Cómo funcionaría la unidad que investiga a policías que torturan como método de investigación
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Cómo funcionaría la unidad que investiga a policías que torturan como método de investigación

El Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) presentó los resultados de los tres años de la Campaña Nacional para Prevenir la Tortura. Como parte de esta campaña, Insyde propone a las procuradurías estatales la creación de una unidad especial que se dedique a investigar casos de tortura por parte de funcionarios.
Por Manu Ureste
25 de septiembre, 2015
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Foto: Cuartoscuro.

Insyde denuncia que la tortura es “un medio de investigación policial”. //Foto: Cuartoscuro.

En México hay personas torturadas pero no torturadores. Así lo dijo el relator especial de la ONU el pasado mes de marzo en un informe especial, en el que señaló que en en el país la tortura que proviene de funcionarios del Estado es “una práctica generalizada” que no se castiga.

Y así lo dice, incluso, las mismas estadísticas oficiales: en una nota que publicó Animal Político el 12 de marzo, se dio a conocer que de 2006 a 2013 la Procuraduría General de la República (PGR) sólo consignó 1 de cada 100 casos de presunta tortura y sólo en la tercera parte de las averiguaciones realizó el peritaje que marcan los estándares internacionales.

En este contexto, en el que como señala Ernesto López Portillo, director del Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde), “no importa si hay 10, 100, mil o miles de quejas y denuncias por tortura, pues de todos modos no hay responsables”, Insyde presentó los resultados de los tres años de la Campaña Nacional para Prevenir la Tortura. Campaña que plantea a los legisladores y a los diferentes gobiernos estatales una serie de propuestas para erradicar la tortura “como medio de investigación policial”.

Uno de esas propuestas clave –está la elaboración de una Ley modelo para prevenir, investigar, sancionar y reparar la tortura, la Guía para investigar la tortura, o un Manual de principios y procedimientos para controlar el uso de la fuerza policial– es la creación de un Modelo de Unidad Especializada de Investigación en las diferentes procuradurías estatales

O en otras palabras: la conformación de una unidad especial que se dedique exclusivamente a investigar los casos de tortura cometidos a manos de funcionarios del Estado mexicano.

Tres áreas: investigación, análisis, y acusación

“En realidad, esta unidad no es ningún invento. Sino que vendría a replicar otras unidades especiales que ya están funcionando y dando resultados exitosos, como por ejemplo el caso de la Fiscalía de Guatemala, o los casos de las fiscalías de Chile y Colombia”, matiza Carlos Castresana, juez español encargado de diseñar esta unidad especial anti-tortura, y quien dirigió la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala.

Cuestionado en una entrevista con Animal Político sobre cuáles serían las características que definirían estas unidades ‘anti-tortura’ que Insyde está proponiendo que se integren en las procuradurías estatales, el juez detalla que estarían compuestas por grupos de aproximadamente 10 personas, entre fiscales, analistas, policías de investigación y un jefe de unidad. Asimismo, la unidad funcionaría “con el soporte de los métodos de investigación de la policía científica y de la medicina forense”, y estaría “sometida a controles periódicos de confianza” y constantes capacitaciones de los elementos.

“Se trata de una unidad con tres áreas fundamentales”, profundiza Castresana, quien es célebre internacionalmente por encabezar las investigaciones que dieron como resultado el procesamiento del dictador chileno Augusto Pinochet.

Unos elementos son los que investigan en el sentido de interrogar, hacer arrestos, cateos, y las diligencias clásicas de investigación. Otros conformaran el área de análisis que se dedica a procesar toda la información; y otros elementos formarán el área que se dedica a llevar los casos a juicio”.

Para el juez, el área de análisis dentro de la unidad es la clave que ha permitido obtener buenos resultados en la lucha contra la tortura.

“Investigar la tortura caso por caso, denuncia por denuncia y de manera vertical, es lo que normalmente produce la falta de resultados, porque se está investigando como si fuera un caso aislado”, advierte el magistrado.

“En cambio, las herramientas tecnológicas de análisis nos permite entender que la tortura es una mecánica que obedece a patrones de conducta generalizados, que sólo pueden producirse cuando hay una cadena de mando que, o bien ordena que esas conductas se realicen de manera generalizada, o bien permite que los subordinados la realicen sin intervenir ni impedirlo”.

