Asúmelo: probablemente te has equivocado de trabajo (y de estudios)
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Asúmelo: probablemente te has equivocado de trabajo (y de estudios)

Un sondeo de la American Bar Association (el Colegio de Abogados de Estados Unidos) evidenció que el 44% de los abogados aconseja a los jóvenes que no cursen derecho: al parecer, no son muy felices en su trabajo. El 40% de los directivos contratados para puestos de relevancia son despedidos, fracasan o dimiten antes de los dieciocho meses, según un estudio sobre la contratación de 20.000 personas.
Cuartoscuro
Por Sergio Parra // Yorokobu
8 de agosto, 2015
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En 2005, la OMS hizo públicas unas cifras dramáticas: una de cada cuatro personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida. // Foto: Cuartoscuro.

En 2005, la OMS hizo públicas unas cifras dramáticas: una de cada cuatro personas padece alguna enfermedad mental a lo largo de su vida. // Foto: Cuartoscuro.

Te has equivocado. Te has equivocado casi en todo. Por muchas vueltas que le des, te equivocarás. De hecho, ni siquiera eres consciente de hasta qué punto has metido el pie en cubo.

Un sondeo de la American Bar Association (el Colegio de Abogados de Estados Unidos) evidenció que el 44% de los abogados aconseja a los jóvenes que no cursen derecho: al parecer, no son muy felices en su trabajo. El 40% de los directivos contratados para puestos de relevancia son despedidos, fracasan o dimiten antes de los dieciocho meses, según un estudio sobre la contratación de 20.000 personas.

Más del 50% de los profesores abandona su empleo antes de los cuatro años. De hecho, un profesor tiene el doble de probabilidad de renunciar a su puesto que un alumno de renunciar a seguir estudiando, según un estudio llevado a cabo en las escuelas de Filadelfia. Y el 60% de los médicos se planteaba también abandonar su profesión. Tras una encuesta a 2.207 ejecutivos, el 60% sostuvo que la mitad de las decisiones de sus organizaciones son malas.

Y todo esto solo es la punta del iceberg de lo mal que se nos da tomar decisiones, y sentirnos bien una vez las hemos tomado.

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Las malas decisiones de nuestra vida

Los ejemplos de que las decisiones tomadas de forma individual, en función de una supuesta lógica y evaluación de pros y contras, son nefastas son innumerables, y ponen en evidencia lo ilusorio del control que ejercemos en nuestro destino.

Por ejemplo, los matrimonios concertados tienen una esperanza de vida media superior a los matrimonios libres, lo que sugiere que guiarse por el corazón no es muy apropiado. Cuando Liz Taylor y Richard Burton contrajeron matrimonio estaban convencidos de que por fin iban a ser felices, pero Taylor ya iba por el sexto matrimonio, y Burton por el tercero. De hecho, hay una correlación demoledora respecto al amor: si contraes matrimonio lo más probable es que te divorcies.

El problema parece estribar en que nuestro cerebro no es muy hábil a la hora de pronosticar cómo se sentirán en el futuro. Todos soñamos con una playa paradisíaca como el epítome de la felicidad, pero casi nadie es capaz de imaginar cómo se sentiría después de seis meses en esa playa: probablemente ese Paraíso se trasmutaría en el peor infierno. Soñamos con ser ricos, pero los que tienen la suerte de conseguirlo no acostumbran a ser más felices: más bien al contrario.

Hasta en las decisiones más mundanas se refleja nuestra nula incapacidad para ver el futuro: solo en 2009, en Estados Unidos se borraron 61.535 tatuajes. El tatuaje es una prueba cosmética de eternidad, pero no estamos preparados para gestionar la eternidad.

