¿Vuelve la cocaína? Reporte de Sedena revela disparo de más del 340% en decomisos de 2015
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Foto: Cuartoscuro.

¿Vuelve la cocaína? Reporte de Sedena revela disparo de más del 340% en decomisos de 2015

En 6 meses ya se aseguró más coca que en todo 2012 y 2014. El año podría concluir con el segundo mayor decomiso anual de esta droga de los últimos ocho. El tráfico de la coca ha evolucionado desde el polvo escondido en donas o tiburones, hasta diluido en líquido de transformadores eléctricos o en pulpa de frutas. Especialista advierte que con legalización de marihuana, cocaína adoptará rol principal en la narco economía.
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Por Arturo Angel
1 de agosto, 2015
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Paquete de cocaína. //Foto: Cuartoscuro.

Paquete de cocaína. //Foto: Cuartoscuro.

La cocaína es la nueva protagonista del narcotráfico en 2015. Contrario a todas las demás drogas (marihuana, heroína, metanfetaminas), los decomisos de esta sustancia en el primer semestre del año hechos por el Ejército no solo subieron sino que se dispararon más del 340 por ciento. Fueron casi dos mil 800 kilos encontrados en seis meses.

Hasta el año pasado se pensaba que la tendencia sería a la inversa. La aparente caída de la demanda en EU y la baja siembra del árbol de coca en Sudamérica según el Informe Mundial sobre Drogas justificaba el descenso en los decomisos registrados de 2013 a 2014. Pero los datos de este año proyectan un nuevo escenario.

Los decomisos de cocaína reportados por la Secretaría de la Defensa Nacional en el primer semestre de 2015, superan a toda la cocaína que se consiguió asegurar en los años 2014, 2012 y 2010. Semestralmente, es el segundo volumen más alto de cocaína encontrada en ocho años en nuestro país.

En entrevista con Animal Político el Profesor-Investigador de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y experto en temas de seguridad y crimen organizado Jorge Chabat, dijo que el notorio incremento en los decomisos de cocaína es un indicador que debe analizarse cuidadosamente.

“Esto puede obedecer  a varios factores. En efecto esto puede ser resultado de que haya más cocaína circulando y esto eleva la probabilidad de los decomisos. También podría deberse a que los cárteles estén moviendo cargamentos señuelos o a un cambio en la dinámica de rutas. Es necesario que se investigue” dijo.

Lo que si advirtió es que con la legalización de la marihuana, la cocaína cobrará paulatinamente un nuevo  protagonismo como la base más redituable de ganancia de los cárteles.

El volumen de cocaína que se podría estar traficando no es el único reto para las autoridades. Los cárteles paulatinamente han sofisticado el movimiento de grandes cargamentos de forma camuflada. Esta semana  se descubrió un importante volumen de coca disuelto en pulpa de mora y el año pasado se había hecho el hallazgo de esta droga diluida en líquido de transformadores eléctricos.

Coca al alza

La estadística actualizada de la Secretaría de la Defensa Nacional arroja un total de dos mil 797 kilogramos de cocaína decomisados de enero a junio de 2015. Esta cantidad, que solo corresponde al primer semestre de este año, equivale al  40 por ciento de toda la cocaína que se ha logrado asegurar en el presente sexenio.

Dichos decomisos se realizaron dentro de la Campaña Permanente de Combate al Narcotráfico en la que participa el Ejército junto con las otras fuerzas de seguridad federal.

No hay datos actualizados para este año en torno a la cocaína encontrada por Policía Federal o la PGR sin embargo, lo asegurado por el Ejército corresponde históricamente al 70 u 80 por ciento de toda la droga que se encuentra.

El balance de cocaína decomisada  en lo que va de 2015 ya supera al de varios años completos y apunta para cerrar como el año con mayor cantidad de esta droga encontrada por lo menos en la administración de Enrique Peña Nieto.

decomisos_coca

Cabe señalar que aunque hay un mercado de consumo interno que no es despreciable, las investigaciones federales apuntan a que más del 80 por ciento de la cocaína que traen los cárteles mexicanos proviene de Sudamérica y tiene como destino el mercado de los Estados Unidos.

Algunos analistas han estimado que el precio del kilo de cocaína en la frontera con estados Unidos  fluctúa entre los 12 mil y 15 mil dólares, por lo que la cantidad de esta droga asegurada solo en 2015 equivaldría a  una pérdida de hasta  40 millones de dólares (650 millones de pesos aproximadamente) para los cárteles.

