Cómo es vivir en las 5 ciudades amuralladas más bonitas del mundo
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Cómo es vivir en las 5 ciudades amuralladas más bonitas del mundo

Esto es lo que dicen los habitantes de algunas de las más conocidas y mejor conservadas ciudades amuralladas, todas ellas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
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Por BBCMundo
7 de septiembre, 2015
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Dubrovnik, Croacia

La ciudad mediterránea de Dubrovnik se ha vuelto todavía más famosa por ser una de las locaciones de Game of Thrones. Foto: Thinkstock

Unos enormes muros de piedra fueron en su día la última línea de defensa de las ciudades antiguas, unas estructuras impenetrables diseñadas para proteger a sus habitantes de los enemigos en el exterior.

Con los años muchas murallas fueron cayendo.

Pero las que siguen en pie protegen aún el estilo de vida de los que habitan en el interior.

Así, estas barreras de piedra además de ofrecerles una mirada diaria a la historia, también influyen en varios aspectos del día a día, desde el tráfico al turismo.

Hablamos con los habitantes de algunas de las más conocidas y mejor conservadas ciudades amuralladas, todas ellas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Les preguntamos cómo es vivir rodeados de tan imponentes piezas de historia.

Y esto fue lo que contestaron.

Dubrovnik, Croacia

Apreciada por su ubicación en la costa y su fácil acceso, la ciudad mediterránea de Dubrovnik ha ganado aún más fama en años recientes al ser el escenario deKings Landing o Desembarco del Rey, en la serie Game of Thrones.

Personas apoyadas en una de las murallas de Dubrovnik

Los muros fomentan “un sentido de comunidad” en Dubrovnik.

Las murallas de unos dos kilómetros que envuelven la ciudad antigua datan del siglo XVI y sus calles reservadas a los peatones ayudaron a preservar el ambiente histórico de la ciudad.

Pero la última oleada de turistas, inspirada por el tirón de la serie, ha provocado varios cambios en la ciudad antigua.

Así lo cuenta, al menos, Maja Milovcic, nacida y residente en Dubrovnik.

Como ella, muchos de los vecinos del centro histórico se mudaron a otras zonas y ahora alquilan sus apartamentos a los visitantes.

Aunque los que decidieron quedarse tratan de preservar esa forma de vida tan única que permiten las murallas.

Los niños que crecen en la ciudad antigua respetan la historia y los monumentos“, dice.

“La ciudad les enseña lo que la belleza y la armonía de la arquitectura significa para el futuro de esta ciudad y para las nuevas generaciones”.

Los muros también parecen fomentar un sentido de comunidad.

“Muchas parejas jóvenes con niños vuelven porque vivir aquí es mucho más seguro y amable, y es más fácil proteger a tus hijos de cualquier peligro posible”, añade.

“Cuando era niña la ciudad entera era un enorme patio de juegos”.

Jerusalén

Las murallas que rodean hoy la ciudad antigua de Jerusalén fueron construidas en 1500, pero el asentamiento estuvo protegido por muros de piedra desde tiempos bíblicos.

Jerusalén

“Cuando vives aquí sientes que todo va a estar bien”, dice una de las habitantes de Jerusalén.

“Las piedras viejas de los edificios, los nombres de las calles y los vecinos que son descendientes de seis, siete, hasta ocho generaciones anteriores hacen sentir que la ciudad es antigua”, explica Liz Cohen, autora del blog Lizrael Update, donde cuenta sus experiencias como extranjera.

Muchos puedan pensar que Jerusalén tiene un ambiente politíco o intenso, pero Cohen asegura que vivir en la ciudad cambia esa perspectiva.

“Cuando vives aquí sientes que todo va a estar bien”, dice.

“Nosotros (quienes viven de murallas para adentro) somos muy distintos (…). Muy a menudo nos ayudamos unos a los otros a bajar del autobús, en el mercado, en la calle“.

En Jerusalén, tanto en la ciudad antigua como más allá de sus muros, los barrios se dividen por religiones o nacionalidades, aunque algunos son más mixtos que otros.

