Ocho errores clave cometidos por la autoridad al investigar el caso Ayotzinapa (según la CNDH)
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Manu Ureste

Ocho errores clave cometidos por la autoridad al investigar el caso Ayotzinapa (según la CNDH)

Un informe de la CNDH establece cuáles han sido las diligencias y acciones que, hasta la fecha, han omitido realizar las autoridades responsables, las cuales, de llevarse a cabo, permitirían obtener indicios "fundamentales" no sólo sobre el paradero de los jóvenes que permanecen desaparecidos, sino también sobre la identidad y responsabilidad de los involucrados en el crimen.
Manu Ureste
Por Paris Martínez
24 de julio, 2015
Comparte
Octava marcha por Ayotzinapa en la ciudad de México. //Foto: Manu Ureste

Octava marcha por Ayotzinapa en la ciudad de México. //Foto: Manu Ureste

A dos días de cumplirse 10 meses del secuestro y desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) hizo público un informe preliminar sobre las investigaciones que, por su cuenta, realiza el ombudsman nacional sobre el actuar de las autoridades mexicanas, tras el ataque cometido contra estos jóvenes durante la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero.

El informe de la CNDH establece cuáles han sido las diligencias y acciones que, hasta la fecha, han omitido realizar las autoridades responsables (especialmente la Procuraduría General de la República), las cuales, de llevarse a cabo, permitirían obtener indicios “fundamentales” no sólo sobre el paradero de los jóvenes que permanecen desaparecidos, sino también sobre la identidad y responsabilidad particular de los involucrados en el crimen.

A continuación, te presentamos un resumen de esas fallas en la investigación, detectadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

1.- ¿Cómo buscas… si no sabes lo que buscas?

Luego de revisar de forma íntegra el expediente integrado por la PGR sobre el ataque a los normalistas de Ayotzinapa, la CNDH detectó que hasta la fecha no se han Integrado fichas de identificación de los alumnos, sin las cuales, “las acciones de búsqueda de los estudiantes desaparecidos que se pudieran llevar a cabo (…) disminuyen sensiblemente las posibilidades de éxito.” Las fichas de identificación deben incluir, además de los datos generales de la persona a localizar, datos específicos como el tipo de sangre, el uso de algún aparato terapéutico, la referencia de intervencines quirúrgicas, la ficha odontológica, señas particulares, tatuajes, cicatrices, la huella digital, entre otros.

Luego del ataque a los normalistas, en la comunidad de Mezcala, aledaña a Iguala (y ubicada en sentido opuesto a Cocula), la PGR encontró un autobús abandonado, que previamente había sido usado por los normalistas. En los alrededores de dicho vehículo, las autoridades encontraron ocho playeras y un pañuelo, mismos que no han sido analizados para saber si pertenecían a los jóvenes desaparecidos. Una de estas playeras, de hecho, tiene rastros de sangre.

Si estas prendas pertenecían a los jóvenes desaparecidos, esto pondría en entredicho la versión de la PGR, ya que según la Procuraduría los estudiantes fueron trasladados a Cocula, y no hacia Mezcala. Estos peritajes, sin embargo, no pueden realizarse, por la falta de las fichas de identificación de los normalistas ausentes.

Por la misma causa, la PGR tampoco ha realizado dictámenes periciales a los rastros de sangre localizados en el punto donde los normalistas fueron atacados.

2.- Una investigación, sin reconstrucción de hechos

Aunque la PGR ha realizado “recreaciones individuales” sobre la supuesta ruta que siguieron los captores y sus víctimas, luego del ataque en Iguala, hasta la fecha la Procuraduría no ha realizado una “reconstrucción de hechos” completa. Esta diligencia, subrayó la CNDH, es “fundamental” para determinar la hora y los lugares en los que se desarrollaron los hechos.

Para la CNDH, las “recreaciones individuales” de la PGR “no reúnen los requisitos legales para estimarlas como una reconstrucción de hechos”.