La ilusión del experto

¿Entonces? Si somos nefastos a la hora de tomar decisiones e imaginar cómo serán las cosas en el futuro, ¿confiamos en los expertos que presuntamente han analizado racionalmente todas las variables? Pues tampoco. Todos somos vulnerables a la ceguera prospectiva. Los expertos cometen menos errores que los legos, pero continúan incurriendo en demasiados, como demostraron los investigadores Dan Lovallo, profesor de la Universidad de Sidney, y Olivier Sibony, un directivo de McKinsey & Company, tras investigar 1.048 decisiones empresariales durante un plazo de cinco años.

En 1927, Harry Warner, de los estudios Warner Bros, dijo: «¿Quién diablos quiere oír hablar a los actores?». Thomas Edison: «Creo que el cine sonoro jamás tendrá éxito. Los espectadores nunca se mostrarán entusiasmados por el hecho de que se incorporen voces».

Cuando el presidente de la Western Union Telegraph Company rechazó en 1876 la oportunidad de adquirir la patente del teléfono, adujo: «¿Qué haría esta compañía con un juguete eléctrico?».

El físico y matemático británico Lord Kelvin (1824-1907) afirmó: «La radio no tiene futuro». Louis Lumière (1864-1948): «Mi invento podrá ser disfrutado como curiosidad científica […] Pero comercialmente no tiene el más mínimo interés». En 1977, el cofundador de Digital Equipment Corporation Ken Olsen afirmó: «No hay razón alguna para que alguien pueda tener una computadora en el hogar».

Cuando en 1962 los Beatles tocaron delante los cazatalentos de Decca Records, uno de los grandes sellos discográficos de Gran Bretaña, el famoso cazatalentosDick Rowe los rechazó y escribió una carta dirigida a Epstein en el que se leía: «No nos gusta cómo suenan tus chicos. Ya no se llevan los grupos; los cuartetos de guitarra, en concreto, están pasados de moda».

Steve Ballmer, un empresario estadounidense y director ejecutivo de Microsoft, nos advirtió: «No existe la más remota posibilidad de que el iPhone consiga una cuota de mercado considerable».

Los dos errores fundamentales

Cuando tomamos una decisión solemos tropezar en dos errores fundamentales. El primero es entrar a valorar si nos hubiera ido mejor en la vida habiendo tomado otra decisión: resulta imposible saberlo si comparamos la que hemos tomado con otra alternativa que solo existe en nuestra imaginación. La única forma de comparar ambas decisiones de forma equitativa pasaría por escindir el universo en dos y comprobar a quién le ha ido mejor en ambas realidades. Pero eso es imposible, de modo que hasta cierto punto resulta estéril preocuparse acerca de lo que podríamos haber o no haber hecho.

El segundo error fundamental estriba en la propia naturaleza de las decisiones. Las decisiones se toman en un momento concreto, pero su valoración suele hacerse en millones de momentos posteriores. Y resulta imposible que un momento pueda compararse con un abanico de momentos extendidos en el espacio tiempo. En palabras llanas: siempre habrá un momento futuro en el que podremos evaluar que la decisión que hemos tomado no era la acertada (junto con otros en los que sí). O como se dice el dueño del hotel Marigold: al final todo acabará bien y si no acaba bien es que aún no es el final.

Dicho lo cual, si las decisiones de tu vida no las tomaras tú sino un par de dados dodecaedros de juego de rol, tu vida podría ser incluso más próspera. O al menos sería menos estresado mirar hacia el futuro con esa presbicia prospectiva. Precisamente ése es el argumento de una divertida novela, cuya lectura os recomiendo, titulada El hombre de los dados, de Luke Rhinehart. Así que tiremos los dados, y adelante.

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Viruela del mono: ¿todavía podemos detener el brote?

La Organización Mundial de la Salud dice que la viruela del mono se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?
13 de agosto, 2022
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La viruela del mono cogió al mundo por sorpresa. Durante mucho tiempo ha sido un elemento presente en partes de África central y occidental donde las personas viven cerca de los animales del bosque que transmiten el virus.

Pero ahora se ha vuelto global: se está extendiendo de formas que nunca antes se habían visto y en una escala sin precedentes.

