‘El Gil’, el hombre que presuntamente “hizo polvo” a los normalistas, ingresa al Altiplano
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‘El Gil’, el hombre que presuntamente “hizo polvo” a los normalistas, ingresa al Altiplano

Era uno de los dos principales objetivos que no habían sido capturados; falta el jefe de la policía de Iguala. El Gil cayó a menos de 55 km de donde se dijo fueron quemados los normalistas. En narcomantas que se le atribuyen, aseguró que los estudiantes estaban vivos.
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Por Arturo Angel
18 de septiembre, 2015
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Detienen a Gildardo López Astudillo, alias “El Gil”, uno de los principales implicados en el caso Ayotzinapa. Foto: Comisión Nacional de Seguridad

Detienen a Gildardo López Astudillo, alias “El Gil”, uno de los principales implicados en el caso Ayotzinapa. Foto: Comisión Nacional de Seguridad

A un día de su detención, Gildardo López Astudillo alias el Gilpresunto responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, fue ingresado al Cefereso Número 1 Altiplano, en el muncipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México.

López Astudillo enfrentará un juicio por su probable responsabilidad en la comisión de los delitos de secuestro y delincuencia organizada.

Gildardo López Astudillo, identificado por las autoridades como el Gil, era un mando medio de bajo perfil en la estructura del grupo delictivo Guerreros Unidos; un “lugarteniente”, como se dice en el argot criminal. Antes del caso Iguala, su nombre no figuraba en los objetivos prioritarios del gobierno federal

Pero el rol que jugó en la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa fue determinante.

La investigación de la Procuraduría General de la República (PGR) coloca al Gil o el cabo Gil, detenido la noche del pasado 16 de septiembre, como responsable de haber señalado que los normalistas eran del grupo antagónico de Los Rojos, y de haber ordenado que todos fueran “desaparecidos”.

“Nunca los van a encontrar, los hicimos polvo y los tiramos al agua”, escribió el Gil en un mensaje de texto que mandó por teléfono a su jefe Sidronio Casarrubias Salgado, líder regional de Guerreros Unidos. Fue la madrugada del 27 de septiembre, horas después de que –según la investigación de la PGR– fueron incinerados los normalistas en Cocula.

Por ello es que el Gil es considerado por las autoridades como la pieza que faltaba para completar la participación de Guerreros Unidos en el caso. Es el eslabón entre dos ya detenidos: Casarrubias, quien le dio luz verde para consumar el presunto homicidio, y Fernando Rodríguez el Cepillo, quien siguió sus instrucciones en el terreno.

Además, es el propietario de la casa ubicada en la la localidad de Loma del Coyote, donde presuntamente fueron llevados un grupo de los estudiantes tras ser entregados por la policía municipal de Cocula, y de una de las camionetas que se utilizaron para transportarlos.

De acuerdo con las autoridades, López Astudillo fue detenido el 16 de septiembre en Taxco, Guerrero, a menos de 55 kilómetros de Cocula, donde desaparecieron los normalistas. Es decir, siempre se mantuvo escondido en la zona. El comisionado nacional de seguridad, Renato Sales, dijo que intentó ocultarse en tres domicilios distintos.

Aunque hay varias órdenes de aprehensión pendientes por cumplimentar, la del Gil era una de las más importantes. La otra que está pendiente y que también es clave, según la propia indagatoria de PGR, es la de Felipe Flores Velázquez, el exdirector de la Policía Municipal de Iguala.

Bajo el radar

Antes del caso de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, Gildardo López Astudillo –de 36 años–, era prácticamente un desconocido en la escena pública. De hecho, su nombre nunca había aparecido en alguno nota de prensa o en algún comunicado por parte de alguna autoridad federal o estatal.

Incluso, cuando los primeros detenidos hacían referencia a que un sujeto conocido como el Gil o el Cabo Gil habían ordenado desaparecer a los normalistas, las autoridades no sabían a quien se refería pues no estaba identificado como un líder criminal de relevancia en la región.

Los datos recabados por la División de Inteligencia de la Policía Federal apuntan a que López Astudillo era desde 2011 un lugarteniente de medio nivel en la zona norte de Gurrero, concretamente en el polígono de Iguala hacia Morelos, y con base operativa en Taxco.

