Con lonas, así protege Chihuahua del frío y las lluvias a las viviendas pobres
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Foto: Cuartoscuro.

Con lonas, así protege Chihuahua del frío y las lluvias a las viviendas pobres

Ciudadanos y organizaciones civiles calificaron como una "burla" la medida del Ayuntamiento para proteger de los temporales a quienes viven en las colonias pobres de la capital chihuahuense.
Foto: Cuartoscuro.
Por Manu Ureste
17 de septiembre, 2015
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El Ayuntamiento de Chihuahua busca proteger del frío y de la temporada de lluvias a las familias que habitan en las colonias más pobres del norte de la ciudad con la distribución de paquetes de hule negro.

Según detalló el municipio en un comunicado de prensa fechado el pasado 13 de septiembre, la Dirección de Atención Ciudadana entregó 120 paquetes de este hule –que es una lona de plástico- a familias de las colonias Nuevo Triunfo, Riberas de Sacramento y Porvenir III; todas ellas ubicadas en zonas vulnerables de la capital chihuahuense.

“El motivo del apoyo es para prevenir y evitar que las viviendas de las familias se vean afectadas por las lluvias que están pronosticadas”, explicó el Ayuntamiento en el texto, en el que además enfatizó que en el segundo año de gobierno ha beneficiado a 4 mil 500 familias con la entrega de material de construcción, hule negro e impac (impermeabilizante)”.

“Con estas acciones la administración municipal confirma su compromiso para los chihuahuenses y de esta manera se construye un mejor futuro”, recalcó el municipio en el texto.

“¿Hule? Creí que era una broma”

Sin embargo, ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil mostraron su malestar por estas acciones para “construir un mejor futuro”, las cuales las tildaron como “una burla” para la población que habitan viviendas en situación de pobreza.

Esto es una burla, ¿cómo que hule? Denles una casita o de perdida material para reparar los techos”, señaló la ciudadana Irene Vera, en un comentario a la nota publicado en el portal de noticias Segundo a Segundo.com.

“Qué poca, que los inviten cuando llueva para que vean para lo que sirve su plastiquito!!”; “¿Hule? Creí que era broma”; o “qué poca vergüenza… y todavía dice la nota con toda la ironía ‘de esta manera se construye un mejor futuro’”, fueron otros de los comentarios al comunicado que puedes leer aquí.

En esta misma línea, Martha Ramírez, regidora del Ayuntamiento de Chihuahua por el partido Acción Nacional, dijo que esta medida del municipio “no resuelve en nada” la situación de cientos de vecinos que, como sucede cada año cuando llega la temporada de lluvias, se ven afectados.

“Hemos platicado con gente que habitan estas colonias, y lo que nos expresan es que están indignados. Les pareció una burla que les lleven hule en lugar de materiales de construcción u otro tipo de apoyos. Esos hules no son una solución, porque sabemos que con las fuertes lluvias y el mal clima se los llevará el viento”, expuso la regidora en una entrevista con Animal Político.

“Además, no es la forma en la que se les debería ayudar. En el Ayuntamiento se pueden bajar recursos con Sedesol (Secretaría de Desarrollo Social) de un programa de techos y suelos; y se puede bajar también recursos del Fonden que están para eso, para apoyar cuando hay desastres naturales”, añadió la regidora, quien además dijo desconocer de dónde obtuvo el municipio los fondos para comprar los hules.

“Ni a mí como regidora del Ayuntamiento, ni a mis compañeros de fracción del PAN, nadie nos ha dicho de dónde sale ese recurso. No sabemos si fue una proporción del Fonden porque no nos han informado nada, y nos gustaría que el director de Atención Ciudadana nos diga de dónde sale el recurso y por qué se decidió comprar el hule”. 

“Los mismos ciudadanos son quienes nos piden los hules”: Atención Ciudadana

Animal Político planteó esta pregunta a Fernando Villarreal, director de Atención Ciudadana del Ayuntamiento de Chihuahua, quien explicó en una plática telefónica que el municipio tiene un “fondo especial a través de Protección Civil” destinado a cubrir “contingencias climáticas” de “alrededor” de un millón y medio de pesos, en el que va también incluido el reparto de hules negros.

