La niña mexicana que se saltó la seguridad para dar una carta al Papa
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La niña mexicana que se saltó la seguridad para dar una carta al Papa

Una niña de origen mexicano saltó la barrera de seguridad para saludar al Papa y entregarle una carta en la que le pide al pontífice que ayude a los migrantes en Estados Unidos.
AP
Por BBC Mundo
24 de septiembre, 2015
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Sophie Curz nació en Estados Unidos, pero es hija de jornaleros mexicanos. // Foto: AP.

Sophie Curz nació en Estados Unidos, pero es hija de jornaleros mexicanos. // Foto: AP.

Con pelo negro recogido en dos trenzas y un colorido huipil, la pequeña Sophie Cruz se convirtió en una de las protagonistas del primer paseo del papa Francisco en el papamovil por Estados Unidos.

La niña de 5 años, hija de inmigrantes oaxaqueños en Estados Unidos, consiguió saltar la valla de seguridad que separaba el paso del vehículo del Papa de la gente que esperó durante horas en el centro de Washington D.C. y logró llamar la atención del pontífice, que pidió a los agentes de seguridad que llevaran a la niña hasta su auto.

Y ahí se produjo la escena que se viralizó a través de las redes: los agentes alzan a la niña que recibe un abrazo y una bendición del Papa.

Pero ella, no contenta con el saludo, volvió a pedir a los agentes que la levantasen para entregarle al líder religioso una camiseta y una carta con una petición: que interceda ante el Congreso y el presidente Barack Obama por los inmigrantes que, como sus padres, están en situación irregular en Estados Unidos.

“Quiero contarte que mi corazón esta triste por el odio y la discriminación hacia los inmigrantes de este país. Te pido que hables con el presidente Barack Obama y con los congresistas para que APRUEBEN LA REFORMA MIGRATORIA para los inmigrantes”, se podía leer en la carta escrita a mano que le escribió Sophie al máximo representante de la Iglesia Católica.

“Tengo miedo de que se lleven a mi familia”

“Ellos son buenas personas. Saben trabajar en los campos cultivando naranjas, sandías, cebollas y muchos vegetales. Por lo tanto merecen salir de la oscuridad”, escribió la niña que viajó con su padre y los miembros de una organización de inmigrantes a la capital de EE.UU. para ver al papa Francisco.

Posteriormente, en entrevista con la agencia AP, la menor confesó que teme cada día que deporten a sus padres.

“Tengo miedo de que el ICE se lleve a mi familia”, afirmó la niña en referencia a la agencia fronteriza estadounidense.

“Creo que tengo derecho a vivir con mis padres, a ser feliz. Mi padre trabaja muy duro todos los días en una fábrica de metal. Todos los inmigrantes como mi padre se merecen vivir con dignidad, con respeto y se merecen una reforma migratoria”, sostuvo la niña en la entrevista.

Por su parte, el padre de Sophie, Raul, que lleva diez años viviendo en EE.UU., calificó la jornada de este miércoles de extraordinaria:

“Fue un milagro que el Papa mirara a mi niña y que la eligiera para darle su bendición”, dijo.

Raul Cruz carga a su hija, Sophie, de 5 años. // Foto: AP.

Raul Cruz carga a su hija, Sophie, de 5 años. // Foto: AP.

Pero Sophie no fue la única niña hispana que recibió la bendición papal. En otro momento de su viaje en el papamovil, el pontífice tomó en brazos a un niño de cinco meses, hijo de inmigrantes salvadoreños, y le dio un beso en la cabeza.

Además, el Papa hizo referencia a la inmigración en su visita a la Casa Blanca y recordó que él mismo es hijo de una familia italiana inmigrante en Argentina.

“Estoy feliz de ser un invitado en este país, que fue en gran parte construido por familias parecidas”, sostuvo.

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El país donde las mujeres deben pedir permiso a los hombres para tomar pastilla para abortar

Históricamente Japón ha sido extremadamente lento en autorizar drogas y tratamientos para la salud reproductiva de las mujeres.
31 de agosto, 2022
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El aborto vuelve a estar en el centro del debate público. Pero mientras en Estados Unidos parece estar en retroceso, debido a la sentencia de la Corte Suprema de ese país que dejó de considerarlo como un “derecho constitucional”, en Japón avanza, aunque de una manera peculiar.

En mayo, desde el Ministerio de Salud dijeron al Parlamento que estaban listos para aprobar una píldora para abortar fabricada por la compañía farmacéutica británica Linepharma International.

Sin embargo, aclararon que las mujeres aún necesitarán “obtener el consentimiento de su pareja” antes de que se puedan administrar las píldoras, un requisito que los activistas a favor de la interrupción del embarazo han calificado de patriarcal y obsoleto.

Los abortos médicos, utilizando píldoras en lugar de cirugía, se legalizaron en Francia hace 34 años. En Reino Unido en 1991 y Estados Unidos en 2000.

En muchos países europeos, esta es ahora la forma más común de interrumpir un embarazo. Las píldoras representan más del 90% de los abortos en Suecia y alrededor del 70% en Escocia.

Un récord contradictorio

Japón, por su parte, no solo tiene un historial pobre en materia igualdad de género, sino que ha sido extremadamente lento a la hora de aprobar medicamentos relacionados con la salud reproductiva de las mujeres.

