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Cuartoscuro
El devastador terremoto que cambió el rostro de Ciudad de México
Este sábado 19 de septiembre se cumplen 30 años del mayor terremoto en la historia de la Ciudad de México. Ese fenómeno dejó para siempre su marca en la ciudad con edificios que desaparecieron y espacios que se reinventaron.
Cuartoscuro
Por Alberto Nájar de BBC Mundo
19 de septiembre, 2015
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Nota del editor: Este texto se publicó originalmente el 19 de septiembre de 2015. Este año se conmemoran los 31 años del terremoto de 1985.

Hace 30 años, ocurrió el mayor desastre en la historia de ciudad de México. Pero la mitad de sus habitantes actuales no lo vivieron.

A las 7:19 del 19 de septiembre de 1985 la capital del país se sacudió con un sismo de magnitud 8,1.

El movimiento devastó a la zona centro de la ciudad, provocó daños severos en cientos de edificios y causó la muerte de miles de personas.

Lea también: ¿Qué recuerdas del terremoto de 1985?

No se conoce el número exacto de víctimas: el gobierno dijo que fueron 3.692. La Cruz Roja Mexicana señala que la cifra superó los 10.000.

El número de personas afectadas por el desastre, entre damnificados y quienes sufrieron secuelas psicológicas, tampoco se conoce.

Los cambios

Tres décadas después, la ciudad colapsada por la naturaleza es otra.

Miles de estructuras quedaron parcial o totalmente destruidas por el terremoto. // Foto: Cuartoscuro.

Miles de estructuras quedaron parcial o totalmente destruidas por el terremoto. // Foto: Cuartoscuro.

Los edificios derruidos se reconstruyeron o cedieron su espacio a parques o centros culturales.

Hay nuevos reglamentos para que las construcciones resistan un movimiento telúrico de gran magnitud.

En marzo de 2012, por ejemplo, ocurrió un sismo de magnitud 7,2 que no causó daños.

Muy diferente a lo ocurrido en 1985.

De entre las miles de personas que ayudaron en el rescate de las víctimas o atendieron a damnificados, surgieron movimientos sociales que impulsaron cambios políticos en el país.

Se creó una cultura de protección civil que no se limita a los movimientos de la tierra, sino que incluye la prevención en inundaciones por huracanes o incendios.

Muchas construcciones no resistieron el movimiento. // Foto: Cuartoscuro.

Muchas construcciones no resistieron el movimiento. // Foto: Cuartoscuro.

Por lo menos una vez al año se realizan simulacros de evacuación de escuelas, edificios públicos y algunas empresas.

Legalmente las dependencias públicas y empresas del país están obligadas a contar con personas capacitadas para reaccionar en casos de desastres.

Para 4 millones de capitalinos que nacieron en 1985 o después, ésta es la única fachada que conocen de Ciudad de México.

Alerta sísmica

El sismo de 1985 ocurrió frente a las costas de Michoacán, en el océano Pacífico.

Su onda expansiva tardó dos minutos en llegar al centro del país.

Los habitantes de Ciudad de México se dieron cuenta cuando el piso empezó a moverse.

Muchos de quienes perdieron la vida en el sismo aún dormían o no tuvieron tiempo de salir de sus casas antes que se derrumbaran.

El Hotel Regis, uno de los más lujosos y emblemáticos de esa época, quedó totalmente destruido. // Foto: Cuartoscuro.

El Hotel Regis, uno de los más lujosos y emblemáticos de esa época, quedó totalmente destruido. // Foto: Cuartoscuro.

En 1991, se estableció un sistema para vigilar los movimientos telúricos que ocurren en el Pacífico frente a las costas de Guerrero.

Científicos mexicanos eligieron esta zona por la cercanía con la capital del país, la conformación del suelo de la región y porque no ha sufrido un sismo mayor a 7,5 desde 1911.

El sistema es una red de sensores que detectan las ondas sísmicas superficiales que son mayores a magnitud 5 en la escala de Richter, y que son las de mayor riesgo para las zonas urbanas.

El sistema permite alertar del movimiento 50 segundos antes que se presente en Ciudad de México.

A partir de 2003, la red se amplió para vigilar los movimientos del subsuelo desde otros estados ribereños al océano Pacífico.

La decisión de concentrar el Sistema de Alerta Sísmica, como se conoce, en la región oeste del país es por la actividad constante de las placas tectónicas que se encuentran en esa zona del planeta.

