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Veracruz debe responder 15 denuncias por la evasión de 4,600 mdp

La Auditoría Superior de la Federación interpuso 15 denuncias penales contra funcionarios del gobierno de Veracruz por presuntos engaños a la autoridad al tratar de ocultar faltantes de recursos públicos.
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Por Sandra Isabel Jiménez
26 de agosto, 2015
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MÉXICO, D.F., 21AGOSTO2015.-  Javier Duarte de Ochoa, Gobernador del Estado de Veracruz y Luis Ángel Bravo Contreras, Procurador General de Justicia del mismo Estado, durante la XXXVIII Sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública realizada en Palacio Nacional. FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM

Javier Duarte de Ochoa, Gobernador del Estado de Veracruz. Foto: Cuartoscuro/Archivo.

El gobierno de Veracruz debe responder a 15 denuncias penales interpuestas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por engañar a la autoridad intentando ocultar faltantes de recursos públicos.

El gobernador Javier Duarte mintió al asegurar que tales demandas ya habían sido sobreseídas.

En todas las denuncias presentadas por la ASF se acredita que los funcionarios del gobierno de Veracruz que desviaron estos recursos realizaron movimientos bancarios, primero para simular la solventación de las irregularidades detectadas por la Auditoría y después para retirar los recursos y depositarlos en cuentas distintas, sin que pudieran acreditar el destino final de esos recursos.

A esto, el 22 de junio de 2015, Javier Duarte aseguró que se habían sobreseído las 15 denuncias penales que la ASF interpuso contra su gobierno el 11, 12, 13 y 20 de noviembre del 2014.

Sin embargo, ante una solicitud de acceso a la información a la ASF, ésta autoridad respondió el 17 de agosto de 2015 con folio 00028615, que las denuncias están en curso.

La Auditoría Superior de la Federación rechazó proporcionar detalles sobre el estado de las 15 denuncias penales porque “la información solicitada se encuentra clasificada como reservada, toda vez que se relaciona con el estado que guardan las Averiguaciones Previas iniciadas y presentadas por la Auditoría Superior de la Federación ante el Ministerio Público de la Federación”.

También en el apartado de “Denuncias penales” de la página de la Auditoría, las mismas continúan en línea hasta la modificación de la página del 19 de agosto de 2015.

6 extitulares de la Secretaría de Finanzas aparecen en la lista

Los datos de los implicados se conocieron porque el 6 de mayo de 2015, Miguel Ángel Yunes Linares, hoy diputado federal electo por el PAN y entonces, candidato, mostró un segundo paquete que completaba la documentación de 12 de estas denuncias.

El numero de involucrados puede ser mayor, al no revelarse aún el contenido de las otras 3 denuncias vigentes.

En esos documentos, la ASF asienta que con estas acciones de evasión “se causó un daño grave” y se “atentó contra el interés superior de la sociedad”.

En el primer paquete se demostraba que 2,500 millones de pesos no fueron reintegrados, mientras que en el segundo, eran 2,100 millones; 4,600 millones de pesos, en total.

La cifra, igualmente, puede ser mucho más que esta cantidad.

En sus denuncias, la propia ASF señala que “los servidores públicos involucrados en este proceso de simulación con sus conductas provocaron que, en su momento, no se ejerciera acción alguna, entre ellas las de carácter administrativo o resarcitorio, por parte de esta entidad de fiscalización superior de la federación, con lo cual se habría estado en la aptitud de obtener la recuperación de los recursos materia del daño a la Hacienda Pública Federal y, en su caso sancionar a los presuntos responsables”.

La grave crisis financiera de Veracruz

El gobierno de Veracruz tiene la tercera mayor deuda bancaria del país, con 44,470.8 millones de pesos, cantidad reconocida por el mismo Javier Duarte el lunes 17 de agosto, cifra mayor a la reportada a la Secretaría de Hacienda al segundo semestre del año, por sólo 41,661.9 millones de pesos.

La disparidad de estos montos se suma a un crédito bancario reconocido por 1,338 millones de pesos adquirido con Multiva, lo cual da 4,146.9 millones de pesos de deuda nueva en 2015.

