La historia detrás de la dramática foto de Alan, el niño ahogado en Turquía
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La historia detrás de la dramática foto de Alan, el niño ahogado en Turquía

Una fotógrafa turca hacía tomas a un grupo de migrantes, de pronto, detectó algo que golpeó por completo todos sus sentidos: Sobre la orilla de la playa yacía el cuerpo sin vida de Alan Kurdi, ella tomó la foto sin saber que la daría la vuelta al mundo.
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Por Joel Gunter de BBC Mundo
6 de septiembre, 2015
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Fotografía facilitada por Tima Kurdi muestra a los hermanos sirios Alan (izquierda) y Galib Kurdi. El cadáver de Alan Kurdi, de tres años, fue hallado en una playa de Turquía después de que el bote inflable en el que viajaban él y su familia se hundió durante un intento desesperado de llegar de Turquía a Grecia.  // Foto: AP.

Fotografía facilitada por Tima Kurdi muestra a los hermanos sirios Alan (izquierda) y Galib Kurdi. El cadáver de Alan Kurdi, de tres años, fue hallado en una playa de Turquía después de que el bote inflable en el que viajaban él y su familia se hundió durante un intento desesperado de llegar de Turquía a Grecia. // Foto: AP.

La fotógrafa turca Nilufer Demir hacía tomas a un grupo de migrantes paquistaníes cerca de Bodrum, bordeando la costa suroeste de Turquía.

Rostros tras rostros de este drama humano desfilaban frente a su lente, con un efecto sobrecogedor.

De pronto, como si de una aparición absolutamente inexplicable se tratara, Nilufer detectó algo que le golpeó por completo todos sus sentidos.

Sobre la orilla de la playa yacía el cuerpo sin vida de Alan Kurdi, boca abajo y con sus pequeñas manos extendidas.

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Sin pensarlo, Nilufer reaccionó como cualquier fotógrafo lo hubiese hecho: accionó su cámara.

La dura imagen que captó –y que no ha sido publicada por la BBC- mostrando al niño sirio de tres años inerme se ha clavado en lo más profundo de muchas personas.

“Tenía que tomar esa foto y no lo dudé”, dijo la fotógrafo a DHA, la agencia donde trabaja. “Lo único que podía hacer era que el mundo escuchara su grito”, comentó.

Sin embargo, Nilufer no imaginó lo alto que sonaría ese clamor que ha recorrido Europa y más allá.

“Nunca pensé que una fotografía pudiera tener semejante impacto. Me gustaría que pudiera cambiar el rumbo que tienen las cosas en este momento”, exclamó.

Pero ¿qué pudo generar ese impacto? ¿Por qué esta imagen logró lo que tantas otras no han podido?

Por qué

Will Wintercross es una galardonado fotógrafo de guerra que trabaja para el periódico inglés Daily Telegraph, y ha recorrido en Siria.

“Fotos como esta se toman todo el tiempo, pero generalmente son tan gráficas, que difícilmente se publican en los medios”, explica.

“En Siria ves cosas tan grotescas que comienzas a filtrar las fotos que realmente podrás utilizar y las que sabes que nunca será publicadas”.

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El hecho que la foto de Alan fuera tomada en Turquía y no Siria, jugó un papel fundamental.

“Esta foto no fue tomada en una zona de guerra, ni en Siria. El que fuera tomada en una playa de Turquía provocó que la gente se detuviera y la viera”, señaló Wintercross.

Luego está la composición de la imagen, que es ciertamente es terrible pero no grotesca, como lo son muchas de las fotografías de guerra.

“Esta foto es impactante, pero la mitad de lo que ocurre pasa en tu subconsciente, tu mente complementa lo que le falta a la foto”, dice.

“Lo que ves es una foto bastante apacible y en cierta forma respetuosa, pero te hace pensar inmediatamente: ¿por qué pasó esto? ¿Por qué hay niño muerto en una playa?”.

Ese tipo de pensamientos tiene un efecto más penetrante en las personas que son padres.

Por ejemplo, la reacción pública del primer ministro de Reino Unido, David Cameron, a través de su cuenta en Twitter, fue hablando “como padre”.

Nicole Itano, de la organización Salven a los niños, tiene una pequeña de un año. “Mi primera reacción fue: Dios mío, ese pudo ser mi hija, tiene el mismo color de cabello y las piernas rellenitas”.

“Parte de la razón por la cual la foto ha tocado emocionalmente a tantas personas es que es impresionante, pero no es gráfica. No ves su cuerpo mutilado, o ensangrentado. De no ser por el contexto, luce como si estuviese durmiendo”, comentó Nicole.

Publicar o no publicar

Muchas organizaciones como la BBC se inclinaron por no publicar la foto donde se aprecia a Alan completamente. El diario inglés The Independent la colocó con amplio despliegue en su primera página.

El editor gerente del diario, Will Gore, explicó que “no fue una decisión fácil, pero en nuestra opinión esta imagen era claramente algo diferente al tipo de fotos que hemos visto, y vino justo en el momento cuando el debate sobre migrantes estaba estancado”.

“Tuvimos la clara certeza de que necesitábamos publicar esa imagen de la tragedia de ese pequeño niño. La imagen tomada cuando el niño es sacado de la playa es extraordinariamente poderosa, pero pensamos que si queríamos realmente mostrar el horror de lo que le ocurrió, esta era la mejor imagen”, resaltó Gore.

Es raro ver la foto de un niño muerto en un periódico.

Para Gore hay una buena razón para ello: “Creo que lo correcto es que rara vez publiquemos fotos de un niño muerto, de lo contrario pierden su poder”.

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Wintercross coincide con ese criterio.

“Hay un balance que debes tener, y es difícil hacerlo porque no puedes bombardear a las personas. ¿Qué pasa si la semana que viene encuentran cinco niños? ¿A dónde vamos a llegar?”.

Además – agrega-, “en este momento no hay otra foto que pueda tener un mayor impacto”.

“La gente ha visto muchas imágenes y videos sobre la guerra en Siria. Pero parece que todo eso se resume en esta única foto”, advierte Wintercross.

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2020
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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