Caso Narvarte: el expolicía arrestado fue localizado gracias a que conservó su teléfono
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Foto: Cuartoscuro

Caso Narvarte: el expolicía arrestado fue localizado gracias a que conservó su teléfono

Vía satélite fue geolocalizada la señal de su línea. Abogados expresaron preocupación tras revisar expediente pues faltan pruebas que soporten los dichos de los detenidos. Juez de amparo autoriza a procurador y fiscal a informar del caso.
Foto: Cuartoscuro
Por Arturo Angel
4 de septiembre, 2015
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Este es el edificio en el que ocurrieron los hechos. // Foto: Cuartoscuro.

Este es el edificio en el que ocurrieron los hechos. // Foto: Cuartoscuro.

Abraham Torres Tranquilino, el expolicía capitalino detenido y consignado por presuntamente haber participado en el multihomicidio de la colonia Narvarte, fue detenido gracias a su teléfono celular rastreado satelitalmente. El exagente seguía con la misma línea un mes después de ocurrido el crimen.

Fue con ese teléfono con el que Torres Tranquilino se puso de acuerdo con Daniel Pacheco Gutiérrez, ya detenido y consignado, y otro hombre para acudir al departamento donde fueron asesinados Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete, Mile Martin y Rubén Espinosa.

De acuerdo con la descripción de hechos asentada en la averiguación previa FBJ/BJ-1/T2/4379/15-07, y que ayer fue revisada por los abogados y representantes de las víctimas, el número de Torres fue descubierto en el celular de Pacheco.

En su agenda telefónica, Pacheco tenía registrado un contacto de nombre “Abraham” el cual fue revisado por la Policía de Investigación. La Fiscalía de homicidios no tenía los apellidos ni otros datos del sospechoso, por lo que solicitó a un juez una orden para proceder con el rastreo y geolocalización del número.

Cabe recordar que el artículo 303 del Código Nacional de Procedimientos Penales permite a las procuradurías solicitar la localización en tiempo real (geolocalización) de una línea involucrada en una averiguación previa. Los artículos 189 y 190 de la Ley Federal de Telecomunicaciones obligan a las empresas telefónicas a colaborar con las autoridades

Así, el pasado 20 de agosto, casi un mes después de cometido el crimen, los agentes cerraron el perímetro en torno al expolicía, quien fue asegurado cerca del Reclusorio Preventivo Oriente a donde acudía a firmar su hoja de control, requisito contemplado en su libertad condicional obtenida dos años tras ser condenado por abuso de autoridad. Llevaba, como ocurrió el día del crimen, su teléfono celular.

“Dicho sujeto fue asegurado en las inmediaciones de la delegación Iztapalapa, en cumplimiento a una orden de detención por caso urgente, girada por el agente del Ministerio Público” es lo que refirió el procurador Rodolfo Ríos el día de la captura.

En la declaración que Torres rindió ante el juzgado tras ser consignado, dijo que con su teléfono celular se puso en contacto con el detenido Daniel Pacheco y otro sujeto de nombre “Omar” que no ha sido localizado.

Según la declaración de Torres, que ya fue revisada también por los abogados defensores, la razón por la que se pusieron de acuerdo para acudir al departamento en Iztapalapa era robar un paquete de cocaína que tenía en su poder Mile Virginia Martin , una de las víctimas de nacionalidad colombiana.

Esta versión es diametralmente opuesta a la que dio en su momento Daniel Pacheco, quien no reconoció que se haya cometido algún delito en el departamento de Narvarte ni que ahí se vendiera droga. Dijo que fue invitado por Abraham y que pagó por un encuentro sexual el día de los hechos.

Muchos dichos, pocas pruebas

De acuerdo con los abogados de las víctimas, quienes ayer pudieron revisar nuevas partes de la averiguación previa, el material probatorio aun es “débil” para confirmar alguna línea de investigación, o para dar por válida algunas de las dos versiones de las personas detenidas.

En el caso del supuesto encuentro sexual narrado por Pacheco, los abogados Karla Michel Salas y Leopoldo Maldonado, representantes de Nadia Vera y Rubén Espinosa, señalaron que las pruebas forenses no arrojan que haya existido algún encuentro sexual como el que describe la persona detenida.

