¿Cómo el escándalo de Volkswagen puede afectar la planta de Puebla en México?
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¿Cómo el escándalo de Volkswagen puede afectar la planta de Puebla en México?

En la planta de Puebla, en México, se fabrican tres de los modelos de autos que mantienen a Volkswagen en la mayor crisis de su historia.
Cuartoscuro
Por Alberto Nájar de BBC Mundo
24 de septiembre, 2015
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En México se fabrican 3 de los modelos de autos involucrados en el escándalo. // Foto: Cuartoscuro.

En México se fabrican 3 de los modelos de autos involucrados en el escándalo. // Foto: Cuartoscuro.

Entre Alemania y Puebla, en México, existen 9.700 kilómetros de distancia.

Pero desde hace unos días hay algo que les mantiene cercanos: la preocupación por el escándalo de la empresa Volkswagen.

La compañía aceptó utilizar un software que disfraza las emisiones de contaminantes.

El sistema está presente en cinco de sus modelos, incluido uno que funciona con diésel y cuenta con la tecnología TDI.

Lea también: Cómo llegó Volkswagen a una de las peores crisis de su historia

En Puebla se fabrican tres de los modelos para el mercado de Estados Unidos: Escarabajo, Jetta y Golf, en sus modalidades de gasolina y diésel.

Pero no es todo. Como ocurre con Alemania, el estado ubicado en el oriente de México tiene una fuerte dependencia de la empresa ensambladora.

Impacto

Cerca de la cuarta parte de la economía local está vinculada a Volkswagen.

De hecho cualquier alteración en la vida de la empresa afecta directamente a los poblanos.

El gobernador Rafael Moreno Valle reconoce que esperan problemas, aunque todavía no sabe de qué magnitud.

“Una situación de esta naturaleza va a impactar a corto plazo las ventas, la capacidad de exportación y por consiguiente la producción que realiza la planta armadora en el estado”, dice.

BBC Mundo solicitó a Volkswagen México una posición oficial sobre el impacto que la crisis puede tener en la producción nacional.

La empresa respondió que “por el momento” toda la información sobre el tema se limita a los comunicados emitidos desde la sede en Europa.

“Volkswagen está trabajando intensamente” para eliminar las desviaciones del software en los motores a diésel “a través de medidas técnicas”, indica uno de los documentos.

BBC Mundo también preguntó a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) el impacto que la crisis podría tener en la producción nacional.

El organismo señaló que por el momento no formulará comentarios sobre el tema.

Lea también: Renuncia el jefe de Volkswagen tras escándalo de manipulación de emisiones

Algunos organismos privados tampoco hablaron sobre la crisis, aunque por otras razones.

En el Centro de Desarrollo de la Industria Automotriz se le dijo a BBC Mundo que la empresa solicitó que todos los comentarios sobre el escándalo “se van a atender directamente en el corporativo”.

Dudas

¿Hasta qué punto la crisis de Volkswagen afectará a la producción de su planta en México?

“Es temprano para saber las dimensiones de esto, hay que ver qué procede en cuanto a las demandas y los temas relacionados con este software”, le dice a BBC Mundo José María Flores, analista de Grupo Financiero Ve por Más.

“Esto involucra a los modelos diésel y gran parte de la producción es para modelos de gasolina”.

Pero también es posible que haya un impacto en la producción, dice el analista de Ve por Más.

La dimensión del problema depende de varios elementos, especialmente la reacción del público que puede reflejarse en la compra de los automóviles.

Hasta ahora, la acción más concreta es la decisión de las agencias distribuidoras estadunidenses de suspender la venta de los modelos de VW que investiga la Agencia de Protección Ambiental de ese país.

Recientemente la empresa anunció una inversión de US$1.000 millones para ampliar en 2016 la capacidad de producción de su planta en Puebla.

Crisis

Sin embargo, algunos como el director del diario Cambio de Puebla creen que la crisis será importante para la economía local.

“El descenso brutal en las ventas de VW en Estados Unidos se va a reflejar inmediatamente en una producción a la baja en la planta poblana”, indica en un artículo del periódico.

“Tres de los vehículos señalados por el órgano regulador ambiental fueron producidos en Cuautlancingo”.

Los modelos señalados son Escarabajo, Jetta y Golf que consume diésel, y que cuenta con la tecnología TDI.

Los vehículos están equipados con el motor EA189, que de acuerdo con expertos tiene el sistema de cómputo que disfraza las emisiones contaminantes.

Este motor no se fabrica en México.

Por lo pronto, el secretario de Medio Ambiente, Rafael Pacchiano, dijo que en México se revisarán los automóviles de Volkswagen.

“Habría que esperar cuáles son los resultados de todos estos certificados que ellos han presentado para ver si existe alguna falla; si existe alguna falla creo que habrá una sanción”, indicó.

