulancia de camino al centro de salud local, donde una doctora le diría que “tenía un ángel muy grande en el cielo porque estaba viva después de recibir un balazo”.

El disparo le provocó una hemorragia intracraneal, fractura de cráneo y de órbita (uno o más huesos que rodean el ojo) y la bala y algunos fragmentos de hueso se le quedaron incrustados en el lóbulo frontal izquierdo, según se lee en la demanda civil.

La cirugía para extraerle el proyectil se la realizaron en el Hospital St Joseph, en Phoenix, a donde la trasladaron en helicóptero.

De la intervención le queda la marca de 36 grapas, un poco más arriba de la cicatriz que le dejó la bala. “Aquí, arriba de la ceja está la cicatriz, y la de los puntos aquí. Tengo todo esto, hasta acá”, dice mientras mueve el cabello de la frente para mostrarla a cámara.

“Desperté el día viernes (18 de junio). Fue cuando me llevaron a otro cuarto. Y de ahí el sábado me llevaron a Migración y el domingo a Florence”.

— ¿Qué es Florence?

— Florence es la cárcel.

El Centro Penitenciario Florence alberga un centro de detención gestionado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Marisol pasó allá 22 días antes de ser deportada.

“Si me la saca, me muero”

De regreso en su país volvió a ir al médico, ya que en EE.UU., asegura, no le habían dado “ninguna explicación”, ni el informe del alta hospitalaria ni ningún otro documento que informara sobre su estado de salud.

En México “me hicieron estudios y me dijeron que traía un pedazo de bala en la cabeza, que me está cubriendo un pedazo de mi cerebro”.

“No pueden hacer nada más que tratarme con medicamentos. Eso sí, me dijo el doctor que el medicamento es de por vida. Porque sacarme la bala no se va a poder, porque si me la saca, me muero”.

Los fármacos que debe tomar incluyen uno para prevenir ataques epilépticos, además de antidepresivos.

A 10 meses del incidente, “tengo consecuencias como parálisis facial, pérdida de memoria, los dolores de cabeza que no se me van a quitar, me mareo”, cuenta.

“Justamente ayer me mareé y se me fue la visión por segundos”.

Eso le impide seguir trabajando como seguridad privada, a lo que se dedicaba antes de decidir emigrar y buscar en EE.UU. una manera de ayudar a que sus tres hijas sigan estudiando.

Hoy por hoy subsiste con la ayuda que le da su madre y una asociación cuando se siente “más apretada”.

Las demandas

Por ello presentó en diciembre la reclamación civil por daños y perjuicios. Pero no busca solo que la indemnicen con dinero.

“Justicia, pedimos justicia. Que la persona que me disparó me pida una disculpa personalmente y que se haga justicia para que él no siga haciendo más daño a más personas”.

BBC Mundo le consultó a la CBP sobre el incidente y la demanda presentada por Marisol, pero todo lo que obtuvo por respuesta es que no hace comentarios sobre litigaciones en curso. No hay más información pública acerca del caso.

Según el abogado Iredale, recibieron una carta de la CBP fechada el 23 de diciembre solicitando una serie de documentos, incluidos los relativos a los tratamientos médicos, e informando que tenían hasta seis meses para llevar a cabo una investigación y responder a la demanda civil.

La reclamación civil es una etapa obligatoria para poder entablar una demanda en un tribunal federal contra el gobierno de Estados Unidos, aclara el letrado.

Si a los seis meses de presentar la reclamación civil —se cumplen el 20 de junio— la CBP no ha respondido, Iredale confirma que presentarán la demanda federal. Si hay respuesta, tendrán que esperar otros seis meses para hacerlo.

“Queremos una investigación completa”, le dice a BBC Mundo. “Pero creemos que no es solamente una cuestión de culpabilidad civil, sino también criminal, porque este es un asalto con fuerza letal contra una mujer que es inocente de cualquier forma de provocación o asalto”.

“Ella no representó un peligro de ninguna forma para a este agente”, subraya.

“Y va contra las reglas de la Patrulla Fronteriza el utilizar balas, disparar, para tratar de parar un vehículo. Y según entiendo a este punto en nuestra investigación es que el vehículo estaba parado o estaba en el proceso de hacerlo cuando el tiroteo sucede. No hay justificación posible para este uso de fuerza brutal“.

Migrantes tomados en custodia por la Patrulla Fronteriza en Yuma, Arizona, junto al muro que separa Estados Unidos de México, el 7 de diciembre de 2021.

Getty Images
Migrantes tomados en custodia por la Patrulla Fronteriza en Yuma, Arizona, junto al muro que separa Estados Unidos de México, el 7 de diciembre de 2021.

