Cómo saber cuánta contaminación habrá dentro de 72 horas
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Cómo saber cuánta contaminación habrá dentro de 72 horas

Si en el último mundial de atletismo la ciudad de Pekín en China estaba sin su característica niebla de contaminación fue debido a que las autoridades tomaron medidas extraordinarias para reducir el CO2. Sin embargo, los pekineses respiran un aire que nadie querría. De hecho, en las imágenes de su maratón popular, gran parte de los corredores llevan máscara.
Foto: Cuartoscuro
Por Yorokobu
8 de septiembre, 2015
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En Junio de 2015 la Ciudad de México estuvo en fase de precontingencia ambiental. La intensa radiación solar favoreció la formación de ozono. //Foto: Cuartoscuro

En Junio de 2015 la Ciudad de México estuvo en fase de precontingencia ambiental. La intensa radiación solar favoreció la formación de ozono. //Foto: Cuartoscuro

China, como buen dragón y fábrica del mundo, echa humo. Su crecimiento desmesurado durante décadas ha afectado seriamente al medio ambiente. Según Greenpeace, las partículas menores a 2,5 micras, las más dañinas, superan en cinco veces la media anual aconsejada por la Organización Mundial de la Salud en los más de 300 municipios analizados. Esta polución causa, de acuerdo a un estudio realizado por la universidad de Berkeley, a 4.000 fallecidos al día, 1.6 millones de personas al año.

Pekín, la capital, no es una excepción. Si en el último mundial de atletismo la ciudad estaba sin su característica niebla de contaminación fue debido a que las autoridades tomaron medidas extraordinarias para reducir el CO2, como prohibir que circule la mitad del tráfico o parar el funcionamiento de varias centrales. Un efecto temporal que lleva a una conclusión lógica: los pekineses respiran un aire que nadie querría. De hecho, en las imágenes de su maratón popular, gran parte de los corredores llevan máscara.

Pero también demuestra que, si hay voluntad, se puede reducir la polución a cantidades, digamos, aceptables. IBM acaba de poner en marcha un proyecto con el que espera poder prever los picos de contaminación en la ciudad de Pekín y permitir, con esta información, que las autoridades actúen en consecuencia. Bautizado como Green Horizon y enmarcado en lo que se denomina cognitive computing, si tienen éxito piensan exportar el modelo a otras latitudes con problemas similares.

Con datos de la Agencia de Protección Medioambiental de Pekín, su prototipo genera previsiones de calidad del aire con 72 horas de antelación. Xiaowei Shen, el director de IBM Research China, asegura que son un 30% más precisas que las que se realizan con enfoques convencionales. Su equipo trabaja para poder proporcionar escenarios a más largo plazo, así como detectar las fuentes de contaminación y posibles formas de actuar frente a la contaminación, como las que se emplearon para hacer que los atletas pudieran correr por la ciudad.

La empresa se puede estar embarcando en lo que Goldman Sachs, en su informe China’s Environment: Big Issues, Accelerating Effort, Ample Opportunities, describe como una oportunidad de miles de millones de dólares para el sector privado local e internacional: la transición de China a un modelo que no destroce su medioambiente. Como dicen en la introducción, en un tono extraño que parece ver con alegría semejantes desgracias, «la contaminación por metales pesados afecta a 12 millones de toneladas de grano, el 60% de las aguas subterráneas no son potables y hay una llamada a luchar contra la contaminación en China que dará como resultado gastos sin precedentes por parte del Gobierno y amplías oportunidades de inversión».

En total, la consultora ve cinco grandes campos en los que las empresas tecnológicas pueden meter la cabeza. Descontaminación de los suelos, tratamiento de residuos peligrosos, tratamiento de aguas residuales, energías limpias y equipos de monitorización de polución. El Gobierno chino anunció que su decimotercero plan quinquenal dedicará 300.000 millones de dólares a esta materia, un 60% más que en el anterior esquema económico. El llamado environmental remediation business, un tipo de negocio que comenzó a desarrollarse a principios del nuevo siglo, puede beneficiarse de una manera increíble del poder computacional.

