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"Tuve más problemas por decir que soy evangélica que al decir que soy feminista"

Son creyentes brasileñas y se identifican con el feminismo, pero no encajan ni en la iglesia a la que pertenecen ni en el movimiento feminista. De momento han encontrado un lugar en el que reunirse en las redes sociales.
Por BBCMundo
24 de agosto, 2015
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Varias mujeres creyentes y que se identifican con el feminismo dicen sentirse en minoría tanto en la iglesia a la que acuden como dentro del movimiento feminista.

“Nos sentimos en minoría tanto en la iglesia como dentro del movimiento (feminista)”.

Ese fue el motivo por el que Thayô Amaral, una brasileña de 21 años, fundó el grupo Feministas Cristianas en la red social Facebook.

Con 400 miembros, no es la única comunidad digital cerrada de mujeres de diversas denominaciones evangélicas que se reúnen para hablar sobre el desafío de ser feministas, pero sí el más grande.

“Luchamos contra milenios de opresión y por esa razón somos un poco locas. Y aunque somos revolucionarias, creemos en un Dios soberano y lleno de amor, que reúne a todos, mujeres y hombres, en su misericordia y gracia con igualdad y sin hacer distinciones”, dice su perfil en la red social.

Y Amaral explica a BBC Brasil por qué decidió crear el grupo.

Con 400 miembros, es la mayor comunidad de evangélicas feministas en Facebook en Brasil.

“Nos preguntan cómo podemos ser cristianas si las religiones cristianas han oprimido a las mujeres durante milenios. Así que intentamos explicar que por un lado está la religión y por otro la fe. Mi fe es cristiana, pero eso no significa que esté de acuerdo con la opresión que una religión impone a las mujeres”, señala.

“En el grupo discutimos sobre cosas de las que ni siquiera podemos hablar en medios feministas por ser cristianas, ni tampoco en la comunidad cristiana, donde sufrimos bastante rechazo”.

En los límites “seguros” de la comunidad comentan los pasajes de la Biblia que consideran sexistas o feministas, comparten videos “problemáticos” de sus iglesias, destacan a pastores “progresistas” y plantean preguntas sobre las doctrinas religiosas.

Asuntos como la masturbación, el aborto, la laicidad del Estado o la homosexualidad también son materia de debate y suelen provocar desacuerdos entre los miembros del grupo.

“Muchas de las chicas entran en el grupo, ven los mensajes y dicen ‘esto es de lo que siempre quise hablar pero nunca pude porque no encontré a nadie dispuesto a hacerlo'”, dice Amaral.

Paciencia

Para Amaral, la manera “no positiva” en la que las evangélicas son confrontadas en discusiones sobre temas polémicos en grupos feministas – “aunque sea con buena intención”- puede apartarlas del debate.

Y eso acentúa lo que muchas sienten dentro de sus propias comunidades religiosas.

“Con frecuencia vemos en el grupo chicas que no están encajando (en sus iglesias), pero no quieren dar un paso a un lado y dejar de practicar su fe”, afirma.

Ella era parte de la Iglesia Cristiana Evangélica de Brasil, pero ahora se describe a sí misma como una cristiana no denominacional, alguien que practica la fe cristiana pero sin encasillarse bajo ningún calificativo doctrinal.

La dificultad de conciliar los cuestionamientos feministas con las doctrinas religiosas también motivó a sus amigas Jordanna Castelo Branco, de 31 años, y Guísela Araújo, de 36, a buscar denominaciones evangélicas más inclusivas.

“Nací en la iglesia bautista, crecí en la Asamblea de Dios, acudí a la iglesia Nueva Vida y ahora soy de una comunidad llamada Libertas, una alternativa dentro de la iglesia presbiteriana”, dice Jordanna.

“Desde que era adolescente cuestionaba el papel de la mujer: ¿Por qué en la escuela en la que estudié tenía que aprender a ser una buena esposa, a servir la comida y la cena a los hombres? ¿Por qué no podía usar jeans en la iglesia si eran mucho más cómodos (que las faldas)? Y mis cuestionamientos causaron asombro”.

Después de un periodo apartada del culto decidió volver y dice que está satisfecha con el diálogo dentro de la nueva comunidad.

Aun así, declararse feminista sigue siendo un problema, dice.

“Cuando comencé a identificarme como feminista ya estaba en Libertas. Aun así, fue un desastre. Algunos comenzaron a burlarse de mí y las chicas me criticaron”, recuerda.

“Fueron dos amigos de la iglesia, dos hombres ligados a movimientos sociales, los que me defendieron. Y fue entonces cuando comenzó la discusión”, añade.