Respecto a la línea del robo, aunque en el departamento falta una alcancía en donde había seis mil pesos, no fueron sustraídos la mayoría de los teléfonos ni otros aparatos o computadoras.

“Con respecto a las drogas no hay pruebas tampoco de que en el departamento se almacenen granes cantidades de droga como se infiere de la declaración del ex policía. Y bueno tampoco ha sido localizado hasta el día de hoy la maleta ni la supuesta droga que contenía” dijo Salas en entrevista.

Cabe recordar además que las cinco personas fueron asesinadas con disparos de una sola pistola calibre 9 milímetros que no se ha conseguido identificar. La confronta balística de los casquillos no arrojó algún dato útil para identificar el arma. Tampoco se sabe a ciencia cierta quien disparó la pistola.

“La declaración de este sujeto (Torres Tranquilino) debe tomarse con mucha cautela y cuidado, las inconsistencias de la Procuraduría (capitalina) permanecen (…) Hay cosas en el expediente que realmente nos preocupan” dijo la abogada.

Sobre lo asentado en la declaración de Torres respecto a que el sujeto que sigue prófugo presuntamente pertenece a Los Zetas, los abogados indicaron que por ahora solo es un dicho del ex policía.

Ayer, la titular de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) Perla Gómez Gallardo, pidió “ser muy cautelosos” en cuanto a las declaraciones del expolicía, y subrayó que debe agotarse todas las líneas de investigación.

Juez acota blindaje

El amparo que habían obtenido los familiares de Rubén Espinosa para frenar las filtraciones y difusión de datos que pudieran perjudicar las investigaciones del caso, fue acotado ayer por el juez federal que lo había concedido.

En la denominada “audiencia incidental” para definir si se concede la suspensión definitiva, el juez levantó la restricción al procurador, a los subprocuradores, al fiscal de homicidios y a la Dirección General de Comunicación Social para que puedan difundir avances de la investigación.

En cambio, se mantuvo la prohibición para que los agentes ministeriales o policías involucrados filtren datos.

Ayer el abogado Leopoldo Maldonado insistió en que el amparo que les concedieron inicialmente no impedía informar del caso sino que buscaba limitar las filtraciones que se han presentado casi desde que ocurrió el crimen. Agregó que se analizará si se interpone algún recurso luego de que el juez decidió acotar los alcances de la suspensión.

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'Los recolectores de cocaína' de Rotterdam: la vida de los jóvenes que descargan droga que viaja de América Latina a Europa

Delincuentes juveniles arriesgan sus vidas para descargar la droga que se envía desde el otro lado del Atlántico.
2 de diciembre, 2021
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Es un negocio criminal al alza.

El aumento en el volumen de cocaína enviada desde América Latina hacia Países Bajos, a través del puerto de Rotterdam, ha incrementado también el número de jóvenes empleados por las organizaciones delictivas para recoger la droga oculta en los fletes.

La BBC ha podido ver el peligroso trabajo de los llamados “recolectores de cocaína”, que actúan como enlace con las cadenas de suministro de droga en Europa.

Short presentational grey line

BBC

El monitor muestra una docena de figuras oscuras que corren en fila con precisión militar hacia un contenedor de carga en el puerto de Rotterdam.

El cargamento de fruta tropical colombiana quizá haya sido ya descargado, pero esta caja de metal de 12 metros de largo entre los miles de contenedores idénticos aún tiene mercancía en su interior: 80 kilos de cocaína ocultos en un refrigerador, con un valor en el mercado de alrededor de 4 millones de euros (US$4,52 millones).

La misión de los recolectores es sacar la droga del contenedor y alejarla de los muelles. Luego será enviada a capitales europeas como Ámsterdam, Berlín o Londres.

“El puerto es una mina de oro”, asegura un hombre encapuchado cuando lo entrevista el periodista Danny Ghosen en la cadena holandesa VPRO.

“Puedo ganar un buen dinero cerca de casa… y siempre hay trabajo”.

Es uno de los jóvenes empleados por poderosas bandas criminales.

“Cada encargo es diferente”, afirma. “Un jefe te dice ‘vais a ganar tanto a repartir’; otros dicen ‘os quedaréis parte de la droga para venderla vosotros'”.

