Ahmed Mohamed: el niño arrestado por construir un reloj que confundieron con una bomba
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Ahmed Mohamed: el niño arrestado por construir un reloj que confundieron con una bomba

La policía de Texas detuvo Ahmed Mohamed, luego de que una maestra le confiscó un reloj de fabricación casera. Luego de su detención, el presidente Barack Obama invitó al menor a la Casa Blanca.
AP.
Por BBC Mundo
16 de septiembre, 2015
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La capacidad de inventiva de Ahmed le ha generado elogios de personalidades como Mark Zuckeberg y el presidente Barack Obama. // Foto: AP.

La capacidad de inventiva de Ahmed le ha generado elogios de personalidades como Mark Zuckeberg y el presidente Barack Obama. // Foto: AP.

Ahmed Mohamed no siguió el consejo que le dio su profesor de ingeniería en la escuela Mc Arthur de la ciudad de Irving, Texas, Estados Unidos.

El joven de 14 años había construido un reloj en su casa pero no logró impresionar al maestro, quien le sugirió que no se lo mostrara a nadie más. Pero después que la alarma del aparato se disparó en la clase de inglés, Ahmed decidió enseñarle su última invención a la profesora.

“Me dijo ‘Parece una bomba‘”, relató el estudiante de noveno grado al diario The Dallas Morning News. “Le respondí, ‘a mí no me parece una bomba“.

Más tarde, la alarma del aparato se disparó durante la clase de inglés y por eso el jovencito se lo mostró a la profesora nuevamente.

Hacia el final de la jornada escolar, el director de la escuela y un policía sacaron a Mohamed del aula.

En una habitación le esperaban cuatro oficiales más y de acuerdo con el relato del joven, un oficial a quien nunca había visto antes se reclinó en su silla y observó: “Sí. Es quien yo pensaba que era”.

Los agentes registraron sus pertenencias durante al menos un par de horas y el director de la escuela amenazó con expulsarlo si no hacía una declaración por escrito, afirmó.

“Me preguntaban ‘¿Así que trató de hacer una bomba?‘”, dijo Mohamed. “Les dije que no, que estaba tratando de hacer un reloj. Me dijeron: ‘A mí me parece que una bomba como la de las películas.”

Una invitación a la Casa Blanca

Mohamed salió esposado de la escuela.

La foto que capta ese instante -vistiendo una camiseta de la NASA y con su mirada de estupefacción- ha circulado ampliamente en internet.

El joven fue conducido a un centro de detención juvenil, donde se reunió con sus padres luego de que le tomaron las huellas. Fue suspendido de la escuela por tres días.

La policía de Texas dijo el miércoles en la tarde que no presentará cargos contra Ahmed.

“Siempre hemos tenido una relación excepcional con la comunidad musulmana”, declaró el jefe del Departamento de la Policía de Irving, Larry Boyd, a la BBC. “Incidentes como este presentan desafíos. Queremos aprender cómo podemos avanzar y convertir esto en algo positivo”.

Su detención ha generado una ola de solidaridad en las redes sociales, e incluso el presidente Obama se sumó a ella, invitando a Ahmed a la Casa Blanca.

“Qué reloj tan genial, Ahmed. ¿Quieres traerlo a la Casa Blanca? Deberíamos inspirar para que a más niños como tú les guste la ciencia. Es lo que hace grande a Estados Unidos”, escribió en su cuenta de Twitter.

El fundador y presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckeberg, también intervino en el debate.

Tener la habilidad y la ambición de construir algo genial debería conducir al aplauso, no al arresto. El futuro pertenece a gente como Ahmed”, escribió en su cuenta personal.

Anil Dash, bloguero y fundador de Think up, una compañía de análisis de datos, convocó al público a proponer ideas para apoyar la educación y creatividad de Ahmed. Y el hashtag #IstandwithAhmed se convirtió en tendencia mundial.

La revista Wired publicó sus propias instrucciones sobre “cómo hacer tu propio reloj casero que no es una bomba”.

El jovencito es un amante de la electrónica y fabrica sus propios aparatos de radio y repara el go-kart de la familia.

Debate y prejuicios

Ahmed es hijo de Mohamed Elhassan Mohamed, un exitoso inmigrante sudanés que pasó de vender perros calientes a fundar dos compañías y se ha presentado como candidato presidencial en su país.

