El estadounidense que burla a las aerolíneas para volar barato por el mundo
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El estadounidense que burla a las aerolíneas para volar barato por el mundo

¿Cómo hacer para pagar tan sólo unos centavos por vuelos de hasta 30 mil dólares? El estadounidense Ben Schlappig, que ha volado más de 600 mil kilómetros en un año, cuenta cómo lo hace.
Por BBC Mundo
9 de agosto, 2015
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FOTO: CUARTOSCURO

El estadounidense Ben Schlapping ha llegado a volar 647 mil kilómetros en un año. // FOTO: Cuartoscuro

“En los últimos 18 meses he vivido en hoteles”, en aviones, en salas de espera de aeropuertos, cuenta Ben Schlappig al programa de radio Newshour de la BBC.

“Soy un sin techo voluntario, se podría decir”, remarca. “Paso unas 305 noches al año en hoteles y las otras 60 en aviones“.

Y por eso, este estadounidense de 25 años ya ni siquiera tiene casa.

Decidió dejar su apartamento porque vuela unas 400 mil millas al año (647 mil kilómetros, aproximadamente).

“Tiene sus altibajos. Uno puede pensar que es glamuroso, pero también es bastante agotador”, dice.

Y aun así, asegura que lo quiere hacer de por vida.

¿Pero cómo lo logra? A simple vista parece un estilo de vida muy caro, ¿pero es así? ¿Y cómo es ese estilo de vida?

Pasión temprana

La historia se remonta a cuando era apenas un niño.

Fue entonces cuando nació su pasión por los aviones y era tal que jugaba a memorizar modelos de aeronaves.

A los 13 años descubrió la página de internet FlyerTalk, un foro en el que los usuarios planean de forma conjunta estrategias sobre ofertas de vuelo y ponen a prueba la burocracia de las aerolíneas.

En dos años ya volaba cada fin de semana y en cuatro acumulaba más de 800.000 kilómetros en el aire.

“Desde los 15 años he estado obsesionado con los programas de fidelización y de viajeros frecuentes, y los he usado para minimizar los gastos de viaje lo más posible”, dice a la BBC.

“Así, hoy me alojo en hoteles de cinco estrellas y vuelo casi exclusivamente en primera clase”, cuenta.

“A veces son pasajes que cuestan 20 mil dólares o 30 mil, y yo pago centavos de dólar por ellos, porque suelo usar puntos”.

¿Pero cómo acumula las suficientes millas aéreas para viajar constantemente cuando los usuarios normales y corrientes necesitan meses y decenas de vuelos para lograr los puntos necesarios para canjearlos por un trayecto corto?

Acumular puntos

Schlappig señala que hoy más de la mitad de los puntos canjeables por vuelos no provienen de las compañías aéreas, sino de tarjetas de crédito, cheques de comida, etcétera.

“Por eso, no tomo ninguna decisión sin tener en cuenta cuántas millas aéreas puedo acumular”, reconoce.

“Por ejemplo, en Estados Unidos las tarjetas de crédito pueden ofrecerte hasta 75.000 millas de vuelo a cambio de una compra mínima”, explica.

Para sacar el mayor provecho a esto, el joven dice que debe tener unas 40 tarjetas de crédito.

Y no acumula deudas. “El estado de mi cuenta es excelente”, sentencia.

Una vez reunidas las millas, el experto recomienda canjearlas la víspera del vuelo, incluso horas antes, porque es cuando las aerolíneas liberan los asientos que no logró vender.

“Así que si, por ejemplo, quiero ir a Hong Kong esta noche, me conecto a internet, reservo el espacio y casi en todos los casos puedo intercambiarlo por millas”, explica.

Y si de verdad hiciera ese viaje, cuenta cuán lujoso sería, además de barato.

“Probablemente iría en primera clase en Cathay Pacific. Es un gran producto, 14 horas desde Los Ángeles”, comienza.

“Dormiría todo el trayecto, ya que es el mejor momento para descansar y desconectar”.

Y como los puntos que dan las tarjetas de crédito a cambio de comprar con ellas también pueden canjearse por noches de hotel, se alojaría en el Ritz-Carlton Hong Kong, asegura.

Es el más alto del mundo, una lujosa torre de cristal con vistas al mar y con todo tipo de comodidades y servicios.

