Por qué México es el país que más agua embotellada consume en el mundo
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Cuartoscuro

Por qué México es el país que más agua embotellada consume en el mundo

Más del 80% de los mexicanos adquieren agua embotellada. En promedio, cada uno toma 163.5 litros al año. Algo que puede ser un problema para el bolsillo y el medio ambiente.
Cuartoscuro
Por BBCMundo
28 de julio, 2015
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Agua embotellada en México

México fue el año pasado el principal consumidor de agua embotellada en el mundo.

Los mexicanos son los que más agua embotellada consumen en el mundo.

En medio de una situación definida por expertos como de “estrés” o de “inseguridad” en el sector hídrico, el pobre servicio de agua potable que afecta al país impacta en los bolsillos de la sociedad.

Y el fenómeno representa una amenaza para el medio ambiente por el elevado consumo del plástico y el desecho que se genera.

En México hay un manejo inadecuado de los recursos hídricos y un servicio deficiente, advierten especialistas, quienes aseguran que el suministro suele ser insuficiente, irregular y de baja calidad.

El abastecimiento de agua se da por tres vías: la red de servicio público, la compra de agua embotellada (desde los 325 mililitros hasta los garrafones de 20 litros) y las pipas (camiones cisterna que suelen contener 10.000 litros).

Agua embotellada en México
Tres empresas concentran el 82% del mercado de agua embotellada en México: la francesa Danone y las estadounidenses Coca-Cola y PepsiCo.

La inmensa mayoría de los ciudadanos se ve forzada a complementar el servicio de agua que reciben del Estado.

Tres factores influyen en el elevado consumo de agua embotellada en el país, señala el Dr. Rául Pacheco-Vega, profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

“La poca confiabilidad en los sistemas operadores de agua, el incremento del acceso y la conveniencia del agua embotellada y la falta de una estructura regulatoria que controla esta industria creciente”, le dice a BBC Mundo.

Desconfianza

Según cifras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), a fines de 2013 —últimos datos disponibles— la cobertura de agua potable a nivel nacional era de 92,3% (95,4% en zonas urbanas y 81,6% en zonas rurales).

Sin embargo, el escepticismo sobre la calidad del agua corriente es generalizado.

“Yo desconfío, imagino que no es potable”, le dice a BBC Mundo Sonia, residente de la delegación de Iztapalapa, en el este de Ciudad de México.

En su hogar viven siete personas y cada semana debe comprar dos garrafones de 19 litros que le cuesta 13 pesos cada uno (US$0,80) y otro de 11 litros.

A mitad de semana debe rellenar al menos uno de los de mayor tamaño.

Agua embotellada en México
Según cifras de la Comisión Nacional del Agua, la cobertura de agua potable a nivel nacional es de 92,3%.

Más del 70% de las ventas de agua embotellada, ya sea en tiendas o a través del servicio directo al hogar, se da en estos garrafones, donde el litro se consigue por menos de 2 pesos.

Además, Sonia gasta alrededor de 100 pesos al mes para pagar la tarifa de agua potable que apenas usan en su vivienda para bañarse y lavar.

“Es un costo importante”, se lamenta, “le pedí al propietario que no nos cobre eso, que es demasiado”.

Es una situación que se repite en millones de hogares en el país.

Un costo para los hogares

De acuerdo a datos de la consultora Euromonitor International, México fue el año pasado el principal consumidor de agua embotellada en el mundo.

Cada mexicano tomó 163,5 litros.

Esa cifra sólo toma en cuenta las venta en supermercados, tiendas y almacenes, por lo que no incluye las compras en bares o restaurantes.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2011, todavía citado como referencia por los académicos que estudian el tema en el país, determinó que 81% de los mexicanos consume agua embotellada.

De esta forma, los hogares terminan desembolsando entre 5% y 10% de sus ingresos en agua embotellada.

El problema es más acuciante para los que menos tienen. Entre los pobres, ese gasto llega a representar el 20%.

Personas obesas en México
El 70% de los mexicanos padece obesidad o sobrepeso.

El BID considera que hasta el 5% es un porcentaje que se enmarca dentro de lo esperado.