Lecciones

Algo que llamó la atención de muchos capitalinos después del sismo de 1985 es que muchas de las construcciones que colapsaron eran relativamente nuevas.

Las viejas casonas y palacios, construidos algunas desde la época de la Colonia, sufrieron daños menores.

Una de las explicaciones fue que las normas para construir en la capital no tomaron en cuenta las condiciones del suelo, que en sitios como el Centro y la colonia Roma se componen fundamentalmente de arcilla.

Pero otros argumentaron que los constructores no cumplieron con los reglamentos gracias al aval de autoridades locales.

El resultado fue que más de 800 edificios se vinieron abajo y miles de casas resultaron afectadas.

Después de la catástrofe en la capital las leyes se endurecieron. Ahora las construcciones deben realizarse con materiales más ligeros y con una estructura capaz de resistir movimientos telúricos mayores a magnitud 8.

Lea también: El secreto de las construcciones antisísmicas en Chile

Otra de las consecuencias fue crear instituciones para prevenir o mitigar los efectos de un desastre natural.

Así nació, por ejemplo, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), que no sólo atiende el problema de los sismos sino que en las últimas decadas se concentra cada vez más en las afectaciones por huracanes e inundaciones.

Los “Topos”

En las primeras horas después del sismo, las autoridades permanecieron virtualmente paralizada.

Así, en las primeras horas la ayuda quedó a cargo de miles de voluntarios que en muchos casos con sólo las manos rescataron a las personas atrapadas bajo los escombros.

Miles de personas apoyaron en las labores de rescate. // Foto: Cuartoscuro.

Miles de personas apoyaron en las labores de rescate. // Foto: Cuartoscuro.

Lea también: Los Topos, los rescatistas mexicanos clave en catástrofes internacionales

De entre estos rescatistas improvisados surgieron organizaciones que se especializaron en esta clase de desastres y que son conocidos a nivel internacional.

El más famoso es el grupo Topos, que incluso ahora suelen ayudar en los desastres sísmicos de varios países.

Pero una de las mayores enseñanzas del sismo de 1985, dicen especialistas, es que ahora existe más conciencia sobre cómo prevenir un desastre y la forma de sobrevivirlos.

Es la llamada “cultura de protección civil” que se ha convertido en un área específica de los gobiernos de cualquier nivel.

En 1985, muchos edificios se derrumbaron. Muchos se reconstruyeron o se convirtieron en otros más nuevos o lujosos.

Es parte de la cara actual de Ciudad de México, 30 años después del desastre.

Vista aérea de la zona de Tlatelolco, en la ciudad de México. // Foto: Cuartoscuro.

Vista aérea de la zona de Tlatelolco, en la ciudad de México. // Foto: Cuartoscuro.

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Día del Autismo: por qué hay tantas niñas y mujeres que no reciben adecuadamente este diagnóstico
Es probable que cientos o miles de niñas y mujeres en todo el mundo lidien con el autismo y nunca sean diagnosticadas. Se estima que de 17 personas que son diagnosticadas con autismo, 16 son hombres. ¿Dónde quedan las mujeres?
Getty Images
2 de abril, 2019
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“Muchas chicas y mujeres autistas son muy calladas, tímidas e introvertidas”, dice Alis Rowe, escritora y empresaria británica.

Frecuentemente, señala, “estas chicas tranquilas, y sus problemas, pueden ser ‘invisibles’ para otras personas”.

Rowe supo que era autista cuando ya era una adulta joven, pero es una de las relativamente pocas mujeres en obtener un diagnóstico, al menos en comparación con los hombres.

El trastorno del espectro autista (TEA) es una discapacidad permanente que afecta la forma en que las personas se comunican e interactúan con el mundo.

El nivel intelectual de individuos con algún TEA es extremadamente variable y se extiende desde un deterioro profundo hasta niveles superiores.

Se estima que 1 de cada 160 niños en todo el mundo tiene un TEA, según datos de la Organización Mundial de la Salud, pero se cree que existe una gran disparidad de género en los diagnósticos.

Carol Povey, directora del Centro para el Autismo de la Sociedad Nacional Autista Británica, ha dicho que hay un creciente reconocimiento del problema.

Dos manos sosteniendo una pieza de rompecabezas cada una.
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Puede haber una razón por que la que “no encajas”.