2.000 euros por kilo

Un recolector puede ganar alrededor de 2.000 euros (US$2.260) por cada kilo de cocaína que descarguen. Y el negocio está en alza.

“Los descubrimos hace unos dos años”, afirma Andre Kramer, propietario de una compañía logística en el puerto.

“Había uno o quizá dos y los veías un par de veces al año. Pero en los últimos seis meses los grupos han crecido. Son 10 ó 12 personas y actúan 3 ó 4 veces por semana”.

El aumento en el tráfico está haciendo los métodos de los recolectores más sofisticados.

A veces, no sacan la cocaína del puerto, sino que la trasfieren a otro contendor señalado por las bandas con la ayuda de alguien de dentro. La mercancía saldrá entonces del recinto portuario en un camión. En otras ocasiones, las bandas esperan dentro del puerto los cargamentos de droga.

“Recientemente encontramos tres contenedores hotel”, cuenta Kramer. “Los recolectores pueden pasar días allí. Comen, beben y hacen sus necesidades dentro. Encontramos colchones, botellas de agua vacías y envases de comida.

Un contenedor vacío con botellas vacías y otros restos de la presencia de los recolectores.

BBC
Los restos de la presencia de los recolectores de droga.

Pero ocultarse en un contenedor a la espera de que el camino esté despejado puedes ser extremadamente peligroso.

A comienzos de septiembre, nueve jóvenes se vieron atrapados después de que se atrancara la puerta del contenedor en el que se ocultaban, en parte lleno con troncos.

“Si te encierras con cosas como madera o fruta, que consumen oxígeno, quedará menos aire para la gente dentro”, explica Jan Janse, jefe de la policía de puerto de Rotterdam.

Pese a que normalmente las bandas se aseguran de que los contenedores se pueden abrir desde dentro, esta vez algo salió mal y los recolectores quedaron atrapados.

En medio del pánico los recolectores llamaron al 112 para pedir ayuda.

“Teníamos esa información de que nueve personas iban a morir en un contenedor, pero en una terminal con 100.000 contenedores, y los propios recolectores no sabían exactamente dónde estaban”, dice Janse.

“Tuvimos que buscar en todas las instalaciones, con helicópteros, un montón de policía, agentes de aduanas, bomberos y ambulancias. Tuvieron suerte de que los encontráramos a tiempo”.

Tardaron 4 horas en encontrarlos. Algunos de los hombres tuvieron que ser hospitalizados por dificultades respiratorias. Por motivos de seguridad, Janse, que lleva siete años como jefe de policía del puerto, prefiere no revelar cómo encontraron a los recolectores.

“Dejémoslo en que hicimos algunas cosas inteligentes”, dice.

Un negocio al alza

En 2014 las autoridades interceptaron más de 5.000 kilos de cocaína en el puerto. En 2020 esa cifra había crecido hasta los 41.000 kilos.

Droga incautada.

Getty Images
La cantidad de droga interceptada no deja de aumentar.

“Estimamos que este año van a ser 60.000”, pronostica Janse. “Cada año batimos el récord. No estoy orgulloso. Está bien que aprehendamos la cocaína, pero llega una enorme cantidad”.

Y la que se descubren en el puerto representa solo una mínima parte de este tráfico ilícito.

En septiembre, 110 recolectores fueron capturados en el área portuaria en solo una semana. Pero, a menos que los pillen con las manos en la masa, el único riesgo para ellos es una multa de menos de 100 euros (US$113). Algunos llevan el dinero en efectivo para pagar al instante en caso de que los atrapen.

“Decimos que estamos dando un paseo, que nos fascinan los contedeores”, confiesa el joven que vive de descargar la droga que llega.

Rotterdam

Getty Images

Con sus 42 kilómetros de largo, el de Rotterdam es el puerto marítimo más grande de Europa. Más de 23.000 contenedores de carga se procesan aquí cada día.

Hay algo imprescindible para los recolectores de cocaína y las redes del narcotráfico que llegan aquí: la corrupción.

“Si viene aquí mañana, le garantizo que puede hacerse con uno de los pases de seguridad. Solo dígale a un trabajador que le pagará 500 euros (US$565) si le presta el suyo”, dice el recolector de droga.

“Es difícil hacer nuestro trabajo sin alguien de dentro, como un agente de aduanas. Puede que saque de la lista un contenedor que debía ser inspeccionado”.

