EU: la masiva deportación de mexicanos que Trump evoca con su discurso
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EU: la masiva deportación de mexicanos que Trump evoca con su discurso

Apelar a la crisis para justificar la expulsión de migrantes de un país no es una estrategia reciente. En los años 30, más de un millón de mexicanos fueron deportados de EU a pesar de que algunos contaban con la ciudadanía estadounidense.
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Por BBC Mundo
12 de septiembre, 2015
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Donald Trump, aspirante a la nominación del Partido Republicano para las elecciones de 2016, insiste en que hay que deportar a los mexicanos sin papeles. // Foto: AP.

Donald Trump, aspirante a la nominación del Partido Republicano para las elecciones de 2016, insiste en que hay que deportar a los mexicanos sin papeles. // Foto: AP.

Un representante de la Cámara de Comercio de Los Ángeles, California, pedía públicamente que no se diera trabajo a un mexicano mientras existiera un hombre blanco desempleado.

La advertencia provenía de George Clements, y ocurrió en un Estados Unidos sumido en la Gran Depresión de los años 30, pero es una frase que en la actualidad tampoco sorprende.

En la década de 1930, bajo la presidencia de Herbert Hoover y en el contexto de la grave crisis económica, Estados Unidos deportó a más de un millón de mexicanos y mexicano-estadounidenses.

Más del 60% de ellos eran residentes legales en el país.

Por eso, la retórica del magnate y precandidato presidencial por el Partido Republicano Donald Trump, sobre la inmigración irregular y su plan de deportar a todos los indocumentados si llega a la Casa Blanca, trae recuerdos dolorosos para los mexicanos.

¿Podría repetirse la historia?

Una medida inconstitucional

Para Francisco Balderrama, profesor de estudios chicanos e historia en la California State University de Los Ángeles y coautor del libro Decade of Betrayal: Repatriation in the 1930’s (“Década de traición: repatriación en los 30”), sí se puede establecer una conexión entre lo que sucedió entonces y el discurso actual de Trump sobre los inmigrantes.

Una política de deportación que afectó a miles y miles de familias, apenas dejó huella en los libros de historia estadounidenses.

“Más de un millón de mexicanos y mexicano-estadounidenses fueron expulsados desde Estados Unidos en aquellos años. Muchos de los mexicanos nacionales llevaban en el país 25 o 30 años y tenían papeles”, explica Balderrama, cuya obra coescrita con el ahora fallecido Raymond Rodríguez es una de las principales referencias bibliográficas sobre el tema.

“La mayoría de los mexicano-estadounidenses eran menores, eran los hijos de los mexicanos nacionales y, de acuerdo a la 14ª enmienda de la Constitución, tenían la ciudadanía estadounidense”.

“La expulsión fue inconstitucional, no puedes deportar a un ciudadano estadounidense”, subraya el profesor.

Redadas y expulsiones

En un contexto de alto desempleo a causa de la Gran Depresión, en EE.UU. aumentó considerablemente el rechazo a los trabajadores extranjeros, en particular a los mexicanos.

Muchos estadounidenses comenzaron a buscar trabajos que anteriormente se condieraban destinados a los mexicanos, lo cual generó reacciones de rechazo.

En la actualidad, el discurso de Trump cala en ciertos sectores por esa estrategia de apelar a los mismos fantasmas.

“Creo que Trump está jugando con los miedos de la clase trabajadora”, sostiene Balderrama.

La discriminación creció y las autoridades no sólo no hicieron nada por evitarlo sino que decidieron comenzar con las deportaciones, que se organizaron sobre todo en el nivel local y estatal.

Se hacían redadas, los policías locales arrestaban a todos aquellos que no tenían los papeles en regla o que simplemente tenían apariencia de mexicanos.

“El consejo legal advirtió que sólo el gobierno federal tenía derecho a deportar, por lo que decidieron llamarlo repatriación”, le dice Balderrama a BBC Mundo.

“Obviamente hubo redadas del gobierno federal de Herbert Hoover”, señala, “pero el 70-80% de las expulsiones las hicieron instancias y condados locales, negocios, en Los Ángeles, Detroit, Chicago y otras ciudades.