No obstante, y como advierte Chabat, los cargamentos decomisados en muchos casos podrían servir como señuelos para un tráfico oculto de mucha mayor escala y redituable.

El registro histórico de la Defensa Nacional indica que de diciembre del 2006 a junio de este año ya suman 45 mil 195 kilogramos de cocaína asegurados por el Ejército. No hay datos desagregados de 2015 pero hasta 2014, Tamaulipas era entidad en la que se ha concentrado la mayor cantidad de cocaína decomisada con 13 mil 543 kilos, seguido de Sonora con 8 mil 448 y Chiapas con 4 mil 734 kilos.

El notorio incremento en los decomisos de cocaína durante 2015 no es un hecho generalizado que se esté presentando con otras drogas. En el primer semestre de este año se aseguraron 452 mil kilos de marihuana, más o menos la misma proporción de esa droga que en los dos últimos años.

En cuanto a heroína  el Ejército decomisó 53 kilos, cifra que de mantenerse para el segundo semestre, representaría un descenso de más del 50 por ciento en el decomiso de esta droga. Más notorio es el tema de la metanfetaminas donde los dos mil 236 kilos decomisados en la primera parte de 2015 apenas representa el 14 por ciento de lo que se encontró en 2014.

El Informe Mundial sobre Drogas 2015 publicado por Naciones Unidas a finales de junio advertía, con datos de 2013,  que el tráfico de la cocaína estaba en realidad estabilizado, con algunos descensos en América del Sur y América del Norte.

Según el estudio, las 120 mil hectáreas de cultivo de arbusto de coca erradicadas en 2013 en Colombia y Perú es la extensión más baja de sembradíos de esta planta desde 1990. Es en esos países donde se produce  la cocaína que trafican los cárteles mexicanos, de ahí que se justificaba el descenso en decomisos en los dos últimos años.

Autoridades federales consultadas por Animal Político sobre el incremento en los decomisos de cocaína que ahora se presenta en 2015,  indicaron que hay líneas de investigación abiertas pero todavía no se tienen conclusiones.

Sofisticado camuflaje

Esconder los cargamentos de cocaína que se trafican ha sido una práctica recurrente de los cárteles. Desde la década de los 80 se registraban casos de esta droga ingerida en cápsulas o escondidas en materiales como muñecos o figuras de yeso. Pero año con año los mecanismos se han ido sofisticando.

Por ejemplo, en enero pasado soldados del Ejército mexicano aseguraron varias cajas con donas que en lugar de azúcar estaban espolvoreadas con el polvo blanco de la cocaína. Previamente también se habían encontrado paquetes escondidos dentro de tiburones congelados.

El cártel de Sinaloa es la organización criminal que ha estado detrás de las operaciones más sofisticadas de camuflaje de coca. Además de los casos anteriores, en febrero del 2014 se descubrió en Culiacán un cargamento de cuatro mil pepinos y plátanos rellenos de cocaína.

Un hecho sin precedentes se dio el 1 de mayo del año pasado cuando se descubrió  en Puerto Progreso Yucatán, un contenedor con cuatro transformadores eléctricos los cuales tenían cocaína diluida en casi dos mil 360 litros de aceite dieléctrico, el cual funciona como aislante de dichos aparatos.

Otro hallazgo realizado apenas el pasado 27 de julio fue el de pasta de cocaína mezclada en 24 mil kilos de pulpa de mora que fue trasladada desde Colombia dentro de 120 tambos. Hasta ahora nos e ha  precisado la cantidad exacta de droga que viajó pues se tiene que llevar a cabo un proceso químico para extraerla por completo.

“Hay muchas formas de hacer que la cocaína se mezcle con otros productos legítimos lo cual la hace difícil de detectar. Seguramente hay otros productos más que desconocemos en los cuales la cocaína está siendo diluida y mezclada y después con un proceso químico se vuelve a recuperar. Es una industria en constante innovación literalmente” dijo Chabat.

Nuevo protagonismo

El investigador del CIDE Jorge Chabat advirtió que si bien la marihuana ha sido históricamente la droga más traficada en volumen mientras que las metanfetaminas se convirtieron en una novedad creciente en los últimos años, es la cocaína la que es base de la narco riqueza y podría ganar incluso un rol más significativo en breve.

Chabat recordó que tanto en Estados Unidos como en México existe un mercado de consumo de la cocaína que se ha mantenido y cuya rentabilidad podría dispararse por el fenómeno de legalización de la marihuana.

