iPhone 6S, 6S Plus y iPad Pro: lo nuevo de Apple
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Foto: Apple

iPhone 6S, 6S Plus y iPad Pro: lo nuevo de Apple

Apple presentó dos nuevos modelos de iPhone, pero el producto estelar fue la versiòn de 13 pulgadas de iPad, así como el nuevo Apple TV.
Foto: Apple
Por Redacción Animal Político
9 de septiembre, 2015
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Nuevos iPhone 6S y 6S Plus. //Foto: Apple

Nuevos iPhone 6S y 6S Plus. //Foto: Apple

Hoy Apple anunció dos nuevos iPhones desde California, además presentó una versión ‘Pro’ de su tableta iPad, que en este caso llega a las 13 pulgadas de pantalla y está enfocada a usuarios avanzados que, por ejemplo, requieren trabajar con programas de diseño. Finalmente se introdujo una nueva versión de Apple TV y mejoras de software al Apple Watch.

iPhone 6S y 6S Plus

La versión ‘s’ de los smartphones Apple no tiene grandes cambios estéticos. En este caso las modificaciones están centradas en la cámara, pantalla táctil y sensor de huellas.

En la pantalla táctil, Apple integró una función llamada ‘3D Touch’ que reconoce la presión que se hace sobre el display para habilitar nuevas funciones. Por ejemplo, al pulsar levemente sobre el ícono de cámara en lugar de abrir directamente esta herramienta se mostrará un menú que permite elegir una función, por ejemplo ‘tomar una selfie‘.

‘3D Touch’ es una especie de menú de ‘clic derecho’ que se usa en las PCs para visualizar distintas opciones antes de abrir una app o correr una función. Apple lo explica con detalle en este video.

Uno de los puntos de venta más relevantes para iPhone sigue siendo la calidad de la cámara, por eso se incrementó la resolución a 12 megapixeles (la de iPhone 6 era de 8 megapixeles) y se agregó la capacidad de grabar video 4K. Además la cámara frontal ahora es de 5 megapixeles en vez de 1.2.

El sensor de huellas ‘Touch ID’ es de segunda generación y Apple promete que ahora funcionará más rápido. En lo que respecta a iOS 9, se anunció que la fecha de actualización para los iPhone elegibles es el 16 de septiembre.

Tanto iPhone 6S como 6S plus estarán disponibles en color dorado, gris, negro y el nuevo ‘oro rosa’; sus precios irán desde los 199  y 299 dólares (bajo contrato) en versiones de 16, 64 y 128 GB. Estarán disponibles el 25 de septiembre en EU y otros países. En México aún no hay fecha de lanzamiento.

El nuevo iPhone también estará disponible en color oro rosado. //Foto: Apple

El nuevo iPhone también estará disponible en color oro rosado. //Foto: Apple

iPad Pro

Apple finalmente dio el paso: una tableta de tamaño mayúsculo que utiliza un stylus o pluma, justo como la que el propio Steve Jobs criticó en uno de sus eventos de lanzamiento de iPhone por ser una herramienta ‘innecesaria’ o poco natural para la interacción con un gadget.

Sin embargo, esta compañía puso empeño en crear no solo un dispositivo, sino todo un ecosistema para acompañar a esta tableta que tiene pantalla de 13 pulgadas con resolución de 2048 x 2739 pixeles – bastante alta para una pantalla relativamente pequeña si se compara con la de una laptop.

Apple Pencil es un accesorio costoso pero que promete funciones avanzadas. //Foto: Apple

Apple Pencil es un accesorio costoso pero que promete funciones avanzadas. //Foto: Apple

Es así que iPad Pro tendrá disponibles dos accesorios: Apple Pencil (99 dólares) y Smart Keyboard (169 dólares), así como software especializado de Adobe para crear y editar imágenes de manera profesional. Incluso ocurrió algo peculiar en el evento pues se recibió en el escenario a un empleado de la empresa rival, Microsoft, para explicar la integración de Office en este nuevo dispositivo. Se trata de una herramienta de productividad completa.

Todas las funciones y mejoras quedan en perspectiva cuando se conoce el precio. iPad pro costará 799 dólares (aproximadamente 13,583 pesos según el cambio actual de moneda) por la versión de 32 GB y hasta 1,079 dólares (aproximadamente 18,343 pesos).

Finalmente, Apple anunció – casi en silencio – la introducción del nuevo iPad mini 4 que tiene cámara mejorada (8 megapixeles) y procesador de mayor capacidad. Su precio partirá desde los 399 dólares.

iPad mini 4. //Foto: Apple

iPad mini 4. //Foto: Apple

Apple TV y Apple Watch

El dispositivo diseñado para conectarse a una pantalla de TV y ofrecer contenido multimedia principalmente desde iTunes evolucionó. Ahora Apple hizo que Apple TV tenga un sistema operativo llamado tvOS basado en iOS, por lo que los desarrolladores pueden crear apps fácilmente y ampliar la experiencia de los usuarios.

