El dilema de la NASA: cómo investigar el agua hallada en Marte sin contaminar el planeta rojo
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El dilema de la NASA: cómo investigar el agua hallada en Marte sin contaminar el planeta rojo

Esta semana la NASA confirmó que, tras años de especulaciones, encontró la evidencia más contundente de la presencia de agua en estado líquido en la superficie de Marte.
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Por BBCMundo
30 de septiembre, 2015
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El Curiosity investiga el suelo marciano desde que llegó en 2012. Foto: EPA

Fue un anuncio histórico.

Esta semana la NASA confirmó que, tras años de especulaciones, encontró la evidencia más contundente de la presencia de agua en estado líquido en la superficie de Marte.

Esas líneas largas y oscuras que se observan en algunas regiones del planeta se deben a corrientes de agua salada que se deslizan cuesta abajo por cráteres y pendientes durante los meses de verano, señalaron los expertos.

La noticia dio lugar inmediatamente a la pregunta del millón: si hay agua, ¿es posible entonces hallar vida microbiana en el planeta rojo?

La mejor forma de responder a esta pregunta es, obviamente, buscándola.

Pero ante esta perspectiva, la agencia espacial estadounidense se enfrenta a un dilema: cómo hacerlo sin contaminar al planeta durante el proceso.

Categoría equivocada

En teoría la NASA podría ordenarle ahora al Curiosity -el robot que está investigando el terreno- que se acerque a una de las cuatro zonas en las que se han detectado sales hidratadas en días recientes.

El problema es que el robot no está esterilizado y puede contaminar el área con microbios terrestres que sin querer se sumaron al viaje y que pueden llegar a estar vivos.

El vehículo está tomando muestras y buscando evidencia de si Marte fue habitable en el pasado desde que llegó a Marte en agosto de 2012.

Y ahora podría acercarse a los lugares del hallazgo para echar un vistazo más de cerca y usar sus instrumentos a fin de analizar la composición del terreno.

Pero existe una organización, el Comité de Investigación Espacial (Cospar, por sus siglas en inglés), que establece una serie de reglas para evitar que los humanos contaminemos los prístinos mundos sin explorar.

De acuerdo a este ente, los robots que aterricen -en este caso, amarticen- en un cuerpo celeste que no es la Tierra con la misión de buscar vida deben estar excepcionalmente limpios.

Estos se describen como vehículos categoría IVb.

Pero para los que ingresan en zonas especiales, como sería el caso de las áreas descubiertas ahora en Marte por la NASA, las reglas son aún más estrictas.

Dichos vehículos, como el Curiosity, entran en la categoría IVc.

Y, según lo establece Cospar, no puede acercarse.

2018

En las próximos meses las discusiones girarán en torno a qué podrá o no podrá hacer el Curiosity y hasta dónde podrá aproximarse.

Sin embargo, más allá de las normativas, el debate se extiende a cuáles son las posibilidades reales de contaminación.

Algunos expertos creen que el riego es mínimo y que incluso si hay contaminación, análisis genéticos pueden demostrar qué formas de vida pertenecen a un planeta y cuáles al otro.

Otros, como Jim Green, experto de la NASA, aseguran que la intensa radiación de Marte, sobre todo la luz ultravioleta, es suficiente como para matar a cualquier polizón terrestre.

Mientras que para la Academia Nacional de Ciencias estadounidense y la Fundación Europea de Ciencia ocurriría todo lo contrario: consideran que la luz ultravioleta los haría prosperar.

Hasta que la discusión se zanje la esperanza estará puesta en los futuros robots con destino a Marte. Aunque para ello habrá que esperar.

La próxima misión que enviará un robot es la ExoMars, de las agencias espaciales rusa y europea. Y no está prevista sino hasta para 2018.

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África, el otro escenario en el que se libra el pulso entre Rusia y Occidente

Las naciones de África se están convirtiendo en el nuevo espacio de influencia geopolítica de los países de Occidente y Rusia.
31 de julio, 2022
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Mientras Rusia está aislada en Occidente por su invasión a Ucrania, el canciller ruso Sergei Lavrov caminó por la alfombra roja por cuatro países africanos en su gira por el continente.