Aquellos que hablan inglés o francés suelen preferir la moderna Colonia Alemana, la tranquila Katamon o Rechavia, situadas a unos pocos kilómetros al oeste de la ciudad antigua.

Nachloat, ubicada a 4 kilómetros al noroeste de la ciudad antigua, es particularmente popular entre los estudiantes.

Ávila, España

La muralla de Ávila fue construida en el siglo XII para proteger a sus habitantes del conflicto entre los reinos de Castilla y de Aragón.

La ciudad de Ávila

Ávila: como un cuento medieval.

Y cerca de 1.000 años después sigue rodeando por completo la perfectamente conservada ciudad, salpicada de iglesias románicas y góticas.

Sientes como si estuvieras viviendo en un cuento medieval“, dice Carolina Ares, nativa de Ávila.

“Es mágico”.

Además, la ciudad es amable y tranquila.

Los vecinos tienen cierta edad, por lo que, aunque celebran una gran cantidad de eventos culturales, la actividad decae de noche.

Así que quienes prefieran un ambiente más vivo, deben buscarlo al sur de la muralla.

“Los jóvenes suelen mudarse al sur, porque la ciudad está creciendo en esa dirección”, explica Jorge García, también nativo de Ávila.

“Allí hay más servicios que en el centro”, añade.

Cartagena de Indias, Colombia

Al otro lado del mundo y cientos de años después, España se dispuso a construir otros muros.

El puerto caribeño de Cartagena resultó ser un puesto de avanzada importante.

Cartagena

Cartagena: amistosa, vívida y dramática.

Tanto los ingleses como los franceses atacaron la ciudad, y España invirtió millones de reales para protegerla de la plaga de piratas en el siglo XVIII.

Así erigió los muros y fuertes que aun hoy siguen en pie.

Vivir en la ciudad antigua es como estar “en un set de filmación pero en la vida real”, dice Silvia Tcherassi, diseñadora de moda y propietaria del hotel que lleva su apellido, una mansión colonial ubicada dentro de las murallas.

Este tipo de edificios, junto con las animadas plazas y los acogedores cafés y restaurantes, proveen de un telón de fondo vivo a sus vecinos.

Además, Tcherassi añade que Cartagena es una verdadera ciudad caribeña.

“La ciudad antigua captura ese espíritu de forma perfecta: feliz, amistoso, vívido y dramático”, dice.

Quienes quieran vivir de cerca ese ambiente deben buscar vivienda en los alrededores de las plazas, donde los vendedores de fruta ponen sus puestos y los vecinos se reúnen para charlar.

A menos de un kilómetro al sur de la ciudad amurallada, Getsemaní atrae a los más hipster, con su arte callejero y sus modernos hoteles y restaurantes.

Carcassonne, Francia

Si se vive en la ciudadela amurallada de Carcassonne es inevitable convertirse en un aficionado a la historia.

“Te hace pensar en cómo vivirían aquí hace cientos de años y en la destreza de los artesanos que trabajaron en la construcción del castillo, las casas y los muros de La Cité, que soportaron el paso del tiempo”, dice Jacqui Boulter, una australiana que se mudó a la ciudad en 2013 y dirige el hostal L’Echappee Belle.

Carcassonne, Francia

Carcassonne: 50 residentes y cuatro millones de turistas.

Dentro de la propia ciudadela hay menos de 50 hogares de residentes permanentes, una cifra muy pequeña en comparación con los cuatro millones de turistas que la visitan cada año.

“Muchos visitantes no son conscientes que aquí vive gente”, señala Boulter.

“Suelen pensar que es una mera atracción turística”.

En los últimos años se volvió cada vez más difícil vivir en la ciudad amurallada, ya que cerraron el banco y la oficina de correos.

Además, acceder a la ciudad en coche, una opción exclusiva para los residentes y los repartidores, se vuelve casi imposible en verano, con las calles abarrotadas de turistas.