“Pasaría allí dos o tres noches, e intentaría ver todo lo que pudiera, volver a los sitios que más me gustan, ya que Hong Kong es una de mis ciudades favoritas”.

Trabajo a bordo

Pero no todo es ocio. Schlappig asegura que, mientra viaja por el mundo, no deja de trabajar.

Y es que tiene negocios que atender.

Por un lado, es dueño de PointsPros, una consultora dedicada a asesorar a clientes sobre la mejor manera de construir itinerarios de viaje a través de la aerolínea con la que acumulan más puntos.

Y por otro, debe atender las decenas de solicitudes que los usuarios le hacen en el blog One Mile At A Time.

Lo creó en 2008 y en él suele comentar sus viajes y comparte recomendaciones.

“Así que no dedico 16 horas al día a relajarme. Trabajo durante 16 horas, paso un par o tres haciendo turismo, y el resto durmiendo”.

Aun así, su estilo de vida le proporciona grandes momentos de placer, reconoce.

¿Pero cuál ha sido el mejor?

Lujo sobre lujo

“Es difícil elegir, pero he volado varias veces con (la aerolínea) Emirates, en primera clase en el Airbus 380, un avión de dos pisos”, hace memoria.

“Tiene suites individuales con puerta, duchas a bordo”, describe.

“Y hay algo surrealista en ducharse en un avión, al ir a casi 1.000 kilómetros por hora, a tantos metros del suelo”.

Pero no acaba ahí. “Cuando vuelas con Lufthansa en primera clase, por ejemplo, te llevan hasta el avión en un Porsche”.

También ha podido disfrutar de los “apartamentos en primera clase”, una suiteindividual para él solo, que ofrece la aerolínea Etihad, de Abu Dhabi.

Y ahora, ¿cuál va a ser su siguiente viaje?

“Sabes, esa es la parte más difícil”, dice. “Me levanto cada mañana sin estar seguro a dónde voy a ir ese día, porque la memoria me falla”, añade.

“Pero creo que a finales de esta semana vuelo a Hong Kong”.

Probablemente lo hará en primera clase, con Cathay Pacific, se alojará en el hotel más alto del mundo, donde permanecerá dos o tres días, los suficientes para visitar sus rincones favoritos de la ciudad.

Y todo a cambio de unos pocos centavos.

 

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FOTOS: Cuartoscuro

“Vivimos aterrorizados”: asesinatos al alza desde 2018, extorsiones y la pelea entre dos cárteles asfixian a Celaya

La masacre de 11 personas esta semana es solo el más reciente ejemplo del alza de la violencia en este municipio de Guanajuato, que en los primeros cuatro meses del año registró 153 asesinatos.
FOTOS: Cuartoscuro
26 de mayo, 2022
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Eran las 10:00 de la noche del lunes pasado. Los clientes y las empleadas del Hotel Gala departían tranquilamente mientras tres camionetas con al menos 12 personas armadas avanzaban por la calle Azalea de la colonia Valle Hermoso de Celaya, en Guanajuato.  

Al llegar al hotel, los hombres amados, supuestos integrantes del Cártel de Santa Rosa de Lima, bajaron de los vehículos y se dispersaron por el establecimiento, así como por un restaurante y otro local contiguos. A continuación, sin mediar palabra, balearon todo lo que tenían delante, masacrando a 11 personas, de las que ocho eran mujeres

Por último, en menos de un minuto, prendieron fuego a uno de los locales y regresaron a las camionetas, culminando así una de las peores masacres recientes en Celaya, municipio que ya en enero de 2021 fue noticia internacional cuando otras nueve personas fueron asesinadas en un funeral.   

“Celaya era una ciudad muy tranquila, con mucha industria, por eso llegaron muchas empresas automotrices a establecerse aquí. Pero, a partir del 2020, la violencia se desató muy fuerte. Ahora vivimos aterrorizados”, dice en entrevista ‘Carmen’, integrante del colectivo Proyecto de Búsqueda Guanajuato, quien pidió ser citada con un pseudónimo por temor a represalias.  

