Las antiprincesas, las nuevas heroínas de los cuentos infantiles en Argentina
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Chirimbote/Sudestada

Las antiprincesas, las nuevas heroínas de los cuentos infantiles en Argentina

Dos editoriales crearon la colección antiprincesas, cuyas protagonistas son Frida Kahlo, Violeta Parra y Juana Azurduy.
Chirimbote/Sudestada
Por Veronica Smink de BBC Mundo
2 de septiembre, 2015
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Los libros están pensados para niños de entre 6 y 12 años e incluyen actividades para hacer en la casa o en la escuela. // Foto: Chirimbote/Sudestada.

Los libros están pensados para niños de entre 6 y 12 años e incluyen actividades para hacer en la casa o en la escuela. // Foto: Chirimbote/Sudestada.

Cansados de los clásicos cuentos infantiles en los que la protagonista es una princesa bella que debe ser rescatada, dos editoriales en Argentina lanzaron una propuesta que consideran revolucionaria: la colección de antiprincesas.

Queríamos romper con el estereotipo de la mujer cuya belleza está basada en su aspecto externo y mostrar ejemplos de mujeres que tienen belleza interior”, le explicó a BBC Mundo Nadia Fink, la autora de los libros.

Libertad, creatividad, la búsqueda de justicia, de amor… estas son algunas de las características de las antiprincesas de esta colección.

A diferencia de las clásicas historias infantiles, que son ficción, estas antiprincesas no son de fantasía. Son algunas de las mujeres más destacadas de la cultura y la historia latinoamericana.

Vea también: Fotos de princesas de cuentos de hadas con problemas de hoy

La colección fue inaugurada en junio pasado con un libro sobre la pintora mexicana Frida Kahlo, una figura que no se suele asociar con lo infantil.

La segunda antiprincesa de la serie fue Violeta Parra, la cantautora y artista chilena que fue una de las folcloristas más importantes de América Latina.

Y las editoriales (Sudestada y Chirimbote) trabajan en el tercer cuento de la colección, que será sobre Juana Azurduy, la heroína boliviana de las luchas de independencia.

“Queríamos mostrar ejemplos de mujeres que no se quedaron estáticas esperando que un príncipe las salve, sino que cambiaron sus propias vidas”, contó Fink.

Luchadoras

La idea de la colección surgió en el seno de la redacción de Sudestada, una prestigiosa revista política y cultural en la que trabaja Fink.

“Había investigado las vidas de Frida y Violeta para la revista, y me preguntaba cómo podíamos hacer para contar sus historias a los niños”, recordó.

Así, en combinación con Chirimbote, una nueva editorial infantil, decidieron lanzar esta colección que busca cambiar los paradigmas: “Que las chicas tengan otro tipo de modelo en el que verse reflejadas”.

Cuento sobre Frida Kahlo.
Image captionEl libro sobre Frida Kahlo cuenta que ella y Diego Rivera “tuvieron otros amores, aun estando juntos”.

Uno de los desafíos fue cómo contar las historias de estas mujeres, que fueron bastante sufridas y tuvieron finales trágicos.

Las dos vivieron tumultuosas historias de amor, ambas trataron de quitarse la vida (Violeta se suicidó y Frida hizo varios intentos), y las dos murieron antes de llegar a los 50 años.

Los libros evitan el dramatismo, aunque no esconden algunos de los hechos más polémicos de las vidas de estas artistas.

Por ejemplo, el cuento sobre Frida afirma que ella y Diego Rivera “tuvieron otros amores, aun estando juntos”.

Y habla sobre la bisexualidad de la mexicana: “Para Frida el amor se reflejaba en hombres y en mujeres”, señala.

En el caso de Violeta, cuenta que su primer marido, Luis, “quería una esposa que se quedara en su casa” y por eso abandonó a la cantante, que era famosamente nómada.

Nada más alejado de los típicos cuentos en los que un príncipe jamás abandonaría a la heroína y esta nunca osaría dejar el castillo para ir cantando por todo el país.

Kisco de revistas
Image captionLos cuentos se venden en kioscos y librerías a US$7,50. En octubre, saldrá el tercer libro de la colección, sobre la vida de la libertadora Juana Azurduy.

Anti-Disney, anti-Barbie

Fink admite que la intención de esta nueva colección fue hacerle frente a los modelos clásicos que admiran las niñas: Barbie y las princesas de Disney.

Vea también: Disney presenta a su primera princesa latina

Por eso, los cuentos aportan una refrescante aunque inusual cuota de realismo.

El libro sobre Violeta Parra relata en un momento que la cantante necesitaba ropa linda para poder actuar en público.

“A Violeta no se le apareció ninguna hada madrina para regalarle un supervestido”, aclara la historia, que cuenta en vez cómo su madre solucionó el problema transformando una cortina en una falda.

Lo que más distingue a los libros de antiprincesas es que se enfocan no en la vida romántica o sentimental de las protagonistas sino en su obra.