Por ello, los vecinos de la ciudadela se apoyan unos a otros y respiran tranquilos en invierno.

Muchos recién llegados deciden vivir en Bastide St Louis, la parte más nueva de Carcassonne, a kilómetro y medio al oeste de la ciudad medieval.

Y aunque pocos turistas lleguen hasta allí, el barrio cuenta con sus museos y cafeterías interesantes.

Pero nada como vivir dentro de las murallas, protegido y rodeado de historia.

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¿Qué son las neurofinanzas y por qué algunas personas hacen dinero más fácilmente que otras?

Se trata de "un área relativamente nueva" que está demostrando cuán importante es comprender lo que sucede en nuestro cerebro en "entornos de riesgo e incertidumbre". Investigamos y conversamos con expertos sobre las decisiones financieras.
23 de noviembre, 2020
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Perder duele y, a veces, mucho.

Ganar 100 dólares puede hacer que muchas personas se sientan felices, pero perder 100 puede provocar una emoción incluso más intensa que esa alegría.

Ese ejemplo se lo da a BBC Mundo Arman Eshraghi, catedrático de Finanzas e Inversiones de la Universidad de Cardiff, para explicar que imágenes por resonancia magnética del cerebro han mostrado que “las pérdidas desencadenan una mayor actividad en las áreas del cerebro asociadas con emociones negativas que las que generan las ganancias (equivalentes) en los centros de placer”.

Aunque en el pasado, el campo médico fue el que principalmente se enfocó en el estudio del cerebro, en las últimas décadas, otros ámbitos, como el financiero, también han buscado entenderlo.

Se ha fundido la economía con la neurociencia para darle una explicación a nuestros comportamientos, ya sea como inversionistas o como consumidores, tomando en cuenta no sólo el cerebro sino el sistema nervioso e incluso las hormonas.

Ha surgido lo que se conoce como las neurofinanzas, “un área relativamente nueva que se esfuerza por comprender la toma de decisiones financieras agregando conocimientos de la psicología y la neurociencia a las teorías tradicionales de las finanzas”, señala Kerstin Preuschoff, profesora asociada de Neurofinanzas y Neuroeconomía de la Universidad de Ginebra.

Esa comprensión neuronal cobra especial importancia en “entornos de riesgo e incertidumbre, en los que generalmente primero reaccionamos y después analizamos”, le dice a BBC Mundo Joselyn Quintero, asesora financiera especializada en Psicología Financiera y Neurofinanzas.

Entonces ¿qué pistas nos da ese campo sobre la forma en que tomamos decisiones de dinero?

La carga emocional

Por más que lo intentemos, nuestra naturaleza nos impide alejarnos del hecho de que cada elección que hacemos tiene un elemento emocional.

Silueta

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Nuestras decisiones en los diferentes ámbitos de la vida tienen un elemento emocional y en finanzas es importante darse cuenta de ello.

“Es así para todo tipo de decisiones y se aplica particularmente a las financieras. Con las decisiones de inversión específicamente, existe la promesa oculta de riqueza que tiene un fuerte elemento emocional”, indica el profesor Eshraghi.

“Incluso los gerentes financieros más experimentados pueden tomar decisiones que no se basan únicamente en el pensamiento racional”.

Pese a que durante más de 30 años, los expertos en finanzas conductuales han empleado con éxito los conocimientos de psicología, sociología e incluso de física para intentar dilucidar la forma en que decidimos, “los avances en la tecnología han permitido a los neurocientíficos mapear los procesos químicos y eléctricos que ocurren en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones”.

Volviendo al ejemplo de los US$100, los especialistas ya habían identificado ese patrón llamado aversión a las pérdidas, pero “las neurofinanzas nos han permitido ver qué sucede realmente en el cerebro”.

¿Cómo podemos tomar mejores decisiones financieras?

Eshraghi cree que “las mejores decisiones financieras se toman a menudo utilizando un ‘pensamiento’ lento, cuidadoso y analítico en lugar de un ‘sentimiento’ rápido e inductivo”.

