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GobRep
Peña propone facilitar la instalación y desarrollo de empresas en el sur del país
El presidente de México firmó una iniciativa para impulsar tres zonas del país ubicadas en Lázaro Cárdenas, Coatzacoalcos (Veracruz)-Salina Cruz (Oaxaca) y Chiapas.
GobRep
29 de septiembre, 2015
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Las Zonas Económicas Especiales propuestas por Enrique Peña Nieto.

Las Zonas Económicas Especiales propuestas por Enrique Peña Nieto.

El presidente Enrique Peña Nieto firmó una iniciativa de ley federal, que enviará al Congreso, para crear por primera vez tres Zonas Económicas Especiales para impulsar el desarrollo del sur-sureste del país.

Según Peña Nieto, las Zonas Económicas Especiales permitirán “reducir los contrastes entre la prosperidad de la región norte y bajío del país y la marginación de los estados del sur”.

Las tres zonas se ubicarán en Puerto Lázaro Cárdenas, abarcando municipios colindantes de Michoacán y Guerrero; otro se conocerá como Corredor Interoceánico de Tehuantepec, que incluye Coatzacoalcos, Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca; y una más estará en el Puerto Chiapas, en Chiapas.

Durante la presentación de la iniciativa de Ley Federal de las Zonas Económicas Especiales (ZEE), dijo que como nación “no se puede aceptar esta brecha tan amplia entre el norte y el sur” y recalcó que “la transformación del país forzosamente pasa por el desarrollo del sur de México.”

En este sentido dijo que México es una nación de contrastes en el que la frontera norte y el Bajío, compiten con éxito en la economía global, y los estados del sur que no logran detonar su enorme potencial, no obstante los vastos recursos naturales con los que cuenta la región.

Peña Nieto enfatizó que “es tiempo de cambiar el modelo de desarrollo en el sur del país y transitar del asistencialismo que no ha sido suficiente y solo ha permitido mitigar la pobreza, a un crecimiento incluyente de largo alcance, que promueva las inversiones y genere empleos.”

El mandatario confió en que esta iniciativa sea revisada, enriquecida y, en su caso aprobada por el Congreso de la Unión para “establecer las bases legales para crear nuevos polos de desarrollo industrial en las regiones rezagadas pero que tienen un enorme potencial productivo.”

La creación de Zonas Económicas Especiales consiste en definir espacios geográficos que ofrezcan un entorno favorable para la instalación y desarrollo de empresas, y generar condiciones de certidumbre para los inversionistas.

Cada Zona Económica Especial (ZEE) ofrecerá:

*Beneficios fiscales directos a la inversión y al empleo.

*Un régimen aduanero especial.

*Facilidades adicionales para el comercio exterior.

*Un marco regulatorio que agilice la apertura de empresas, con infraestructura suficiente y conectividad logística para incluirse en los mercados nacionales e internacionales.

Peña Nieto dijo que para que estas zonas sean exitosas deben ser un proyecto de mediano y largo plazo que trascienda la presente administración, y recalcó que “no son una solución mágica”, sino un planteamiento “serio, innovador y exigente” que busca tomar en cuenta las experiencias internacionales, aunque varios de sus beneficios no se alcanzarán a ver en el corto plazo.

El director del Banco Mundial para México y Colombia, Gerardo Corrochano, explicó que el desarrollo del sur-sureste es uno de los desafíos más importantes que enfrenta México.

Abundó que la institución financiera ha compartido los elementos de éxito internacional con el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), así como con la Secretaría de Hacienda y un grupo de senadores.

Aclaró que las Zonas Económicas Especiales “no son una panacea por sí solas” y para su éxito es necesario el sector privado y las inversiones, así como tener una visión integral.

“No sólo nos hemos enfocado en los casos exitoso, sino también en aquellos que no lo han sido; es importante enfatizar que existen Zonas Económicas Especiales en el mundo que no han alcanzado el éxito esperado en términos de atracción de inversión o creación de empleo” admitió.