La falta de esta diligencia, pone en evidencia, además, las contradicciones que persisten en la versión oficial de los hechos. Por ejemplo, a pesar de que la PGR afirma que los normalistas fueron conducidos al basurero de Cocula, donde fueron asesinados e incinerados, la misma Procuraduría cuenta con el testimonio de un presunto involucrado según el cual los estudiantes no fueron llevados al basurero, sino a la localidad de “Pueblo Viejo” y al “Cerro la Parota”.

Asimismo, la PGR no ha investigado la identidad de dos presuntos involucrados que, según detenidos, habrían participado en el traslado de los estudiantes hacia Pueblo Viejo y La Parota.

3.- ¿Y los teléfonos celulares de las víctimas?

Según la investigación de la CNDH, existen indicios de que desde tres teléfonos celulares de los normalistas desaparecidos se emitieron mensajes de texto, después de ser secuestrados por la Policía de Iguala. Asimismo, de un cuarto teléfono existen indicios de que se realizó una llamada telefónica. Sin embargo, la PGR no ha realizado hasta la fecha un rastreo “georreferenciado” de dichos aparatos. El mapeo de los movimientos de esos celulares, que siguieron activos después del secuestro, podría dar indicios sobre la “ruta de desaparición”.

“La determinación del área en la que se sostuvieron las comunicaciones, así como la fijación y corroboración de las fechas y horas en que fueron efectuadas, permitiría a los investigadores orientar las acciones de búsqueda”.

4.- ¿Cómo se calcinan 43 cuerpos… bajo una intensa lluvia?

A pesar de que existen distintos testimonios que indican que Iguala y Cocula vivieron una intensa lluvia durante toda la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27, la PGR concluyó que los cuerpos de los 43 normalistas raptados fueron incinerados en el basurero de Cocula, hasta prácticamente desintegrar sus restos. Sin embargo, según la CNDH, hasta la fecha la Procuraduría no ha verificado con instancias especializadas, como el Servicio Meteorológico Nacional, si en la zona se dieron las condiciones climáticas necesarias para generar la incineración que refiere la versión oficial de los hechos o si, por el contrario, la lluvia de esa noche lo habría impedido.

5.- Balas, hebillas, botones… los cabos sueltos

Según la versión oficial de la PGR, luego de ser incinerados en el basurero de Cocula, los restos de los normalistas fueron embolsados y arrojados al río San Juan. Sin embargo, la CNDH consideró que la Procuraduría no ha realizado los estudios necesarios para comprobar si los restos hallados en el río San Juan comparten vínculos químicos con el terreno del basurero, o si, por el contrario, no están relacionados, lo que pondría en entredicho la versión de la PGR.

Cabe destacar que, según la PGR, en las bolsas del río San Juan fueron hallados botones, hebillas y otros objetos, que nunca han sido mostrados a los familiares de los jóvenes desaparecidos, para confirmar o descartar si dichas evidencias pertenecen a sus hijos.

Asimismo, tras analizar la averiguación previa iniciada por la PGR por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la CNDH determinó que no se han realizado pruebas de balística que permitan saber con qué armas fueron disparadas las balas halladas en el basurero de Cocula. Estas pruebas permitirían saber si, eventualmente, esas balas fueron disparadas por armas de los policías de Iguala y Cocula implicados en el rapto de los estudiantes.

6.- La incógnita: ¿los huesos son de humanos?

Si bien la PGR ha realizado pruebas genéticas a algunos restos óseos hallados tanto en el basurero de Cocula como en el río San Juan, la inmensa mayoría de los 60 mil restos óseos localizados no han sido sometidos a procesos genéticos de identificación, dada su calcinación. Sin embargo, la CNDH consideró que esos restos pueden ser sometidos a otro tipo de pruebas, no genéticas, que permitirían eventualmente su identificación.

Así, la CNDH recomendó a la PGR realizar peritajes en antropología y odontología forense “a la totalidad de los fragmentos óseos y odontológicos”. De hecho, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, hasta la fecha la PGR ni siquiera ha determinado si dichos restos óseos son de origen humano.