“Y para esto, se requiere de una unidad de análisis que sea capaz de cruzar la información de unos casos con la de otros, buscando la coincidencia de personas, de placas de automóviles, de números de teléfono, etcétera, y esto a su vez requiere de una base de datos con un motor potente de búsqueda, y unos funcionarios adiestrados especialmente en esa tarea de análisis”, añade Castresana.

¿Cómo unos policías investigarán a otros policías?

Hasta aquí la parte bonita: una unidad de policías investigando las torturas que cometen otros policías contra ciudadanos –se le plantea al juez durante la entrevista-. ¿Pero no resulta esto algo utópico, especialmente en un país como México donde la corrupción “alcanza el nivel de norma social”, tal y como expuso el IMCO y el CIDE en su investigación ‘México: Anatomía de la corrupción’.

“La dificultad principal es, efectivamente, cómo unos investigadores que forman parte, o están muy cercanos a los investigados, pueden funcionar con autonomía para que las investigaciones no sean objeto de conocimiento anticipadamente por parte de los investigados, y puedan destruir evidencias y la investigación que se hace contra ellos”, concede el juez.

“Entonces, lo primero es que el personal que esté en la unidad tiene que tener autonomía dentro de la institución de justicia y estar lo más aislado posible del resto de esa institución. Y claro, además, tiene que haber una voluntad política por parte de cada gobernador y de cada procurador para que se les deje hacer su trabajo”, añade.

En cuanto a esa voluntad política, también se le cuestiona al juez cómo piensan convencer a las autoridades para que acepten implementar este modelo de unidad para investigar torturas, especialmente en estados como Puebla, Guanajuato, Jalisco o Tabasco; entidades que, según apuntó Ernesto López Portillo durante la rueda de prensa de presentación de la campaña de Insyde, se niegan a reconocer el problema de la tortura.

“Esta iniciativa tiene primero que consolidarse desde abajo –subraya-. Por eso se han elegido para empezar casos como Oaxaca y Coahuila, donde parece que el problema de la tortura no es tan grave y donde parece que sí hay un interés de incorporar la unidad. Esto, con la idea de que si el modelo funciona con éxito se pueda exportar después a otros estados. Y claro, también se trata de buscar llevar el modelo a las entidades donde existe voluntad política para que se permita trabajar a la unidad”.

“Es decir –recalca de nuevo- se tiene que dar la combinación de estos dos factores para que la unidad funcione: primero, que las autoridades de los estados no nieguen la realidad de los hechos y que sean conscientes del problema de la tortura por parte de las policías; y segundo, que haya voluntad política de abordarlo y solucionarlo”.

Factores, desde luego, que serán muy difícil de materializar, aunque para el magistrado casos recientes como el de Guatemala, invitan al optimismo moderado.

“Estos fiscales que han procesado y encarcelado al presidente (Otto Pérez Molina), son los mismos fiscales que nosotros capacitamos a partir de 2007 (en la Comisión Internacional contra la Impunidad). De manera que cuando existe la voluntad política y los recursos, que no son muchos en lo que se refiere a dinero, a esas unidades sólo hay que darles tiempo para den resultados”, concluye Castresana.

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El país que rechaza la vacuna contra la COVID-19 y dice que "no hay coronavirus"

El gobierno de Tanzania lleva meses insistiendo en que el país está libre de covid-19, por lo que no hay planes de vacunación. La BBC habló con una familia que lamenta la muerte de un hombre que pudo haber tenido la enfermedad.
8 de febrero, 2021
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Una semana después de que Peter (no es su verdadero nombre) llegara a casa del trabajo con tos seca y sin sentido del gusto, lo llevaron al hospital. Murió en cuestión de horas.

No le habían hecho la prueba de COVID. Y según el gobierno de Tanzania, que lleva meses sin publicar datos sobre el coronavirus, el país está “libre de COVID-19″.

En este país de África Oriental hay pocas pruebas y tampoco hay planes para un programa de vacunación.

Es casi imposible calcular el verdadero alcance del virus y solo una pequeña cantidad de personas pueden hablar oficialmente sobre el tema.