Astudillo controlaba una célula de sicarios cuya responsabilidad era resguardar las operaciones del grupo delictivo en la zona; por ejemplo, las plazas de cobro para extorsiones o los laboratorios clandestinos para fabricación de drogas.

Aunque se le atribuyen posibles hechos de violencia, como emboscadas a policías municipales en Taxco (en 2011 y 2012), la forma de operar de López Astudillo era más bien discreta, girando instrucciones pero buscando no involucrarse en el lugar de los hechos.

La PGR por su parte, le atribuye además a López Astudillo la función de fungir como enlace entre el grupo criminal y las corporaciones de seguridad de la zona. Se sospecha del pago de sobornos por lo menos a las corporaciones municipales de Cocula, Iguala, Teloloapan, Taxco, Huitzuco y Apaxtla por lo menos.

Sus dos hombres de confianza más cercanos, según las autoridades federales, eran Isaac Patiño Vélez, detenido en noviembre pasado y preso en un penal de Nayarit, y Miguel Ángel Landa Bahena el Duvalin, vinculado también con la desaparición de los normalistas y capturado en abril pasado.

Protagonista de Iguala

Del cúmulo de declaraciones con que cuenta la PGR de los integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos, son dos las que fundamentalmente describen el rol del Gil en la desaparición de los normalistas: la de su jefe y la de uno de sus operadores. Dichas declaraciones fueron dadas a conocer por el entonces procurador Murillo Karam en octubre y noviembre del año pasado.

Según los datos de la PGR, Casarrubias Salgado declaró ante el Ministerio Público que el dio su autorización para que se procediera en contra de los normalistas la noche del 26 de septiembre, luego de que López Astudillo, su lugarteniente, le dijo que eran integrantes del grupo rival conocido como “Los Rojos”

Al día siguiente, es decir el 27 de septiembre, Casarrubias señaló que contactó de nuevo a su lugarteniente: “El Gil me dice que de los 17 Rojos ya se habían ido al agua, o sea, que ya los quemaron y que las cenizas las tiraron al agua, yo me imagino que es el Río Cocula”, señaló.

Murillo Karam explicó que además existe un mensaje de texto que López Astudillo le mandó a Casarrubias, en donde le dice: “nunca los van a encontrar, los hicimos polvo y los tiramos al agua”.

La otra declaración clave es la de Fernando Rodríguez alias el Cepillo, quien se encargó de acatar las instrucciones del Gil para asesinar a los estudiantes y desaparecer sus restos.

Explicó que luego de que los normalistas fueron entregados por agentes de la policía de Cocula, se les trasladó a un domicilio ubicado en Loma del Coyote perteneciente al Gil, en donde fueron interrogados brevemente para luego ser subidos a otra camioneta, La supuesta orden de López Astudillo fue que los asesinaran y eliminaran el rastro.

Tras presuntamente asesinar y quemar a los estudiantes el Cepillo señaló que regresaron a la casa de Loma del Coyote donde descansaron varias horas, hasta que llegó una nueva orden de López Astudillo.

Extracto de la declaración ministerial del detenido, firmada ante la presencia de su defensor. Foto: Especial

Extracto de la declaración ministerial del detenido, firmada ante la presencia de su defensor. Foto: Especial

Ayer, en el mensaje oficial donde confirmó la captura del Gil, el comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales ratificó sin abundar en detalles que “diversos imputados lo señalan directamente como el autor material de la desaparición de 43 alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero”.

Una versión distinta a la oficial es la apareció en una manta supuestamente atribuida al Gil (estaba firmada con su seudónimo) y descubierta el 30 de octubre del año pasado frente a una escuela en la carretera Taxco, Guerrero.

El texto escrito en la manta hace distintas acusaciones sobre nexos de autoridades estatales y federales con el grupo de Guerreros Unidos e incluso vincula al empresario Federico Figueroa, hermano del cantante Joan Sebastian, con el crimen organizado.

El mensaje escrito remata señalando: “… digan las cosas como son, los estudiantes están vivos”.