Una protesta a favor del aborto en EEUU

EPA
La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de dejar de considerar al aborto como un “derecho constitucional” ha colocado el tema de la interrupción del embarazo en el debate público.

Los activistas nipones bromean diciendo que el país tardó 30 años en aprobar la píldora anticonceptiva, pero solo seis meses en aprobar el Viagra para la impotencia masculina. Ambos estuvieron disponibles en 1999, pero el último llegó primero.

Y si como la demora no fuera suficiente, la píldora anticonceptiva viene con restricciones, lo que la hace costosa y difícil de usar.

Todo se remonta a la forma en que se legalizó el aborto en Japón.

Pese a que Japón en 1948 se convirtió en uno de los primeros países en el mundo en aprobar una ley que despenalizaba la interrupción del embarazo, la normativa era parte de la Ley de Protección de la Eugenesia.

La decisión no tenía nada que ver con dar a las mujeres más control sobre su salud reproductiva. Más bien, se trataba de prevenir el nacimiento de personas “inferiores”.

El artículo 1 de la ley estipula que el objetivo de la misma era “impedir el nacimiento de descendientes inferiores desde el punto de vista eugenésico y proteger también la vida y la salud de la madre”.

El instrumento fue reformado en 1996 y rebautizado como Ley de Protección de la Salud Materna.

Pero muchos aspectos de la antigua ley sobrevivieron. Así, hasta el día de hoy, las mujeres que desean abortar deben obtener un permiso por escrito de su esposo o, en algunos casos, de su novio.

Historias reales

Ota Minami quedó embarazada después de que su novio se negara a usar condón durante las relaciones sexuales. Los condones siguen siendo la principal forma de control de la natalidad en Japón.

Una mujer sosteniendo una píldora en una mano y un vaso de agua en otra

Getty Images
Japón se alista a aprobar una píldora abortiva desarrollada por una empresa británica, pero para usarla las mujeres en ese país deberán solicitarle un permiso por escrito a sus esposos o novios

Sin embargo, luego se negó a firmar el documento que le permitiría abortar.

“Es extraño, tuve que pedirle que usara anticonceptivos”, relató a la BBC. “Y cuando decidió que no quería usar condón, necesité su permiso para abortar“.

Ota prosiguió diciendo: “El embarazo me pasó a mí y a mi cuerpo, pero necesité del permiso de otra persona. Me hizo sentir impotente. No podía tomar una decisión sobre mi propio cuerpo y mi futuro”.

Las opiniones japonesas sobre el aborto suelen estar influenciadas, más que por ideas religiosas, por una larga historia de patriarcado y puntos de vista profundamente tradicionales sobre el papel de la mujer y la maternidad.

“Es muy profundo”, admitió Ota. “Cuando una mujer queda embarazada en Japón, se convierte en madre, ya no es mujer. Una vez que eres madre, se supone que debes dejarlo todo por tu hijo. Se supone que es algo maravilloso. Es tu cuerpo, pero una vez que estás embarazada, ya no es tu cuerpo”.

Por las nubes

Conseguir una píldora abortiva también puede resultar difícil y costoso, se estima que su precio puede llegar hasta los US$700, ya que es probable que implique ser admitido en un hospital o una clínica, bajo el motivo de proteger la salud de las mujeres.

Retrato de Asuka Someya en una calle japonesa

BBC
La activista Asuka Someya considera que mayor educación y permitirle a las mujeres hacerse con anticonceptivos ahorraran muchos problemas y sobre todo sufrimiento a las japonesas.

“En Japón, después de tomar la píldora abortiva, la mujer tiene que permanecer en el hospital para que podamos monitorearla. Tomará más tiempo que un aborto quirúrgico tradicional”, reconoció a la BBC el doctor Tsugio Maeda, subdirector de la Asociación Ginecológica de Japón.

Las activistas de la salud sexual femenina sostienen que esto no tiene base científica y que persigue proteger un lucrativo negocio.

“Creo que muchas decisiones las toman hombres mayores que nunca tendrán un hijo”, dijo la activista Asuka Someya, quien dirigente una organización favorable al aborto.

Asuka sostiene que todavía hay una gran resistencia en la sociedad japonesa para facilitar el aborto.

El argumento es que si facilita a las mujeres abortar, aumentará el número de quienes lo hagan. Entonces, hacen que sea un proceso difícil y costoso.

Una familia japonesa

Getty Images
La sociedad japonesa es muy conservadora y cuando las mujeres se embarazan se espera que su rol de madre se anteponga no solo a sus carreras profesionales, sino incluso a su condición de mujeres.

Pero, como muestra la evidencia de otros países, limitar las opciones de las mujeres solo aumentará su sufrimiento y no impedirá la interrupción de embarazos no deseados.

La activista aboga por una mejor educación sexual y en que las mujeres japonesas tomen el control de la anticoncepción, en lugar de depender de los hombres para usar condones.

En Europa, la píldora anticonceptiva es la forma más común de control de la natalidad. En Japón, solo lo usa el 3% de las mujeres.

“Quiero que se elaboren más políticas escuchando las voces de las niñas y las mujeres“, concluyó.


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