Nuevas investigaciones científicas en Reino Unido, diseñadas específicamente para detectar las características del autismo en las mujeres, sugieren que la proporción real de casos de autismo podría ser de una mujer cada tres hombres.

Si esto es correcto, cientos de miles de niñas en todo el mundo viven con la discapacidad sin siquiera saberlo.

Diagnóstico

“No me diagnosticaron hasta los 22 años”, cuenta Rowe.

“(Hasta entonces) había pasado toda mi vida preguntándome por qué era ‘diferente’, sintiéndome absolutamente aterrorizada por serlo, y tratando de encajar y dejar de ser tan distinta”, recuerda.

Recibir un diagnóstico transformó la vida de Rowe: “Ahora tengo un nombre y una razón por la que soy diferente. Es terriblemente aterrador ser diferente y no tener idea de por qué, pensar que estás completamente solo”.

“La tranquilidad, el cierre y la autoaceptación que se derivan de recibir un diagnóstico significan que he podido cambiar mi estilo de vida para atender mis necesidades especiales”, señala.

“Puedo explicarles a mis amigos y colegas que tengo dificultades y que mi forma de pensar y mi comportamiento pueden ser un poco ‘inusuales'”, indica.

“En última instancia, todo esto me ha llevado a mejorar mi salud mental y a tener relaciones más significativas y agradables”, asegura.

Al igual que Rowe, a muchas personas les resulta útil un diagnóstico para entender por qué se sienten de cierta forma, y para encontrar la aceptación y el entendimiento de familiares y amigos.

Una niña en un escritorio de una escuela.

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Las niñas trabajadoras, “tranquilas”, que se portan bien no suelen atraer la atención de los profesores ni de los médicos.

El diagnóstico de autismo también es importante porque muchos de los afectados experimentan problemas secundarios de salud mental, como ansiedad, depresión y autolesión.

Un pequeño estudio realizado en Reino Unido halló que el 23% de las mujeres hospitalizadas por anorexia presentaban síntomas de autismo.

¿Por qué tantas mujeres viven sin diagnóstico?

Las señales de autismo en niñas y mujeres no son los mismos que en niños y hombres.

Más importante aún, tal vez pueden ser fáciles de pasar por alto, especialmente en casos de personas con autismo que muestran “alto rendimiento” en sus vidas.

Una de las dificultades que experimentan los investigadores es que las niñas con autismo parecen comportarse de maneras que se consideran aceptables, si no ideales: pueden parecer pasivas, retraídas, dependientes de otras personas, no involucradas o incluso deprimidas.

Pueden interesarse apasionadamente e incluso obsesivamente en áreas muy específicas, al igual que los niños autistas, pero a diferencia de ellos, no necesariamente gravitan hacia áreas “geek”, como la tecnología o las matemáticas.

Una niña sola en un columpio.

Getty Images
Sentirse “diferente” puede ser aterrador.

“Lamentablemente, en la cultura occidental, las niñas que muestran estos comportamientos tienen más probabilidades de ser acosadas o ignoradas, en lugar de ser diagnosticadas y tratadas”, dice Alice, la madre de una niña con TEA.

“Para el ojo externo, este tipo de persona parece simplemente ‘arreglárselas’, es un tipo de persona bastante ‘neutral’. No es ‘desafiante’, ni ‘traviesa’, por lo tanto, nadie los nota”, explica.

Dificultades

Alis, que es una adulta tímida pero asertiva, fue a su médico con una lista de puntos que explicaban por qué pensaba que estaba en el espectro autista y fue remitida para una evaluación.

Pero ¿y si eres una niña? ¿qué pasa si no sabes cómo expresarte?

Cuando diagnosticaron TEA a mi hija, sentí un gran alivio“, dice Marilú. “Pero, ¿cómo es posible que una madre sienta alivio cuando a su hija de 10 años le diagnostican una afección que no tiene cura y que la afectará el resto de su vida?”.

Bueno, Marilú puede sentir alivio. Ella luchó durante años para que los médicos y maestros se unieran para averiguar qué le pasaba a su hija, Sophia.

La madre describe llegar a este punto como la culminación de una “batalla para entender lo que estaba detrás de la tristeza extrema de mi niña”.

Los TEA comienzan en la infancia y tienden a persistir en la adolescencia y en la edad adulta.

Una madre abrazando a su hija.

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¿Qué pasa si quieres ayudar a tu hija, pero no sabes cómo?

Mientras algunas personas con TEA pueden vivir independientemente, otras tienen discapacidades graves y requieren atención y apoyo de por vida.