Las cifras oficiales corroboran las palabras de la activista: de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en 2018 se abrieron en Celaya 188 carpetas de investigación por asesinatos. En 2019 fueron 200 y en 2020 comenzó el ‘boom’: 493 asesinatos, 162% al alza. Al año siguiente, en 2021, la cifra bajó a 407, aunque todavía es 116% más que en 2018. Mientras, en este primer cuatrimestre de 2022, ya van 153 asesinatos, casi los mismos de todo 2018. 

Para dimensionar el tamaño del problema: en 2021, la tasa de homicidios en todo México fue de 22 casos por cada 100 mil habitantes. En Guanajuato, una de las entidades más violentas del país, la tasa ese año fue de 45.77 (2 mil 823 denuncias de asesinato). Celaya, un municipio de poco más de 500 mil habitantes, tuvo una tasa de 77.5 asesinatos, y en 2020 fue de 94.5.

Y no solo los homicidios han ido al alza. También el narcomenudeo se disparó en apenas dos años: en 2021, se registraron 620 denuncias por este delito, un 116% más que en 2018. 

Asimismo, las denuncias por extorsión también han comenzado a registrar una escalada: si entre 2018 y 2020 apenas se contabilizaron nueve, en 2021 sumaron 56. Y en cuatro meses de 2022 ya van otras 46, aunque se trata de un delito con alta cifra negra, debido a que muchas víctimas prefieren no denunciar por temor a represalias de los agresores. 

Por ello, es probable que esos datos estén lejos de mostrar el tamaño real del problema, advierten comerciantes con los que platicó este medio. “No hay una tortillería en Celaya que no pague derecho de piso al crimen organizado”, denuncia una de esas comerciantes, quien también pidió anonimato. “Las mentadas cuotas a los negocios están por todas partes”, asegura.

La disputa por “la puerta de oro” 

En el contexto de la masacre del lunes en el Hotel Gala, Animal Político preguntó a especialistas en temas de seguridad, activistas y ciudadanos cuáles son los factores que explican el aumento de la violencia en este municipio. 

En primer lugar, hay que señalar que todo Guanajuato ha vivido un estallido de la violencia, como también lo indican las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI): de 970 víctimas de homicidio en 2015 se pasó a 5 mil 370 en 2020, un aumento de 453% en cinco años. 

Y en ese estallido, apunta Alejandro Hope, experto en temas de seguridad, ha tenido mucho que ver el huachicoleo —robo y tráfico ilegal de combustible—, la irrupción del Cártel de Santa Rosa de Lima, los enfrentamientos con otros grupos locales que operan como una franquicia bajo las siglas del Cártel Jalisco Nueva Generación, y los enfrentamientos también con las autoridades federales y estatales, especialmente desde la llegada a finales de 2018 del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que vio en el robo de combustible unos de los principales problemas del país. 

“Toda la zona sur de Guanajuato ha sido la más afectada por el tema del huachicol, en buena medida por la refinería de Salamanca, de la que Celaya está a tan solo unos 45 kilómetros”, plantea Hope, quien señala que el corredor Salamanca-Irapuato es el que más afectado se ha visto, incluyendo a Celaya y otros municipios aledaños como Irapuato, Villagrán y los dos Apaseos (El Alto y El Grande). 

Y el huachicol, añade el experto, además de la actividad ilícita que supone, fue generando la creación de una “infraestructura” que ha dado pie a otros ilícitos. 

“Primero empiezan a proliferar las armas de fuego, luego se multiplican las relaciones de complicidad entre policías y grupos criminales, y luego empieza a haber un grupo de personas cada vez mayor con participación en actividades ilícitas. Y todo esto es el motor que impulsa el crecimiento de la violencia”, señala Hope. Agrega que, una vez dados estos elementos, el siguiente paso que se dio fue la disputa entre los diferentes cárteles por hacerse con el control de la zona, como está sucediendo en la actualidad. 

“El detonador inicial fue el huachicol. Y aunque ahora ya no es el problema principal, generó una espiral de violencia que aún permanece”, dice Hope, quien apunta a “la incapacidad de las autoridades” para resolver el problema como otros de los factores que explican el problema. 