Nunca se fue

Gildardo López permaneció casi un año en la misma zona de Guerrero donde se cometió el crimen de los normalistas. Aunque se cambió de domicilio hasta en tres ocasiones, como dijo ayer Renato Sales, nunca abandonó el área o por lo menos el cerco federal que se instaló en el área lo no logró detectarlo por meses.

 Taxco se encuentra a menos de 55 kilómetros de Cocula y a poco más de cuatro de Iguala. En vehículo, se va de un lado a otro en apenas una hora.

Datos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) permitieron a la Policía Federal ubicarlo en la colonia Lomas de Taxco, donde se desplegó un operativo para capturarlo, en el que no hubo violencia ni disparos.

Según Sales, fue descubierto en flagrancia violando la Ley Federal de armas de fuego. Autoridades federales indicaron que llevaba consigo 55 cartuchos calibre 223, 15 de ellos modificados para hacer daño perforante.

Tras su detención “El Gil“ fue llevado a la Ciudad de México para quedar a disposición de la  Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada en donde se recaba su declaración antes de que se le remita a un penal federal de máxima seguridad,

El comisionado recordó que hasta ahora suman ya 111 las personas detenidas por su presunto vínculo con la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

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Cuánto se ha construido realmente del famoso muro de Trump con México y quién lo está pagando

Qué hay de cierto en las cifras que aporta el presidente estadounidense cuando dice que está prácticamente listo.
17 de octubre, 2020
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“¡Construye el muro! ¡Construye el muro! ¡Construye el muro!”.

Este fue uno de los cánticos más repetidos por los fervientes seguidores de Donald Trump en sus mítines de campaña por la presidencia en 2016.

Rápidamente, el “infranqueable, grande y hermoso muro” que iba a construir Trump en la frontera entre Estados Unidos y México se convirtió en una de las promesas bandera de su candidatura.

La propuesta venía acompañada, además, de otro compromiso: México iba a pagar los costos de la ambiciosa obra.

Cuatro años después, en plena campaña para su reelección, el presidente afirma que el muro pronto estará listo y que México está pagando por él.

Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo“, exclamó Trump el 28 de agosto en un mitin en New Hampshire, recién terminada la Convención Nacional Republicana.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió el mandatario.

Desde entonces, en todos sus actos de campaña, incluidos los de esta semana en Florida y Pensilvania en su reaparición tras el contagio de covid-19, Trump ha insistido en estas dos ideas: que el muro avanza rápidamente y que la factura está del lado mexicano.

¿Son verídicas estas cifras? ¿Cuál es la situación actual del muro?

Cómo es la frontera

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros.

Antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Ahora, a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jacta de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

El presidente dice que ya se han construido 480km y espera que para principios de 2021 se haya completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) envió a BBC Mundo su último informe sobre el estado del muro, con datos actualizados al 4 de septiembre de 2020.

Desde enero de 2017 -cuando Trump asumió la presidencia- hasta primeros de septiembre se han construido aproximadamente 507 kilómetros del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”, que además de barreras con balizas de acero incluye patrullas, carreteras adaptadas a todas las condiciones climáticas, iluminación, cámaras y otras tecnologías de vigilancia como sensores o drones.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se pueden ver trabajos de construcción o sustitución del muro.

Si se comparan los números con las cifras que maneja Trump, no hay apenas diferencia.

Lo que sucede es que la mayor parte de los 507km construidos -unos 451km- son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas (421km de barreras primarias y 30km de barreras secundarias).

En conclusión, únicamente se han construido 56 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 43km corresponden a vallas secundarias, lo que nos deja un total de 13km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno no haya podido avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planea hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica acciones legales que se pueden prolongar en el tiempo.

A estos obstáculos se les suma la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre cómo será el muro ha cambiado desde que llegó a la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién está pagando por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insiste en que México está pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en su reciente encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense insiste en que México “está pagando” el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto ha sido posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019 y que todavía está en vigor.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece proceder de México.

BBC Mundo se puso en contacto con el equipo de campaña de Trump para aclarar las discrepancias en los datos de construcción y financiación y nos remitieron a la Casa Blanca.

Hasta ahora no hemos obtenido respuesta.

raya separatoria

BBC

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