El cuento sobre Frida muestra algunos de sus cuadros más famosos y explica su origen.

Cuento sobre Violeta Parra.
Image captionLos libros se concentran en las obras de Violeta Parra y Frida Kahlo y no tanto en su vida romántica.

El de Violeta relata cómo viajó recolectando el arte popular perdido de Chile y la región, y cómo les dio nueva vida.

Ambos libros incluyen al final una serie de actividades que invitan a los chicos a hacer arte, inspirados en el trabajo de esas dos heroínas.

Pero aunque la idea sea mostrar algo distinto, la pregunta es si los niños estarán interesados.

Damián y Martín, dos amigos de treinta y tantos con hijos chicos, le dijeron a BBC Mundo que estarían encantados de que sus hijos conocieran otras historias más allá de las princesas y los superhéroes.

“A mí me encantaría que mi hija viera otra cosa, otros modelos de vida, pero tiene ocho años y tiene locura por las princesas de Disney, es difícil que vea otra cosa”, admitió.

Según Martín, que tiene un varón de cuatro, parte del problema es que “las princesas y los superhéroes están en todos lados, en el cine, en los dibujitos en la tele, te venden las figuritas, los muñecos, los chicos están rodeados y es lo que quieren ver y leer”.

Opciones

Sin embargo, todos los adultos consultados para esta nota apoyaron la idea de las antiprincesas.

“A mí me hubiera gustado conocer estas historias cuando era niña”, admitió Agostina, una abogada de 26 años a quien BBC Mundo encontró sentada cerca de unas hamacas en una plaza de Buenos Aires.

“Está bueno porque no todas las niñas tienen el aspecto de princesitas. Algunas lo tienen pero otras no, y se sienten excluidas”, opinó.

“Las que quieren ser princesas tienen esa opción pero también hay otras opciones y está bueno”, concluyó.

Teresa, una contadora pública de 71 años, con hijos grandes, coincidió e incluso sugirió que los próximos cuentos de la colección podrían incluir a “las heroínas anónimas de nuestra sociedad, como las enfermeras”.

Fink admitió que aún no tienen claro quiénes serán las próximas antiprincesas.

Algunas de las mujeres consideradas, como las poetisas argentinas Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, tuvieron vidas “demasiado trágicas” como para contar a un público infantil.

Pero aunque aún no se sepa quiénes son, lo que es seguro es que las nuevas antiprincesas serán “mujeres antisistema que sufrieron mucho por romper con los moldes de la sociedad”.

En ese sentido, Fink consideró que es bueno mostrarles a los niños que “la vida también es eso”, que hay dolor, que no todo es color de rosa.

“Los cuentos clásicos transmiten que la quietud te preserva de las situaciones difíciles. Nuestras antiprincesas enseñan a romper los estereotipos y a trascender lo impuesto”.

Cuento de Violeta Parra
Image captionEl libro sobre Violeta cuenta algunas cosas de su vida privada, pero no su final trágico. En vez, invita a los niños a investigar qué pasó con ella en otros libros.

 

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Por qué Japón no puede imponer el confinamiento obligatorio (y por qué no es necesario)

Una época oscura de Japón llevó a que el gobierno no pueda establecer medidas coercitivas que limiten las libertades, incluso durante emergencias como la de la pandemia del nuevo coronavirus.
11 de abril, 2020
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Japón registró su primer caso del nuevo coronavirus, el causante de la enfermedad covid-19, hace casi tres meses, y la situación se había mantenido bajo control…. Hasta ahora.

El primer ministro, Shinzo Abe, anunció  la declaratoria de estado de emergencia ante el gran crecimiento de casos de covid-19 registrados en la última semana.

En palabras de Abe, la situación es mayúscula: “No es una exageración decir que tanto a nivel global como en Japón estamos en la peor crisis desde el final de la Segunda Guerra Mundial“.

La declaratoria de alerta para las prefecturas de Tokio, Osaka, Saitama, Chiba, Kanagawa, Hyogo y Fukuoka estará vigente por 30 días y vino con una súplica especial: quedarse en casa.

El avance del covid-19 en Japón. Del 1 de marzo al 7 de abril de 2020.. .

Y es que, a diferencia de otros países, el gobierno en Japón no puede ordenar a sus ciudadanos el confinamiento (ni ejercer la fuerza pública para cumplirlo).

Y eso tiene como origen un periodo oscuro de su historia.

Una alerta que genera nervios

El primer caso de covid-19 se dio a mediados de enero. Hasta este 7 de abril, Japón acumulaba 3.906 casos confirmados, así como 92 muertes y 592 pacientes recuperados.

Aunque era un número bajo de casos confirmados para un país con ciudades densamente pobladas, en Tokio el número de casos se duplicó desde la semana pasada.

Japoneses caminando en una calle de Tokio

Getty Images
Una encuesta mostró que la mayoría de japoneses siguió yendo a sus centros laborales en marzo.

