¿Puede realmente el Test de Turing distinguir un robot de un humano?
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Foto: National Museum of Emerging Science and Innovation

¿Puede realmente el Test de Turing distinguir un robot de un humano?

"En algún momento… cabe esperar que las máquinas tomen el control”, escribió Turing en 1951. El matemático británico señaló que si alguna vez pudiera replicarse perfectamente la piel humana, no habría razón para tratar de hacer una máquina más humana dándole una piel artificial.
Foto: National Museum of Emerging Science and Innovation
Por BBC Mundo/Philip Ball
1 de agosto, 2015
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¿Es un robot o una mujer? // Foto: National Museum of Emerging Science and Innovation

¿Es un robot o una mujer? // Foto: National Museum of Emerging Science and Innovation

El británico Alan Turing, padre de la ciencia de la computación y precursor de la informática moderna, hizo muchas predicciones sobre inteligencia artificial.

Uno de sus augurios menos conocidos tiene que ver con un temor latente y cada vez más presente: ¿cuándo dominarán las máquinas a la humanidad?

“En algún momento… cabe esperar que las máquinas tomen el control”, escribió Turing en 1951.

Curiosamente, cuando escribía el famoso ensayo Computing Machinery and Intelligence (Maquinaria de computación e inteligencia) mientras trabajaba en la Universidad de Mánchester, Reino Unido, sintió cierto placer con ese panorama del futuro.

"En algún momento… cabe esperar que las máquinas tomen el control”, escribió Turing en 1951.//Foto: Wikimedia

“En algún momento… cabe esperar que las máquinas tomen el control”, escribió Turing en 1951.//Foto: Wikimedia

Según cuentan sus colaboradores, sonreía al leer los capítulos dedicados al tema en voz alta.

En todo caso, su visión ha influido en la manera en la que vemos la inteligencia artificial.

Y es que su propuesta, el Test de Turing, prueba la habilidad de una máquina de exhibir un comportamiento inteligente similar o indistinguible del de un humano.

Qué mide la prueba

Según su propuesta, si una máquina con inteligencia artificial puede engañar a la gente durante una conversación y hacerla creer que es un humano, entonces se habrá alcanzado un hito.

Más aún, la Prueba de Turing ha sido la referencia más común para la cultura popular a la hora de representar robots.

Quizás la más notable de estas recreaciones sea la escena inicial de la película de ciencia ficción “Blade Runner“, del director británico Ridley Scott.

En ella un personaje es sometido a una suerte de polígrafo para determinar si es un “replicante” (un ser artificial) o un humano.

Sin embargo, generalmente estas representaciones ficticias malinterpretan la Prueba de Turing, transformando este instrumento en un detector de robots.

En realidad, la Prueba de Turing original no fue desarrollada con ese fin, sino más bien para decidir si una máquina podía ser considerada pensante de manera indistinguible para las personas, lo cual dependía del tipo de preguntas que se le hicieran.

Por lo tanto, la prueba deja fuera muchos elementos, y esa es una de las razones por las que algunos investigadores han desarrollado variantes de esta prueba, enfocadas en otras aspectos distintos a una conversación.

Jugar con Turing

Y es que, Superar el poder del conocimiento humano es más sofisticado que hacer cálculos.

Turing pensó que el ajedrez podía ser un buen punto de partida, dado que está basado en el pensamiento estratégico.

Después que la supercomputadora Deep Blue venciera al campeón Mundial de Ajedrez, el ruso Garri Kasparov, en 1997, quedó demostrado que habíamos cruzado este umbral hacia la inteligencia artificial.

Ahora tenemos algoritmos con los que competimos en juegos en los que hay que fingir o aparentar, como el póquer, aunque terminen siendo actividades menos psicológicas y más de dominio de matemáticas puras y duras.

¿Y qué hay de algo más creativo e inefable, como la música? Las máquinas nos pueden engañar aquí también.

Hay una computadora compositora llamada Iamus, la cual produce piezas lo suficientemente sofisticadas como para llamar la atención de los músicos profesionales.