La consultora ambiental Golder, por ejemplo, ha desarrollado una herramienta llamada GoldSet, que ayuda a asesorar a empresas entre diversos modelos de limpieza para que se amolde lo más posible a los requisitos técnicos, económicos y sociales. John Hsu, un experto en análisis de datos, explica en un post que el big data «es clave para que las empresas entienda su cadena de valor y reduzcan la huella de carbono derivada de esta», así como de «los viajes de los empleados, el uso que el consumidor hace de sus productos, las inversiones y una gran cantidad de otras actividades».

Pone como muestra el trabajo que realizaron desde su organización, Carbon Trust, para la multinacional británica de comunicaciones BT. Según su análisis, las emisiones que estaban fuera del control de la compañía suponían el 92% del total emitido, a lo largo de su cadena de suministros, formada por 17.000 servicios, compañías y puntos. Gracias al entendimiento de esta complejidad que facilitó el análisis de datos masivos, «BT pudo detectar donde había mayores emisiones de CO2, revelando oportunidades de negocio reduciendo costes y contaminación».

En el estudio Big Data and Environmental Sustainability: A Conversation Starter, de finales de 2014 y escrito por Alan Keeso, se entrevista a 14 organizaciones de diversos sectores para ver como esta técnica es percibida y empleada, con programas como el Tropical Ecology Assessment Monitoring que observa más de 15 bosques tropicales para crear un sistema de alarma temprana ante posibles peligros para la flora y la fauna. Al final, Keeso arguye que hay razones para estar emocionado. «Con estas tendencias emergentes el Big Data se está posicionando como una parte integral en la sostenibilidad del medioambiente». Si ya lo usan para vender ropa y demás, esto tiene mucho más sentido.

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Viernes 13: ¿cómo se originó la superstición que considera esta fecha como un día de mala suerte?

¿De dónde viene la superstición que dio paso a la mitología del viernes 13 que culminó con las películas y las series de televisión en los 80?
13 de noviembre, 2020
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calendario

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Aunque parezca poco frecuente, todo mes que comience en domingo, siempre tendrá en viernes 13.

Otra vez es viernes 13, y si eso nos preocupa, quizás podemos echar la culpa a un grupo de caballeros estadounidenses que eran enemigos de las supersticiones.

Desde tiempos inmemoriales muchos han temido los viernes y los días 13.

Pero, ¿por qué se juntaron ambos temores para generar una creencia con vida propia en el mundo angloparlante?

En Hispanoamérica y España, en cambio, la superstición se aplica a los martes 13.

En cuanto a los países de habla inglesa, las razones no parecen ser místicas.

“Desde el punto de vista astrológico, no hay necesidad de preocuparse por el viernes 13”, dice Robert Currey, de Equinox Astrology.

Las fechas y días de la semana solían estar estrechamente relacionados con los movimientos planetarios y las fases de la Luna en un sistema que se remonta a los babilonios, explica, pero ya no es el caso.

Sonia Ducie, una consultora de numerología que cree firmemente en la energía innata de los números, cree que 13 “tiene que ver con la transformación y el cambio“.

Viernes 13

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Viernes 13, la película, tuvo su base en el mito.

Ducie considera al viernes el quinto día de la semana que se asocia con el movimiento.

“Uno puede ver cómo con esos dos números juntos podrían ser muy inquietos”, pero aclara: “Depende de nosotros. La energía es neutral”.

¿Por qué surgió esta superstición combinada?

En 1907, un libro llamado “Viernes, el XIII” fue publicado por un corredor de bolsa llamado Thomas Lawson. Fue la inspiración para la mitología del viernes 13 que culminó con las películas y las series de televisión en los 80.

El libro de Lawson es una fábula oscura de Wall Street cuyo personaje central genera bonanzas y caídas en el mercado para vengarse de sus enemigos, dejando a muchos en la miseria y la ruina.

Y se aprovecha de los temores que la fecha viernes 13 podía generar en los negociantes.

“Cada hombre en la bolsa y en Wall Street tiene su ojo puesto en él. En viernes 13 rompería el mejor mercado alcista (bull market) de la historia que estaba en marcha”, dice uno de los personajes.

viernes

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En 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida

Así que en 1907 el miedo a esa fecha ya era una superstición establecida.

No lo era un cuarto de siglo antes.