“En Los Ángeles fue una batalla cómo hacerlo porque la población mexicana era sustantiva, al igual que hoy. En el nivel local, en el condado, decidieron poner en marcha trenes reclutando gente para irse, los condados alegaron que se gastaban demasiado dinero en las familias mexicanas, lo cual no era cierto.

“No sólo ocurrió en el suroeste ni sólo en California, la campaña llegó hasta Alaska”, añade Balderrama.

La 14ª enmienda

La expulsión de los hijos de mexicanos que bajo la 14ª enmienda tienen la ciudadanía estadounidense enlaza directamente con una de las propuestas de Trump: eliminar dicha norma.

Lea también: ¿Quiénes son los “bebés ancla” a los que Trump quiere quitar la ciudadanía?

Trump no es la primera persona que propone públicamente retirar la enmienda.

“Fomentar la violación de la 14ª enmienda me trae a la mente palabras de los años 70 del entonces senador Bob Dole, quien quería cambiarla”, señala Balderrama.

“Parece que estaba bien cuando amparaba a los blancos, ahora la quieren cambiar porque es para gente de color, pero hay un problema porque la población es de todos los colores”, opina.

Reparación y justicia

No se conocen los detalles de qué fue de todas aquellas personas que fueron obligadas a regresar a México.

Según relatan los historiadores, se encontraron con un México también en crisis y tuvieron que hacer frente a la discriminación de los mexicanos.

En conclusión, eran rechazados en EE.UU. por ser mexicanos y en México por ser estadounidenses.

Más de 85 años después, no ha habido apenas reparación, pese a que hay grupos que insisten en que se haga justicia.

El estado de California fue el primero en disculparse al aprobar el “Decreto de disculpa por el programa de repatriación de mexicanos de la década de los 30” en 2005.

Con este documento, California reconoció de forma oficial “la expulsión inconstitucional y emigración forzada desde EE.UU. de ciudadanos y residentes legales de origen mexicano” y pidió perdón a los residentes de California “por las violaciones fundamentales de sus libertades civiles básicas y derechos constitucionales cometidas durante el período de deportación ilegal y emigración forzada”.

Sin embargo, la legislatura del estado no aprobó fondos de compensación económica para los afectados.

Por su parte, el gobierno federal no se ha disculpado.

La campaña para que se haga justicia sigue adelante, si bien se hace cada vez más compleja por la paulatina muerte de los protagonistas de aquella deportación, como indica Balderrama.

“Lo que pasó en los 30 es muy significativo para los que llegaron después, pueden ver un paralelismo, hay mucha resonancia del pasado”, dice el profesor, quien lamenta que figuras como Trump hablen de deportaciones masivas para obtener votos.

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El caso de Enrique "Kiki" Camarena, el agente de la DEA por el que EU perseguía a Caro Quintero

De origen mexicano y nacionalizado estadounidense, el agente especial le había dado uno de los peores golpes al cartel de Guadalajara.
16 de julio, 2022
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El día que el cuerpo de Enrique Camarena fue encontrado, todo cambió. El Kiki, como se le conocía, fue el primer agente de la historia de la DEA en ser asesinado.

El crimen ocurrió el 9 de febrero de 1985 y provocó, según expertos, la mayor crisis diplomática entre México y Estados Unidos en la historia reciente.

El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero fue condenado por el crimen, ocurrido pocos meses después de que Camarena descubriera un gran plantío de marihuana en el estado de Sinaloa.

Pero Caro Quintero logró la libertad en 2013. La DEA lanzó entonces una recompensa de US$20 millones por información que ayudara a capturarlo de nuevo.

Este viernes, nueve años después, se dio su captura en México por el mismo delito.

Rafael Caro Quintero (centro) detenido en Sinaloa

Reuters
Rafael Caro Quintero fue detectado entre los arbustos por un perro policía.

En la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por su sigla en inglés) Camarena es considerado un héroe, y la recaptura de su asesino era un asunto pendiente.

Pero ¿quién era este agente que murió a los 37 años y cómo resultó cercano al cartel de Guadalajara?