“Seguramente si la tendencia a legalizar la marihuana en varias partes del mundo continua esto hará que la misma sea cada vez menos rentable pues se traficará menos (…) los beneficios para los cárteles se van a concentrar en otras drogas y obviamente la cocaína por su demanda de consumo será la base” dijo en entrevista.

En ese contexto el especialista consideró importante que se analice el repunte que se aprecia en los decomisos de cocaína en este año y que puede deberse a múltiples factores desde una mayor cantidad de esta droga que esté circulando hasta una estrategia específica que este practicando el gobierno.

Chabat también dijo que los cárteles de la droga de forma constante cambian sus rutas de trasiego. Por ejemplo en los últimos años la cocaína que se traficaba hacia Estados Unidos se había recargado hacia el Caribe pero no es descabellado pensar que de nuevo se haya optado por rutas en México.

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Por qué la glucosa juega un papel clave en la obesidad (y la diabetes)

Los procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo cuando consumimos azúcar nos dan una pista sobre cómo evitar dos de las enfermedades más extendidas del mundo: obesidad y diabetes.
24 de junio, 2020
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Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Getty
Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Cuando comemos un pedazo de pan o un simple caramelo y vemos qué ocurre en nuestra sangre resulta que, a los pocos minutos, nuestros niveles de glucosa (comúnmente denominada “azúcar”) han subido.

¿Qué es lo que ha ocurrido mientras?

Acompañemos a la comida en su recorrido para averiguarlo.

A los pocos minutos de tragarnos ese pedazo de pan, éste llega ya digerido (por el estómago) al intestino delgado.

Las células intestinales absorben los nutrientes que contenía, entre los que se encuentra la glucosa.

Y dado que estas células están en contacto directo con el sistema circulatorio, inmediatamente se vierten a la sangre y se dirigen al hígado.

Como consecuencia la concentración sanguínea de glucosa (glucemia) se dispara.

Lo que viene a continuación es fácil de deducir.

En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

Getty
En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

La sangre transporta la glucosa hacia los órganos que la necesitan como “combustible”.

De este modo, pueden obtener la energía necesaria (ATP) para llevar a cabo todas sus funciones.

El problema surge cuando un exceso o un déficit de glucosa en el organismo conduce al desarrollo de patologías.

De ahí la importancia de mantener su equilibrio.

Es el ying y el yang de la glucosa.

El hígado y el páncreas controlan el suministro

Las células requieren un suministro permanente de glucosa para realizar sus funciones vitales.

Sin embargo, su aporte es discontinuo, limitado a las comidas.

¿Cómo resolverlo para garantizar que las células reciben constantemente azúcar sin comer a todas horas?

El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Getty
El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Existen detectores celulares en distintos órganos (hígado, páncreas e hipotálamo, entre otros) que vigilan la disponibilidad de glucosa.

El papel del hígado

Cuando es alta (por ejemplo, inmediatamente después de comer), el hígado puede almacenar parte en forma de glucógeno para después, esto es, para cuando la glucosa escasee.

Como ocurre durante el ayuno entre comidas o mientras dormimos.

Entonces lo degrada y vuelve a obtener glucosa, que es liberada a la sangre para ser utilizada por otros órganos.

No acaba ahí su misión.

El hígado también convierte el exceso de azúcares en triglicéridos (grasa) y promueve su almacenaje en el tejido adiposo como reserva energética.

En momentos de ayuno prolongado, estos triglicéridos son hidrolizados y convertidos en ácidos grasos, que viajan donde se les necesita a través de la sangre para ser oxidados o degradados por las mitocondrias de las células y así producir energía.

Páncreas

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La insulina es la hormona que produce el páncreas y que permite a nuestro cuerpo absorber la glucosa.

El pancreas, clave del proceso

Por su parte, el páncreas juega un papel importantísimo en el equilibrio de los niveles de glucosa.

Se ocupa de detectar el exceso o déficit de glucosa, y responde en consecuencia fabricando y secretando hormonas que intentan restaurar el equilibrio.

La más conocida es la insulina, que se libera a la sangre cuando sube la glucemia y manda una orden contundente a las células: “captad glucosa sanguínea, que hay demasiada, y gastadla o almacenadla”.

Como consecuencia, el azúcar en sangre disminuye.

Hambre, saciedad y obesidad

Entretanto, en el cerebro, el hipotálamo permanece ojo avizor a los niveles de glucosa.

Este área del cerebro tiene asignada la importante misión de regular la ingesta controlando las sensaciones de hambre y saciedad.

Después de comer, su mensaje es: “hay mucha glucosa, así que necesitamos parar de comer; voy a activar la señal de saciedad”.