Aunque las cifras oficiales marquen que más de nueve de cada personas cuentan con agua potable, la realidad es otra.

Se estima que la mitad de los hogares tienen un suministro esporádico. Y los especialistas advierten sobre la gravedad del asunto.

“Estamos en una categoría que llamamos de estrés hídrico, quiere decir que cada vez hay menos agua y esta agua es de menor calidad”, le dice a BBC Mundo Jorge Alberto Arriaga, coordinador del Observatorio Hídrico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Arriaga y su equipo han realizado encuestas entre la población y asegura que casi el 100% de la gente no confía en la calidad del agua.

“Como te la está dando el gobierno, y con el gobierno hay una gran desconfianza de entrada, tú le tienes desconfianza al agua que es producto de ese sistema”, explica.

En algunos casos, cuenta, a la gente le llega un agua con color y sabor a cloro y aunque el líquido sea potable, al no estar acostumbrados, no lo toman.

El gran mercado

Todo ello resulta en un gran negocio para algunos.

Tres empresas concentran el 82% del mercado de agua embotellada en México: la francesa Danone y las estadounidenses Coca-Cola y PepsiCo.

“Los mexicanos gastan en la compra de agua embotellada el 70% de lo que se recauda por tarifas del servicio de agua”, asegura Arriaga.

De acuerdo a una estimación de la revista Forbes del año pasado, la ventas de agua embotellada de las principales empresas en México alcanzarán los US$13.000 millones en 2015.

Pero en total se calcula que hay unas 7.000 embotelladoras del producto, la gran mayoría pequeñas empresas e incluso algunas clandestinas, indica Pacheco-Vega, autor del estudio “Agua embotellada en México: de la privatización del suministro a la mercantilización de los recursos hídricos”.

El consumo de agua embotellada aumentó 4% el año pasado, en parte a raíz de un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas que elevó su precio en el marco del combate a la obesidad o sobrepeso que afecta al 70% de los mexicanos.

Aunque no existe ningún “estudio exhaustivo comparativo” entre la calidad del agua embotellada y la del grifo, los mexicanos siguen consumiéndola embotellada y en el país la calidad es “aproximadamente igual”, señala Pacheco-Vega.

Sin embargo, el creciente mercado podría sufrir algún contratiempo a futuro.

“La fuerte publicidad mediática de filtros de agua (…) junto con otros factores, como la falta de poder adquisitivo de los consumidores, han afectado las ventas de agua embotellada”, advirtió Euromonitor International en un informe de marzo pasado

“En tiempos económicos difíciles, los consumidores mexicanos piensan más detenidamente acerca de sus compras, especialmente en relación con productos que pueden ser ‘preparados’ en casa”, agregó la consultora.

Una mercancía

El alto consumo del agua en esta variante también tiene su impacto en el medio ambiente.

Se calcula que diariamente el consumo de agua embotellada genera alrededor de 21 millones de botellas de plástico que son tiradas a la basura, asegura la organización Fan México – red de acción por el agua.

De esa cantidad de envases sólo se recicla el 20%.

Desde el sector político se ha propuesto que las autoridades propicien una reducción en el consumo de agua embotellada mediante la instalación de sistema de purificación de agua en centros de trabajo, instituciones públicas y establecimientos de comida.

Y desde el gobierno ya se piensa en qué hacer en el futuro.

Conagua advirtió en su informe “Estadísticas del agua en México” del año pasado que para enfrentar la menor disponibilidad de agua en los próximos años “será necesario realizar acciones para reducir su demanda, a través del incremento en la eficiencia del uso del agua para riego y en los sistemas de distribución de agua en las ciudades”.

Además, indicó el organismo, “deberán incrementarse significativamente los volúmenes de agua residual tratada y su reuso”.

“Cada vez que tú compras una botella de agua estás haciendo que el agua se convierta en una mercancía y en algún momento no va a haber suficiente agua para todos porque todos quieren venderla y venderla al mejor postor”, señala el ingeniero químico Pacheco-Vega.

El investigador considera que hay tres formas de hacerle frente al creciente consumo de agua embotellada.