Esta ‘caja inteligente’ tiene un control remoto con superficie táctil para navegar por la interfaz que también fue renovada. Además se agregó la función de Siri para dar indicaciones o pedir que se ponga un programa de TV; incluso, cuando no se entiende algo que dijo un personaje se le puede pedir al control que regrese la escena y se activarán momentáneamente los subtítulos.

Finalmente se anunció un nuevo color ‘oro rosado’ para Apple Watch así como una nueva versión de software que estará disponible el 16 de septiempre y habilitará funciones como Facebook Messenger. También se anunciaron nuevos colores y materiales de correas para el reloj inteligente.

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'No volverá a poblarse jamás': los 5 años en los que CDMX desapareció

Una tragedia tan importante como desconocida marcó a una generación entera de habitantes de la capital de lo que hoy es México y llevó incluso a plantear el traslado de la ciudad.
15 de mayo, 2021
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Quien vive en Ciudad de México sabe que su ubicación no solo la hace especialmente susceptible de sufrir terremotos.

Su fundación sobre un lago hace que sea también tremendamente vulnerable ante inundaciones. Es por eso que, desde hace siete siglos, los habitantes de esta zona miran con cierto recelo al cielo cuando llueve con fuerza ante el temor de dramáticas consecuencias.

Este 13 de mayo, el gobierno mexicano conmemoró los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, antigua capital mexica y actual Ciudad de México.

Y aunque hay grandes dudas sobre la veracidad de esta fecha —muchos historiadores creen que el aniversario se celebraría en 2025—, de lo que no hay duda es que la megaurbe se ha enfrentado a grandes inundaciones a lo largo de su historia.

Pero entre todas, destaca la registrada en 1629: un desastre que, aunque desconocido por muchos, fue sin duda una de las mayores tragedias de todos los tiempos para la ciudad.

La fuerza de la lluvia fue tal que la capital “desapareció” bajo las aguas durante nada menos que cinco años y se llegó a plantear su traslado a otro lugar. La ciudad tuvo que emerger, literalmente, y reconstruirse casi desde cero.

Aquella catástrofe que marcó a una generación entera es conocida como el diluvio o inundación de San Mateo.

Los problemas de vivir sobre un lago

Cuando los mexicas fundaron Tenochtitlan en el siglo XIV sabían el riesgo de ubicarla en medio del lago de Tezcuco. Por eso realizaron obras como diques y muros de piedra para controlar el nivel de las aguas que les rodeaban.

Mapa de Tenochtitlan

Getty Images
La ciudad de México-Tenochtitlan comenzó como una isla conectada por canales a los pueblos vecinos.

Cuando cayó ante los españoles dos siglos después, Hernán Cortés lideró la construcción sobre aquellas ruinas de una magnífica ciudad destinada a ser la capital del virreinato de Nueva España.

Entre lagos se levantaron palacios, iglesias, plazas y hospitales, pero no los sistemas de drenaje adecuados para aquel entorno.

A inicios del siglo XVII, Ciudad de México sufrió hasta cinco grandes inundaciones.

Las autoridades pensaron como solución en construir un gran desagüe que fuera drenando los lagos de la cuenca de México.

El proyecto le fue encomendado al ingeniero Enrico Martínez, que comenzó las obras del canal de Huehuetoca en 1607. Pero el desastre se veía cada vez más cerca.

“Enrico Martínez comprendió que la deforestación, el pastoreo sin discriminación y la expansión de los cultivos habían erosionado la capa de tierra. Año con año, las fuertes lluvias arrastraban más tierra a los lagos, elevando el nivel del agua”, escribió Richard Everett Boyer en su libro “La gran inundación”.

Monumento a Enrico Martínez

Marcos González
Una estatua junto a la catedral del Zócalo de Ciudad de México recuerda a Enrico Martínez. En su base, existen cuatro medidores que señalan los niveles de agua de otros tantos lagos.

Dos décadas después del inicio de su construcción, las constantes modificaciones y la falta de inversión hicieron que el canal aún no estuviera funcionando.

Una ciudad desierta

Cuando entre el 20 y 21 de septiembre de 1629 una gran tromba de agua azotó la capital, Martínez decidió bloquear la entrada del canal para evitar que el agua afectara a las reparaciones que se le estaban realizando.

Las consecuencias para los habitantes de la ciudad fueron dramáticas. La lluvia que cayó con furia durante 36 horas seguidas bajó imparable desde los montes hasta la ciudad, donde el nivel del agua superó los dos metros de altura.

El torrente arrasó con las frágiles casas de adobe de la población indígena que vivía en la periferia de Ciudad de México.

Mapa de la ciudad inundada

INAH
Este mapa representa la Ciudad de México anegada de agua tras la inundación de 1629.

