Otto Pérez, de Presidente a perseguido, retirado, y a prisión en 24 horas
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Otto Pérez, de Presidente a perseguido, retirado, y a prisión en 24 horas

El general Otto Pérez Molina dejó de ser Presidente de Guatemala recluido en el interior de una corte de justicia. No antes. No. Todo su poder se extinguió frente a las cámaras de televisión, frente a decenas de periodistas. De Presidente pasó de pronto a ser un General en retiro. Un ex. Alguien vulnerable. Un guatemalteco más. El acusado.
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Por Oswaldo J. Hernández // Plaza Pública
5 de septiembre, 2015
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El general retirado Otto Pérez Molina dejó de ser presidente de Guatemala recluido en el interior de una Corte de Justicia. Foto: Plaza Pública

El general retirado Otto Pérez Molina dejó de ser presidente de Guatemala recluido en el interior de una Corte de Justicia. Foto: Plaza Pública

Acusado de liderar la red criminal de defraudación aduanera “La Línea”, con altas probabilidades de perder todos sus derechos ciudadanos, su libertad, su poderío. Otto Pérez Molina dejó de ocupar el más alto cargo constitucional ante el juez B de Mayor Riesgo, Miguel Ángel Gálvez, cerca del mediodía, cuando los diputados del Congreso de la República —118 votos a favor, ninguno en contra y 40 ausentes— aceptaron su renuncia.

Por la mañana, un Presidente llegó a la Torre de Tribunales: Guardias, sirenas, guardaespaldas, blindaje, fuerza… Por la tarde, un general en retiro —agotado, con ojeras, sin poder, solo— fue enviado al cuartel general de Matamoros, para guardar prisión provisional, que no preventiva insistía el juez…

La fuga, dijo el juez Gálvez, era peligrosa y se debía recluir al expresidente. “No es culpable de nada. No estamos en esa parte del proceso”, explicó.

Cuando fue enviado a Matamoros, el general en retiro, aun no terminaba de escuchar completa la acusación de la fiscalía. El Ministerio Público (MP) se quedó a la mitad de sus alegatos. El fiscal José Antonio Morales apenas llegó al punto de nombrarlo, en efecto, como el jefe de “La Línea”. Pero no consiguió vincular del todo al expresidente con los delitos de cohecho pasivo, asociación ilícita y delitos especiales de defraudación aduanera. A pesar de la interrupción, fue un duro golpe que Pérez Molina prometió, al final, en el siguiente día de audiencia, devolver con más fuerza: “Nada de lo que se me acusa tiene fundamento”, enfatizó el general en retiro a los periodistas.

Un día antes, el presidente Otto Pérez Molina, ya no pudo aferrarse más al “beneficio de la duda” que había pedido a los guatemaltecos en cadena nacional el pasado domingo. Tampoco se pudo apoyar en el perdón que solicitó hace dos semanas por la corrupción incrustada a lo largo de sus tres años y nueve meses de gobierno. El MP había pedido su captura. Iban por él. Tras una investigación basada en escuchas telefónicas al entonces mandatario lo ubicaron, junto a la exvicepresidenta Roxana Baldetti, como los jefes de toda una estructura que defraudó al Estado en más de Q24 millones a lo largo de un año. Entonces la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) y la Comisión Internacional Contra la Corrupción en Guatemala (CICIG) pidieron que el presidente perdiera su inmunidad, y la Corte Suprema de Justicia (CSJ) dijo “Sí”, luego de solicitar la intervención del Congreso que también, el pasado uno de septiembre, dejó solo y a su suerte al Presidente.

Y así Guatemala amaneció el 3 de septiembre con el anuncio de la renuncia de Otto Pérez Molina. Había presentado su furtiva carta de dimisión ante el Congreso de la República. La firmó cerca de las siete de la noche —según la versión oficial; pasadas las 22.30 horas, según otras fuentes que le acompañaron hasta el final—, pero esperó a que la mayor parte de la prensa escrita llegara a la hora de cierre de sus ediciones matutinas para finalmente, a la 1:00 de la madrugada, hacerlo público. Muy pocos titulares dieron la noticia de su carta de renuncia más allá de la orden de captura en su contra. A esa hora, Otto Pérez Molina, continuaba siendo el Presidente de Guatemala.