Educar sobre la verdadera capacidad de los organismos que tratan el agua en el país, instalar sistemas de tratamientos caseros del líquido, es decir filtros, y cambiar los patrones de consumo individual.

“La gente”, remata, “está empezando a ver el agua no como un derecho humano ni un recurso natural sino como una mercancía”.

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10 años de los 33 mineros de Chile: 'Nos hemos quedado con las manos vacías'

Cuatro de los 33 sobrevivientes del accidente de la mina San José en Chile cuentan a BBC Mundo sus secuelas, decepciones y estado actual diez años después del mediático accidente que les cambió la vida.
5 de agosto, 2020
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Cartel con foto de los 33 mineros

MARTIN BERNETTI
La historia de los 33 recorrió el mundo en 2010.

“Despierto. Duermo poco. A veces me veo en la mina, tirado en el lugar donde estaba. Eso te pone mal”, cuenta Jorge Galleguillos, uno de los 32 mineros chilenos que, junto a uno boliviano, pasaron 69 días bajo tierra tras un accidente ocurrido en el norte de Chile hace exactamente 10 años, el 5 de agosto de 2010.

Sus compañeros Omar Reygadas y Mario Sepúlveda confiesan que les pasa algo parecido.

“A veces me da miedo ir a acostarme, siento que no voy a despertar más“, dice Sepúlveda, tal vez el más histriónico de la treintena. Y con voz temblorosa, agrega que pese a todo se encuentra bien, que es otro de sus compañeros el que peor está: José Ojeda, el autor del mítico mensaje “estamos bien los 33 en el refugio”.

Sepúlveda posa al lado de un póster del filme "Los 33", inspirada en las vivencias de los mineros.

Mario Sepúlveda
Mario Sepúlveda asegura que a veces teme dormir porque siente que no se va a despertar más.

“Sufre una diabetes avanzada (neuropatía diabética), enormes problemas psicológicos, ha estado internado en clínicas psiquiátricas”.

“Y no tiene trabajo”, añade Reygadas. No volvió a trabajar nunca más“.

Como muchos de sus compañeros, Ojeda debe sobrevivir con la pensión vitalicia que el Estado entregó a los mineros, que hoy bordea los 400 mil pesos, unos 527 dólares mensuales (el sueldo mínimo es de 320 mil pesos).

Conseguir trabajo ha sido una tarea titánica para muchos.

“Los dueños o los gerentes de las empresas piensan que nosotros -los 33- vamos a ser una molestia, una pulga en la oreja por el tema de la seguridad, porque si no se cumplen las medidas, tenemos llegada con los medios de comunicación, con las autoridades… entonces eso nos juega en contra”, explica Reygadas, quien trabaja como conductor, trasladando autos de una ciudad a otra junto a su amigo, también miembro de los 33, Franklin Lobos.

Hoy viven muy lejos de las faenas mineras, algo que no estaba ni remotamente en sus planes hasta antes del accidente.

La fama de golpe

“Lo más bonito fue salir y abrazar a mi hijo. Ver la luz del sol y sentir esa brisa de airecito fresco en la cara. Lo más hermoso”, asegura Reygadas, hoy de 66 años y el minero número 17 en salir del cautiverio.

Omar Reygadas, otro de los mineros sobrevivientes.

Getty Images
Para Omar Reygadas, lo más bonito al salir de la mina fue abrazar a su hijo.

“Lo que más me sorprendió fue ver a tantos periodistas. No pensé que era tan grande todo”, dice Mario Sepúlveda, de 50 años.

Los cientos de medios agolpados en las inmediaciones de la mina San José -cerca de Copiapó, en pleno desierto de Atacama- fueron creando una narrativa que terminó cambiando la vida de los mineros: el rescate los convirtió en héroes.

Apenas asomaban sus cascos a la superficie, los 33 eran encandilados por cientos de luces, cámaras y una fama repentina.

“Fueron experiencias impagables. Nosotros con nuestro sueldo, nuestro trabajo, habríamos llegado con suerte a Santiago. Salir a Estados Unidos, España, Inglaterra, Canadá, Israel, Grecia… Yo anduve aparte por Costa Rica, Guatemala, Alemania, Chipre, Turquía, por montones de partes, haciendo charlas”. Omar Reygadas es un agradecido del trato que recibieron. Parecían tener el mundo a sus pies.