La cantidad de migrantes que tratan de llegar ilegalmente a EE.UU. por la frontera que comparte con México se ha disparado en los últimos años.

El pasado año fiscal —que empezó en octubre de 2020 y terminó el 30 de septiembre de 2021— la Patrulla Fronteriza registró la mayor cantidad de “encuentros” con migrantes indocumentados de las últimas seis décadas.

Y en ese mismo periodo la CBP contabilizó en la frontera sur 628 incidentes en los que agentes de la Patrulla Fronteriza hicieron “uso de la fuerza”, según se recoge en las estadísticas disponibles en su página web, sin especificar de qué tipo ni con qué consecuencias. En lo que va de año fiscal llevan ya 360.

De acuerdo a la Southern Border Communities Coalition (SBCC), una coalición de más de 100 agrupaciones que trabajan en la frontera, desde enero de 2010 al menos 100 personas han muerto a manos de agentes de la Patrulla Fronteriza. En su página web recogen los datos con detalle, en ocasiones con nombres y apellidos de las víctimas.

Agente de la Patrulla Fronteriza anota información sobre los migrantes tomados en custodian en Yuma, Arizona, en la frontera de Estados Unidos con México, el 7 de diciembre de 2021.

Getty Images
Los “encuentros” de los agentes de la Patrulla Fronteriza con migrantes indocumentados en la frontera entre Estados Unidos y México en el último año fiscal se han disparado.

Mientras “los agentes de la CBP y los oficiales arriesgan sus vidas todos los días para mantener seguras a nuestras comunidades”, el Departamento de Seguridad Nacional “le debe al público la investigación justa, objetiva y transparente de los incidentes de uso de fuerza para que se mantengan y cumplan nuestros más altos estándares”, dijo el secretario de Seguridad Nacional Alejandro N. Mayorkas en unas declaraciones recogidas en enero por el diario The New York Times.

La utilización de la fuerza por parte de la Patrulla con consecuencias nefastas no es nueva.

Una de las más sonadas fue la muerte en 2010 de Anastasio Hernández Rojas, un mexicano padre de cinco hijos que llevaba 25 años residiendo y trabajando en construcción en EE.UU. sin los debidos documentos migratorios.

Falleció tras ser detenido en la localidad californiana de San Ysidro y recibir descargas eléctricas de la Patrulla Fronteriza. El informe forense lo catalogó como “homicidio”. El Departamento de Justicia se negó a presentar cargos contra los agentes involucrados y hoy el caso está en manos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La madre de Anastasio Hernández Rojas sujeta un cartel con el nombre de su hijo durante una protesta para denunciar el uso de fuerza excesiva por parte de la Patrulla Fronteriza en San Ysidro, California, en la frontera de Estados Unidos con México, el 23 de febrero de 2013.

Getty Images
La madre de Anastasio Hernández Rojas sujeta un cartel con el nombre de su hijo durante una protesta para denunciar el uso de fuerza excesiva por parte de la Patrulla Fronteriza en San Ysidro, California, en la frontera de Estados Unidos con México, el 23 de febrero de 2013.

“Desde el caso de Anastasio hasta el de Marisol, existe una gran problema de impunidad con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)”, dice Andrea Guerrero, directora ejecutiva de Alliance San Diego, que forma parte de la Southern Border Communities Coalition.

“La CBP es relativamente nueva. Se formó después del 11-S, rápido, sin mucha supervisión y sin un sistema para responsabilizar a los agentes que cometen abusos”, explica.

Guerrero apunta al Equipo de Incidentes Críticos como el centro del problema.

El rol de dicho equipo no está definido públicamente y no tiene autorización del Congreso para llevar a cabo investigaciones ni recopilar evidencias, pero suele involucrarse cuando agentes de la Patrulla se ven envueltos en incidentes con heridos o muertos, apunta.

En el caso de Marisol, el reporte del Departamento de Policía de Nogales hace constar que el Equipo de Incidentes Críticos estuvo en la escena además del FBI.

Guerrero, que lleva años indagando sobre el equipo, lo describe como “unidad encubridora en la sombra”. Por ello, la Southern Border Communities Coalition ha pedido al Congreso que lo investigue y presentó una denuncia ante el Departamento de Seguridad Nacional.

Dos comités del Congreso iniciaron en enero una investigación propia, solicitando a la CBP información sobre la unidad en cuestión.

“Creamos la CBP, la agencia policial más grande de EE.UU., y funciona con mucha impunidad. Y es algo que tiene que acabar”, zanja Guerrero.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.