Los muertos se contaban por miles, que flotaban entre animales y muebles llevados por la corriente que alcanzaba los pisos altos de las casas que habían quedado en pie.

Muchos de los habitantes de clases pudientes que sobrevivieron decidieron marcharse. Algunas fuentes apuntan a que de 20.000 familias que vivían antes de la inundación, quedaron solo 400.

“Aquella gran ciudad quedó casi abandonada, desierta. El panorama era desolador y las escenas que se veían eran apocalípticas”, le dice a BBC Mundo Enrique Ortiz García, escritor y cronista de Ciudad de México.

Una de ellas, destaca el divulgador cultural, es la procesión que se organizó sobre las aguas y en la que participaron unas 200 canoas encabezadas por la virgen de Guadalupe, a quienes los habitantes pedían que intercediera para que las aguas se disiparan.

O la llamada “isla de los perros”, un montículo en el desparejo suelo de la actual plaza del Zócalo a donde acudieron desesperados todos los perros callejeros de la ciudad para refugiarse y evitar ahogarse.

Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del llamado "Valle de México".

Getty Images
Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del valle de México sobre el lago.

Vivir inundados

Las aguas no bajaban, por lo que quienes se quedaron tuvieron que aprender a convivir con ellas.

Se colocaron puentes de madera en las azoteas y se recuperaron las canoas, como se usaban en la antigua Tenochtitlan, como única manera de desplazarse por la ciudad. A las casas solo se podía entrar por las ventanas del segundo piso.

Los sacerdotes celebraban misas en los techos de los conventos para tratar de confortar a los vecinos, que les escuchaban desde sus casas creyendo que estaban condenados, como aquella ciudad, a desaparecer.

Había carestía de alimentos y los saqueos eran continuos. La falta de higiene y el agua contaminada estancada en la ciudad inundada propagaron las enfermedades como la pólvora.

“Esta ciudad no volverá a poblarse jamás”, escribió fray Gonzalo de Córdoba, según destaca Héctor de Mauleón en su libro “La ciudad oculta”.

Dos años después de la inundación, e incapaces de descubrir un sistema para que las aguas desaparecieran, las autoridades discutieron sobre la posibilidad de trasladar la ciudad a otro lugar.

Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralvo y virrey de Nueva España, se planteó establecer la capital en Coyoacán o Tacuba.

Pero la idea fue finalmente desechada. La inversión para crear Ciudad de México había sido millonaria, por lo que reconstruir las obras y edificios afectados por el agua sería más barato que empezar una urbe desde cero.

Rodrigo Pacheco, virrey de Nueva España

Dominio público
Rodrigo Pacheco y Osorio, virrey de Nueva España, perdió a su hija dos años después de que la ciudad quedara inundada.

Una generación marcada

La ciudad siguió sufriendo lluvias torrenciales y permaneció bajo el agua nada menos que durante cinco años.

No fue hasta 1634 que una sequía disminuyó el nivel del agua. Muchos prefirieron pensar que fueron sus plegarias a la virgen de Guadalupe las que salvaron la capital.

Se estima que unas 30.000 personas murieron en total, ahogadas o por las enfermedades causadas por las inundaciones durante los años posteriores.

La catástrofe marcó, por lo tanto, a una generación entera de capitalinos. Los cimientos de todas las construcciones quedaron dañados y muchas acabaron colapsando tiempo después.

“En la Ciudad de México actual no quedan más de 10 construcciones anteriores a 1629. De tal grado fue la inundación, que prácticamente hubo que reconstruir con el tiempo toda la ciudad”, señala Ortiz García.

Cabeza de león en la calle Madero

Marcos González
En la concurrida calle Madero, en el centro histórico de Ciudad de México, una cabeza de león de piedra marca el nivel al que llegaron las aguas de las inundaciones de 1629.

Aquella decisión de mantener Ciudad de México en su emplazamiento original marca innegablemente el destino de quienes viven en ella siglos después. “Es un deporte extremo vivir en esta ciudad porque te cuidas de las inundaciones, de los temblores por ser zona sísmica…”, afirma el escritor.

Sin embargo, y pese a ser una de las tragedias más importantes en la historia de la capital con efectos y consecuencias hasta el día de hoy, la tragedia de la inundación de San Mateo no es ampliamente conocida.

Según Ortiz García, “el periodo virreinal en México es en general poco estudiado porque todavía, de algún modo, ‘cala’ en el ánimo de los mexicanos. Los gobiernos posrevolucionarios enaltecieron las culturas originarias y todo lo que marca el origen del México independiente”.

“Algunos incluso inculcaron un menosprecio hacia la ocupación española porque lo veían desde un contexto actual. Eso es entender la historia de mala forma, porque son hechos del pasado que también forman parte de nuestra existencia”, remata.


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