Diputados piden quitar la inmunidad al presidente de Guatemala, Pérez Molina
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Diputados piden quitar la inmunidad al presidente de Guatemala, Pérez Molina

De prosperar las denuncias, el presidente podría ser acusado de cohecho pasivo, asociación ilícita y defraudación tributaria.
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Otto Pérez Molina, presidente constitucional de la República de Guatemala. // Foto: EFE/Saúl Martínez

Otto Pérez Molina, presidente constitucional de la República de Guatemala. // Foto: EFE/Saúl Martínez

La comisión parlamentaria que investiga al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, por delitos relacionados con un caso de defraudación al fisco guatemalteco pidió el sábado al Congreso que le retire la inmunidad al mandatario y celebre una sesión “urgente” del pleno para decidirlo.

Los cinco diputados que integran la comisión —los oficialistas Mario Linares y Gloria Sánchez, Jorge Barrios Falla y Sergio Celis del Partido Líder, que en la actualidad apoya al presidente, y Nineth Montenegro, del partido opositor Encuentro por Guatemala, independiente— tomaron la decisión en forma unánime porque, según explicó Barrios, “existen indicios racionales y suficientes sobre la comisión de uno o varios delitos” por parte del presidente y es necesario que “sea puesto a disposición de la justicia común”.

La Fiscalía y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala habían solicitado a la Corte Suprema de Justicia iniciar los trámites de antejuicio contra Pérez Molina por considerar que existen indicios de una presunta participación suya en la red denominada “La Línea”, en la que funcionarios y particulares recibieron sobornos de empresarios con el fin de ayudarles a evadir impuestos, desfalcando así al fisco por millones de dólares.

De prosperar las denuncias, el presidente podría ser acusado de cohecho pasivo, asociación ilícita y defraudación tributaria.

Pérez Molina no acudió el sábado a la audiencia de la comisión, que había solicitado su comparecencia, y en su lugar envió a un abogado con un informe. En éste, el mandatario alegó que las denuncias en su contra son “ilegítimas” y no derivan en “delito alguno” porque están basadas en especulaciones y apreciaciones subjetivas.

Asimismo, recordó que esta es la tercera vez que se solicita un antejuicio en su contra y que, dado que la Corte Suprema ya lo había rechazado antes, no se podía volver a presentar la solicitud porque sería una doble persecución penal.

Pero el diputado Barrios indicó que los argumentos del mandatario no aplican para este caso.

De las dos veces anteriores que se solicitó retirarle la inmunidad, una no prosperó y otra avanzó hasta que el pleno del Congreso decidió archivarla. Ahora, sin embargo, se prevé que la petición tenga más fuerza porque detrás de ese informe están las peticiones de la Fiscalía y la Comisión contra la Impunidad que, además, solicitaron al mandatario su renuncia para evitar la ingobernabilidad de Guatemala.

Este es un hecho histórico para el país“, afirmó Linares, el presidente de la comisión. “Se está siguiendo el debido proceso”.

Según la diputada Montenegro, que calificó las pruebas contra el presidente de “contundentes”, el pleno debe convocarse “el lunes a más tardar”. Para que prospere el retiro de la inmunidad, deberán votar a favor dos terceras partes de los diputados.

Pérez Molina ofrecerá una conferencia de prensa el lunes 31 de agosto por la mañana, informó su oficina el sábado por la tarde.

El escándalo de corrupción que ha involucrado al gobierno ha conmocionado al país y ha hecho que miles de guatemaltecos hayan salido a las calles en varias ocasiones para exigir la renuncia del presidente.

“Ahora los diputados tienen que votar. Esta es una segunda oportunidad. Presionaremos a los diputados, iremos a sus casas a presionarles si hace falta para conseguir los 105 votos necesarios para quitarle la inmunidad y que sea juzgado como cualquier guatemalteco más“, declaró a la AP Andrés Quezada, integrante del colectivo #JusticiaYa, presente en la sala de la comisión.

La organización criminal La Línea asignaba las ganancias de los sobornos en forma proporcional al rango de la persona. El secretario privado de la vicepresidencia ejercía el control de la organización y, según escuchas telefónicas interceptadas, varios miembros de la red de defraudación hacían alusiones a “el 1”, “el dueño de la finca”, y que era a éste a quien se le hacían llegar parte de los sobornos recaudados.

La fiscal Thelma Aldana dijo que, según esa evidencia, “hay altas probabilidades de que se refieran al señor presidente”.

Pérez Molina concluye su mandato de cuatro años el 14 de enero de 2016. Al menos 14 miembros de su gabinete —ministros, secretarios, comisionados y viceministros— han renunciado al cargo y hay un centenar de personas bajo investigación.

La exvicepresidenta Roxana Baldetti, de quien las autoridades aseguran recibió sobornos de la red, está detenida en torno al caso. Renunció al cargo el 8 de marzo, pero niega haber participado en los hechos.

Mientras se desarrollaba la audiencia de la comisión, unas 200 personas —entre ellas muchos niños con globos azules y blancos y banderas de Guatemala— protagonizaron el sábado frente al Congreso un nuevo acto de protesta de tono lúdico y festivo que con el lema #pintomifuturo invitaba a todos los menores a dibujar sobre el país en el que desean crecer.

“¿Qué se siente tener un presidente corrupto?”, preguntó un grupo de niños a uno de los policías que custodiaba una entrada de la sede parlamentaria. El agente, parado ante la puerta y con las manos a la espada, no salía de su asombro. “No sé qué decir”, balbuceó.

El sábado por la tarde unas dos mil personas celebraban la decisión de la comisión en el parque central de la capital. Gabriel Wer, de 33 años, y miembro del colectivo #JusticiaYa, que convocó a las protestas, dijo estar “a la expectativa” ante lo que pueda pasar de cara a los comicios previstos para el 6 de septiembre.

“Queda una semana para la elección y ni se habla de eso. A la gente ha dejado de importarle. Solo quiere que se retrasen las votaciones y que el presidente renuncie”, afirmó.

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#YoSoyAnimal
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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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