Obesidad

Getty Images
Uno de cada cuatro hombres en Argentina, Uruguay, Chile o México es obeso.

A la vista de todo lo que hemos expuesto, es fácil deducir lo que ocurre si ingerimos más comida (nutrientes) de la que “quemamos” (gasto energético).

El equilibrio se descompensa, retiramos hasta donde podemos la glucosa sobrante de la circulación y fabricamos grasa.

La consecuencia inmediata es que desarrollamos sobrepeso.

Y, si la situación se mantiene, obesidad.

En ocasiones, el equilibro se puede descompensar porque alguno de los pasos que hemos explicado está alterado.

Por otro lado, si los niveles de glucosa en sangre se mantienen altos incluso en periodos de ayuno (hiperglucemia), hablaremos de la existencia de diabetes.

Dos elementos clave

Existen dos puntos clave a nivel molecular para controlar el desarrollo de obesidad o de diabetes.

Patatas fritas

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La incorporación de comida procesada ha contribuido al aumento de la obesidad.

De un lado los sensores, esto es, dispositivos moleculares que se encuentran en las células que detectan los niveles de glucosa o el estado energético de la célula (niveles de ATP), respectivamente.

Ejemplos de éstos son las proteínas glucoquinasa (GCK), el transportador de glucosa 2 (GLUT2), la quinasa activada por AMP (AMPK), la quinasa con dominios PAS (PASK) o la diana de rapamicina en células de mamífero (mTOR).

De otro lado, debe generarse una correcta respuesta a la insulina, es decir, que las células sean capaces de identificar y responder a esta hormona adecuadamente.

De que respondamos adecuadamente a la insulina se encargan una serie de receptores de la membrana de las células, así como un conjunto de proteínas intracelulares (IR, IRS, PI3K, AKT, etc).

Si el mecanismo falla en algún punto, las células no responden a la insulina, y el azúcar sanguíneo sobrante no se elimina.

Es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

La consecuencia es que la glucosa en sangre permanece alta y se desarrolla diabetes (diabetes tipo 2).

Obesidad

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La obesidad está catalogada como una enfermedad.

Diabetes tipo 2, compañera de la vejez

A lo largo de los años, las células envejecen, los mecanismos moleculares de respuesta a la insulina se deterioran y van perdiendo su funcionalidad, por lo que es frecuente desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

Por eso es una enfermedad habitual de la tercera edad.

Incluso se puede adelantar en personas obesas.

En estos casos, lo que sucede es que el tejido adiposo, obligado a almacenar un exceso de grasa por encima de su capacidad, está hipertrofiado y alterado.

Como consecuencia, la respuesta a la insulina se ve mermada.

1 de cada 4

Para colmo, los tejidos son menos eficientes captando y gastando glucosa, lo que conduce a un aumento del azúcar en sangre (hiperglucemia) y, en consecuencia, diabetes tipo 2.

No es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que una de cada cuatro personas mayores padece diabetes tipo 2.

Es más, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología el 40% de personas mayores de 65 años padecen diabetes (2,12 millones).

Esto supone un problema de salud grave dadas las numerosas complicaciones asociadas a esta enfermedad: problemas cardiovasculares, retinopatía diabética, nefropatías, neuropatía diabética, etc.

Niños comiendo hamburguesas

Getty Images
El bajo precio de la comida poco saludable está vinculado a un mayor riesgo de obesidad en la población de bajos recursos.

Investigación para el futuro

Por ejemplo, cada año aparecen alrededor de 386,000 nuevos casos de diabetes en la población adulta española.

De ahí la importancia de llevar a cabo estudios encaminados tanto a conocer sus mecanismos moleculares como a diseñar fármacos dirigidos a controlar los sensores de glucosa y nutrientes.

A eso precisamente lleva años dedicándose nuestro grupo de investigación, en la Universidad Complutense.

Concretamente estudiamos sensores y nutrientes a nivel del hipotálamo, el hígado y el tejido adiposo que ayuden a atajar una enfermedad responsable de una gran mortalidad y morbilidad en el mundo.

En los tiempos actuales, se ha añadido una nueva enfermedad infecciosa que, cuando afecta a enfermos de diabetes, produce un incremento en su severidad y mortalidad.

Nos referimos, claro está, a la covid-19.

La investigación de la interrelación entre ambas enfermedades se hace necesaria y urgente.

*María del Carmen Sanz Miguel, Ana Pérez García, Elvira Álvarez García y Verónica Hurtado Carneiro forman parte de un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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