“Un tiempo después otras mujeres (de la iglesia) comenzaron a declararse feministas”.

Por su parte, Guísela Araújo se reconoció feminista después de una tragedia personal.

En 2010 su hermana fue asesinada por un exnovio.

Y hoy dice que no encuentra su lugar “ni dentro de la iglesia ni fuera”.

Aun así, pretende seguir buscándolo, asegura.

“Estoy buscando una iglesia, porque es difícil encontrar un espacio en el que pueda actuar libremente con relación a las cosas en las que creo”, dice.

“Crecí en la Asamblea de Dios, pero hablar de feminismo allí es muy complicado. Aun así quiero permanecer en la iglesia, porque hay mucho que hacer”.

Sin embargo, Araújo dice que las respuestas de otras feministas en foros sobre religión desalienta el activismo (dentro de estas iglesias).

“Es más, en varias discusiones en internet no le dan mucho valor a mi discurso porque soy cristiana. Y no le dan crédito a que una mujer pueda apostar por el cristianismo”, afirma.

“Puedo entender que las mujeres evangélicas tuerzan la nariz ante el feminismo, porque no lo conocen. Y creo que podrían tener más paciencia y buena voluntad con las feministas. Pero también creo que hace falta que las feministas tengan más paciencia y buena voluntad para con las religiosas. La tolerancia es algo que la gente va construyendo”.

“Feminista perfecta”

Según la politóloga Rayza Sarmento, de la Universidad Federal de Minas Gerais, los ataques a la religiosidad de algunas mujeres no significa que el feminismo sea intolerante.

“Es bastante natural que ocurran estos enfrentamientos. La propia historia del feminismo es una historia de diferencias en cuestiones muy sensibles”, señala a BBC Brasil.

Cuando el feminismo surge como una bandera política, está marcado por la historia de vida de mujeres blancas y de clase media. Las líderes feministas negras, por ejemplo, decían que solían tener dificultades para ponerse de acuerdo con los hombres del movimiento negro y las mujeres del movimiento feminista“, añade.

“Pero eso no hace que el movimiento sea más frágil, al contrario. Esas diferencias lo vuelven más poderoso, porque desmitifica la idea de que todas las mujeres son iguales”.

Sin embargo, la publicista carioca Luíse Bello se queja de lo que denomina como “una visión muy superficial sobre las iglesias evangélicas de Brasil” de dos debates en los que participó.

“En la iglesia que frecuento desde niña nunca tuve ningún problema por ser feminista. Tuve muchos más problemas por decir que soy evangélica en algunas ocasiones que al decir que soy feminista en la iglesia”, asegura.

Para ella la resistencia ante los evangélicos es más fuerte “por la bancada conservadora del Congreso, porque muchas iglesias evangélicas están emitiendo su discurso por televisión y por la manera estereotipada en la que las retratan los medios de comunicación”.

“Frecuento una denominación con una doctrina rígida en algunos aspectos. Y según la doctrina lo que se espera de las mujeres no encaja mucho con algunas ideas del feminismo. Pero pertenecer a la iglesia no me hace menos feminista“, recalca.

Los grupos como Feministas Cristianas, dice, ayudan a lidiar con los dilemas de las que tratan de conciliar las dos posiciones.

“No soy una feminista perfecta. Y tampoco soy una cristiana perfecta. Pero quiero serlo y me estoy esforzando. Pero soy una persona. No tengo todas las respuestas”.

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#YoSoyAnimal
Getty Images

Cómo debes sentarte correctamente para ir al baño y evitar complicaciones para tu salud

El inodoro o retrete de asiento convencional ha sido considerado como una señal de "civilización" occidental, pero estar sentado en ese "trono" no es lo más eficiente ni saludable.
Getty Images
15 de septiembre, 2019
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Si estás sentada o sentado en el inodoro leyendo esto y estás teniendo dificultades para evacuar tal vez sería recomendable que consideres si la posición que has adoptado es la mejor para ir al baño.

¿Cómo? Te preguntarás. ¿Hay algo que pueda superar la comodidad de un baño moderno?

Este no es un asunto trivial. Una persona promedio invierte seis meses de su vida sentada en el inodoro o retrete.

En ese proceso produce 145 kilos de materia fecal al año. Más o menos lo que pesa un gorila adulto.

Teniendo en cuenta la relevancia de esto en nuestras vidas, vale la pena evaluar si la posición que adoptamos al ir al baño es la correcta.

¿Cuánto tiempo gastas yendo al baño?

A mediados del siglo XX, un grupo de médicos europeos que trabajaban en zonas rurales de África quedaron sorprendidos ante la baja incidencia de problemas intestinales y digestivos entre la población local.