En estas condiciones, y aun como gobernante, se presentó de forma voluntaria ante el juez Gálvez. Serio, con escasos gestos que pudieran describir su ánimo, apenas el movimiento insistente de un lapicero entre sus dedos. Otto Pérez Molina se sentó en el banquillo de los acusados cerca de las nueve de la mañana. Los fiscales Juan Francisco Sandoval, José Antonio Morales, Julio Roberto Barrios Prado, con cientos de papeles, cientos de intervenciones telefónicas, llegaron un poco después, pero listos para litigar.

Otto Pérez Molina a lo largo de siete horas escuchó, sin estar muy alerta, desatento –apenas una anotación por aquí o por allá–, la forma en que “La Línea” operó desde el 8 de mayo de 2014 al 16 de abril de 2015, período en el que fue investigada. Es una historia que el MP ya ha contado muchas veces en el interior de Tribunales desde el pasado 19 de abril, con las primeras capturas de los mandos medios, bajos y altos de “La Línea”. Fue también la historia con la que empezó la acusación formal en contra de la exvicemandataria, Roxana Baldetti, hace poco más de una semana y por la que hoy guarda prisión preventiva en la cárcel para mujeres Santa Teresa. Por este caso, más de 35 sindicados están a la espera del inicio de un debate oral y público, toda vez la fiscalía terminé la investigación que buscará condenas por el fraude millonario al fisco.

En “La Línea” todo inicia con una llamada telefónica. La investigación del MP empezó así, monitoreando algunos números de celular. Julio Aldana, encargado externo de la aduana en Puerto Quetzal, habla con el empresario Miao Miao –alías Erick– y le explica que ahora, lo nuevo, lo más reciente, el mecanismo para que sus productos puedan entrar a Guatemala, se denomina “La Línea”. Entonces hablan de precios, de productos, de tiempos… de los números a los que debe llamar para recibir beneficios, beneficios como no pagar impuestos, pero a la vez pagar sobornos.

Durante la mañana, aun siendo Presidente, a la espera de que el Congreso aceptara su renuncia, Otto Pérez Molina estuvo atento, pero aburrido. Luego de mediodía, ya como General retirado, su atención fue mayor. Con la modorra del atardecer y conforme se acumulaban las escuchas, fue que su voz también sonó en los altoparlantes del juzgado B de Mayor Riesgo. Una llamada que lo enlaza con la red. Tampoco le cambió el semblante.

Pero antes de que la voz del exmandatario fuera reproducida, el MP esbozó una cronología de nombramientos alrededor de un solo puesto público: el Superintendente de Administración Tributaria (SAT), la figura estatal que en Guatemala se encarga de recaudar los impuestos, de llenar las arcas con dinero para que pueda funcionar: Salud, Educación… El elemento clave para que la estructura de “La Línea” pudiera operar.

Otto Pérez Molina oyó el periplo de dos de sus superintendentes (SAT). Primero la crisis personal, pero consentida del exsuperintendente Carlos Muñoz para lidiar con “La Línea” y la defraudación aduanera. Luego los momentos en que Muñoz no podía más, claudicaba, pero que a pesar de todo quería continuar. “La Línea” pidió su cabeza. El nuevo Superintendente asumiría el 28 de enero de 2015. Sería nombrado por el Presidente de la República, en ese entonces Pérez Molina.

Y entonces, en una llamada intervenida el 3 de noviembre de 2014, el expresidente Otto Pérez Molina habló:

–El de Recursos Humanos, que habíamos dicho de los cambios, porque si no, no me va a caminar nada. Ya el sindicato ya dice que va a empezar a boicotear y hacer cosas, entonces antes de eso… Entrémole. ¿Por qué no me quiere cambiar al de Recursos Humanos?–le pregunta Otto Pérez Molina a Carlos Muñoz.

–Hoy mismo hago el cambio, Presidente –responde solícito Muñoz.

El MP va esbozando e intenta tejer la participación, el protagonismo, la injerencia, el conocimiento, el liderazgo, los beneficios que Otto Pérez Molina tuvo dentro de la estructura de “La Línea”.