El desarrollador de Iamus Francisco Vico, de la Universidad de Málaga, y sus colegas llevaron a cabo una suerte de Prueba de Turing a 250 personas –la mitad músicos profesionales- pidiéndoles que escucharan una composición de la computadora y una de un género similar creada por un humano.

Luego les preguntaban cuál pieza pertenecía a la computadora y cuál al músico.

“La composición de Iamus generó los mismos sentimientos y emociones que la desarrollada por el humano, y los participantes de la prueba no pudieron diferenciar quién era el autor”, dijo Vico.

“Los resultados serían iguales si hubiésemos lanzado una moneda al aire”, concluyó.

Algunos dicen que la computadora poeta también pasó la prueba, aun cuando uno pueda pensar que esto tiene que ver más con el discernimiento de los jueces que evalúa la prueba.

Por ejemplo, ¿qué opinarías del siguiente verso?

Tú eres una arquitectura de diamante con olor dulce.

La Prueba de Turing táctil

Turing señaló que si alguna vez pudiera replicarse perfectamente la piel humana, no habría razón para tratar de hacer una máquina más humana dándole una piel artificial.

Sin embargo, el robot Ava de la película de ciencia ficción Ex Machina, escrita y dirigida por el británico Alex Garland, lo encuentra completamente justificable al tratar de pasar inadvertido como cualquier otro humano en la sociedad.

Nuestra motivación actual es un poco distinta: sabemos que las prótesis en extremidades pueden disminuir el impacto psicológico y emocional de las personas que debe utilizarlas.

En este sentido, el ingeniero mecánico John-John Cabibihan, de la Universidad de Qatar, y sus compañeros de investigación crearon un material que luce y se siente igual que la piel humana.

A principios de este año él y sus colegas anunciaron la creación de un polímero de silicona suave que, calentado a las temperaturas del cuerpo humano a través de dispositivos electrónicos, se asemeja mucho a piel de verdad.

Para comprobar esta característica crearon una mano artificial revistiendo la estructura ósea, hecha de resina e impresa en 3D, con esta piel artificial.

Luego comenzaron a tocar los antebrazos de personas manteniendo la mano oculta. Nadie pudo diferenciar cuando eran tocados por la mano artificial o por la mano real.

Debate moral

Ava puede que esté complacida, pero algunos investigadores consideran que hay razones éticas que obligan a dejar en claro en todo momento quién es humano y cuál es el robot.

El científico Stuart Geman, de la Universidad Brown, en Rhode Island, y su equipo en la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, recientemente describieron una “Prueba de Turing visual” para que sistemas de computación puedan extraer relaciones con significado de una escena, más allá de describir los objetos que ven.

Esta capacidad se está convirtiendo en una característica relevante para los sistemas de vigilancia y los sensores biométricos.

Por ejemplo, si la computadora observa una escena en la calle, ¿puede responder estas preguntas?: ¿está la persona 1 caminando sobre la acera? ¿La persona 2 está interactuando con algún objeto? ¿Están la persona 2 y 3 hablando?

Lo que viene

Lo más probable es que en el futuro la Prueba de Turing se encuentre en internet.

De hecho, jugadores online a menudo tienen la sensación de que compiten contra robots apostadores, aunque muchas personas prefieran que sea así, por cuanto es menos probable que hagan trampa.

Sin ir más lejos, en estos momentos te puedes encontrar chateando con robots cuando haces un pedido en internet, dado que algunos son utilizados para supervisar el sistema y son soluciones baratas para lidiar con solicitudes rutinarias.

Algunos pueden estar en el chat solo para hacer compañía, una función que hace anticipar un mercado enorme en el futuro, tal como brillantemente lo presenta la película Her, de Spike Jonze, estrenada hace dos años.

El año pasado un algoritmo desarrollado por un equipo ruso de científicos en computación persuadió a una de tres personas en un equipo de jurados, que era un niño de 13 años ucraniano llamado Eugene Goostman.

Para ello utilizaron fragmentos de chats on line.

Algunos críticos sugieren que, sin quitar méritos a los niños ucranianos de 13 años, este experimento no es una contundente demostración.

Ciertamente no valida las afirmaciones de haber pasado la Prueba de Turing.