El Senador José Yunes Zorrilla, presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, calcula la deuda de Veracruz en, por lo menos, 80 mil millones de pesos.

“Son 44 mil millones los registrados con el sistema financiero, pero deuda, hay que decirlo con todas sus letras, es toda aquella obligación que compromete recursos futuros; ahí solo estamos considerando lo que se pidió prestado. Hay que sumarle todo lo que son estos instrumentos de PPS (es una modalidad de participación pública privada en el cual el sector privado presta servicios de apoyo al gobierno para que éste, a su vez, preste un servicio público), de APS (asociación pública privada), hay que sumarle las presiones que por ley obliga el IPE (Instituto de Pensiones del Estado), hay que tener en cuenta los adeudos con el IMSS y hay que tener en cuenta también los pasivos contingentes con contratistas y prestadores de servicios y proveedores. No hay una cifra clara pero desde luego que es mucho más de 44 mil 470.8 millones de pesos”, por eso –refiere- hay quienes la calculan en hasta 80 mil millones de pesos.

La deuda con los prestadores de servicios y contratistas es de tal dimensión que los reclamos incluso se dan por parte de los dirigentes de los organismos empresariales de México, como el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, quien en su mensaje semanal del 13 de julio dijo que: “En el caso de Veracruz, tenemos conocimiento de que tiene una deuda muy significativa a proveedores”.

Los nombres de los funcionarios y exfuncionarios implicados, al menos en 12 de estas denuncias, son:

  1. Juan Felipe Aguilar de la Llave, exsecretario de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan)
  2. Rafael Germán Murillo Pérez, exsecretario de Finanzas y Planeación
  3. José Salvador Sánchez Estrada, exsecretario de Finanzas y Planeación
  4. Fernando Charleston Hernández, , exsecretario de Finanzas y Planeación, diputado federal saliente.
  5. Mauricio Martín Audirac Murillo, exsecretario de Finanzas y Planeación y excontralor General del Estado
  6. Carlos Aguirre Morales, subsecretario de Egresos de la Sefiplan
  7. Antonio Ferrari Cazarín, exsubsecretario de Finanzas de la Sefiplan (actual director de Patrimonio del Estado de Veracruz)
  8. Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, Auditor general del ORFIS, exdirector general de Control y Evaluación de la Contraloría General del estado.
  9. Jon Gurutz Rementería Sempé, exsecretario de Salud (2004-2007), actual delegado del IMSS en la Zona Sur de Veracruz
  10. Leonel Bustos Solís, exdirector general del Régimen Estatal de Protección Social en Salud de la SSA, actualmente director general del Seguro Popular
  11. Beda Ocampo López, directora de Recursos Humanos de la SEV
  12. José Rafael Méndez Escobar, exfuncionario de la Secretaría de Salud
  13. Clara Luz Prieto Villegas, Subdelegada de Desarrollo Comunitario y Participación Social de la delegación de Sedesol en Veracruz, excontralora del Estado
  14. Jesús Guillermo Villegas Ríos, director de Control y Evaluación de la Contraloría del Estado
  15. Santiago Mota Bolfeta, director de la Comisión Constructora de Salud del Estado
  16. Nicolas Gerardo Baizabal Silva, exsubdirector de Operación Financiera de la Subsecretaría de Finanzas y Planeación, cuando Javier Duarte era Subsecretario de Finanzas
  17. Rocío Hernández Ríos, exsubdirectora administrativa del Régimen Estatal de Protección Social en Salud de la SSA
  18. Timoteo Aldana Carrión, director administrativo de los Servicios de Salud de la SSA
  19. Carlos González Cruz, exjefe del Departamento de Contabilidad de la Secretaria de Salud de Veracruz
  20. Edgardo Hernández Callejas, exfuncionario de la Secretaría de Salud de Veracruz
  21. Juan Gabriel Hernández Jiménez, exfuncionario de la Sefiplan
  22. Tomás José Ruíz González. Actual Secretario de Infraestructura y Obras Públicas del gobierno del estado; era Secretario de Finanzas y Planeación al darse el ilícito.
  23. Gabriel Deantes Ramos. Actual Secretario del Trabajo y Previsión Social; era Subsecretario de Finanzas y Administración de la Sefiplan al momento del ilícito.
  24. Carlos Aguirre Morales. Subsecretario de Egresos de la Sefiplan; tenía el mismo cargo al momento del ilícito.
  25. Vicente Guillermo Benítez González. Actual Oficial Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz; era Tesorero de la Sefiplan al momento del ilícito.
  26. Lorenzo Antonio Portilla. Actual Auditor Superior del Organo de Fiscalización Superior (ORFIS). Cuando se cometió el delito era Director General de Control y Evaluación de la Contraloría General del Gobierno del Estado de Veracruz.
  27. Antonio Ferrari Cazarín. Actual Director de Patrimonio del Estado de Veracruz. Cuando se cometió el delito era Subsecretario de la Secretaría de Finanzas y Planeación del Estado.
  28. Antonio Tarek Abdalá Saad, diputado federal electo por Cosamalopan, exsubsecretario de la Sefiplan
  29. Edgar Spinoso Carrera, diputado federal electo por Martínez de la Torre, ex Oficial Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz, de donde fue removido después de un escándalo de corrupción, junto con Gabriel Deantes (23, en esta lista)
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43 mujeres de Sudamérica denuncian al Opus Dei ante el Vaticano por servidumbre y explotación