 

El juez, Miguel Ángel Gálvez, ante el cansancio, ha decidido suspender la audiencia en este punto luego de casi ocho horas de acusación en contra de Otto Pérez Molina. La decisión, dice el juez, es enviar al general en retiro a la base militar de Matamoros. “La prisión provisional es un derecho. No se le está enviando a la cárcel. No ha terminado la acusación”, dice Gálvez. El MP reanudará, entonces, este 4 de septiembre, los argumentos contra el acusado.

Ante la prensa, un minuto antes de ser llevado a Matamoros, Otto Pérez Molina lanzó una advertencia: “Acuérdense, acuérdense que el Comisionado (Iván Velásquez, jefe de la CICIG) en conferencia de Prensa, explicó que esta investigación (de ‘La Línea’) había sido pedida por el Ejecutivo”. Con esta frase, el expresidente señaló que volvería, un día más tarde, ante el juez Gálvez, a cuestionar y a enfrentar, con sus propios argumentos y pruebas, al MP y la acusación en su contra.

“No tienen fundamento”, dijo.

 

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Conflicto israelí-palestino: ¿por qué Gaza aparece borrosa en Google Maps?

Pese a que existe la tecnología necesaria para captar imágenes de alta resolución, las fotografías de Gaza y alrededores que ofrecen plataformas como Google Earth o Apple Maps no son nítidas.
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18 de mayo, 2021
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¿Por qué aparece Gaza, uno de los lugares más densamente poblados del mundo, borrosa en Google Maps?

Es un asunto que ha sido puesto de manifiesto por investigadores que usan información de código abierto públicamente disponible, incluidos datos de mapas, para localizar ataques y documentar la destrucción.

De hecho, gran parte de Israel y de los territorios palestinos aparecen en Google Earth con imágenes de baja resolución, a pesar de que empresas de satélites han puesto a disposición otras de mejor calidad.

Apenas se pueden ver los autos en la ciudad de Gaza.

Compárenla con la imagen de Pyongyang, la hermética capital de Corea del Norte, donde los autos están totalmente definidos y se pueden distinguir incluso personas.

Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

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Imagen de Gaza obtenida con Google Earth en la izquierda y una imagen de Pyongyang, Corea del Norte, en la derecha.

¿Por qué importan las imágenes satelitales?

Estas imágenes se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto, pero al mismo tiempo existe la preocupación de que la disponibilidad de imágenes detalladas ponga en riesgo la seguridad.

En esta última confrontación en Medio Oriente, los investigadores intentan corroborar, haciendo uso de satélites, las localizaciones de los lanzamientos de misiles y los edificios alcanzados en Gaza e Israel.

“El hecho de no recibir imágenes satelitales de alta resolución de Israel y los territorios palestinos es un obstáculo“, dice Samir, un investigador de código abierto.

En Google Earth, la plataforma de imágenes más utilizada, las imágenes de Gaza más recientes son de baja resolución y, por tanto, borrosas.

“La imagen más reciente de Gaza de Google Earth es de 2016 y es una basura. Hice zoom en una zona rural de Siria elegida al azar y hay más de 20 imágenes desde esa fecha, con muy alta resolución”, tuiteó Aric Toler, un periodista de Bellingcat.

Google dice que su objetivo es “mantener lugares densamente poblados actualizados con regularidad“, pero no ha sido el caso con Gaza.

Ataques en Gaza

EPA
Las imágenes satelitales se han convertido en un elemento vital para informar sobre el conflicto.

¿Hay imágenes de alta resolución disponibles?

Hasta el año pasado, el gobierno de Estados Unidos restringió la calidad de las imágenes satelitales que las empresas estadounidenses podían ofrecer comercialmente.

La enmienda Kyl-Bingaman (conocida como KBA) se presentó en 1997 para abordar las preocupaciones de Israel por la seguridad.

Aunque la disposición solo se refería a Israel, también se aplicó a la restricción de imágenes de los territorios palestinos.

La KBA limitaba la calidad de imagen de forma que un objeto del tamaño de un auto solo se podía ver como imagen muy borrosa y cualquier cosa más pequeña era muy difícil de identificar.

“Nosotros siempre preferiríamos ser fotografiados con la menor resolución posible”, dijo Amnon Harari, jefe del programa espacial en el Ministro de Defensa de Israel el año pasado, según informó la agencia Reuters.

“Siempre es preferible ser visto borroso que de forma precisa”.

No es poco común que lugares como bases militares se vean borrosas, pero la enmienda KBA fue el único caso en el que una zona amplia fue sometida a una restricción de este tipo.