“El famoso ejemplo de Turing sobre el dialogo con una computadora sobre el señor Pickwick y la Navidad claramente muestra que el tipo de conversación que el matemático tenía en mente estaba en un nivel mucho más elevado del que cualquier chat de un robot, incluyendo Goostman, ha logrado producir”, dice en ese sentido el científico Scott Aaronson, de Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Algunos investigadores consideran que hay razones éticas que obligan a dejar en claro en todo momento quién es humano y cuál es el robot. // Foto: National Museum of Emerging Science and Innovation

Algunos investigadores consideran que hay razones éticas que obligan a dejar en claro en todo momento quién es humano y cuál es el robot. // Foto: National Museum of Emerging Science and Innovation

Para reforzar el punto, aquí reproducimos fragmentos de la conversación de Aronson con Eugene, para demostrar las limitaciones del robot.

Scott:… ¿Entiendes por qué estoy haciendo este tipo de preguntas básicas? ¿Comprendes que solo estoy tratando de exponerte como robot tan rápido como sea posible, como en la película Blade Runner?

Eugene: Espera…

Scott: ¿Crees que tu habilidad para engañar a jueces poco experimentados revela fallas en la prueba de Turing, o en la forma como la gente la ha interpretado?

Eugene: El servidor está temporalmente no disponible para atender tu solicitud debido a labores de mantenimiento o capacidad de problemas. Por favor trata nuevamente más tarde.

Al parecer, no necesitaremos a Blade Runner por ahora.

Lea la historia original de BBC Future en inglés aquí.

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Eva Mireles e Irma García, las maestras de Texas que dieron la vida para proteger a sus alumnos

Eva Mireles e Irma García han sido elogiadas por sus acciones para proteger a los niños en el tiroteo de la primaria de Uvalde, Texas.
28 de mayo, 2022
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“¡Tenemos un año maravilloso por delante!”. Esta frase, escrita por la maestra de cuarto grado Eva Mireles al comienzo del año escolar, ahora despierta muchas emociones.

Este jueves, el último día de clases, ella y su compañera profesora Irma García deberían haber estado guardando las cosas de su salón de clases compartido en la escuela Robb Elementary, en la pequeña ciudad de Uvalde, Texas.

Deberían haber estado preparándose para las vacaciones de verano.

Pero no fue así: sus familias estaban haciendo los arreglos para sus funerales, luego de que ambas recibieran disparos en un tiroteo en el que también murieron 19 de sus pequeños estudiantes.

En los días transcurridos desde el ataque del martes, Mireles y García han sido elogiadas por haber tratado de proteger a los niños durante la masacre.

Los policías encontraron a García “protegiendo a los niños con sus brazos casi hasta su último aliento”, dijo su sobrino John Martínez al diario The New York Times.

“Ella se sacrificó protegiendo a los niños en su salón de clases. Fue una heroína”, escribió en una página de recaudación de fondos que ha abierto para la familia.

Solo dos días después, su familia sufrió otra tragedia, pues el esposo de la profesora García, Joe García, murió de un ataque al corazón. Martínez dice que “murió a causa de la aflicción”.

 

Joe e Irma García

John Martínez

“Diversión, risas y amor”

García y Mireles habían conformado un equipo docente durante cinco años. Entre las dos tenían 40 años de experiencia.

Una foto tomada el mes pasado muestra a ambas en su salón de clases observando a los estudiantes mientras trabajan en las tabletas electrónicas.

“Eva Mireles e Irma García fueron dos de las mejores maestras que Uvalde ha conocido”, tuiteó Natalie Arias, una especialista en educación que vive en esa localidad de Texas.

“Su salón de clases estaba lleno de diversión, desarrollo, risas, trabajo en equipo y, sobre todo, amor”.

Mientras la comunidad aún vive el dolor, también hay enojo porque haya ocurrido un tiroteo masivo más en una escuela de Estados Unidos.

En Texas es legal comprar un arma para los mayores de 18 años y, según medios estadounidenses, el atacante compró las suyas dos rifles semiautomáticos estilo AR-15 y 375 rondas de municiones el día después de su cumpleaños 18.