Ante esta situación, Abe dijo que “la rapidez y alcance nacional de la infección del coronavirus podría traer grandes consecuencias a la vida de la gente y a la economía del país”, por lo que decretó la alerta.

“Lo más importante, más que nada, es cambiar el comportamiento de las personas”, añadió.

https://www.youtube.com/watch?v=UqdIoCjy1CM

“Creo que en este momento la gente está bastante nerviosa“, dijo a la BBC Yoko Ishikura, profesora emérita de la Universidad Hitotsubashi de Tokio, quien considera que el anuncio “definitivamente hará que la gente cambie” de rutinas.

Una encuesta en marzo mostró que solo 30,2% de los trabajadores de tiempo completo estaba haciendo trabajo a distancia, y la movilidad de los trenes a zonas laborales solo había bajado un 9%.

“Mucha gente sigue yendo al trabajo, advirtió.

Un pasado represivo

La decisión de Abe vino después de fuertes presiones para establecer mayores medidas sanitarias que contengan el avance del covid-19 en el país, vecino de China, donde surgió el brote en diciembre.

Pero como apuntan analistas, la ley no le ofrece mayores herramientas al gobierno de Japón para establecer cuarentenas o que la fuerza pública haga cumplir instrucciones para quedarse en casa.

Todo viene desde antes y durante la Segunda Guerra Mundial.

Un restaurante en Tokio

Getty Images
Los restaurantes son sitios que podrían cerrarse, pero esa decisión la deben tomar los gobernadores locales.

La Constitución que rigió desde finales del siglo XIX y hasta 1947, conocida como Meiji, ofrecía poderes al emperador con los que muchas libertades podrán ser canceladas, lo cual llevó a “abusos de poder”, dice el abogado Koju Nagai a la agencia Reuters.

En cambio, “la Constitución actual se basa en la idea de que los derechos humanos deben ser respetados”, explica.

Es por ello que la emergencia sanitaria emitida por Shinzo Abe solo recomienda a los japoneses mantenerse en casa, además de que enlista establecimientos que podrían ser cerrados, como centros de entretenimiento o comercio.

El distrito Shinjuku de Tokio

Getty Images
La actividad en el popular distrito Shinjuku de Tokio disminuyó notablemente luego del anuncio del primer ministro.

Únicamente los gobernadores locales pueden decidir si respaldar o no las clausuras temporales.

“Quiero aclarar una vez más que, incluso si se declara una emergencia, no impondremos un confinamiento como se ha hecho en el extranjero”, dejó en claro Abe.

La cultura japonesa ante las enfermedades

Si bien muchos japoneses han continuado sus rutinas, el gobierno ha estado trabajando desde el comienzo de la epidemia en focalizar a los “grupos de contagio” para evitar confinamientos como los de Europa o América.

“Japón ha tenido mucho éxito en contener la propagación del covid-19 al enfocarse en grupos de brotes, es decir, personas que infectan a las otras personas. Se les ha hecho pruebas y se les ha aislado”, dijo apenas el pasado 25 de marzo Kenji Shibuya, director del Instituto de Salud de la Población de la Universidad King’s College de Londres.

Pero desde entonces advirtió que las pruebas de covid-19 estaban “muy por detrás de otros países”, por lo que “una explosión del brote” estaba entre lo previsible.

Aun así, la propia cultura de los japoneses ante las enfermedades, arraigada mucho tiempo atrás de la actual pandemia, está a su favor.

La cultura japonesa hace que los propios ciudadanos cumplan normas de protección a la comunidad cuando están enfermos, lo que hace del confinamiento algo innecesario.

Los japoneses son bastante conscientes de la higiene, mucho más que en otros lugares. Además, muchas personas usan mascarillas en las calles por un tema cultural, por lo que hay menos posibilidades de transmisión”, le explica a BBC Mundo Benjamin Cowling, profesor de Epidemiología de la Universidad de Hong Kong.

Una opinión similar tiene Kenji Shibuya, quien señala que “la propensión japonesa a la higiene” y otras cosas culturales como “evitar los abrazos” puede explicar la lenta propagación comparada con otros países.

Pasajeros en el metro de Tokio

Getty Images
Los japoneses han practicado el distanciamiento cuando están enfermos desde antes de la actual pandemia.

Luego del anuncio de Abe, dos transeúntes entrevistados por la BBC en Tokio se mostraron optimistas.

“Debido al sistema de gobierno, y también por la naturaleza de los japoneses, creo que es imposible que el gobierno imponga nada, pero con este estado de emergencia, está más cerca de hacerlo”, dijo uno.

“He escuchado que las medidas tomadas en Japón son diferentes a las de otros países, pero el sistema de salud del país también es diferente. Así que Japón puede hacer sus esfuerzos a su manera“, opinó otro.

El optimismo, sin embargo, parece no corresponder con el aumento de casos confirmados: el país llegó al doble en siete días, de 2.187 casos el 1 de abril a 3.906 este martes.


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