The Thirteen Club (El club del trece), una reunión de caballeros alegres decididos a desafiar todas las supersticiones, se reunió por primera vez el 13 de septiembre 1881 (un miércoles) a pesar de que se organizó formalmente el viernes 13 de enero de 1882.

Se reunían el día 13 de cada mes, se sentaban en la mesa 13, rompían espejos, derramaban sal con exuberancia y llegaban a la cena caminando bajo escaleras cruzadas.

Los informes anuales del club especificaban cuidadosamente cuántos de sus miembros habían muerto y cuántos habían fallecido durante el año siguiente tras asistir a una cena en el club.

Viernes 13

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El objetivo del club era demostrar lo inútil de las supersticiones.

Fue fundado por el capitán William Fowler en su restaurante Cottage Knickerbocker en la Sexta Avenida de Manhattan, en Nueva York.

A Fowler se lo asociaba con “la buena camaradería, un gran corazón y una caridad sencilla y sin ostentación”.

Como mariscal del club, “siempre lideró el camino valientemente y sin temor hacia la sala del banquete”, aseguró el “gobernante jefe” del club, Daniel Wolff.

El club hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, a gobernadores y jueces para dejar de elegir al viernes como el día de “colgar” gente y realizar ejecuciones otros días también.

El diario estadounidense The New York Times informó que en la primera reunión, el comensal número 13 estaba retrasado, y Fowler presionó a uno de los camareros para que compensara la ausencia del comensal que completaría el número de mala suerte.

“A pesar de sus gritos estaba siendo empujado por debajo de las escaleras cuando llegó el invitado que faltaba”, narró el diario.

El primer objetivo del club era el temor de que si 13 personas cenaban juntas una podría morir pronto. Pero una segunda superstición surgió poco después.

En abril de 1882, se adoptó una resolución que deploraba el hecho de que el viernes había sido “considerado durante muchos siglos un día de mala suerte… por motivos sin sentido“.

Viernes 13

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El grupo buscaba terminar con los mitos vinculados el número 13.

El club hizo un llamado al presidente de Estados Unidos, a gobernadores y jueces para dejar de elegir al viernes como el día de “colgar” gente y que se realizasen ejecuciones otros días también.

Pero no hay ninguna señal en el club de la mezcla de la superstición del viernes con el 13.

Debió aparecer en algún momento entre 1882 y la publicación del libro de Lawson en 1907.

¿Responsabilidad de los enemigos de la superstición?

A lo largo de las décadas, muchos se han preguntado si la superstición podría ser culpa del propio club.

Allí aprovechaban cada oportunidad para ridiculizar ambos temores.

El diario Los Angeles Herald informó en 1895: “Cada vez que durante los últimos 13 años el viernes ha caído el 13 del mes, esta peculiar organización nunca ha dejado de celebrar una reunión especial para regocijarse”.

El club se enorgullecía de que había puesto la superstición en el centro de atención. Su fama era grande: de los 13 miembros originales había pasado a cientos a comienzos del siglo XX. Y se habían fundado clubes similares en otras ciudades de Estados Unidos y en Londres.

Viernes 13

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La superstición a veces ha inspirado motivos y disfraces para fiestas como Halloween.

La doctrina del The Thirteen Club era “que la superstición debía ser atacada y combatida y expulsada de la Tierra”

Dos de estas supersticiones vulgares han combatido con decisión y sin inmutarse“, escribió el integrante Charles Sotheran a otros miembros del club en Nueva York en 1883, “es decir, la creencia en que el 13 es un número de mala suerte y el viernes un día de mala suerte. Han creado un sentimiento popular a favor de ambos”.

Sotheran debe haber querido decir que “hicieron los viernes y el 13 menos impopulares”, pero su frase es ambigua y podría haber significado “hicieron las supersticiones populares”. ¿Fue esta interpretación la que estableció la superstición en la opinión pública?

La doctrina del The Thirteen Club era “que la superstición debía ser atacada y combatida, y expulsada de la Tierra”.

Si por el contrario generó una de las supersticiones más comunes y persistentes, fue de hecho un accidente desafortunado.


(*) Este artículo fue publicado originalmente el 13 de noviembre de 2015. Un viernes 13, por supuesto.

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