‘Carmen’, la activista del colectivo Proyecto de Búsqueda Guanajuato —quien ha padecido en carne propia la violencia en Celaya con la desaparición en 2017 de su hermano—, apunta que, en efecto, el inicio de la pesadilla comenzó con el huachicoleo y la “ordeña” del laberinto de ductos subterráneos de combustible. Aunque, para ella, “la droga ha sido el verdadero parteaguas de esta situación”, aunado a la ubicación estratégica del municipio donde vive, en pleno centro del país. 

“Por su ubicación, Celaya es un punto muy codiciado para los criminales y el tráfico de drogas. Bien se dice que somos ‘la puerta de oro’ de México, pues Celaya es un cruce que te lleva tanto para el norte como el centro y el sur del país”, explica. 

Raymundo Sandoval, activista de la Plataforma por la Paz y la Justicia, pone sobre la mesa otro dato: “Celaya es una de las ciudades más importantes del corredor industrial de Guanajuato. Y es también sede de empresas armadoras de automóviles muy grandes e importantes. Y todo esto, aunado a que está tan solo a 20 minutos de Villagrán, uno de los epicentros del Cártel de Santa Rosa de Lima, la ha hecho muy apetecible para el secuestro y las extorsiones”. 

“Casi extinto”

La captura en agosto de 2020 de José Antonio Yépez, ‘el Marro’, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima, considerado uno de los principales detonadores de violencia en el corredor Salamanca-Irapuato y todo el estado, parecía sugerir que los índices delictivos bajarían en la entidad. 

De hecho, al año siguiente de la detención, los homicidios en el estado sí registraron un descenso, aunque leve, del 16%, mientras que en municipios como Celaya también hubo otro retroceso de los asesinatos del 17%. Sin embargo, en otros, como León, aumentaron 12%: de 633 en 2020 se pasó a 709 en 2021, una cifra que supone un alza de 102% en comparación con 2018.

Hace tan solo seis días, el 19 de mayo, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez, del PAN, declaró en una visita al puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, que el robo de combustible también se redujo hasta en 85%, y aseguró que el Cártel de Santa Rosa de Lima “está casi extinto” tras la detención del ‘Marro’, sentenciado a 60 años de cárcel, y luego de la detención de otros mil 200 integrantes de la banda, informó el portal Moreliactiva.com.

No obstante, las estadísticas delictivas de este 2022 muestran un panorama distinto: de acuerdo con el reporte diario que genera la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), en conjunto con las secretarías de Defensa (Sedena) y Marina (Semar) y la Fiscalía General de la República (FGR), en los primeros 15 días de mayo Guanajuato ocupó el lugar número 1 en todo el país de víctimas de asesinatos, con 151 casos en apenas dos semanas. Mientras tanto, entre el lunes y el martes el estado sumó 28 asesinatos, incluyendo los 11 en el hotel de Celaya. 

Celaya

“Cuando capturaron al ‘Marro’, las autoridades se apresuraron a decir que ya se había desmantelado el Cártel de Santa Rosa. Dicen que está extinto, que ya es solo una pandilla. Pero la realidad es que esa pandilla, con sucesos como los del Hotel Gala en Celaya, nos está aterrorizando a todos”, apunta otra activista, cuya identidad queda protegida. 

Y no solo con casos como el del hotel. Apenas el pasado 7 de mayo, una cabeza humana fue encontrada en las inmediaciones del mercado Morelos, en pleno centro de Celaya. 

Un par de meses antes, el 10 de marzo, otra cabeza humana fue abandonada en otro mercado, el de Cañitos. 

Ese mismo mes, el día 25, otra noticia estremeció a Guanajuato y a México: siete hombres calcinados fueron hallados en una camioneta en la comunidad de San José El Nuevo, en Celaya. Las víctimas fueron identificadas como integrantes de la banda musical Los Chuparrecio, informó el fiscal del estado, Carlos Zamarripa. 

Y a todo esto, hace hincapié ‘Carmen’, la activista del grupo de buscadoras, hay que añadir otro problema: los más de 2 mil 600 desparecidos que a la fecha se contabilizan en Guanajuato, aunque la cifra también puede ser mucho mayor, debido a las amenazas que reciben los familiares de las víctimas para que no los reporten.

“Entre el huachicol, las drogas, las desapariciones y las masacres, estamos sumergidos en una problemática de inseguridad muy grande de la que no vemos salida”, lamenta la buscadora. 

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