Mohamed teme que el problema haya sido ocasionado por prejuicios contra los musulmanes tras los ataques del 11 de septiembre.

Alia Salem, del Consejo de Relaciones Estadounidense-Islámicas, está de acuerdo con él. “Esto ni siquiera habría sido un tema de debate si su nombre no fuera Ahmed Mohamed”, aseguró a la BBC.

El incidente que protagonizó su hijo sin proponérselo también ha puesto de relieve las tensiones con la comunidad musulmana en Irving, donde la alcaldesa, Beth Van Duyne recientemente se hizo eco de rumores de un complot para implantar una ley islámica o sharia en esa localidad de más de 228.000 habitantes.

En medio de las críticas sobre cómo la escuela y las autoridades trataron lo ocurrido, en una rueda de prensa que ofreció el niño al final de la tarde del miércoles éste afirmó que su padre decidió cambiarlo a una escuela privada.

Mientras tanto, el director de la escuela, Daniel Cummigns, quien no se ha retractado de la medida de suspensión que afecta a Ahmed, indicó en un comunicado dirigido a la comunidad de padres y representantes que “hablaran con sus niños sobre el Código de Conducta de los Estudiantes y específicamente no llevar objetos a la escuela que estén prohibidos”.

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Coronavirus en México: los pueblos que se niegan a vacunarse contra COVID

En muchas aldeas remotas del estado sureño de Chiapas las tasas de vacunación son de apenas el 2%.
21 de julio, 2021
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En noviembre de 2019, Pascuala Vázquez Aguilar tuvo un extraño sueño sobre su aldea Coquiltéel, enclavada entre los árboles en las montañas del sur de México.

Una plaga había llegado al pueblo y todos tenían que correr hacia el bosque. Se escondían en una choza cobijada por robles.

“La plaga no podía alcanzarnos allí”, dice Pascuala. “Eso es lo que vi en mi sueño”.

Unos meses después, la pandemia se apoderó de México y miles de personas morían cada semana. Pero Coquiltéel, y muchos otros pueblos indígenas pequeños del suereño estado de Chiapas, resultaron relativamente ilesos.

Aunque esto ha sido una bendición para sus pobladores, también presenta un problema.

Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 a julio, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

En Coquiltéel y en muchas aldeas remotas del estado, probablemente se acerca apenas al 2%.

La semana pasada, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador comentó la baja tasa de vacunación en Chiapas y dijo que el gobierno debe hacer más esfuerzos para enfrentar esta situación.

“La gente no confía en el gobierno”

Pascuala es funcionaria de salud para 364 comunidades de la zona y recibió su vacuna.

Suele visitar el pueblo y los alrededores, y le preocupa traer la covid-19 de regreso a su familia y amigos que, como la mayoría de sus vecinos, no están vacunados.

Los miembros de estas comunidades están influenciados por las mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

Pascuala ha visto mensajes que dicen que la vacuna matará a la gente en dos años, que es un complot del gobierno para reducir a la población o que es una señal del diablo que maldice a quien la recibe.

Profesores son vacunados en Chiapa

AFP
Casi el 30% de los mexicanos ha recibido una dosis de la vacuna contra la covid-19 hasta el momento, pero en el estado de Chiapas la tasa de vacunación es menos de la mitad.

Este tipo de desinformación se está difundiendo por todas partes, pero en pueblos como Coquiltéel puede ser particularmente preocupante.

“La gente no confía en el gobierno. No ven que haga nada bueno, solo ven mucha corrupción”, dice Pascuala.

El municipio de Chilón, donde se encuentra la aldea de Coquiltéel, está compuesto predominantemente por indígenas descendientes de la civilización maya.

En Chiapas se hablan más de 12 idiomas tradicionales oficiales. El primer idioma en Coquiltéel es el tzeltal y solo algunas personas hablan español.

La comunidad indígena de esta parte de México tiene una larga historia de resistencia a las autoridades centrales, que culminó con el levantamiento zapatista de 1994.

“El gobierno no consulta a la gente sobre cómo quiere ser ayudada”, dice Pascuala. “La mayoría no cree que la covid-19 exista”.

Este no es solo un problema en México o en América Latina, está sucediendo en todo el mundo.

En el norte de Nigeria, a principios de la década de 2000 y más tarde en algunas zonas de Pakistán, la desconfianza en las autoridades hizo que parte de la población boicoteara la vacuna contra la polio.