43 mujeres de Argentina, Paraguay y Bolivia denunciaron ante el Vaticano al Opus Dei, que ha abierto una "comisión de escucha y estudio" de los casos.
2 de agosto, 2022
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Les decían que tenían “vocación de santas”, que estaban llamadas a “servir a dios” y las sometían a jornadas de hasta 15 horas de trabajo, aisladas en residencias, con una rutina de oración y mortificaciones que incluía bañarse con agua fría y autoflagelarse.

Eso es lo que dicen que sufrieron las 43 mujeres de Argentina, Paraguay y Bolivia que en septiembre de 2021 denunciaron a la organización ultraconservadora católica Opus Dei ante el Vaticano por trata de personas, explotación y reducción a la servidumbre.

Ahora, la orden religiosa en la Región del Plata -que incluye Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay- ha anunciado la creación de una “comisión de escucha y estudio”, aunque dicen hacerlo por “una motivación moral y no jurídica”.

“Creemos que es necesario un ámbito que permita comenzar a sanar lo que haya que sanar”, explica a BBC Mundo la oficina de comunicación del Opus Dei sobre la creación de la comisión. Al ser preguntada por las acusaciones, la orden afirma que no tiene “ninguna notificación de denuncia por parte de las autoridades eclesiásticas”.

“Al finalizar el periodo de escucha y estudio, la comisión presentará sus conclusiones y recomendaciones al vicario regional, para que se tomen las decisiones oportunas”, agregó.

Las mujeres, que no han acudido aún a la justicia ordinaria a la espera de reunir más testimonios, según su abogado, reclaman una reparación económica y un reconocimiento público de la Iglesia.

Sus historias tienen puntos en común: fueron reclutadas entre familias de bajos recursos cuando tenían entre 12 y 16 años y las llevaron a Buenos Aires en las décadas del 70, el 80 y el 90 con la promesa de darles educación.

En cambio, denuncian, recibieron capacitación en tareas domésticas y las hicieron trabajar gratis para miembros de alta jerarquía y sacerdotes de la obra fundada por el cura español y santo Jose María Escrivá de Balaguer.

La denuncia presentada ante el Vaticano asegura que “hubo un plan proselitista” y que “lo hicieron con el conocimiento y consentimiento de las personas que ostentaban las facultades de organización y control”.

“No ha habido ninguna denuncia laboral formal en los últimos 40 años“, replica el Opus Dei al ser preguntado por BBC Mundo. “Y tampoco desde que se han realizado las acusaciones públicas, habiendo transcurrido casi un año (desde las denuncias) y a pesar de que la Prelatura siempre estuvo a total disposición de la Justicia”, agrega.

BBC Mundo no obtuvo respuesta del departamento de prensa del Vaticano ni de otras instituciones de la iglesia católica en Roma.