Si los padres y cuidadores recibieran la información correcta, podrían ser capacitados y adquirir habilidades vitales como el manejo de las dificultades en la comunicación y el comportamiento social, lo que a su vez podría mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas con TEA y las que viven con ellos.

La madre “hipersensible, emocional” y su hija “mimada”

“Mi hija Sophia es muy tímida de una manera peculiar. Es ‘seria’ y ‘muy creativa’, así es como su maestra solía describirla”, dice Marilú.

“Desde muy temprano supe que a ella le resultaba difícil hacer amigos de su misma edad”, cuenta.

Pero Marilú no quería “hacer un escándalo”. “No me preocupaba que ella fuera percibida como ‘diferente’, hasta que la vi sufriendo en la escuela. A la hora de ir a la cama, decía ‘no tengo amigos, mamá, a nadie le caigo bien'”, dice.

“Le decía que todos tenemos días buenos y malos. Pero empezó a preocuparme y a preguntarles a los maestros si notaban algo en la escuela”, recuerda Marilú. “La respuesta siempre era la misma: ‘no pasaba nada'”.

Hasta que la situación se deterioró.

Una chica contenta, sentada con una laptop sobre unas escaleras en la calle.

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Recibir el diagnóstico adecuado puede cambiar tu vida.

“Estaba muy molesta. Les pregunté a los maestros si le estaban haciendo bullying a Sophia. Sabía que algo estaba mal. Pero me dijeron que era ‘demasiado emocional’ e ‘hipersensible’. Incluso me acusaron de ‘engreírla'”, relata.

Marilú y su familia estaban luchando por entender lo que le estaba pasando, y todos sufrían: “Una vez le dije a una amiga que llevar a Sophia a la escuela era como si la estuviera llevando al matadero“.

“A lo largo de los meses, vi a mi niña enojarse y frustrarse, fingiendo estar bien fuera de la casa, pero quebrándose cuando estaba en casa conmigo”, recuerda.

“Creo que yo también empeoraba la situación”, reconoce Marilú. “No entendía por qué todo tenía que ser tan difícil. La regañaba cuando lloraba e insistía en cepillarse los dientes antes de ponerse la pijama. Simplemente no podía ver la diferencia (de hacer una cosa antes o después)”.

“Sabía que Sophia estaba sufriendo y no podía ayudarla. Lo intenté y fracasé. Desafortunadamente, mis emociones me superaron. Tal vez si hubiera explicado lo que estaba pasando con hechos, en lugar de sentimientos, podríamos haber tenido un diagnóstico antes”, piensa Marilú.

Brecha de género

Alis dice que, hasta hace poco, “la gente ‘tranquila’, que tiende a trabajar duro, a ser complaciente y amable no atraía la atención de los médicos”.

Pero el mundo científico está cambiando, y el sesgo de género se está abordando de manera lenta, pero progresiva.

“Si deseas algún consejo sobre cómo ayudar a las personas con TEA”, dice Alis, “lee y aprende sobre el autismo (…), saber mucho sobre el trastorno ayuda”.

“Si eres una persona autista que ha pasado toda su vida tratando de encajar, comienza a creer que está bien no encajar”, añade.

Niña adolescente con madre detrás desenfocada.

Getty Images
El apoyo familiar y es clave para ayudar a las personas con el espectro autista a enfrentarse a los desafíos que hay para ellos.

“De hecho, tienes muchas habilidades y fortalezas únicas para ofrecer al mundo. Si puedes, haz lo que hice y haz de tus diferencias parte de tu medios de vida”, recomienda Alis, que dirige The Curly Hair Project, una organización que apoya a aquellos en el espectro autista y las personas que los rodean.

Si eres padre o cuidador, toma nota de los intereses “diferentes” de tu hijo y aprecia cómo ven el mundo.

Ten en cuenta que lo que podría ser fácil para ti, puede ser muy difícil para ellos.

Sophia está feliz de que finalmente tenga un diagnóstico: “Me siento aliviada, pero también un poco preocupada. No quiero que mis compañeros sepan porque no quiero ser diferente, y no quiero que nadie se burle de mí”.

¿Pero preferiría no haber sido diagnosticada? “Oh no, sí quiero saber”, admite. “Hace que las cosas pesen menos en mi corazón”.

* Los nombres de Sophia y Marilú han sido cambiados para preservar su identidad.


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