“Era un regalo de dios que nos llevaran al extranjero. Son cosas inalcanzables para uno. Estar con gente que uno solo veía en la televisión… inolvidable”, recuerda Jorge Galleguillos, el minero número 11.

Mario Sepúlveda en el Old Trafford, estadio del Manchester United.

Getty Images
El rescate dio fama a los mineros, que fueron invitados a varias partes del mundo. En esta foto, Mario Sepúlveda se encontraba en el estadio del Manchester United.

Homenajes, reconocimientos, invitaciones y entrevistas se sucedieron sin que alcanzaran a darse cuenta de lo que estaba pasando.

Juntos y por separado, se pasearon por lugares tan diversos como Disney, Hollywood, el Vaticano, el show de David Letterman y el estadio del Manchester United, en Inglaterra.

Sin embargo, la fama no duraría para siempre.

“Nuestra dignidad, nuestros derechos”

¿Aló?

Sí.. ¿Me escucha?

Lo estamos escuchando todos fuerte y claro ¿quién habla?

Está hablando el jefe de turno, Luis Urzúa…

Así fue la primera conversación telefónica entre la superficie y la profundidad de la montaña.

Los protagonistas, el entonces ministro de Minería, Laurence Golborne, y el líder del grupo de mineros, Luis Urzúa, el último en ser rescatado.

“Mi felicidad era que ya habían salido todos mis compañeros. Al asomar a la superficie y escuchar ‘¡fuerza Lucho!’ dije: Misión cumplida”.

Mensajes de ánimo y banderas de Chile fuera de la mina.

Nicolás Iriarte
Fuera de la mina había decenas de mensajes de ánimo y fuerza para los mineros.

Pero hoy, para Luis, la misión se cumplió a medias.

“Viene un 5 de agosto y todos se acuerdan, todos preguntan, pero pasamos 364 días al año en que nadie se acuerda de cuál es la situación de los 33 mineros. Vendrá el año número 11 y nos van a preguntar lo mismo, quedará el último minero vivo y le preguntarán lo mismo”.

De 64 años y trabajador del Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) de Copiapó, Urzúa se lamenta por lo que piensa fue un abuso. Promesas que no se cumplieron y malas decisiones que dejaron a los 33 divididos y en medio de conflictos judiciales que difícilmente tendrán pronta solución.

“Cuando salimos nos ofrecieron grandes proyectos, pero esas cosas se hacen con abogados, uno solo no puede hacer nada, no tiene las facultades, y eso nos llevó a ser engañados, a quedar con las manos vacías. A 10 años seguimos tratando de recuperar nuestra dignidad, nuestros derechos”.

José Ojeda sosteniendo su famoso mensaje.

Getty Images
José Ojeda, el autor del famoso mensaje “Estamos bien en el refugio los 33” ya no trabaja y vive de la pensión vitalicia del Estado.

Tras el mediático rescate, aparecieron contratos que parecían millonarios, ofertas para realizar películas y libros. Mucho más de lo que tenían en mente cuando intentaban sobrevivir a 700 metros bajo tierra.

“Esa es una de las cosas que más pena me ha dado. Si no hubiéramos escuchado a tantos imbéciles y estafadores, habríamos seguido unidos como estábamos abajo, con todas nuestras diferencias y nuestra falta de conocimiento, pero hubiéramos andado mucho mejor. No tuvimos los 33 la capacidad de sentarnos y elegir cuál era el mejor camino a seguir”, cuenta con pesar Mario Sepúlveda, quien en el cine fue encarnado por Antonio Banderas en la película “Los 33” (2015).

Los mineros cedieron sus derechos a los abogados Remberto Valdés y Fernando García (representando al estudio Carey), que negociaron los contratos para la realización de la película y de un libro (“En la Oscuridad. La historia jamás contada de los mineros chilenos” de Héctor Tobar), pero reclaman que nunca tuvieron el control y perdieron por siempre los derechos de su propia historia.