Alicia Torancio, una de las 43 mujeres denunciantes, se muestra reacia a colaborar con la comisión creada por el Opus.

“¿Cómo esperan que alguien vaya a denunciar el abuso y explotación al que lo abusó y explotó?“, dice a BBC Mundo.

Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei, en Bolivia junto a numerarias auxiliares en una imagen de archivo.

Alicia Torancio
Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei, en Bolivia junto a numerarias auxiliares en una imagen de archivo.

Torancio entró a la obra detrás de una hermana mayor que hoy también es una de las denunciantes.

Estuvo 13 años. Entró en 1994 con 16 y salió en 2007, con casi 30. Ahora, a los 44, las marcas de lo que padeció siguen presentes.

“Los últimos seis años estuve sumergida en una depresión terrible, ellos me trataron con psiquiatras de la obra y tuve un intento de suicidio. Me decían que esa era mi cruz, lo que tenía que pagar por los pecadores, y que con mi sufrimiento estaba sosteniendo las labores apostólicas. Sólo me dejaron ir cuando no servía más para trabajar”.

“A partir de ahora tu familia es el Opus Dei”

Torancio nació y creció en Mercedes, a casi 700 kilómetros de Buenos Aires. A los 10 años, mientras los hermanos varones se quedaban a trabajar en el campo con su padre, peón rural, a ella y a sus hermanas las mandaron a casa de unos familiares en la capital argentina para terminar la escuela primaria y después emplearse como servicio doméstico.

Por una de sus hermanas mayores, que ya trabajaba allí, supo de un centro de formación para mujeres. “Te ofrecían algo tentador, porque era una casa donde podías vivir y de paso tener una capacitación”, cuenta a BBC Mundo.

Ahí llegó Élida, la primera Torancio en entrar al Opus Dei como numeraria auxiliar, la categoría más baja de pertenencia a la obra, la de las “mucamas”.

Torancio no quería ser del Opus Dei. Pero a los 15 años y a través de su hermana consiguió trabajo en una residencia de varones perteneciente a la obra. Como estaba sola en Buenos Aires, le ofrecieron alojamiento en la residencia de mujeres donde estaban todas las chicas que estudiaban en el Instituto de Capacitación en Estudios Domésticos, el ICIED, “la escuela de mucamas”.

“Cuando llegas ahí te empiezan a hacer la cabeza. Te dicen que tenés vocación para ser santa, que podés aportar al mundo a través de tu trabajo y que vas a ayudar a cambiar el mundo. Y yo era muy idealista”, se lamenta.

Clase en el Instituto de Capacitación en Estudios Domésticos del Opus, el ICIED, "la escuela de mucamas".

Alicia Torancio
Clase en el Instituto de Capacitación en Estudios Domésticos del Opus, el ICIED, “la escuela de mucamas”.

A los tres meses escribió la “carta de admisión” a las autoridades de la obra: un escrito de puño y letra en el que manifestaba su vocación. Una vez que la aceptaron, dejó de cobrar por su trabajo y tuvo que empezar a vivir de un día para el otro con las reglas del “plan de vida” de los miembros: despertarse a las 6 de la mañana, bañarse con agua fría, rezar, estudiar textos de Escrivá de Balaguer y trabajar el resto del día, pero ya sin pago.

“Te dicen que le ofrecés tu trabajo a dios. A mí me preocupaba que ya no iba a poder mandarle dinero a mis padres. Me dijeron: ‘Ya no tenés que preocuparte por tus padres. Ahora tu familia es el Opus Dei'”.

En ese momento le designaron también una directora espiritual con la que debía charlar a diario, y le sumaron la obligación de confesarse una vez a la semana con un sacerdote.

Recibió también una liga de alambre con puntas, el cilicio, y un látigo con un manojo de sogas trenzadas y enceradas, la disciplina, junto con las instrucciones de uso: llevar el alambre ajustado a la pierna dos horas al día y rezar dándose latigazos en la espalda una vez a la semana. Todavía tiene las cicatrices del cilicio en el muslo.

Disciplina (izquierda) y cilicio.

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Disciplina (izquierda) y cilicio.