Hules que el funcionario defendió como “la medida más útil” para muchas viviendas ubicadas en colonias vulnerables, las cuales no cuentan con techos de construcción.

“Repartimos el hule negro ante contingencias por lluvias porque, debido a la infraestructura de muchas de estas viviendas, es imposible darles Impac (impermeabilizante). ¿Cómo les voy a dar impermeabilizante a personas que tienen casas cuyo techo es de lámina o de cartón? No les va a servir absolutamente de nada y por eso les damos el hule, para la prevención ante contingencias climáticas”, argumentó Villarreal, quien subrayó que “en esas colonias son los mismos ciudadanos los que muchas veces nos piden los hules”.

“Para dar una opinión hay que conocer realmente las circunstancias de estas colonias y conocer el diagnóstico en el que viven estas familias. Porque muchas veces, por las condiciones de la vivienda, les es mucho más útil el hule negro que cualquier otro elemento para prevenir las contingencias”, insistió el director de Atención Ciudadana para concluir haciendo hincapié en que el gobierno municipal, junto con el estatal y el federal, ya ha puesto “a más de 2 mil familias” piso firme “y un techo digno” en Chihuahua.

“Con reparto de hules no están cumpliendo con la ley”: Chihuahua Sin Temor

Sin embargo, para Linda Flores, integrante de la organización civil Chihuahua sin Temor, estos argumentos de la Dirección de Atención Ciudadana y ese millón y medio de pesos del “fondo especial” del Ayuntamiento para atender “contingencias climáticas” no son suficientes para garantizar el derecho a una vivienda digna.

“En Chihuahua hay una ley del derecho a la vivienda digna que se aprobó en el año 2006, la cual establece de manera muy clara que compete a los tres niveles de gobierno responder a las necesidades de vivienda de la ciudadanía. Y con ese reparto de hules no están cumpliendo con la ley”, expuso la activista.

“Y más grave aún es que digan que no pueden repartir impermeabilizantes porque las viviendas de estas personas no cuentan con techos dignos. Porque entonces no tendría que ser nada más un millón y medio de pesos; tendrían que estar los tres niveles de gobierno gestionando más recursos para que la gente de esas colonias pueda tener una vivienda como tal”, exigió Flores.

Por su parte, Francisca Jiménez, integrante de la organización civil Red por la Participación Ciudadana, pidió que las autoridades municipales elaboren políticas que vayan más allá de la emergencia del momento y que permitan prevenir y atender la problemática de quienes viven en las colonias vulnerables.

“En previsión de la temporada de lluvias que está por comenzar, debieron de haber implementado políticas para entregar materiales de construcción. La entrega de hules no debería ser la política del Ayuntamiento para mejorar las condiciones de vida de la gente”, concluyó Jiménez.

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Tsunamis en el Ártico: la nueva y peligrosa amenaza del cambio climático

Geólogos advierten que Alaska está en puertas de un deslizamiento de rocas tan grande que puede ser capaz de provocar un tsunami no visto nunca antes.
28 de octubre, 2020
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Hielo en Alaska

Getty Images
Millones de toneladas de roca pueden deslizarse hasta el océano por el derretimiento del permafrost.

Barry Arm es una estrecha brecha de costa en el sur de Alaska.

No es muy grande si se la compara con el extenso borde de Norteamérica que colinda con el océano Pacífico, pero el lugar provoca una particular preocupación.

En Barry Arm, advierten geólogos, se puede llegar a producir un deslizamiento de hielo y roca capaz de desatar un tsunami catastrófico para la región.

Y ese sería solo uno de los posibles efectos del cambio climático que amenazan a Alaska y otras regiones del Ártico.

Por ello diferentes autoridades, científicos y activistas ambientales quieren llamar la atención sobre el peligro.

¿Alaska en peligro?

“Posibles efectos devastadores” es como califica Anna Liljedahl a lo que puede pasar en Alaska, que algunos científicos hablan incluso de en 12 meses o tan solo algunos años.

La geóloga le señala a BBC Mundo que su preocupación es muy grande debido a que existen condiciones para un deslizamiento mucho más grande que todos los vistos en el siglo XX.