Números

Ciertamente, cuando Volkswagen enfrenta problemas, en Puebla la repercusión suele ser importante, reconocen analistas.

La planta instalada hace 50 años en el municipio de Cuautlancingo aporta entre el 18% y el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) local.

Genera 78.000 empleos directos e indirectos, y el valor de la producción anual es de unos 90.000 millones de pesos, alrededor de US$5.400 millones.

Lea también: El impacto del escándalo de Volkswagen en la marca “Hecho en Alemania”

La cadena de proveedores es de 150 empresas. Hasta agosto de 2015 fabricó 324.000 automóviles.

Casi la mitad fueron exportados a Estados Unidos, donde estalló el escándalo de la empresa.

El promedio de automóviles diésel exportados a ese país es de 115 por día.

Hasta ahora, empero, no se sabe cuántos enfrentan el problema de disfrazar la emisión de contaminantes.

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'Los talibanes no aceptan la justicia impartida por mujeres': la desesperada huida de una jueza afgana

Como otras mujeres que desempeñaron posiciones en el poder judicial afgano antes de que el Talibán tomara el poder en 2021, esta jueza temía que su trabajo pudiera representar una amenaza para su vida y la de su familia.
17 de agosto, 2022
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Cuando desembarcó en Brasil con su familia, Sahar* sólo tenía una maleta con una o dos mudas de ropa.

La jueza salió de Afganistán a toda prisa el año pasado, huyendo de los talibanes y tuvo que dejar todo atrás.

Como muchas otras mujeres que ocuparon cargos en el poder judicial afgano antes de que el grupo fundamentalista tomara el poder en agosto de 2021, temía que su trabajo pudiera representar una amenaza para su vida y la de su familia.

“Tuve que dejar atrás todo lo que construí en Afganistán: mi casa, mis posesiones y parte de mi familia”, le dijo la jueza a BBC News Brasil.

“Tenía una vida completa y lo perdí todo”.

En los últimos 20 años, 270 mujeres se han desempeñado como magistradas en Afganistán. Muchas de ellas lograron escapar con la ayuda de la Asociación Internacional de Juezas (IAWJ) y se refugiaron en varios países del mundo.

Brasil otorgó visas humanitarias a siete de estas juezas y a tres magistrados. Todos llegaron al país en octubre pasado y fueron recibidos por la Asociación de Magistrados Brasileños (AMB).

Pero alrededor de 90 juezas siguen atrapadas en su país, escondidas.

“Salir de allí”

En su relato, Sahar detalla los momentos de miedo y desesperación que precedieron a su huida de Afganistán.

La jueza y su familia tuvieron que dejar su hogar para esconderse en otro lugar después de que los talibanes tomaron el poder.

Los talibanes tomaron el control de Afganistán en agosto del año pasado.

Getty Images
Los talibanes tomaron el control de Afganistán en agosto del año pasado.

Con la caída del gobierno afgano, jueces de todo el país comenzaron a ser perseguidos por su participación en los juicios y condenas de miembros del grupo extremista durante el período de ocupación estadounidense.

Los talibanes incluso abrieron prisiones en todo el país, liberando a hombres que los magistrados habían encarcelado.

La vida de las mujeres también cambió drásticamente con el establecimiento del régimen. Se prohibió a las niñas recibir educación secundaria, se disolvió el ministerio de la mujer y, en muchos casos, se impidió que las empleadas regresaran al trabajo.

“Grupos como los talibanes, Daesh (Estado Islámico) y otros no aceptan la justicia impartida por mujeres”, dice Sahar.

“La situación se volvió realmente desesperada cuando los talibanes comenzaron a registrar las casas de todos los jueces. Invadieron la Corte Suprema y obtuvieron acceso a todo tipo de información sobre nosotros, como fotos, direcciones y documentos”.

“Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que realmente no podíamos quedarnos en Afganistán porque era demasiado peligroso”, dice.

La ayuda

La jueza inicialmente se refugió en la casa de los familiares.

“Estábamos encerrados sin poder salir. No podíamos volver a nuestro departamento ni sacar nuestras cosas porque los talibanes patrullaban nuestra cuadra”.

Después de que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021, miles de afganos intentaron huir del país.

AFP
Después de que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021, miles de afganos intentaron huir del país.

“Fue realmente difícil. No podía cocinar ni lavar ni hacer nada, solo pensaba en que tenía que salir de allí“.

Pasaron dos meses antes de que Sahar recibiera la noticia de que iba a ser rescatada y de que recibiría refugio en Brasil.

“Le informamos sobre nuestra situación a la IAWJ y ellos entraron en contacto con varios países en busca de ayuda y visas para nosotras, las juezas”.

“Cuando me tocó a mí, me dijeron que íbamos a Brasil”.