“Te convierten en una máquina”

Con la admisión tuvo que ir a la “escuela de mucamas”. Era como una secundaria, pero de sólo tres años y sin título oficial. Tenían clases de cocina, limpieza, costura, modales. La escuela era de 2 a 7 de la tarde. Los padres de algunas de las chicas pagaban una pensión. Las que no podían, como Alicia, sentían la responsabilidad de trabajar más para compensar que no pagaban.

“Te cortan los vínculos con tu familia y con el (mundo de) afuera, pero además tenés prohibido hacerte amiga de alguna de tus compañeras. Tampoco podía compartir con mi hermana. Te observan todo el tiempo y enseguida te llaman la atención”.

El control, dice, se ejercía a través de la “corrección fraterna”: todas observan a todas e informan de todo lo que ven a las directoras, que las corrigen. “Te convierten en una máquina”.

Alicia, de uniforme, con su hermana Élida, que también es unas de las 43 denunciantes.

Alicia Torancio
Alicia, de uniforme, con su hermana Élida, que también es unas de las 43 denunciantes.

Cada tanto, una vez al año o cada año y medio, la dejaban viajar dos o tres días a visitar a sus padres. Tenía que hacer un pedido especial; a veces le decían que sí y a veces que no. Cuando le daban permiso, tenía que ir acompañada por otra chica.

“Te infantilizaban todo el tiempo. Tenías que pedir permiso para las cosas más tontas y no tenías dinero para manejarte”. El resto del año se podía comunicar por carta o teléfono. Las cartas, tanto las que mandaba como las que recibía, se abrían y leían primero por la directora espiritual, asegura Torancio.

Los traslados entre centros del Opus Dei eran compulsivos, incluso entre provincias y países. A los 20 años mandaron a Torancio a Laya, la residencia de numerarias auxiliares más grande del país, al lado de la sede central de la organización y “centro de estudios” por el que pasan todos los miembros varones y donde también están las máximas autoridades. Queda en la Recoleta, el barrio más caro de Buenos Aires.

La sede central es un gran edificio de nueve pisos de alto. A un costado está el edificio de la servidumbre. Se pueden ver desde la calle las ventanas tapadas que no permiten mirar el exterior ni que el interior se vea desde afuera.

A través de una conexión en el subsuelo, con doble puerta, pasan a trabajar al edificio de la sede central todos los días -en horarios específicos para evitar cruzarse con los varones-. Allí tienen la cocina, el planchero, la tintorería, la sala de lavado y además limpian las habitaciones y espacios comunes, como el oratorio, salas de conferencia, comedor y living. También cosen, bordan y hacen lo que haga falta.

Clases prácticas en la llamada "escuela de mucamas" del Opus en los años 2000.

Alicia Torancio.
Clases prácticas en la llamada “escuela de mucamas” del Opus en los años 2000.

Allí Torancio cumplió la mayoría de edad y dio el paso definitivo como miembro del Opus Dei: la Fidelidad, que es la incorporación de por vida con compromisos de castidad, pobreza y obediencia.

Ese paso es para todos los miembros célibes, que no pueden casarse y son los que ocupan las casas de la obra: los numerarios y numerarias, que son los de alta jerarquía y son profesionales de clases medias y altas; y las numerarias auxiliares, que son las mujeres de origen pobre que sirven y atienden a los demás. Es el caso de Alicia.

Por encima de todos ellos hay una cúpula de religiosos, pero son sólo un 2% de los miembros en el mundo.

La Fidelidad implica el rito de ponerse un anillo como símbolo de unión a la obra y el compromiso de pobreza, que incluye entregar todo lo que se posee y se recibe: sea un regalo o el salario en el caso de quienes trabajan fuera de las casas.

José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, de visita en Argentina en 1974.

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José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, de visita en Argentina en 1974.

“Si Jesús y los grandes santos soportaron tanto dolor, cómo no lo vas a soportar vos”

A los 22 años, a Torancio la nombraron jefa de cocina de la sede central: era la responsable del menú, las compras y el servicio para los 100 hombres que vivían allí. Ahí empezó su crisis: “Era demasiada presión y empecé a estar mal”, recuerda.