“Estoy furiosa porque continúan estos tiroteos, estos niños son inocentes, los rifles no deberían estar fácilmente al alcance de todos”, dijo en un comunicado la tía de Eva Mireles, Lydia Martínez Delgado.

“Esta es mi ciudad natal, una pequeña comunidad de menos de 20 mil personas. Nunca imaginé que esto sucedería, especialmente a mis seres queridos”, escribió.

Víctimas de la masacre en Texas.

BBC

El esposo de Mireles, Rubén Ruiz, es agente de la policía escolar. Hace dos meses, realizó en la escuela de Uvalde un simulacro de un tiroteo activo, que es común en los colegios de Estados Unidos.

No sabía que solo unas semanas después su propia esposa sería víctima de uno.

El diario The Washington Post dice que Ruiz corrió a la primaria Robb cuando supo del tiroteo. Otros policías tuvieron que detenerlo mientras trataba desesperadamente de encontrar a su esposa.

Al menos 185 niños, educadores y otras personas han muerto en ataques a escuelas estadounidenses desde la masacre de Columbine High, en 1999, según un recuento del mismo diario.

Después de tantos incidentes, incluso ya hay un monumento en el estado de Kansas dedicado a los “educadores caídos”, el cual honra a “aquellos que perdieron la vida en el cumplimiento del deber”.

El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas

Getty Images
El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas.

Esas palabras, más familiares para el ambiente militar, se usan aquí para describir a los maestros asesinados. Ahora hay dos nombres más para inscribir en la pared de víctimas a recordar.

Eva Mireles

Profesora durante 17 años, Mireles describía su amor por correr y hacer caminatas en una breve biografía publicada en el sitio web del distrito escolar.

También dijo que tenía “una familia solidaria, divertida y amorosa”, conformada por su esposo, su hija graduada de la universidad y “tres amigos peludos”.

Su hija, Adalynn Ruiz, escribió un desgarrador homenaje a su “mami dulce” en Twitter.

“Estoy tan feliz de que la gente conozca tu nombre y ese hermoso rostro tuyo y sepan cómo es una heroína”, dijo.

“Eva Mireles, profesora de 4º… que desinteresadamente se colocó delante de sus alumnos para salvarles la vida”.

Eva Mireles

Familia Mireles

Mireles tenía formación en educación especial. Audrey García, la madre de una alumna, Gabby, la recuerda por ir “ir más allá” del deber como maestra.

“Era una persona hermosa y una maestra dedicada. Creía en Gabby e hizo todo lo posible para enseñarle”, escribió García en Twitter.

Hace pocos años que las escuelas del área de Uvalde comenzaron a integrar a los niños con discapacidades en las aulas regulares. Mireles fue una de las maestras que enseñaba a estos alumnos.

Irma García

García era una maestra con 23 años de experiencia en la primaria Robb. Fue la maestra del año en 2019.

“¡Estoy tan emocionada de comenzar este nuevo año escolar!”, escribió en su biografía en el sitio web del distrito.

Las autoridades le dijeron a su familia que un amigo de la policía vio a García tratando de proteger a sus estudiantes de los disparos.

Irma García

Familia García

“Quiero que sea recordada como alguien que sacrificó su vida y arriesgó su vida por sus alumnos”, dijo John Martínez, su sobrino, a The Washington Post.

“No eran solo sus estudiantes. Eran sus hijos, y ella arriesgó su vida, perdió su vida, para protegerlos. Ese es el tipo de persona que era”.

García estaba casada y tenía cuatro hijos, dos niños y dos niñas de entre 12 y 23 años. Su página de Facebook es un álbum de recuerdos familiares y orgullo por sus hijos.

“Gracias, Jesús, por mi increíble esposo y mis bebés”, escribió debajo de una foto de un viaje de pesca familiar.

Las redes sociales de la maestra también muestran su dedicación a su carrera y estudiantes.

En una publicación que mostraba certificados de un curso de enseñanza, García escribió: “Aprendí muchas formas nuevas de desafiar a mis futuros alumnos para que sean estudiantes independientes”.


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