Esa tendencia se pudo constatar en varios otros países en desarrollo a través del mundo.

El fenómeno no se debía solamente a la dieta. Tenía que ver con el tiempo en que pasaban evacuando los intestinos y la posición que adoptaban al hacerlo.

Baños públicos en África

Getty Images
En África, los escusados generalmente obligan a la persona a acuclillarse.

El tiempo promedio que una persona de Occidente pasa cada vez que se sienta en el inodoro para realizar esta actividad vital es entre 114 y 130 segundos.

Resulta que, en varios países en desarrollo, hace sus necesidades en el campo, la calle, o en baños rudimentarios donde no hay inodoros de asiento como los conocemos, sino básicamente huecos en el suelo que obligan a la persona a acuclillarse.

Parecerá indecoroso, pero los que adoptan una posición en cuclillas gastan sólo 51 segundos yendo al baño y eso, señalan los expertos, es más saludable.

Lo que sucede es que la posición sentada en el retrete coloca nuestro canal anal a un ángulo de 90 grados.

Eso hace que un músculo en el suelo pélvico constriña el colon, lo que nos obliga a esforzarnos para evacuar.

Ilustración de los intestinos y colon

Getty Images
La posición sentada constriñe el colon y nos obliga a esforzarnos para evacuar.

¿Por qué seguimos usando inodoros de asiento en muchas partes del mundo?

Se estima que los primeros retretes básicos se remontan a unos 6,000 años, en la antigua Mesopotamia.

Para el año 315 d. C., en Roma había 144 escusados públicos e ir al baño se había convertido en un evento social.

Ilustración de un baño romano

Getty Images
En la antigua Roma, ir al baño era un evento social.

Un baño público de 2,000 años de antigüedad, excavado en el monte Palatino en Roma, estaba compuesto de más 50 huecos, uno al lado del otro. Eso sí es estar en íntima compañía.

La creencia popular es que Thomas Crapper, un plomero inglés, fue el inventor del retrete clásico de asiento. Sin embargo, su diseño apenas fue patentado en 1861.

En realidad, el primer retrete con descarga fue inventado en 1592 por John Harrington, un cortesano isabelino, que llamó su creación el Ajax.

Lo que Crapper sí desarrolló fue la tubería en U, que creaba un tapón de agua para evitar el regreso de gases y olores producidos por el desperdicio.

Retretes diseñados por Thomas Crapper

Getty Images
El diseño de Crapper, con la tubería en U, obligó a que los retretes fueran elevados en forma de silla.

Ese invento fue lo que hizo que los retretes fueran construidos elevados del piso porque facilitaba su instalación.

Ese modelo de retrete de asiento ha llegado a ser considerado como un gran logro y señal de la “civilización” en Occidente.

Los riesgos a la salud

Todos hemos pasado por la angustia de apretar los dientes y empujar hasta que se nos hinchan las venas y el corazón se acelera.

Eso puede deberse al estreñimiento. mala digestión y otros problemas intestinales.

Pero muchos expertos culpan la posición sentada que hay que asumir en los retretes de asiento convencionales.

Esa ha sido vinculada a los problemas de hemorroides, desmayos e, inclusive, derrames cerebrales.

Hombre esforzándose por ir al baño

Getty Images
Hacer mucho esfuerzo al ir al baño puede causar hemorroides, desmayos y hasta derrames cerebrales.

A mediados de los 1960, el profesor Alexander Kira, de la Universidad de Cornell, describió el retrete de asiento como el más inadecuado elemento jamás diseñado”.

El médico personal de Elvis Presley especuló que el ataque cardíaco que mató al rey del Rock fue causado por el esfuerzo que hizo yendo al baño.

Sencilla solución

No se trata ahora de deshacernos de los inodoros que tenemos instalados en casa y acuclillarnos en un hueco en el baño.

Hay una opción más sencilla.

Elevar las rodillas al ir al baño para cambiar el ángulo pélvico de 90 a 35 grados podría ayudar a relajar tus intestinos.

Ilustración de cómo mejorar la posición de 90 grados a 35 grados para ir al baño.

Getty Images

Eso reduciría el constreñimiento en la curva donde el colon se une con el recto.

Eso lo podrías lograr fácilmente colocando tus pies sobre un taburete o, si no lo tienes y es una emergencia, usando un par de directorios telefónicos.

Así que no los tires a la basura. Esos gruesos libros todavía tienen uso práctico después de todo.


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https://www.youtube.com/watch?v=xhM2rTMB9I4&t=69s

https://www.youtube.com/watch?v=iKOxDhRdnj4&t=44s

https://www.youtube.com/watch?v=pXpSgVrh0_0

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