Un analista financiero

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“Cuando los mercados financieros son volátiles, normalmente es mejor ‘mantenerse fuera’ y dejar de mirar las pantallas”, indica el profesor Arman Eshraghi.

Evidentemente las emociones no se pueden eliminar de la ecuación, pero parte de la clave está en ser conscientes de ellas.

Por ejemplo, “cuando los mercados financieros son volátiles, normalmente es mejor ‘mantenerse fuera‘ y dejar de mirar las pantallas”.

La razón es que el “cableado” de nuestros cerebros reacciona a contextos inestables de una forma más emocional que analítica.

Hay un fenómeno que se da entre algunos inversionistas y es el que los psicólogos llaman “anclaje”: la tendencia a apegarnos a números aleatorios.

“Incluso la información aparentemente más inocua puede llegar a nuestro subconsciente. Por ejemplo, los inversores pueden anclarse a los niveles de precios existentes de una acción y cuando llegan noticias nuevas al mercado, algunos tardan en reaccionar y actualizar lo que piensan”.

Otras personas se encariñan con marcas y compañías que les son familiares y, a la hora de invertir o comprar, “eso puede llevar a una falta de diversificación y eventualmente no es una estrategia financiera sólida”.

Somos más que la lógica

Daniel Kahneman es el autor del libro Thinking, Fast and Slow (“Piensa, rápido y lento”) y plantea que nuestra mente tiene dos sistemas de pensamiento que influyen en la forma en que tomamos decisiones.

Daniel Kahneman

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Daniel Kahneman ganó el Premio Nobel de Economía en 2002 “por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que se refiere al juicio humano y la toma de decisiones en entornos de incertidumbre”.

Mientras el Sistema I se encarga de lo intuitivo, instintivo e inconsciente, el Sistema II aborda lo analítico, lo consciente, lo lógico.

Aunque es un influyente psicólogo, Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002 por su trabajo pionero, junto Amos Tversky, sobre el elemento irracional en la toma de decisiones.

De hecho, ambos fueron los primeros en identificar la aversión a las pérdidas.

Kahneman desafió la corriente del pensamiento económico tradicional que apuntaba a que somos racionales, lógicos y egoístas cuando nos toca escoger y, con ello, sentó las bases de la economía del comportamiento.

Consejos de un Nobel

“Por qué tomamos malas decisiones sobre el dinero (y qué podemos hacer al respecto)” (Why We Make Bad Decisions About Money (And What We Can Do About It) es el título de un video del sitio Big Think, en el que Kahneman arroja algunas luces:

Una mata siendo regada

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En muchos casos, hacer dinero es una experiencia que toma tiempo e implica un proceso de aprendizaje no sólo personal sino del entorno.

“Para ciertos tipos de decisiones, necesitas habilidad para el cálculo numérico. La gente que la posee tiene una ventaja significativa sobre la que no”.

“Entender el interés compuesto hace una diferencia inmensa, ya sea que pidas prestado con una tarjeta de crédito o que tengas ahorros”.

Y es que, de acuerdo con el experto, “la gente tiene una idea muy confusa del interés compuesto y eso es muy perjudicial”.

También habla de la importancia de adoptar una perspectiva amplia frente a lo que pasa y evitar reacciones emocionales demasiado fuertes frente a los eventos.

“Piensa que ganas un poco y pierdes un poco y que tu respuesta emocional a las ganancias pequeñas y a las pérdidas pequeñas sea muy limitada. Eso tiende a inducir una mejor toma de decisiones”.

Busca orientación

El artículo Daniel Kahneman: Four Keys to Better Decision Making (“Cuatro claves para una mejor toma de decisiones”), publicado en el sitio del CFA Institute, plantea que “tendemos a sobreestimar nuestras posibilidades de éxito, especialmente en la fase de planificación”.

Una mujer frente a una pantalla

Getty Images
Tomar decisiones financieras no siempre es sencillo, por eso es recomendable pedir asesoría.