En el Opus Dei hay un manual para todo. Y cualquier cuestionamiento a lo que se vive se aborda como una duda vocacional que tiene respuesta estandarizada: “Cualquier duda vocacional era abordada por la institución como un problema psicológico/psiquiátrico con el consiguiente suministro de psicofármacos para neutralizar la voluntad”, dicen en la denuncia al Vaticano las 43 mujeres.

Los psiquiatras y psicólogos son siempre miembros del Opus Dei. A Alicia la llevaron primero a una psiquiatra que le dijo que no tenía nada y que fingía su depresión. “Lo que te dicen siempre es que si Jesús y los grandes santos soportaron tanto dolor, cómo no lo vas a soportar vos”.

Consiguió que la llevaran con otra psiquiatra que decidió tratarla. “Enseguida me dieron pastillas, pero siempre era algo que hacía efecto al principio pero después volvía a caer. Llegué a tomar siete u ocho pastillas por día. O más. Era una zombi y pesaba 45 kilos porque no podía comer. Caí en un pozo y empecé a tener ideas suicidas”. Fueron seis años así.

“Yo no lograba levantar. Estuve tan mal que en un momento le pidieron permiso a mi familia para tratarme con electroshock, pero por suerte dijeron que no”.

Después de una sobredosis de pastillas, estuvo internada en un psiquiátrico y recién ahí le dieron permiso para irse a casa con su familia. Ahí empezó a madurar la decisión de irse.

“Fijate el lavado de cabeza que te hacen que yo les decía que me iba porque era mala imagen para ellos. Sentía que no servía, que había fallado a dios. Eso es lo que te dicen”.

Cuando volvió de Corrientes escribió la “carta de dispensa”, porque así como para entrar, también se necesita permiso para dejar el Opus Dei. En los dos casos se hace a través de un escrito de puño y letra que se envía al Prelado, la máxima autoridad de la organización, que reside en la sede central, en Roma.

Es un edificio a pocos kilómetros del Vaticano. Allí se centraliza el control de los 68 países en los que la obra está presente.

Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei.

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Fernando Ocariz, actual prelado del Opus Dei.

Cuando se fue del Opus Dei, con casi 30 años de edad, Torancio sólo tenía una valija y una bolsa con unas pocas cosas personales. Se fue a Corrientes, a casa de sus padres, porque no tenía nada.

De los 13 años que estuvo dentro del Opus Dei, dice que nunca ganó dinero por ni una de las horas trabajadas. No estaba contemplado pagarles. “A nosotras no nos decían que estábamos trabajando. Nos decían que nos estábamos santificando, que lo que Dios nos pedía era servir y que así estábamos ayudando a transformar el mundo”.

“No te podías quedar ni con un centavo”

Recién en 2005, con cambios en la legislación laboral argentina, el Opus Dei empezó a hacer un pago a las numerarias auxiliares: “Nos hacían firmar un recibo, nos mandaban a cobrar por cajero automático y luego teníamos que entregar todo a las directoras. No te podías quedar ni con un centavo”, dice Alicia, que cumplía así el voto de pobreza al que obliga la obra.

Por eso, le quedaron los dos últimos años de aportes jubilatorios. Por los otros 11 años que estuvo no tiene ni registro de su paso por allí.

“Ellas eran miembros del Opus Dei. Los católicos encarnan los valores del Evangelio de diversas maneras. Los miembros del Opus Dei lo hacen desde su trabajo y en la vida diaria. Para las numerarias auxiliares, esa llamada desde el trabajo se concreta en su elección profesional del cuidado de las personas y actividades ligadas a la Prelatura”, explican a BBC Mundo desde la organización.

“Ese trabajo, como cualquier otro, está remunerado”, dice. Respecto del régimen laboral, dicen que “el Opus Dei se adaptó a las leyes vigentes de cada época“.

“El trabajo que desarrollan las numerarias auxiliares en los centros del Opus Dei se ajustó a las leyes vigentes en cada época”.

“Tienen que reconocer públicamente lo que hicieron con nosotras”, reclama Torancio. “Hay mujeres mayores con muchos problemas de salud por tanto trabajo y que ni siquiera pueden jubilarse”.


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