Algunas de estas comunidades creían que la vacuna había sido enviada por Estados Unidos como parte de la llamada “guerra contra el terrorismo”, para causar infertilidad y reducir su población musulmana.

“Hay un terreno fértil para los rumores y la desinformación donde ya existe una falta de confianza en las autoridades y tal vez incluso en la ciencia”, dice Lisa Menning, científica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que investiga las barreras para la vacunación.

“Hay brechas de información y quizás campañas de comunicación mal diseñadas que históricamente se han dirigido a estas comunidades”, agrega.

Medicina herbal

Nicolasa Guzmán García pasa gran parte de su día en Coquiltéel cuidando a sus gallinas y cultivando vegetales para su familia. Ella cree que la covid-19 es real, pero no siente la necesidad de vacunarse.

“No salgo mucho de mi casa. No viajo a la ciudad, estoy enfocada en cuidar de mis animales”, dice.

La mujer cree que su estilo de vida tradicional protege a la comunidad, pues esta come alimentos frescos y saludables, toma aire fresco y hace ejercicio.

Y como muchas comunidades indígenas en América Latina, los tzeltales practican una mezcla de catolicismo y su antigua religión espiritual.

Mujer con síntomas de covid

AFP
Los miembros de estas comunidades están influenciados por mentiras y rumores que circulan por WhatsApp.

“No puedo decir si esta vacuna es buena o mala, porque no sé cómo se hizo, quién la hizo y qué contiene”, dice Nicolasa.

“Yo misma preparo mi medicina tradicional, tengo más confianza en ella”.

Su medicina es una mezcla de tabaco seco, alcohol casero y ajo que ayuda a los problemas respiratorios, y una especie de bebida hecha con flores de caléndula mexicana o agua de la planta de ruda para la fiebre.

El médico Gerardo González Figueroa ha tratado a las comunidades indígenas en Chiapas durante 15 años y dice que la confianza en la medicina herbal no es solo una tradición sino una necesidad, porque las instalaciones médicas a menudo están demasiado lejos.

Para él, si bien hay algunos la dieta tradicional pro, el estilo de vida y las prácticas curativas, lo extremadamente preocupante son las bajas tasas de vacunación.

“No creo que los esfuerzos del gobierno mexicano hayan sido lo suficientes para involucrar a toda la sociedad”, dice.

“Estas instituciones han estado actuando de manera paternalista. Es como ‘ve y ponte las vacunas'”.

Una persona aplica gel a pobladores

AFP

El gobierno federal ha dicho que su programa de vacunación es un éxito, con una disminución de la mortalidad del 80% en medio de la tercera ola de covid-19 que se extiende por las áreas urbanas más densamente pobladas de México.

¿Cómo aumentar las tasas vacunación?

Pascuala cree que las autoridades se rindieron con demasiada facilidad cuando vieron que la gente de estos pueblos rechazaba vacunarse.

“Es un falso binario pensar en la oferta y la demanda como cosas separadas”, dice Lisa Menning, de la OMS.

La científica explica que, en marzo, algunas encuestas hechas en Estados Unidos reflejaban que las comunidades de color también dudaban en vacunarse, hasta que las autoridades hicieron un gran esfuerzo para que la inoculación fuera accesible.

Ahora, las tasas de vacunación en estas comunidades son mucho más altas.

“Tener un acceso fácil, conveniente y realmente asequible a buenos servicios, donde haya un trabajador de salud que esté realmente bien capacitado y sea capaz de responder a cualquier inquietud y responda de una manera muy cariñosa y respetuosa, eso es lo que marca la diferencia”, afirma.

Vacuna contra la covid

Getty Images

“Lo que funciona mejor es escuchar a las comunidades, asociarse con ellas, trabajar con ellas”, agrega.

Coquiltéel es una de los millones de pequeñas comunidades rurales de todo el mundo en las que esto es muy deficiente.

Por ahora, todo lo que puede hacer Pascuala es seguir intentando convencer a la gente de que se vacune y está centrando sus esfuerzos en los que deben salir de sus pueblos, como los camioneros.

Pero hasta que todos estén vacunados, solo le queda confiar en otros poderes.

“Gracias a Dios vivimos en una comunidad donde todavía hay árboles y donde el aire todavía está limpio”, dice.

“Creo que de alguna manera, la Madre Tierra nos está protegiendo”.


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