Su visita es una muestra de que Moscú todavía tiene la fuerza diplomática para desafiar a Occidente a través de los gobiernos africanos, pues estuvo en Egipto, Etiopía, Uganda y Congo.

La mayoría de las naciones de ese continente, incluidas Nigeria y Kenia -las potencias económicas de África occidental y oriental respectivamente-, votaron a favor de una resolución de la asamblea general de la ONU en marzo que condena la “agresión” rusa y exigiendo su retirada de Ucrania.

Sin embargo, casi la mitad de todas las abstenciones (17) vinieron de África.

Los países en esta lista incluyen Sudáfrica, que se siente en deuda con Moscú por su apoyo en la lucha contra el Apartheid, y Uganda, que asumirá en breve la presidencia del Movimiento de los Países No Alineados, un organismo mundial formado durante la Guerra Fría por países que querían evitar verse atrapados en la rivalidad entre las potencias occidentales y el bloque comunista.

En una conferencia de prensa con Lavrov, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, reiteró su posición de neutralidad frente al conflicto en Ucrania. “No creemos en ser enemigos del enemigo de alguien”, dijo.

África, un objetivo común

Para Lavrov, la visita fue importante para contrarrestar las afirmaciones de que Rusia está “exportando hambre” a África.

Ante el aumento global de los precios de los cereales, responsabilizó de ello a las sanciones impuestas a Rusia por parte de naciones occidentales.

Sin embargo, no ofreció ayuda a los países africanos para amortiguar los efectos de la crisis económica.

Sergei Lavrov y Yoweri Museveni

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El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, dijo que su país no toma partido en el conflicto de Ucrania.

Eso contrasta con el anuncio de EE.UU. de una ayuda de US$1.300 millones para frenar el hambre en el continente, o la iniciativa de la Misión de Resiliencia para la Agricultura y la Alimentación (FARM) liderada por Francia para ayudar a la agricultura africana.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, realiza su propia gira por África esta semana, con Camerún, Benín y Guinea-Bissau en su agenda.

“Algunos nos culpan por decir que las sanciones europeas son la causa de la crisis alimentaria mundial, incluso en África. Es totalmente falso. Los alimentos, como la energía, se han convertido en armas de guerra rusas”, dijo Macron en Camerún el miércoles.

En contraste con esa opinión, Lavrov aseguró que la crisis alimentaria comenzó con la pandemia, pero reconoció que la “situación en Ucrania afectó adicionalmente al mercado de alimentos”.

Al visitar Egipto, el canciller señaló que los exportadores de cereales rusos cumplirían sus compromisos.

Emmanuel Macron en Benín

EPA
Macron está tratando de estrechar relaciones con países que fueron parte de los dominios franceses en África.

La economía de Egipto depende más de Rusia que la de muchos otros países africanos. Alrededor del 80% de sus importaciones de trigo provienen de Rusia y Ucrania, mientras que un tercio de sus turistas extranjeros son rusos.

Moscú también ha hecho un acuerdo para la construcción en Egipto de una planta de energía nuclear que tendrá un costo de US$26.000 millones.

Tradicionalmente, el comercio de Moscú con África se ha centrado en el ámbito militar, desde la venta de rifles automáticos hasta aviones de combate.

Más recientemente, se han desplegado mercenarios rusos en Malí y República Centroafricana para ayudar a las fuerzas gubernamentales a sofocar las insurgencias.

Un granjero cargando trigo en Egipto

Reuters
El encarecimiento de los cereales ha tenido un impacto duro en África.

Durante su gira, Lavrov también se centró en la cumbre Rusia-África que se celebrará en Etiopía en octubre y donde se podrían firmar acuerdos comerciales y de Defensa para fortalecer las relaciones.

Pisándole los talones en las giras está Michael Hammer, el enviado especial de EE.UU. para el Cuerno de África, que también visitará Egipto y Etiopía, mientras que la embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, estará en Uganda y Ghana la próxima semana.

Occidente desea dejar una buena impresión y tal vez recordar a los países africanos que ofrece mucho más en materia de comercio y ayuda.


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