Ha habido casi 27.000 casos confirmados de la enfermedad, principalmente en hombres que tienen sexo con otros hombres, en 88 países.

La Organización Mundial de la Salud dice que se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿se puede detener la viruela del mono? ¿O ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?

Hay tres cosas que debemos considerar:

• ¿Es el virus particularmente difícil de manejar?

• ¿Tenemos la capacidad de detenerlo?

• ¿Existe la voluntad de hacer frente a una enfermedad que afecta principalmente a hombres homosexuales y bisexuales?

El virus

No hay nada especial en la biología del virus de la viruela del mono. No es una fuerza imparable.

Probablemente la covid lo fue: se propaga tan fácilmente que posiblemente fue imposible contenerla incluso en los primeros días de la pandemia.

Pero la viruela del mono tiene más dificultades para pasar de una persona a otra. Necesita contacto físico cercano, como a través de la piel infectada, contacto cara a cara prolongado o superficies contaminadas como una sábana o una toalla.

Los dos virus simplemente están en ligas diferentes, y los brotes anteriores de viruela del mono simplemente se han esfumado.

Y ya hemos superado el desafío mucho mayor de vencer al primo mortal del virus, la viruela.

“La viruela del mono es más fácil ya que es menos transmisible que la viruela, por lo que estamos en una posición mucho mejor”, dice Jonathan Ball, virólogo de la Universidad de Nottingham.

Sin embargo, un problema es que algunas personas tienen síntomas leves o que pueden confundirse fácilmente con una enfermedad de transmisión sexual o varicela. Eso significa que puede transmitirse involuntariamente a otros.

En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

EPA
En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche Dore Alley cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

Las herramientas

El virus se ha metido en un grupo de personas que tienen la cantidad suficiente de sexo o de contacto íntimo con el número suficiente de parejas para superar sus propias deficiencias y propagarse.

El virus no está clasificado como una infección de transmisión sexual. Pero un estudio del New England Journal of Medicine estima que el 95% de las infecciones de viruela del mono se adquirieron a través del sexo, particularmente el sexo entre hombres.

El sexo, obviamente, está lleno del contacto íntimo piel con piel que el virus usa para propagarse.

Eso deja dos opciones para contener la enfermedad: persuadir a las personas para que tengan menos sexo o reducir el riesgo de contraer la infección cuando se exponen.

Paul Hunter, profesor de la Universidad de East Anglia afirma que “la forma más fácil de prevenirlo es cerrar todas las redes sexuales altamente activas durante un par de meses hasta que desaparezca”, pero no cree que eso suceda nunca.

Algunas personas sí han ajustado su vida sexual en respuesta a las advertencias sobre la viruela del mono y las campañas se han dirigido a las personas con mayor riesgo.

Pero Hunter argumenta que la lección de las infecciones de transmisión sexual, desde la sífilis en la Edad Media hasta ahora, es que las personas siempre tienen relaciones sexuales y “la vacunación es prácticamente la única opción”.

Afortunadamente, la vacuna contra la viruela que se utilizó para erradicar ese virus tiene una eficacia de alrededor del 85% para prevenir la viruela del mono.

Hay suministros limitados, ya que se mantienen reservas en caso de que alguien convierta la viruela en un arma, pero no para hacer frente a un brote de viruela del mono sin precedentes.

Sin embargo, no todas las personas en riesgo necesitarían vacunarse para detener el brote. La “inmunidad colectiva” significa que una vez que se protege un umbral crítico de personas, el virus ya no puede propagarse. Esto será mucho más fácil de lograr con la viruela del mono que con otras enfermedades, incluida la covid.

Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido "el peor dolor de su vida".

Getty Images
Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido “el peor dolor de su vida”.

La gente

Si bien cualquiera puede contraer la viruela del mono, son los homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres los que se ven afectados de manera desproporcionada en este brote.