La magistrada se mudó con sus familiares más cercanos. Por razones de seguridad, no se revelaron los detalles de la operación que los sacó de Afganistán y los trajo a Brasil.

“Dijeron que no podíamos llevar muchas cosas con nosotros, porque todo tenía que ser discreto. Así que no trajimos casi nada, tal vez solo una o dos mudas de ropa”, le dijo Sahar a BBC News Brasil.

“Tengo que controlarme para no llorar cuando recuerdo el día que nos fuimos. Fue una gran desgracia para nosotros”.

“Teníamos una buena casa, un buen salario y nuestra familia en Afganistán y dejamos todo atrás. Fue una situación muy mala, apenas puedo describirla con palabras”.

Miedo por lo que queda atrás

En sus más de cuatro años como magistrada en Afganistán, Sahar estuvo involucrada principalmente en casos penales.

Esta imagen de archivo muestra a una maestra en Afganistán, donde mujeres y niñas fueron excluidas de la escuela secundaria.

Getty Images
Esta imagen de archivo muestra a una maestra en Afganistán, donde mujeres y niñas fueron excluidas de la escuela secundaria.

La jueza dice que está orgullosa de su trabajo, especialmente en casos relacionados con la seguridad y el bienestar de otras mujeres.

“Tiene que haber espacio para que las mujeres sean juezas, porque una mujer confía en la otra. Las mujeres que fueron a la corte pudieron abrirse más con nosotras”, cuenta.

Era muy feliz en mi trabajo. Desde pequeña soñaba con ser jueza y hacer justicia para las familias y los niños”.

Sahar dice que no le tocó juzgar ningún caso directamente relacionado con el Talibán, pero admite que pudo haber participado en juicios por delitos comunes cometidos por miembros del grupo.

“Procesé todo tipo de casos, como asesinato, secuestro, robo, corrupción, casos de familia”.

Debido a su trabajo, teme por la vida de algunos miembros de su familia que aún se encuentran en Afganistán.

“Tengo miedo porque tienen todo tipo de datos e información sobre nosotros. Podrían estar en peligro“, dice.

“Cuando salimos de Afganistán todos se mudaron y se escondieron en otros lugares”.

“Hablo con ellos a veces, pero no mucho porque creo que nuestros números pudiesen estar siendo interceptados”.

E incluso a millas de distancia de Afganistán, Sahar dice que todavía teme por lo que dejó atrás.

“A veces todavía tengo miedo, porque soy humana y pienso demasiado en las cosas”.

Vida en brasil

Sahar y los otros nueve magistrados que se refugiaron en Brasil recibieron visas humanitarias emitidas sobre la base de una ordenanza interministerial publicada en septiembre de 2021, por los ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia y Seguridad Pública.

Entre jueces y familiares, 26 personas llegaron al país en octubre pasado.

“Todos llegaron a Brasil muy asustados, preocupados por la seguridad y sin hablar una palabra de portugués”, dice Renata Gil, presidenta de la Asociación de Magistrados Brasileños que coordinó la recepción de las familias.

Para que pudieran reiniciar sus vidas, todos recibieron alojamiento, alimentación y atención médica proporcionada por esa organización y sus socios.

Los magistrados y sus familias también están estudiando inglés y portugués y sus hijos han obtenido becas en escuelas locales.

“Todas las juezas que recibimos tienen profundas cicatrices por todo lo vivido y un gran dolor por lo perdido. Es un proceso de adaptación intenso”, indica Gil.

“Pienso en mi país”

Después de un período inicial viviendo en alojamientos militares, Sahar ahora vive con toda su familia en una propiedad alquilada.

Una vista de Kabul

BBC
Una vista de Kabul.

Fue empleada como asistente legal por un bufete de abogados, donde investiga casos relacionados con inmigración.

La jueza dice que, antes de mudarse a Brasil, sabía muy poco sobre el país. “No había oído mucho sobre la gente, la cultura o el idioma”, precisa.

Y aunque está muy agradecida por la cálida bienvenida y la ayuda que ha recibido, Sahar dice que no pasa un día sin pensar en volver a casa.

“Pienso en mi país, mi familia y mi antiguo trabajo todos los días. Afganistán es mi patria y la extraño cada día”.

“No puedo decir que estoy disfrutando mi tiempo en Brasil, porque esta situación no es nada fácil”, señala la jueza.

“Pero estamos muy agradecidos por toda la ayuda que hemos recibido. La gente aquí es muy amable, al igual que el pueblo afgano”.

“Espero que todo salga bien para poder volver. Sé que la situación no es fácil, pero si Alá lo quiere, tal vez todo se resuelva pronto”.

*El nombre de la jueza ha sido cambiado para proteger su identidad y garantizar su seguridad y la de su familia.

Este artículo fue originalmente publicado en BBCBrasil


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