7.- Los que faltan por hablar: policías y militares

La PGR no ha recabado testimonios importantes para la búsqueda de los desaparecidos, y para la aprehensión e identificación de los secuestradores. Entre las declaraciones ministeriales que la PGR no ha recabado se encuentran las de los vecinos de Iguala que dieron auxilio a los normalistas, en el momento en que eran atacados; la de los policías estatales y federales, así como de los militares destacamentados en Iguala y Cocula; la de los policías federales que acudieron al lugar donde fueron baleados los integrantes del equipo de futbol Avispones de Chilpancingo.

En el caso del Ejército, la CNDH consideró que al menos nueve militares que recibieron los reportes sobre el ataque a los estudiantes, y que acudieron al lugar de los hechos, podrían dar información valiosa sobre la reacción de los militares ante los sucesos del 26 y 27 de septiembre de 2014.

8.- ¿Qué pasó con Julio César y Alexander?

Además de los errores detectados por la CNDH en la investigación realizada por la PGR, el ombudsman nacional también consideró que la Fiscalía General del Estado de Guerrero ha omitido investigar el origen de las lesiones presentes en el rostro del joven Julio César Mondragón, cuyo cuerpo fue localizado un día después del ataque a los normalistas. Hasta la fecha, las autoridades estatales no han establecido si las lesiones en el rostro de este estudiante “corresponden a una acción intencional de desollamiento o si pudieran ser consecuensia de la intrusión de la fauna de la zona en que fue abandonado el cadáver”.

En la misma medida, la PGR tampoco ha emprendido ninguna acción formal encaminada a esclarecer el homicidio del único normalista desaparecido cuyo deceso ha sido comprobado científicamente, Alexander Mora.

Según la CNDH, aunque esta muerte ya se confirmó, la PGR no ha iniciado ninguna averiguación previa por el delito de homicidio.

Epílogo: lo que le faltó a la investigación… de la CNDH

Aunque el informe preliminar de la CNDH confirma las irregularidades presentes en la investigación del caso Iguala, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez –que brinda acompañamiento legal a las familias de los normalistas desaparecidos– consideró que el ombudsman nacional omitió señalar otras anomalías, denunciadas por los padres y madres de los estudiantes de Ayotzinapa.

Mario Patrón, director del Centro Pro, señaló que el informe de la CNDH debió incluir recomendaciones directas al Ejército, ya que esta institución se ha negado de forma reiterada a informar sobre su actuar durante el ataque a los estudiantes, además de que tampoco se ha investigado a profundidad aquellos testimonios de presuntos implicados, que afirman que los militares conocían de la presencia de grupos del crimen organizado en Iguala desde 2013, sin actuar en consecuencia.

Es importante que la CNDH insista ante el Ejército en que debe cooperar, permitir que sus elementos rindan declaraciones declaraciones ministeriales –señaló Patrón–, pero la CNDH también olvida destacar que hay declaraciones de policías detenidos, que establecen que el ejército desde 2013 sabía lo que ocurría en Iguala y en Cocula, entonces, en términos de responsabilidad institucional esa parte contextual debe ser investigada”.

Asimismo, destacó Patrón, la CNDH no se pronunció en torno a la falta de investigación a Ángel Aguirre, exgobernador de Guerrero, y quien también podría tener responsabilidad en los hechos.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Vacuna contra COVID-19: "Ahora mismo no hay evidencia de que funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras"

Paul Offit tiene una experiencia de décadas en el campo de las inmunizaciones; sobre la creación de una vacuna contra COVID-19 cree que necesitamos "ser realistas" y manejar las expectativas.
Getty Images
29 de julio, 2020
Comparte
Una persona siendo vacuna

Getty Images
Decenas de grupos de investigación llevan a cabo estudios para desarrollar una vacuna. Esta foto fue tomada en Sudáfrica, donde se realiza un ensayo clínico.

