El buque varado en México con el que buscan que Norcorea pague por el asesinato de un activista
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Foto: Cuartoscuro.

El buque varado en México con el que buscan que Norcorea pague por el asesinato de un activista

Una firma de abogados busca que la justicia mexicana embargue el 'Mu Du Bong', buque norcoreano anclado en aguas veracruzanas desde hace más de un año, para indemnizar a la familia de un activista asesinado en un campo de concentración de Corea del Norte.
Foto: Cuartoscuro.
Por Manu Ureste
19 de agosto, 2015
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El buque norcoreano “Mu Du Bong” y su tripulación están detenidos en el puerto de Tuxpan, Veracruz, confirmó la Misión de México ante las Naciones Unidas, situación que ha impactado en las relaciones con Corea del Norte quien acusó a México de haberlo detenido ilegalmente y que tomaría las "medidas necesarias" para que se libere la embarcación. //Foto: AVC/ Cuartoscuro.

El buque norcoreano “Mu Du Bong” y su tripulación están detenidos en el puerto de Tuxpan, Veracruz, confirmó la Misión de México ante las Naciones Unidas, situación que ha impactado en las relaciones con Corea del Norte quien acusó a México de haberlo detenido ilegalmente y que tomaría las “medidas necesarias” para que se libere la embarcación. //Foto: AVC/ Cuartoscuro.

Un activista asesinado en el año 2000 por ayudar a disidentes a huir de Corea del Norte; un buque norcoreano que, 14 años después, encalla frente a las costas de Veracruz; un roce diplomático entre los gobiernos de Los Pinos y Pyongyang; y una firma de abogados que acude a los tribunales mexicanos para que el régimen que actualmente lidera Kim Jong-un pague una sanción por crímenes contra la humanidad.

Estos son los elementos que dan forma a una rocambolesca historia con conexiones en Washington, Pyongyang, Yanji, y Veracruz, en la que un accidente con consecuencias medioambientales, y una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, han involucrado a México como protagonista inesperado.

Pero comencemos por el principio.

¿Qué tiene que ver el homicidio de un activista en el año 2000 con un buque varado en Veracruz catorce años después?

El activista es Kim Dong-shik. Un reverendo que ayudaba a disidentes a huir del régimen norcoreano quien, de acuerdo con una sentencia dictada en Estados Unidos, fue secuestrado en enero del 2000 en China por agentes del gobierno de Corea del Norte, y posteriormente torturado y asesinado en un campo de concentración para disidentes.

Los familiares del activista, en colaboración con la organización defensora de derechos humanos Shurat HaDin, llevó en 2009 el caso a varios tribunales estadounidenses. Hasta que en abril de 2015, la Corte del Distrito de Columbia falló a favor de la familia del reverendo, condenando al gobierno norcoreano a pagar un total de 330 millones de dólares por el secuestro, tortura y muerte de Kim Dong-shik.

Hasta aquí, el caso estaría resuelto.

Sin embargo, tal y como señala en entrevista con Animal Político Alberto Mansur, abogado de la firma Mansur, Birman, Guakil y Wolff SC, el gobierno norcoreano no ha pagado ni un céntimo a la familia del activista asesinado, y todo apunta a que tampoco lo va a hacer en un futuro próximo ni lejano.

“El problema con países como Corea del Norte, que incurren en actividades como las perpetradas en el asunto del reverendo Kim, es que se esconden detrás de su condición de Estado soberano, creyendo que sus actos no van a tener consecuencias”, expone Mansur, quien representa en México el caso del activista.

“Otra dificultad –añade el letrado-, es que estos países normalmente mantienen sus activos en jurisdicciones donde es muy difícil, o que directamente no se prestan, a la ejecución de sentencias en su contra, por lo que no les pueden embargar ni quitar nada, y hace especialmente difícil obtener una indemnización económica para los afectados”.

Y ante esa dificultad de embargar bienes a Corea del Norte, es cuando un buque norcoreano varado en aguas de Veracruz se convierte en la clave de toda esta historia.

El buque norcoreano “Mu Du Bong”. // Foto: Cuartoscuro.

El buque norcoreano “Mu Du Bong”. // Foto: Cuartoscuro.

El buque, bajo sospecha de tráfico de armas

Procedente de La Habana, Cuba, el Mu Du Bong encalla en julio de 2014 en la zona conocida como ‘Lobos-Tuxpan’, ocasionando un grave daño a miles de metros cuadrados de arrecife de coral.

Ante el suceso, la Marina mexicana rescata al barco y lo remolca hasta el puerto de Tuxpan, donde recibe una sanción de las autoridades. En respuesta, la embajada de Corea del Norte emite una carta de garantía para cubrir los gastos derivados del daño al medio ambiente, y exige que México libere su navío.