Cuando algo no sale bien, buscamos una explicación, “tienes la sensación de que has aprendido algo y de que no volverás a cometer ese error”, dice Kahneman, pero quizás una relación causa-efecto no es la mejor conclusión de lo ocurrido.

“Lo que deberías aprender es que fuiste sorprendido otra vez. Debes aprender que el mundo es más incierto de lo que crees“.

Otro aspecto que el Nobel recomienda evitar es el arrepentimiento, pues es “el mayor enemigo de la toma de decisiones en las finanzas personales”.

Además invita a cultivar la curiosidad y a buscar una guía. El mejor asesor es “una persona a la que le gustes y a quien no le importen tus sentimientos“.

Si la encuentras es muy probable que te dé buenos consejos.

Y cuando estés por tomar una decisión importante: ve despacio.

La importancia del margen de error

Ser flexibles y adaptarse a nuevas circunstancias también es clave cuando se toman decisiones relacionadas con el dinero.

Mark Zuckerberg

Drew Angerer/Getty Images
Hay muchos ejemplos de cómo el éxito financiero puede ir de la mano con lo que nos apasiona.

Morgan Housel es autor de The Phychology of Money (“La psicología del dinero”) y plantea cuán importante es abrirse a los errores.

“Demasiada devoción a un objetivo, un camino, un resultado, es invocar al arrepentimiento cuando eres tan susceptible al cambio”, escribió en un blog que lleva el mismo título de su libro.

“Las personas subestiman la necesidad del margen de error en casi todo lo que hacen que involucre dinero”.

De acuerdo con el experto, se debe a “la idea de que su visión del futuro es correcta, impulsada por el sentimiento incómodo que viene de admitir lo contrario”.

Pero eso les causa un “daño económico” porque les impide tomar las mejores acciones.

Housel también plantea que el margen de error se malinterpreta, “a menudo se ve como una protección conservadora, utilizada por aquellos que no quieren correr mucho riesgo o no confían en sus puntos de vista”.

“Pero cuando se usa apropiadamente es lo contrario. El margen de error te permite aguantar y esa resistencia te hace quedarte el tiempo suficiente para que el chance de beneficiarte de un resultado de baja probabilidad caiga a tu favor”.

Y es que, en muchos casos, obtener ganancias también es cuestión de tiempo.

“He descubierto que, al tomar decisiones de dinero, ayuda recordar constantemente que el propósito de invertir es maximizar los retornos, no minimizar el aburrimiento. Lo aburrido está perfectamente bien. Lo aburrido es bueno. Si deseas enmarcar esto como una estrategia, recuerda: la oportunidad vive donde otros no están y los otros tienden a mantenerse alejados de lo aburrido”.

Lo que hacen los millonarios

William Leith es periodista y autor de The Trick: Why Some People Can Make Money and Other People Can’t (“El truco: Por qué algunas personas pueden hacer dinero y otras no”).

Un cerdito pasa por un anillo de fuego

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Cómo percibimos el riesgo y la incertidumbre determina en parte qué decidimos hacer con nuestro dinero.

Su investigación lo llevó a adentrarse en el mundo de algunos millonarios.

“La gente que entrevisté, quienes se hicieron ricos de alguna manera, habían desarrollado una comprensión de lo que era el riesgo y de cómo a menudo es contrario a la intuición”.

“Eso es esencial”, le dice a BBC Mundo. Pero hay algo más: pasaron por varios fracasos, aprendieron de ellos, cambiaron y siguieron.

“Y cada vez se van acercando un poco más a cómo las cosas funcionan” hasta que se convierten en “los pocos que tienen éxito”.

“La razón es que casi todo el mundo se daría por vencido mucho antes porque fallan y fallan y fallan. La mayoría de la gente no puede soportarlo”.

“Se trata de hacer cosas que la mayoría no haría (…) o que todos piensan que no funcionarán o que son riesgosas”.

Es ver el riesgo desde una perspectiva “real” y no desde lo que “tu corazón te diga, sino lo que te diga tu cabeza“.

Leith destaca un elemento que Kahneman nos había anticipado: la curiosidad.