“Ser realistas”, “manejar las expectativas”, “humildad”, son algunas de las ideas que el doctor Paul Offit está tratando de introducir en la conversación global sobre las vacunas contra el coronavirus.

El científico estadounidense no sólo habla sobre la base de su experiencia como director del Centro de Educación sobre Vacunas del Hospital de Niños de Filadelfia, sino a la luz del largo camino que recorrió para crear, junto a dos colegas, una vacuna contra el rotavirus, la causa más común de diarrea intensa en niños y bebés en todo el planeta.

En medio de la pandemia de covid-19, que ha causado 15 millones y medio de casos y más de 600.000 muertes en decenas de países, es difícil no emocionarse cuando se escuchan noticias de un nuevo desarrollo en la búsqueda de una vacuna.

Pero Offit, profesor de vacunología y pediatría y especialista en inmunología, hace una advertencia: “Necesitamos ser realistas. En circunstancias normales cuando las compañías fabrican una vacuna no sacan comunicados de prensa en los ensayos clínicos de fase 1, ni para estudios pequeños de rango de dosis de fase 1. Tampoco lo hacen para estudios que involucran a 45 personas”.

“En cambio, esperan hasta llegar a los ensayos de fase 3, el ensayo clínico grande, prospectivo controlado de placebo, que es cuando, de hecho, pueden hacer comentarios sobre si la vacuna funciona”, le dice a BBC Mundo.

“Ahora mismo no tenemos evidencia de que esas vacunas de las que se habla funcionen, sólo sabemos que se ven prometedoras”.

“Debemos calmarnos y esperar hasta ver más información antes de golpearnos el pecho por lo maravillosas que son estas vacunas”.

Offit también es uno de los miembros del comité creado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), conocido como Accelerating COVID-19 Therapeutic Interventions and Vaccines (ACTIV).

Se trata, según el NIH, de una asociación pública y privada que busca establecer una estrategia de investigación que priorice y acelere el desarrollo de los tratamientos y las vacunas más prometedoras para combatir el covid-19 y que reúne a organismos estatales como el Departamento de Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), entre otros, y a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), representantes de la academia, organizaciones filantrópicas y varias compañías biofarmacéuticas”.

“Corta vida”

Científicos y compañías farmacéuticas en varios países están trabajando contrarreloj y a toda máquina para desarrollar una vacuna contra la covid-19.

Paul Offit

Frederick M. Brown/Getty Images
El médico Paul Offit tiene una experiencia de décadas en los campos de la inmunología y las enfermedades infecciosas.

En ese contexto, el experto ha dicho que “necesitamos manejar las expectativas”.

¿A qué se refiere?, le preguntamos.

“Pienso que si somos lo suficientemente afortunados podríamos tener vacunas para mediados del próximo año”, indica.

“Es probable que esas vacunas puedan inducir inmunidad”, pero -advierte- puede llegar a ser de “corta vida e incompleta”.

“Con ‘incompleta’ me refiero a que las vacunas protegerán contra la enfermedad moderada y severa, pero podrían no hacerlo contra la enfermedad que se desarrolla de forma leve”.

Y quizás tampoco puedan proteger contra las infecciones que no desencadenan síntomas.

La protección contra la covid-19 que se manifieste de forma moderada o grave podría ayudar a evitar hospitalizaciones y más muertes, explica, pero el virus podría seguir provocando síntomas leves en algunas personas y, hasta cierto punto, causando contagios.

“Pienso que la protección podría durar sólo seis, nueve meses, un año y eso requerirá que la gente sea sometida a una dosis de refuerzo el año siguiente”.

La importancia de la fase 3

De acuerdo con Offit, en términos de seguridad, los ensayos clínicos de fase 3 están planeados para que se realicen en aproximadamente unas 30.000 personas.

Tomando en cuenta ese escenario, la vacuna se le suministraría a unas 20.000 personas y a las otras 10.000 se les daría un placebo.