“Nosotros sabíamos que las luces se apagan. A nosotros nos estrujaron por completo en la parte legal, con nuestra historia de vida. Nuestra historia es muy bonita, construimos una hermandad bajo tierra por 70 días, donde vimos de cerca la muerte. Hoy tenemos una película, un libro, pero nunca supimos lo que pasó con eso. Además, la película tampoco refleja lo que realmente vivimos”, asegura Luis Urzúa.

Nueve de los 33 interpusieron una querella contra sus antiguos abogados por estafa calificada, apropiación indebida y contrato simulado en perjuicio de los mineros.

Chilenos celebrando en la capital, Santiago.

Getty Images
Los chilenos celebraron por todo el país el rescate exitoso de los mineros.

Alejandro Peña, abogado querellante, le confimó a BBC Mundo que “la investigación criminal data del año 2014 y la fiscalía sigue practicando diligencias con el objeto de acreditar el delito o la participación de los querellados”.

“Hemos solicitado se reiteren diligencias pendientes y esperamos que la fiscalía formalice la investigación en su contra”, indicó.

A través de un comunicado de su estudio, Remberto Valdés le aseguró a BBC Mundo que “manifestamos nuestra satisfacción y agradecimiento por haber participado en el proyecto 33 Mineros de Atacama, que culminó con el cumplimiento de los dos objetivos, estrenar una película (The 33th) con formato de Hollywood a nivel mundial con un elenco encabezado por Antonio Banderas; y un libro (Deep Down Dark) escrito por el celebrado premio Pulitzer Héctor Tobar”.

“Sobre las diferencias que un grupo minoritario de los 33 llevó a la justicia en 2014, no haremos más comentarios pues ello ha recibido la tramitación que le correspondía”.

El estudio de abogados Carey, por su parte, asegura que “nosotros los asesoramos en la estructura de su sociedad para negociar un contrato para una película en Hollywood, la que se hizo, generando ingresos económicos para los mineros que de no haber mediado nuestra asesoría, no habrían recibido. La acción judicial de cierto grupo de mineros no tiene ninguna base legal, ya que el trabajo que realizamos para los mineros se ejecutó cumpliendo las condiciones conocidas y pactadas con los 33″.

Mina San José durante las labores de rescate.

Nicolás Iriarte
La Mina San José se sitúa en pleno desierto de Atacama, al norte de Chile.

“Queremos que nos devuelvan el derecho sobre nuestra imagen, sobre nuestra historia, que se le entregue al mundo la realidad de lo que nosotros vivimos. No importa que haya o que no haya dinero. A lo mejor a la película le fue mal y no cumplió lo esperado, y el libro lo mismo, pero que alguien nos dé una respuesta”, clama Luis Urzúa.

Según afirma, nunca les llegó la información de si hubo algún tipo de regalía por su historia, y perdieron todo contacto con los responsables.

La indemnización que no llegó

En 2011, 31 de los 33 mineros también demandaron al Estado de Chile por su responsabilidad en el derrumbe, acusando de negligencia al Sernageomin, la inspección del trabajo y el Servicio de Salud, todos involucrados en los permisos para el funcionamiento de la mina.

Y el 24 de agosto de 2018 el Noveno juzgado civil de Santiago resolvió a su favor.

La indemnización sería por 80 millones de pesos para cada uno. Sin embargo, a dos años de ese dictamen, los mineros no han logrado realmente ganar la batalla.

Consultado por BBC Mundo, el Consejo de Defensa del Estado señala que apeló la sentencia “ya que estimó que en la decisión judicial se cometieron graves errores, de tipo procedimentales y sustantivos. Por su parte, el abogado de los demandantes interpuso un recurso de apelación solicitando se incremente el monto de la indemnización”.

El procedimiento se suspendió de común acuerdo, debido a la pandemia y la resolución, por tanto, tiene fecha incierta.

Familiares de los mineros esperando la salida de los mismos tras el rescate.

Nicolás Iriarte
El rescate de los mineros fue transmitido en vivo.