Pero declaraciones públicas recientes insinúan una realidad diferente a la presentada por el gobierno, en un momento en que algunos ciudadanos, como la esposa de Peter, lamentan en silencio la muerte de miembros de la familia sospechosos de haber tenido el virus.

funcionarios de Tanzania

BBC
La ministra de Salud, Dorothy Gwajima (centro), dio una conferencia de prensa para demostrar cómo hacer un batido de verduras que, según dijo, sin proporcionar pruebas, protegería contra el coronavirus.

Varias familias de Tanzania han tenido experiencias similares pero han optado por no hablar, por temor a represalias del gobierno.

Mientras tanto, el gobierno británico ha prohibido la entrada en el país a todos los viajeros que lleguen desde Tanzania, y Estados Unidos advirtió que no se viaje al país debido al coronavirus.

Una campaña negacionista

Desde junio del año pasado, cuando el presidente John Magufuli declaró el país “libre de COVID-19”, él y otros altos funcionarios del gobierno se han burlado de la eficacia de las mascarillas, cuestionado que las pruebas de detección funcionen y se han reído de países vecinos, que han impuesto medidas sanitarias para frenar el virus.

Magufuli también advirtió, sin proporcionar ninguna evidencia, que las vacunas contra el coronavirus podrían ser dañinas y, en cambio, instó a los tanzanos a usar la inhalación de vapor y medicamentos a base de hierbas, ninguno de los cuales ha sido aprobado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como tratamiento.

El presidente Magufuli

Reuters
El presidente Magufuli es un escéptico del coronavirus y las vacunas.

No está claro por qué el presidente ha expresado tanto escepticismo sobre las vacunas, pero recientemente dijo que los tanzanos no deberían ser utilizados como “conejillos de indias”.

“Si el hombre blanco pudo inventar las vacunas, ya debería haber encontrado una vacuna para el sida, el cáncer y la tuberculosis“, dijo Magufuli, quien a menudo se presenta a sí mismo como un oponente al imperialismo occidental.

La OMS no está de acuerdo

“Las vacunas funcionan y animo al gobierno a prepararse para una campaña de vacunación contra la COVID”, dijo el Doctor Matshidiso Moeti, director para África de la OMS.

El médico agregó que la organización está lista para apoyar al país.

Cabina de inhalación de vapor

AFP
Las autoridades dicen a los tanzanos, sin proporcionar pruebas, que el vapor les ayuda a protegerse contra el coronavirus.

Pero la ministra de Salud, Dorothy Gwajima, reiteró la postura de Magufuli sobre las vacunas, y agregó que el ministerio tenía “su propio procedimiento sobre cómo recibir los medicamentos, y lo hacemos tras estar satisfechos con el producto”.

Hizo esos comentarios en una rueda de prensa esta semana en la que un funcionario demostró cómo hacer un batido con jengibre, cebollas, limones y pimienta; una bebida que ayudaría a prevenir la contagio del coronavirus, dijeron sin proporcionar pruebas.

“Debemos mejorar nuestra higiene personal, lavarnos las manos con agua corriente y jabón, usar pañuelos, vapor de hierbas, hacer ejercicio, comer alimentos nutritivos, beber mucha agua y remedios naturales con los que está dotada nuestra nación“, insistió Gwajima.

Pero esto, dijo, no porque el virus esté en el país. Los tanzanos deben estar preparados porque el virus está “asolando” a los países vecinos, acotó.

Escepticismo

Algunos médicos del país se muestran escépticos sobre la postura del gobierno.

“El problema aquí es que el gobierno les está diciendo a los tanzanos que la mezcla de vegetales, que tiene beneficios nutricionales, es todo lo que necesitan para mantener a raya al coronavirus, pero no es el caso”, le dijo a la BBC un médico local que habló de forma anónima, y agregó que la gente debe tomar precauciones contra el virus.

Pero la doctora Gwajima, el presidente y otros tres altos funcionarios son los únicos que pueden dar información sobre la COVID-19 en el país, según una directiva de Magufuli.

En una medida sin precedentes, sin embargo, los líderes de la Iglesia católica en el país rompieron su silencio recientemente y advirtieron al público que cumpla las medidas de salud para frenar la propagación del virus.