El Kiki

Camarena nació el 26 de julio de 1947 en Mexicali, Baja California (México). A los 9 años se mudó junto a su familia del otro lado de la frontera a la localidad hermana de Calexico, California.

Al terminar la escuela secundaria se alistó en la Marina estadounidense, donde estuvo dos años.

Un tiempo después fue bombero y luego se unió al Departamento de Policía de Calexico. Allí pasó a trabajar en una ciudad cercana como investigador de narcóticos.

En 1974 se convirtió en agente especial de la DEA.

El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Getty Images
El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Siete años después, en 1981, fue asignado para trabajar en Guadalajara en la investigación de la ruta de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos.

La misión

Por esos años, narcotraficantes mexicanos y estadounidenses llevaban en avionetas la droga de un lado al otro de la frontera.

La demanda aumentaba cada vez más y los mexicanos se especializaban en las rutas que lograban llegar hasta EE.UU.

Fue ahí cuando los principales carteles se aliaron con sus pares colombianos para traficar cocaína, una sustancia que ocupaba mucho menos espacio y que multiplicaba las ganancias de forma astronómica.

La capital de Jalisco, entonces, se convirtió en el centro del tráfico de drogas en México.

“Llegó a Guadalajara un boom de inversiones incluso a través de grandes empresarios que empezaron a lavar mucho dinero, sobre todo en construcciones inmobiliarias, agencias de automóviles, comercios, bancos”, le contó Felipe Cobián Rosales a BBC Mundo en 2013.

Este fue el panorama que encontraron Camarena y otros agentes desplegados en la ciudad.

Kiki permaneció un año y medio en México. Personas que le conocieron en esa época cuentan que logró acercarse a algunos jefes del cartel de Guadalajara, especialmente a Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo.

No está claro si ellos supieron que se trataba de un agente encubierto, pero según estableció la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) la orden para asesinarlo fue por venganza.

El crimen

Camarena había decidido investigar por aire el negocio de las drogas en el norte de México y volando en una avioneta pilotada por Alfredo Zavala descubrió en medio del desierto un gran espacio verde con plantas perfectamente sembradas.

Se acercó y confirmó que allí se hallaba lo que buscaba: casi mil hectáreas de marihuana que valían -en el mercado estadounidense de la época- unos US$8.000 millones.

En noviembre de 1984, 450 soldados ingresaron en el rancho conocido como El Búfalo en el estado de Chihuahua.

Meses después, cuando salía del consulado estadounidense en Guadalajara para almorzar con su esposa, Camarena fue secuestrado por cinco hombres que lo metieron en un auto.

Lo llevaron a una casa, lo torturaron y lo mataron.

Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala envueltos en bolsas en una camioneta en México.

Getty Images
Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala fueron hallados en el estado de Michoacán semanas después de que desaparecieran.

Su cuerpo apareció cuatro semanas después en el estado vecino de Michoacán.

Pese a que las autoridades señalaron en todo momento la responsabilidad de Caro Quintero, exagentes de la DEA señalaron a la CIA como partícipes del asesinato, algo que quedó plasmado en la serie documental de Amazon The Last Narc (“El último narco”).

En su momento se supo que, al investigarse el caso, se descubrió una extensa red de protección al cartel de Guadalajara donde participaron jefes de policía, mandos militares y funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano.

Entre lo que más llamó la atención fue el hecho de que Caro Quintero y otros jefes del cartel, por ejemplo, portaban identificaciones de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que entonces era la principal agencia mexicana de inteligencia para combatir el narcotráfico.

Además, el rancho El Búfalo era protegido por un comandante de la Policía Judicial Federal, Rafael Aguilar Guajardo, quien años después fundó el cartel de Juárez.

De ahí que la recaptura de Caro Quintero, en julio de 2022, represente un hecho histórico para el caso.

“El Kiki personalizó lo mejor de la DEA, era un agente tenaz que persiguió sin descanso a los carteles de la droga en México”, escribió en un comunicado dirigido a los trabajadores de la DEA Anne Milgram, titular de la agencia.

“Kiki es un héroe”, enfatizó la funcionaria tras conocerse la recaptura y pedido de extradición del principal incriminado en asesinar, por primera vez, a un agente especial.


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