Pero un nuevo actor irrumpe en escena: el 29 de julio de 2014, el consejo de seguridad de la ONU impone sanciones a la empresa Ocean Maritime Management Company, que administra el buque, indicando que ésta usa sus barcos para llevar cargas ocultas de armamento, tal y como sucedió en junio de 2013, cuando una embarcación también de bandera norcoreana fue detenida en Panamá con armas ocultas en su interior.

El ejecutivo mexicano no tiene más remedio que retener al Mu Du Bong, a pesar de que tras una revisión de la ONU no se encontró armamento en el navío, lo cual origina que en abril de este 2015 México y Corea del Norte protagonicen un fuerte encontronazo diplomático –el embajador norcoreano acusó a México de retener “a la fuerza” el buque bajo el dictado de Estados Unidos, mientras que la Secretaría de Relaciones Exteriores le contesta en un comunicado que sólo cumple con el mandato de Naciones Unidas-.

Como resultado, un año después, el Mu Du Bong continúa atracado en el muelle Duque de Alba del puerto de Tuxpan. Situación que los abogados de la familia del reverendo Kim Dong-shik consideran ideal para que la justicia mexicana embargue el buque norcoreano, lo venda, y con ese dinero se pague parte de la indemnización que Pyongyang se niega a dar por el asesinato del activista.

En otras palabras, México puede convertirse en el factor clave que resuelva este asunto. Aunque por el momento, los jueces no están dispuestos ni siquiera a estudiar el caso.

“México tiene una oportunidad histórica de refrendar su compromiso con los derechos humanos”

“Embargar y rematar un bien de otro país es algo que nunca se ha hecho en México. Es decir, nunca hemos ejecutado una sentencia en contra de otro país, dictada por otro país, en un caso de daños”, explica el abogado Alberto Mansur.

Tal vez por eso, y por las consecuencias diplomáticas que este caso podría tener entre México y Corea del Norte, los tribunales de primera instancia de Veracruz y el DF “no le quisieron entrar al asunto”, por lo que la firma de abogados presentó apelaciones y llevarán el caso al siguiente escalón, a los tribunales unitarios, y de ser necesario hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

No obstante, Alberto Mansur asegura que a pesar del primer intento fallido está “optimista”, debido a que existen “numerosos elementos” por los que la justicia mexicana sí debería atraer el caso.

Por ejemplo, recalca el letrado, está la Convención Interamericana Sobre Eficacia Extraterritorial de las Sentencias y Laudos Arbitrales Extranjeros. O la Convención de las Naciones Unidas sobre las inmunidades jurisdiccionales de los estados y de sus bienes, adoptada en 2004.

“Esta convención de la ONU dice, básicamente, que cuando un país comete actos de lesa humanidad, como el genocidio, el terrorismo, o la tortura, deja actuar como país y por lo tanto no puede tener los mismos derechos y las mismas inmunidades que una nación. Es decir, ya no tiene inmunidad soberana, y está obligados a indemnizar a las víctimas”, argumenta Mansur, quien recuerda que aunque convención aún no entra en vigor –debido a que se requiere la firma de 30 países y aún no se han conseguido-, México ya se comprometió a respaldarla con su firma.

“En México aún no es ley esa convención, pero ya se firmó. Como también se han firmado diversos tratados en materia de derechos humanos y de combate a la tortura que sí están vigentes porque el Senado ya los aprobó, y que dicen que cuando un estado lleva a cabo actos de tortura debe indemnizar a las víctimas”, recuerda el abogado.

“Además, México elevó a rango constitucional los tratados en materia de derechos humanos –enfatiza Mansur para redondear su argumentación-. Y este caso es precisamente eso: un caso de violación de un país que actúa como delincuente, que secuestra y tortura a una persona, y que no puede quedar impune nada más porque es un país. Por eso México tiene una oportunidad histórica de refrendar el compromiso del derecho internacional con la defensa de los derechos humanos, embargando y rematando ese buque a Corea del Norte, para destinar los recursos a la reparación del daño sufrido”.

Mientras los jueces mexicanos toman una decisión, y mientras el Consejo de Seguridad de la ONU no decida lo contrario, el Mu Du Bong permanecerá anclado en el muelle del Duque de Alba, en Tuxpan. Donde los lugareños aseguran que el navío y su tripulación de 33 norcoreanos ya son parte del paisaje.

*Animal Político buscó a la embajada de Corea del Norte para que expresara su posición para este artículo, a lo que contestó que “por el momento” no hará ningún comentario.

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¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
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Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


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