“Se trata de fenómenos diferentes a los que conocimos antes. Y lo peor es que pensamos que se volverán cada vez más frecuentes”, señala la experta del Woods Hole Research Center de Alaska.

 

Liljedahl añade que la energía de un deslizamiento como el que considera es posible en Barry Arm puede superar al de un terremoto de magnitud 7.

“Se trata de una combinación muy peligrosa y es apenas un ejemplo de los peligros que tenemos en Alaska”, afirma.

Ante este tipo de advertencias, la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska ha querido expresar cautela y señala que monitorea de manera permanente los posibles movimientos de tierra en la zona.

La entidad señala que se generaron modelos para el estudio de la geología de la región para predecir qué tan grande podría ser un tsunami y cómo se propagaría.

Se utilizan monitores con el sistema GPS (sistema de posicionamiento global) que funcionan con energía solar para detectar el potencial de deslizamientos que son los que preceden a los eventos sísmicos.

La preocupación

El estrecho de Barry Arm se encuentra en la bahía de Prince William Sound, en el golfo de Alaska.

Se trata de una zona con frecuente presencia de pescadores y que, antes de la pandemia, también recibía turistas en cruceros.

Ártico

Getty Images
El Ártico es una de las zonas que mayores riesgos corre ante el cambio climático.

Un deslizamiento de millones de toneladas de roca tiene potencial para eliminar esas actividades económicas en el lugar por un tiempo indeterminado.

Así lo advierte Steve Masterman, director de la División de Estudios Geológicos y Geofísicos de Alaska.

“El más notable de los tsunamis fue en 1958, cuando un deslizamiento de tierra generó una ola que se elevó a 1.700 pies (520 metros)”, señala el experto.

Masterman apunta que las rocas liberadas en esa ocasión eran apenas una décima parte del tamaño de un hipotético deslizamiento en Barry Arm.

Es por ello que la entidad dirigida por Masterman expresó su preocupación sobre los peligros geológicos que corren los habitantes de la zona.

Montañas de Alaska

Getty Images
Alaska puede estar a muy poco de un fenómeno climático devastador, advierten los expertos.

El paulatino del derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado existente en regiones como Alaska, el noreste de Canadá, Groenlandia (Dinamarca) o Siberia (Rusia), es apuntado como uno de los principales factores de riesgo de tsunamis en esa zona.

“El permafrost mantiene unida a la tierra y cuando ese hielo se convierte en agua de manera repentina cambian las condiciones y el suelo puede moverse”, explica Liljedahl.

La geóloga apunta que se trata de un asunto muy complejo porque es difícil hacer un diagnóstico de las condiciones en las que se encuentra esa capa congelada en la región, pese a las numerosas simulaciones con computadores que se realizan.

“Realmente necesitamos saber un poco más para determinar qué tan peligroso es el deslizamiento que se avecina. Por eso creemos necesario que se conozca de esta amenaza”, indica.

Liljedahl, al igual que Masterman y un grupo de científicos escribieron una carta pública a mediados de año advirtiendo del peligro de que un deslizamiento y un tsunami devastador se produzca en Alaska.

Otros peligros

Alaska no es la única región que se encuentra en peligro, explica la geóloga del Woods Hole Research Center.

También Columbia Británica, una provincia en el noroeste de Canadá, y Noruega se encuentran ante la posibilidad de deslizamientos y tsunamis por causa del cambio climático.

Terremoto Alaska

Getty Images
En 1964, Alaska vivió un terremoto que dejó decenas de muertos.

“A medida que el calentamiento global continúe derritiendo los glaciares y el permafrost, los tsunamis creados por deslizamientos de tierra están emergiendo como una amenaza mayor”, explica.

Durante el siglo pasado, 10 de los 14 tsunamis más altos registrados ocurrieron en áreas montañosas glaciares.

En 1958, el deslizamiento de tierra en la bahía de Lituya, en Alaska, creó una ola de más de 520 metros, la más alta jamás vista en la zona.

También, después de un el terremoto en Alaska en 1964, la mayoría de las muertes se debieron a tsunamis provocados por deslizamientos de tierra bajo el agua.

190 personas fallecieron aquella vez y se lo registra como el movimiento sísmico más poderoso en Estados Unidos.


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