“La COVID no ha terminado, está aquí. No seamos imprudentes, tenemos que protegernos, lavarnos las manos con agua y jabón. También tenemos que volver a usar mascarillas”, dijo Yuda Thadei Ruwaichi, obispo de Dar es Salaam, la ciudad más poblada de Tanzania.

El secretario de la Conferencia Episcopal de Tanzania, Charles Kitima, le dijo a BBC que la iglesia ha observado un aumento en los servicios funerarios en las áreas urbanas.

Un oficial de seguridad dispensa agua clorada a un pasajero en el Hospital Nacional Muhimbili en Dar es Salaam.

AFP
Los funcionarios fomentan el lavado de manos y un estilo de vida saludable para prevenir las infecciones por coronavirus, pero niegan que haya infecciones en el país.

“Estábamos acostumbrados a tener una o dos misas de réquiem por semana en parroquias urbanas, pero ahora tenemos ceremonias diarias. Definitivamente, algo anda mal“, dijo.

La ministro de Salud dijo que ese tipo de declaraciones son alarmistas. La falta de datos oficiales hace que sea difícil que haya una discusión pública informada.

“Usen mascarillas – y no solo por el coronavirus”

No obstante, el gobierno de Tanzania no niega por completo el coronavirus. Hubo momentos en los que incluso pareció reconocer que el virus podría existir en el país.

En enero, días después de que Dinamarca informara que dos de sus ciudadanos que visitaron Tanzania dieron positivo por la variante sudafricana más transmisible del virus, Magufuli culpó a los tanzanos que viajan al extranjero por “importar un nuevo y extraño coronavirus.

Mchembe visitando pacientes

Ministerio de Salud de Tanzania/ Twitter
Mabula Mchembe (dcha.), del Ministerio de Salud, dijo que los pacientes del país con problemas respiratorios no tienen covid-19.

Después de visitar dos hospitales, Mabula Mchembe, secretario permanente del Ministerio de Salud, dijo que los pacientes con problemas respiratorios padecían hipertensión, insuficiencia renal o asma, en lugar de coronavirus.

Pero una declaración posterior en la cuenta de Twitter del Ministerio de Salud de que “no todos los pacientes ingresados en el hospital tienen coronavirus”, dio a entender que había algunos entonces que sí tenían el virus.

El viernes se informó en el sitio de noticias Mwananchi que Mchembe alentó a la gente a usar mascarillas “no por el coronavirus, como algunos piensan, sino para prevenir enfermedades respiratorias”.

Pero un hecho que ha complicado la posición del gobierno es el anuncio público del partido de la oposición ACT Wazalendo de que uno de sus altos funcionarios, Seif Sharif Hamad, y su esposa, dieron positivo del virus.

El gobierno no ha hecho declaraciones públicas sobre la condición de Hamad, ni ha respondido a las repetidas solicitudes de comentarios de la BBC para este artículo.

El líder opositor tanzano Maalim Seif Sharif Hamad (izq.) tomando precauciones en su saludo para evitar la dispersión del virus en Zanzíbar, Tanzania, el 3 de marzo de 2020.

AFP
El líder opositor tanzano Maalim Seif Sharif Hamad (izq.) saludando con el pie en Zanzíbar, Tanzania, el 3 de marzo de 2020.

El 21 de enero, el día en que Peter comenzó a sentirse mal, una noticia local cobró mucha repercusión en todo el país.

Los administradores de una conocida escuela internacional se retractaron de un comunicado en el que anunciaron que no ofrecerían más clases físicas a uno de sus grupos porque un estudiante dio positivo en coronavirus.

La retractación se produjo después de que la dirección se reuniera con las autoridades gubernamentales de la región, informó el sitio de noticias The Citizen.

La escuela dijo que lamentaba la “circulación de información falsa” y que continuaría con las operaciones con normalidad.

Esta sensación de seguir adelante como si nada hubiera ocurrido es lo que el gobierno ha estado alentando, pero la esposa de Peter se lamenta de que, como tanto otros tanzanos, ella y su difunto esposo no tomaran precauciones para protegerse.

Su falta de cautela no sorprende, dado que el presidente y otros altos funcionarios del gobierno han enfatizado continuamente que “no hay coronavirus en el país.


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