Sin embargo, una vez que proveedores no estadounidenses, como la empresa francesa Airbus, fueron capaces de suministrar estas imágenes a mayor resolución, creció la presión sobre Estados Unidos para que pusiera fin a las restricciones.

En julio de 2020 se eliminó la KBA y ahora el gobierno de EE.UU. les permite a las empresas estadounidenses ofrecer imágenes de mucha mejor calidad de la región, de forma que objetos del tamaño de una persona se puedan identificar.

“La motivación inicial era científica”, dice Michael Fradley, un arqueólogo de la Universidad de Oxford y uno de los académicos que hizo campaña exitosamente para cambiar la enmienda.

“Necesitábamos acceso de alta resolución a los territorios palestinos ocupados, comparable a lo que usamos en otras partes de la región”.


Entonces ¿por qué sigue borrosa Gaza?

La BBC habló con Google y Apple (cuyas apps de mapas también muestran imágenes satelitales).

Apple dijo que está trabajando en una actualización de sus mapas para tener mayor resolución.

Google señaló que sus imágenes proceden de una serie de proveedores y que está considerando “actualizar sus imágenes satelitales cuando una resolución más alta esté disponible”.

Pero añadió que no tenía “planes que compartir en este momento”.

Izquierda: imagen de Google Earth de Gaza en 2016; derecha: imagen de la empresa Maxar tomada el 12 de mayo de 2021

Google y Maxar
A la izquierda, la imagen que ofrece actualmente Google Earth de la torre Hanadi en Gaza; a la derecha, una imagen satelital de alta resolución que muestra la torre destruida.

“Considerando la importancia de los hechos actuales, no veo qué razón puede haber para que las imágenes comerciales del área sigan siendo degradadas de forma deliberada”, indicó Nick Water, un investigador de código abierto para Bellingcat en Twitter.


¿Quién toma realmente las imágenes?

Plataformas públicas de mapas, como Google Earth y Apple Maps, utilizan empresas que poseen satélites para suministrar imágenes.

Actualmente, Maxar y Planet Labs, dos de las compañías más grandes del sector, están poniendo a disposición imágenes de alta resolución de Israel y Gaza.

Estas fotografías de mucha mayor calidad pueden revelar detalles de hasta medio metro o menos.

“Como resultado de cambios recientes a las regulaciones estadounidenses, las imágenes de Israel y Gaza se están ofreciendo con una resolución de 40 centímetros”, explicó Maxar en un comunicado.

Planet Labs confirmó a la BBC que suministra imágenes con resolución de 50 centímetros.

No obstante, investigadores de código abierto utilizan en gran parte software de mapas gratuito y a menudo no tienen acceso directo a estas imágenes de alta resolución.


¿Qué más pueden revelar las imágenes de alta resolución?

Las imágenes satelitales se utilizan para muchos propósitos, incluidos el seguimiento de la deforestación y los incendios forestales, así como la investigación de abusos de derechos humanos en todo el mundo.

Investigadores de la organización Human Rights Watch colaboraron con la empresa Planet Labs en 2017 para mostrar la destrucción de los pueblos rohingya a manos del ejército en Myanmar.

Imágenes satelitales de pueblos rohingya

2017DigitalGlobe
Imágenes satelitales de Myanmar mostraron la destrucción de pueblos habitados por los rohingya.

Las imágenes les permitieron hacer un mapa del alcance del daño a más de 200 pueblos en la zona, comparando imágenes satelitales de resolución de 40 centímetros de esas áreas antes y después.

Las imágenes parecieron corroborar las denuncias de los rohingya, que huyeron de Myanmar al vecino Bangladesh, de que sus casas habían sido objetivo de los militares.

Imágenes satelitales también han sido vitales para hacer un seguimiento de lo que ha estado sucediendo en la región china de Xinjiang, incluida la red de centros de “re-educación” para los uigures.

La información ha ayudado a mostrar dónde se han construido estos centros. Las imágenes de alta resolución también han dado una idea de su tamaño y algunas características particulares.

Imagen tomada por Maxar del centro de reeducación de Hotan

2019 Maxar Technologies
Una imagen satelital de 2019 de un centro de re-educación en la zona Hotan de Xinjiang, China.

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