Esto puede facilitar el control del virus ya que, en general, es un grupo que está más al tanto de la salud sexual. También permite que los recursos se dirijan a quienes los necesitan, como vacunar a los hombres que tienen sexo con hombres en lugar de a toda la población.

Sin embargo, el estigma, la discriminación y el abuso pueden hacer que las personas dejen de buscar ayuda, particularmente en países donde el sexo entre hombres es ilegal.

“Algunos países no cuentan con infraestructura y es posible que algunos no tengan la voluntad de realizar pruebas para detectar la viruela del mono, porque son los hombres los que tienen sexo con hombres”, dice Francois Balloux, profesor del University College de Londres.

Todavía hay desafíos en los países que apoyan los derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Incluso políticas como pedirles a las personas que se aíslen, con las que estamos tan familiarizados por covid, pueden tener consecuencias no deseadas.

“Eso equivale a salir del clóset, ya sea ante una esposa o padres , por lo que existe una fuerte presión para no decir quiénes fueron tus contactos”, explica Hunter.

La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Getty Images
La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Entonces, ¿se puede contener la viruela del mono?

Algunos países ya parecen estar superando el virus. Reino Unido dice que la cantidad de infecciones parece haberse estabilizado en alrededor de 35 por día. Pero los casos continúan aumentando en otros lugares, incluido Estados Unidos, que ha declarado la emergencia sanitaria.

Pero no será suficiente que solo los países ricos se hagan cargo del virus cuando ahora está en más de 80 países que no tienen un largo historial de la enfermedad.

“No está muy claro para mí si se controlará por completo, algunos países podrán lograrlo, otros quizás no”, afirma Balloux.

La líder técnica de la Organización Mundial de la Salud para la viruela del mono, Rosamund Lewis, dice que es “posible” poner fin al brote, pero advierte que “no tenemos una bola de cristal” y no está claro si la organización podrá “apoyar lo suficiente a los países y las comunidades, suficiente para detener este brote”.

Los países endémicos de África, donde la viruela del mono siempre está presente, continuarán lidiando con el virus mientras salta continuamente de los animales silvestres a las personas.

Los estudios han demostrado que el problema está empeorando desde que finalizó el programa de erradicación de la viruela, ya que pocas personas menores de 50 años habrán sido vacunadas.

Lo único que lo detendría es una campaña de vacunación masiva, “pero hay un gran debate en África sobre si eso es apropiado o necesario”, asevera Hunter.

Protesta que busca mayor acción contra la viruela del mono.

Getty Images

¿Qué pasa si no lo contenemos?

La preocupación es que la viruela del mono podría convertirse en una presencia permanente en personas de todo el mundo y no solo en países con animales infectados.

Por el momento eso es en hombres que tienen sexo con hombres, pero cuanto más se prolongue el brote, más posibilidades tiene el virus de establecerse más ampliamente.

Ha habido casos aislados en niños y mujeres, pero estos no han desencadenado sus propios brotes en las aulas o los lugares de trabajo.

Sin embargo, los riesgos aumentan a medida que se le da tiempo al virus para infectar mejor a las personas. Hemos sido testigos de cómo evolucionó la covid y variantes como ómicron se volvieron mucho mejores para infectarnos.

“A menos que el virus cambie, personalmente dudo que se propague entre los niños o, en general, entre las personas que no tienen muchas parejas sexuales”, ilustra Balloux.

“Pero cuanto más larga sea la espera, mayor será el riesgo de que pueda cambiar”, dijo.

El otro problema es que la viruela del mono tiene la habilidad de infectar a una amplia gama de mamíferos, incluidas ardillas, ratas, lirones y monos en África.

Existe el peligro de que el virus pueda afianzarse en otros animales y comenzar a rebotar entre especies. El brote de viruela del mono de 2003 en EE.UU., que provocó 47 casos en seis estados, fue provocado por perros de las praderas como mascotas.

Abordar este brote de viruela símica es posible, pero cuanto más tiempo lo dejemos, más difícil se vuelve y mayor el riesgo.


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