Por lo que, dijo, las Zonas Económicas Especiales son proyectos a mediano o largo plazos y el éxito reside en la capacidad de coordinar los resultados y las acciones de política en las distintas dependencias y niveles de gobierno por un periodo sostenido y ser parte de una política de que privilegie la productividad y la competitividad

Afirmó que estas zonas pueden servir como un laboratorio para reformas profundas e innovadoras, cuya implementación a nivel nacional es muy difícil.

“Es importante aceptar y reconocer que estas zonas son un proyecto complejo y ambicioso a la vez, pero al mismo tiempo muy novedoso respecto a las políticas que se han implementado hasta ahora”, reiteró.

Aseguró que dicho proyecto implica que el gobierno tome ciertos riesgos que, en el caso de México, “se están asumiendo de manera calculada y a través de un cuidadoso trabajo preparatorio con sustento económico y ambiental”.

Durante más de tres décadas, el Banco Mundial ha apoyado la creación de zonas económicas especiales en países como China, Malasia Corea del Sur, Turquía, así como en regiones de África y Latinoamérica.

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BBC
Las insólitas formas de pagar por la gasolina (que es casi gratuita) en Venezuela
Nicolás Maduro anunció en agosto del año pasado que la gasolina pasaría a venderse a precios internacionales en Venezuela. Casi un año después, sigue siendo casi totalmente gratuita y los empleados de las gasolineras completan su escaso sueldo con los regalos más insospechados de los conductores.
BBC
27 de mayo, 2019
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Egar recoge la manguera y arruga el billete de diez bolívares que le tiende el conductor que acaba de llenar el tanque. Luego lo arroja a la caja de cartón en el suelo en la que guarda la recaudación del día de la gasolinera de Caracas en la que trabaja.

Hay un montón de bolívares. Pero el bolívar vale tan poco que el valor total de esa montaña de papel no llega ni a medio dólar al cambio.

Así que junto al dinero hay otras cosas con las que le pagan los clientes y que Egar aprecia más.

“Algunos me dan paquetes de arroz o de harina pan; esos son los buenos clientes”, cuenta.

“A veces te dan caramelos, paquetes de galletas; uno acepta lo que le den”.

Cuenta que es raro el día en el que los conductores dejan más de 2.000 bolívares, menos de medio dólar al cambio, que además habrá de repartir con sus compañeros.

En Venezuela la gasolina es casi totalmente gratis y un empleado de los que la sirven en las estaciones de la petrolera estatal venezolana, PDVSA, cobra un sueldo mínimo, unos 40.000 bolívares al mes, menos de 10 dólares al cambio.

Y por eso se ha impuesto la costumbre de agradecerles sus servicios entregándoles una pequeña cantidad de dinero…o las cosas más insospechadas.

En la caja de la gasolinera en la que trabaja Egar hay un rotulador con el que le pagaron esta mañana.

A poca distancia de allí, en la gasolinera que PDVSA tiene en una de las esquinas de la Avenida Rómulo Gallegos, los empleados almacenan los racimos de plátanos con los que algunos transportistas les han pagado la mañana de este martes.

“Ayer fue mejor porque nos dieron muchos huevos“, explica uno de ellos.

Aunque lo que más se agradece es esa élite de privilegiados que pueden deslizar un billete de un dólar, la divisa estadounidense, que tiene cada vez mayor presencia en la Venezuela de la crisis.

Lo que dejó a todos perplejos lo que le ocurrió a uno de ellos la semana pasada, cuando un conductor pagó su combustible con un vibrador.

“Lo agarré, pero no tenía pilas”, narra el empleado entre las risas del resto.

El plan de Maduro

De acuerdo con el World Factbook de la CIA, Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo.

Su presidente, Nicolás Maduro, anunció el pasado verano un polémico plan para comenzar a vender el carburante a precios internacionales, para lo que llamó a todos los venezolanos a inscribir sus automóviles en un censo nacional de vehículos a motor.

Maduro quería acabar con la “deformidad” de la “gasolina regalada”.

Casi un año después de aquel anuncio, el precio oficial sigue por debajo del medio centavo de dólar por litro, lo que, según la consultora Global Petrol Prices, convierte a Venezuela en el país con la gasolina barata del mundo.