Una jeringa

NurPhoto via Getty Images
Se calcula que 200 grupos de científicos, en diferentes países, buscan una vacuna contra la covid-19.

Con lo que arrojen las pruebas de las 20.000 personas, asegura el experto, se podría garantizar que la vacuna potencialmente no tendría ningún efecto secundario grave poco común y ese sería un paso fundamental para decidir si se aprueba.

“Pero 20.000 personas no son 20 millones de personas. Creo que cuando vacunas a decenas de millones o cientos de millones de personas, puedes descubrir efectos adversos graves que desconocías”.

Por eso es crucial que haya sistemas y mecanismos en funcionamiento para que se pueda detectar cualquier problema y reaccionar rápidamente.

“No quieres sacrificar seguridad por velocidad y no lo haremos si probamos (la vacuna) en, al menos, 20.000 personas antes de aprobarla”, indica.

De esa manera, el riesgo se puede mitigar hasta cierto punto.

Saltarse etapas

¿Existe algún riesgo de que en el desarrollo de las vacunas contra covid-19 se omitan algunas etapas del proceso que generalmente se sigue?, le pregunta BBC Mundo.

Una calle

Getty Images
El uso de mascarillas, el confinamiento y el distanciamiento social son algunas de las medidas implementadas para evitar los contagios de coronavirus, mientras llega la vacuna.

“El tiempo promedio que lleva fabricar una vacuna es de alrededor 15 a 20 años“, responde.

Y evoca su experiencia con la vacuna de rotavirus que desarrolló junto a los doctores Fred Clark y Stanley Plotkin, conocida como RotaTeq, “que ha sido aprobada para su uso desde 2006”, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

“La vacuna que hicimos en el Hospital de Niños (de Filadelfia) tomó aproximadamente 26 años. (Ese tiempo) no es algo inusual“, añade.

“Ahora estamos intentando fabricar una vacuna en un año y medio. Por definición, habrán etapas que se omitirán o se truncarán”.

Pero eso no necesariamente es algo negativo. Y explica en qué circunstancias “no es peligroso”:

Siempre y cuando se hagan los ensayos clínicos de fase 3, considero que estaremos bien”.

Offit hace referencia a los planes anunciados por algunos investigadores de poner a prueba las vacunas en ensayos que involucren a 30.000 voluntarios.

“Eso nos dará tanta información como la que normalmente se tendría en el proceso (convencional) de (desarrollar) una vacuna”.

Es posible que se salten algunas etapas iniciales, pero una vez las pruebas de la fase 3 muestren datos convincentes, “estaremos, al menos, tan informados como normalmente lo estaríamos sobre una vacuna”, en términos de seguridad y efectividad.

Pruebas en animales

De acuerdo con el docente, no siempre es esencial probar las vacunas en animales.

Un mono en una jaula

Getty Images
A lo largo de la historia de las vacunas, los animales han sido unos aliados.

“Con nuestra vacuna pasamos 10 años trabajando con modelos de animales para intentar demostrar conceptualmente que, de hecho, en animales experimentales la vacuna protegía”.

Pero, reflexiona: ¿ratones o personas?

Y cuenta la famosa frase de un investigador de vacunas: “Los ratones mienten y los monos exageran”.

“Nunca sabrás realmente si algo es efectivo hasta que lo implementas en las personas”.

“Aunque los modelos de animales te pueden guiar para saber cuán probable es que una vacuna funcione y te pueden orientar para conocer qué parte de la respuesta inmune es la que probablemente predecirá la protección, nunca sabrás sobre una vacuna hasta que se la pones a la gente”.

Una investigadora

Boston Globe via Getty Images
Una de las vacunas cuya evolución se ha dado a conocer es la desarrollada por la compañía Moderna, en Estados Unidos. Esta foto es de una de las investigadoras del laboratorio.

“No sabemos”

Offit ha dicho que es importane que las compañías dejen de decir cuándo “saldrá” la vacuna porque en realidad no lo saben.