“Nosotros somos víctimas de un accidente minero. Llegamos a trabajar como cualquier día y estuvimos enterrados 70. Gracias a dios nos rescataron, pero también se tiene que sentar un precedente“, afirma Luis Urzúa.

“Quizás a nuestros bisnietos les va a llegar algo. Del uno al 10, tengo un 0,5% de esperanzas“, asegura Jorge Galleguillos en tono irónico.

“Lo ideal es que saliera el juicio como corresponde. Millonarios a esta altura de la vida no vamos a ser. ¿A José Ojeda tú crees que aunque el juicio salga a favor esa plata le va a pagar todo el daño que le provocó el accidente? ¿Tú crees que a mí me va a pagar todo el daño provocado?”, se pregunta Mario Sepúlveda.

Tour por la mina

“A lo mejor ustedes no saben que por los sondajes se ubican minerales. Pero este fue muy diferente, porque hicieron este sondaje para descubrir vidas…”

Con esa frase y ubicado en un punto estratégico de la mina San José, Jorge Galleguillos comienza el tour guiado por uno de sus reales protagonistas.

Jorge Galleguillos charlando con visitantes.

FlamingoChile
Jorge Galleguillos quiera preservar la historia vivida y ahora organiza visitas guiadas por la zona.

El minero de 66 años se ha autoimpuesto la tarea de preservar la historia vivida en el “Campamento Esperanza” y en la mina y hasta que llegó el coronavirus llevaba cinco años en la misión.

“Nunca me desconecté de la mina. Siempre estuve presente. Aunque nos llevaban a viajar por el mundo yo volvía igual un par de veces a la semana”, cuenta.

Le encantaría contar con apoyo para desarrollar un proyecto más profesional, mejor preparado, pero mientras está intentando a pulso sacar adelante esta aventura.

“Los turistas y yo nos emocionamos juntos. Estar en la mina y recrear todo lo que sucedió es como hacer un homenaje a los cerebros que estuvieron allá”, asegura.

Mario Sepúlveda, por su parte, está dedicado a las charlas motivacionales. “Por la pandemia no puedo hacerlas presenciales, pero me capacité para hacerlas a través de zoom”, dice. También se desempeña en el rubro de la remodelación y construcción.

Hace un año ganó un reality show en televisión y con el dinero planea abrir un centro de rehabilitación para niños autistas.

“Yo tengo un hijo autista de 8 años, maravilloso, y este centro será para ayudar a los padres y a los niños con nuestra experiencia. Para ayudarnos mutuamente”, cuenta. Su idea es inaugurarlo el el 13 de octubre, a exactos 10 años del rescate de la mina San José.

Los 33 fuera del refugio

Pero si hay algo que une transversalmente a los mineros es el agradecimiento a cada una de las personas que participaron directa o indirectamente en su rescate.

“Todo el esfuerzo que tanta gente hizo para rescatarnos… somos conscientes que a muchos no les hemos dicho gracias por lo que hicieron por los 33, pero a lo mejor este es el momento. Decirle a ellos, no solo de Chile sino que de todo el mundo, gracias por habernos salvado. Por ese acto de humanidad que se hizo por 33 mineros”, dice Luis Urzúa.

Familiares de los mineros se abrazan tras conocer que los 33 estaban bien y en buen estado de salud.

Getty Images
Los familiares de los mineros estallaron de alegría al conocer que los 33 estaban bien y en buen estado de salud.

“Lo que se produjo cuando nos encontraron. Que la gente gritaba, saltaba… Hicieron un tremendo trabajo los ingenieros, los sondeadores… Aún me emociona, aún se me eriza la piel”, asegura Omar Reygadas.

Sin embargo, el escenario ideal para él sería otro:

Ojalá nunca hubiese ocurrido el accidente, para haber seguido trabajando, tranquilo, recibiendo nuestro sueldo, en lo que a nosotros nos gusta…”

Contrario al mensaje escrito por José Ojeda, que recorrió el mundo en manos del presidente Sebastián Piñera, quien lo lució de manera incansable, hoy a 10 años de uno de los accidentes mineros más mediáticos que se recuerden, la pregunta que resuena es cuán bien están los 33 fuera del refugio.


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