“Aquí nos bañamos en petróleo”, afirma uno de los empleados de la estación de la Rómulo Gallegos, con las manos empapadas en gasolina.

Por eso le molesta que “hay algunos clientes que ni pagan”.

Antonio Marmoto explica mientras llena el depósito de su camioneta que él suele dejar 10 bolívares (unos US$0,002) en Caracas, pero cuando viaja por el Estado Anzoátegui, que recorre a menudo, no deja nada.

Es tan insignificante el precio que muchos se van sin pagar sin que tenga consecuencias.

Alexis Bozalo suele dejar 500 bolívares (menos de US$0,10) por llenar el depósito de su moto. Pese a lo escaso del monto, se jacta de que es más de lo que deja la mayoría.

“Yo lo hago porque me sale del corazón”, comenta ufano.

“La gasolina es lo único que hay barato en Venezuela”, señala.

Como venezolano conoce de primera mano el coste de la vida en un país que va camino de cumplir dos años castigado por la hiperinflación.

Pero Venezuela es el país de las paradojas.

Y pese a que el Estado prácticamente regala la gasolina y hay petróleo en abundancia, en una gran parte del país repostar se está convirtiendo casi en misión imposible.

En estados como Zulia, Bolívar o Táchira, la gente tiene a menudo que hacer cola durante días para conseguir gasolina debido a los problemas en el suministro, que, según la prensa local y muchos usuarios de redes sociales, parece haberse agravado en los últimos días.

La caída sostenida de la producción petrolera de Venezuela a causa de la ineficiencia en la gestión de PDVSA y el impacto de las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro están llevando, según los expertos, a una situación límite.

Pese a que PDVSA difundió esta semana un comunicado en el que aseguraba que garantizaba el suministro en todo el territorio nacional, la experiencia en las carreteras de Venezuela dice lo contrario.

Ciudades convertidas en estacionamientos

En Maracaibo, por ejemplo, una de las ciudades más importantes del país y antaño epicentro de la industria petrolera, se han vuelto habituales las filas enormes de automóviles junto a las gasolineras.

Hace tiempo que amplias zonas del país el contrabando de gasolina se ha convertido en la opción más rápida debido al desabastecimiento.

En el Estado Bolívar, el más grande de los que conforman la República Bolivariana, los autos viajan con bidones de gasolina sobre el capó.

Quienes los conducen saben que más allá de Puerto Ordaz será casi imposible repostar y toman sus precauciones.

En poblaciones como Tumeremo, las calles están salpicadas de tenderetes en los que buhoneros intercambian gasolina, bolívares en efectivo y oro, las mercancías más preciadas allí.

El conductor José López, que se gana la vida trasladando pasajeros desde Puerto Ordaz hasta otros lugares de Bolívar, explica que suele llevar consigo oro con el que poder conseguir efectivo para pagar el carburante en los lugares donde es más escaso y los contrabandistas lo venden más caro.

Desde San Cristóbal, en el suroeste del país, Vanessa Rubio relata su dura experiencia de los últimos días.

“Aquí conseguir gasolina se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia del más apto. Hace falta mucho aguante para pasar cuatro días haciendo cola“.

“Yo llegué a la fila el jueves a las 8 de la mañana en una cola de aproximadamente 5 kilómetros. Un señor pasó numerando los carros y me dieron el 745”, relata.

Rubio describe un escenario apocalíptico en una ciudad que apenas tiene transporte público.

“San Cristóbal se ha convertido en un gran estacionamiento en el que la gente está dispuesta a golpearse para defender su puesto en la cola”.

Aunque también hay espacio para la solidaridad.

“Uno termina conociendo a la gente que está alrededor, se hacen favores y turnos para que puedan ir a bañarse a sus casas“, narra Rubio.

A los pacientes que resisten los días de espera, con suerte les espera una manguera de gasolina al ínfimo precio oficial.

Se paga más por uno de los primeros puestos en la fila. “Hay gente que ofrece hasta 50.000 ó 60.000 pesos colombianos”, la moneda que, dada la imparable depreciación del bolívar, se ha convertido en predominante en esta parte de Venezuela.

Son entre US$15 y US$18.


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