“Si quieres empezar un negocio, tienes que ver qué está sucediendo y qué está cambiando. Tienes que averiguarlo por ti mismo“, porque los libros te mostrarán “el mundo que existía ayer, así que tienes que salir y empezar”.

“Piensa por ti mismo: ¿Cómo puedo mejorar esto? Así es como la gente tiene éxito”, cómo sobresale entre la multitud.

Cómo reaccionar

Quintero, la asesora financiera, resalta las experiencias exitosas que se han dado en plena pandemia.

Una mujer con una anuncio de cerrado

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Aunque muchos negocios se han visto dramáticamente afectados por la pandemia de coronavirus, otros han encontrado oportunidades y las han aprovechado.

Emprendedores que han aprovechado oportunidades en medio de circunstancias muy difíciles porque, como indica Leith, se detuvieron a observar lo que está pasando.

“Cuando le preguntas a un financiero: ‘En medio de todo esto ¿qué harías?’ Te va a hablar de recortar gastos. Su tendencia es minimizar riesgos en la medida de lo posible”, señala.

“Lo que nos hemos convertido es en personas que no sólo somos adversas al riesgo sino que somos obsesivas con la certidumbre. Es decir, no nos movemos si no tenemos algo que nos garantice que las cosas van a resultar”.

“Eso hace que cuando se te presenta una situación que no tienes cómo controlar, la tendencia es a replegarse, cerrarse”.

Y, muchas veces, eso impide ver las oportunidades que hay.

La experta explica que el pensamiento industrial busca la certidumbre, se basa en la seguridad y reacciona ante el corto plazo.

“Si quiero tener más ingresos, entonces debería trabajar más horas. Llevamos en paralelo los costos con los beneficios. Para ganar más tengo que trabajar más”.

Pero la era digital está imponiendo otro paradigma en el que hay una mayor comprensión del largo plazo y de la sostenibilidad.

El nuevo paradigma

En ese nuevo paradigma, dice Quintero, entra en juego un elemento: la autoestima.

Dos jóvenes frente a un laptop

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La era digital ha traído nuevos esquemas para abordar el tema laboral y cómo se hace dinero.

“Saber que aunque vas a hacer algo que no va a ser necesariamente del agrado de mucha gente, la certeza eres tú, la única garantía que tienes, en vez de buscar la certidumbre (afuera), eres tú”.

A medida que se va teniendo claridad mental en una idea o un proyecto, los resultados se irán dando y empezará un proceso de validación.

“Cuando hablas con una persona que tiene 25, 27 años, su probabilidad de generar dinero está más clara que una persona de mi generación, que haya nacido hace 40, 50 años, es decir, la posibilidad de ganar más dedicando menos tiempo es ya una narrativa generacional y, por ende, naturalmente te vas enfocando y te vas moviendo en torno a eso”.

“Cuando la generación de los baby boomers se expone a este tipo de pensamiento tiene la idea de que esta gente no quiere trabajar o que quiere ganárselo todo sin hacer nada, cuando en realidad el tema no es tanto qué hacen, sino desde dónde lo hacen”.

La experta reflexiona sobre cómo muchos baby boomers sentían que tenían que trabajar en algo que no querían para ganar dinero, lo cual contrasta con el esquema de pensamiento de los millenials y los centennials:

Hago lo que me gusta porque gano dinero haciéndolo. A partir de allí monto un modelo de negocio que sirva a la sociedad, pero que fundamentalmente parte de mí”.

Un enfoque complementario

El sistema financiero tradicional se ha basado en un esquema normativo: en cómo deberían ser las cosas y no en cómo son, señala Quintero.

Una muñeca vestida de graduada y una calculadora

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Algunas personas se paralizan frente a decisiones financieras porque piensan que como “no estudiaron en la universidad, eso las hace sentir menos inteligentes”, cuando la inteligencia “en realidad es la capacidad de aprender de lo que sucede, ajustarte y mejorar”, reflexiona Joselyn Quintero.