Con quienes se rehúsan a cooperar, los recolectores usan la intimidación.

“Cuando un agente de aduanas dice que no, amenazas a sus hijos. Entonces dice que sí muy rápido”, cuenta el joven encapuchado.

Kramer asegura que sus empleados están bajo presión porque están a la vista de quienes trabajan para el crimen organizado.

“Hay gente a la que se han acercado en su casa para decirles que coloquen contenedores en un lugar concreto, como junto a una valla”, cuenta. “Y he tenido gente que ha renunciado. No quieren trabajar aquí más; están asustados”.

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BBC

El fiscal jefe de Rotterdam, Hugo Hillenaar, está familiarizado con estas historias.

“Gran parte de la delincuencia en la ciudad guarda relación con el problema de la droga en los muelles”, afirma. “Tenemos un tiroteo casi cada día. La violencia está aumentando”.

Y las sangrientas repercusiones del tráfico de cocaína en todo el país también aumentan, incluida el asesinato a plena luz del día en Ámsterdam de Peter R de Vries, el más famoso periodista de investigación holandés.

“Las mafias están muy bien organizadas. Tienen su CEO, sus recursos humanos, personal y captadores”, dice Nadia Barquioua, fundadora de JOZ, una organización de apoyo a los jóvenes.

JOZ desarrolla su labor en la orilla sur de Rotterdam, una de las zonas urbanas más deprimidas del país y hogar de muchos de los recolectores de droga. Más de una cuarta parte de su población tiene menos de 23 años y más de la mitad es de origen inmigrante.

En las décadas de 1960 y 1970, migrantes se instalaron aquí atraídos por las oportunidades de empleo en el puerto. Pero cuando la actividad industrial se desplazó al oeste y el trabajo aquí se acabó, quienes pudieron permitírselo se marcharon, dejando un vecindario en el que muchos hogares son ahora de bajos ingresos.

JOZ se centra en escuelas, clubes y centros comunitarios en un intento de alejar a los jóvenes de la delincuencia.

“Debemos enseñarles que ganar dinero de una manera normal es mucho más seguro y que tienen oportunidades en la ciudad”, expica Barquioua.

“Es mas fácil criar niños felices que enderezar a hombres rotos”.

Y en el puerto de Rotterdam hay cada vez más recolectores de droga.

“Tenemos chicos de 14 y 15 años haciendo ese trabajo y eso es preocupante”, dice Hillenaar. “Son cada vez más y más jóvenes”.

A shipping container lift in the Port of Rotterdam

BBC

Ahora que se acerca la Navidad y en la ciudad se habla de una “blanca Navidad”, no precisamente por la nieve, Hillenaar tiene un mensaje para los consumidores de cocaína.

“Cada día se esnifan 40.000 rayas de cocaína en la ciudad. Cada raya que esnifas tiene una detrás una historia de extorsión, violencia y muerte”.

El fiscal confía en que un cambio legal que está previsto para 2022 sirva como disuasión para los recolectores.

Prescinde de las multas e impone una pena de prisión de hasta un año a toda persona no autorizada que se encuentre en la zona portuaria. Pero, dadas las grandes cantidades de dinero en efectivo que se pueden ganar como recolector, no todos están convencidos de que vaya a funcionar.

“Honestamente, no creo que vaya a detenerse la llegada de droga hacia el puerto de Rotterdam”, dice Kramer.

Contenedores en el puerto de Rotterdam.

Getty Images
El puerto de Rotterdam es el mayor de Europa.

También le preocupa que aumentar el castigo y amenazar con penas de prisión pueda conducir a un aumento de la violencia.

“Hoy los recolectores se retiran silenciosamente. Pero va a ser duro cuando usen cuchillos, armas o lo que sea para escapar. No queremos esa especie de salvaje oeste en nuestra terminal”.

Para algunos jóvenes, el riesgo de acabar en la cárcel puede hacer que se lo piensen dos veces antes de enfundarse en la ropa oscura de los recolectores y colarse en los depósitos de contenedores. Pero dado lo mucho que se ofrece, otros no serán disuadidos tan fácilmente. Saben que son un eslabón vital en la cadena del negocio del narcotráfico hacia Europa. Y ese negocio no tiene visos de agotarse pronto.


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