“Deberíamos ser humildes sobre cuánto no sabemos”, insiste.

“Cuando este coronavirus surgió por primera vez en noviembre de 2019 en Wuhan, (…) creo que la gente pensó que actuaría como el virus del MERS o el virus del SARS, pero no fue así”.

También se pensó que se comportaría como otros coronavirus humanos, lo que tampoco sucede.

Este virus, explica el doctor, “hace una serie de cosas que ninguno de esos virus hace: se propaga fácilmente durante los meses de verano, afecta el funcionamiento de los vasos sanguíneos y causa una variedad de inflamaciones de los mismos, llamada vasculitis”, por citar dos ejemplos.

También puede llegar a causar una enfermedad inusual en los niños llamada MIS-C (síndrome multisistémico inflamatorio), “la cual, hasta donde yo sé, nunca se ha demostrado que la cause un virus”.

“Simplemente sigue sorprendiéndonos y es apenas el comienzo. Creo que pronto habrá más sorpresas, pues es un virus difícil de caracterizar, de anticipar“.

Y la comunidad científica está tratando de vencerlo de diferentes maneras.

Una de ellas es a través de varias estrategias de vacunas, “que nunca antes se han utilizado y con las cuales no tenemos experiencia, pero de las cuales estoy seguro de que también vamos a aprender”.

“Creo que deberíamos ser lo suficientemente humildes como para darnos cuenta de que el próximo año o en los siguientes dos años, aprenderemos algunas cosas que desearíamos haber sabido ahora”.

Volverla universal

El experto, quien también es autor de varios libros, cree que hay una alta probabilidad de que la vacuna que se desarrolle necesitará de dos dosis.

Vacuna

Getty Images
Otro desafío que se asoma, una vez se haya desarrollado la vacuna contra covid-19, es hacerla accesible a todos.

Hacerla universal será un desafío sin precedentes, no sólo por el número de dosis que se requerirán sino porque cada región del planeta tendrá su propio ritmo de producción.

Offit pone como ejemplo Estados Unidos.

“Si se va a administrar solo a grupos de alto riesgo y se trata de una vacuna de dos dosis, se necesitarán 250 millones de dosis”, calcula.

“Francamente, creo que estas vacunas irán saliendo lentamente durante un período de años antes de que realmente podamos inmunizar a un número crucial de personas”.

Y si se tiene en consideración que la respuesta inmune pudiera ser de corta vida, “hay que ofrecer dosis de refuerzo, lo que se traduce en más dosis”.

La experiencia del rotavirus frente al coronavirus

El doctor explica que la primera vez que se tuvo conocimiento de los rotavirus fue en la década de los años 40 y se identificó como causantes de una enfermedad en los animales (mamíferos).

“Supimos que los rotavirus provocaban una enfermedad en los humanos a inicios de la década de los 70”.

Rotavirus

Universal Images Group via Getty Images
“Las dos causas más frecuentes de diarrea moderada a grave en países de ingresos bajos son los rotavirus y Escherichia coli”, señala la OMS.

La primera vacuna contra el rotavirus estuvo disponible en 1998, pero estuvo en el mercado sólo 10 meses porque los científicos la vincularon con un problema intestinal llamado invaginación intestinal, que podía tener consecuencias fatales.

“Era un virus con el que teníamos décadas de experiencia. Sin embargo, nos sorprendió el hallazgo de la obstrucción intestinal”.

“Ahora, estamos ante un virus con el que tenemos menos de un año de experiencia y ya nos ha sorprendido”.

“Creo que es justo decir que podrían haber más sorpresas frente a nosotros y simplemente considero que la gente debe ser más consciente de eso”.

Y hace una última reflexión:

“Esperamos que los avances lleguen sin costo, que los milagros lleguen sin costo, asumimos que no hay curva de aprendizaje, pero siempre la hay”.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M&feature=emb_title

https://www.youtube.com/watch?v=fezPCtz6HSQ

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.