Las neurofinanzas presentan un enfoque complementario:

“En vez de decirle a una persona qué debe hacer, empiezo a entender qué está haciendo” y, de esa manera, se crea un plan de acción que “se parezca más a ese individuo -que incluya sus aspiraciones, deseos- y no que lo encuadre en una fórmula preestablecida”.

Y en ese contexto, hay varios factores que explican por qué hay personas a las que les cuesta más tomar buenas decisiones financieras.

Algunos se “paralizan” porque están superpreparados y otros porque piensan, por ejemplo, que como “no estudiaron en la universidad, eso los hace sentir menos inteligentes”, cuando la inteligencia “en realidad es la capacidad de aprender de lo que sucede, ajustarte y mejorar”.

La “parálisis por análisis”, explica, la suelen experimentar personas muy analíticas: “Me falta el último informe, la gráfica más reciente, la última actualización. Es como si quedaran secuestradas en su mente analítica”.

Y muchas veces cuando sucede eso, la persona se desconecta de lo que es lo más importante para ella y plantea sus metas “en función de las de otros“.

Incluso obteniendo algún tipo de ganancia, puede llegar a no tener mucho sentido porque está anclada en algo externo, no en lo propio, explica.

Mientras en las finanzas tradicionales se busca la maximización de los retornos: “Debo ganar lo más que pueda”, en neurofinanzas se habla de retornos satisfactorios.

En el medio

Quintero, como muchos expertos, consideran que hay que evitar los extremos: ganamos o perdemos y abordarlo como un proceso en el que vamos mejorando nuestras capacidades.

Dos personas pensando

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Hay muchos factores que influyen en la forma cómo tomamos las decisiones que tienen que ver con el dinero. No sólo lo personal, sino lo cultural juega un rol.

“Por ejemplo, si me planteo que mis rendimientos este año deberían ser 7% mensual. En un mes puedo llegar a alcanzar 10%, pero en otro 5%. Si eso lo considero una oportunidad de aprendizaje, en vez de un fracaso, la próxima vez que invierta, ahorre o compre, voy con un aprendizaje y no con un fracaso encima”.

Una pregunta, de acuerdo con la experta, es válida: ¿Cómo me siento?

“La experiencia, desde un punto de vista de la neurociencia, es una codificación en el sistema nervioso central que nos permite aprender de nuestras propias reacciones”.

“Si me doy cuenta de que tengo una tendencia a ser más impulsiva ante ciertos escenarios, empiezo a observar ese comportamiento y a identificar cuáles son las variables que lo disparan y así creo una estrategia”.

Unos más que otros

Para la especialista, uno de los aspectos clave para comprender por qué a algunas personas les es más fácil hacer dinero que a otras, es la forma cómo se asume y se maneja la incertidumbre.

Elon Musk

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La fortuna de Elon Musk creció 242% en el último año, según Forbes.

“El riesgo es un elemento clave dentro del mundo financiero, pertenece a un área analítica. El riesgo nos permite hacer unos cálculos para maximizar los resultados. La incertidumbre está más conectada con la parte emocional”.

Y en la forma en la que reaccionamos ante ella entran en juego elementos personales, familiares y culturales.

“Hay gente a la que la palabra oportunidad le genera un sentimiento de culpa y aunque existan oportunidades éticas y legales, no se van a mover porque hay elemento cultural que las frena”.

Dos personas en un mismo entorno pueden responder de manera distinta a un mismo hecho:

“Una tiene una narrativa de empoderamiento en la que el riesgo y la incertidumbre son asociados con aventura y se disponen física y biológicamente para adentrarse en ella”.

“Y tienes otra que los vincula con el peligro, como una amenaza, de la que hay que protegerse. Tanto su cuerpo como su bioquímica se preparan para evitarlo y para huir”.

Como toda en la vida, se trata de un equilibrio y aunque no existe una fórmula exacta de cómo hacer dinero -pues cada historia de éxito tiene sus particularidades- un balance entre muchos factores internos y externos es fundamental.


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