Los métodos más populares para que no espíen tus correos de trabajo
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Los métodos más populares para que no espíen tus correos de trabajo

Han pasado dos años desde que Edward Snowden filtró detalles de una operación masiva de vigilancia encubierta realizada por la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) y por el británico Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno.
Especial
Por BBCMundo
7 de septiembre, 2015
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Una persona porta un cartel en apoyo a Edward Snowden

Nadie parece estar a salvo de los entrometidos ojos de los hackers.

Han pasado dos años desde que Edward Snowden filtró detalles de una operación masiva de vigilancia encubierta realizada por la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) y por el británico Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno.

Desde entonces, desde la canciller alemana Ángela Merkel hasta la compañía de entretenimiento Sony, pasando por los usuarios de un sitio de citas para personas casadas han caído en manos de terceros que, con diferentes intenciones, han hecho público lo que se suponía privado.

Pero, ¿cómo han respondido las empresas ante esas revelaciones? ¿Qué están haciendo las compañías para fortalecer sus defensas contra los hackers? ¿Cómo blindar el necesario intercambio de información que ocurre a través, por ejemplo, del correo electrónico?

“Nerviosos”

Un estudio del Instituto Ponemon, realizado en abril, indica que ha habido un incremento de 34% en el uso de métodos de encriptación por parte de las empresas para proteger sus comunicaciones.

Matt Richards, vicepresidente de productos de OwnCloud, una compañía de seguridad de información, asegura que es indudable que los titulares de la prensa sobre los ciberataques han generado una gran demanda de privacidad.

“La gente se ha puesto nerviosa y hay muchas personas interesadas en hablar con nosotros”, afirma.

Los abogados que trabajan con información confidencial de sus clientes han estado, obviamente, al frente de la fila.

Chris Gulotta, un abogado que vive en Manhattan, indica que su empresa aplica el sistema de seguridad de correos de DataMotion para encriptar todos los emails de su personal.

“Creo que la gente ya se está acostumbrando a interactuar con canales seguros“, comenta.

Pero no sólo los abogados y las grandes compañías están reforzando sus fortalezas.

Cuando los emails del gigante del entretenimiento y la tecnología Sony fueron hackeados y publicados en 2014, muchas conversaciones privadas y embarazosas quedaron expuestas a la luz pública.

Según William Bauer, director de Royce Leather, una comercio minorista de New Jersey, este desastre de relaciones públicas “nos hizo pensar en cuán vulnerables somos las pequeñas empresas a sufrir esa misma experiencia”.

Un hacker atacando una computadora

La empresa de Bauer ahora entrena a todos sus empleados para que usen cuentas de correo encriptadas.

La clave del éxito

Una ventaja es que en esta época el uso de la tecnología es más sencillo.

Durante mucho tiempo, el uso de emails encriptados era un proceso interminable en el que los usuarios tenían que intercambiar claves de encriptación para poder intercambiar mensajes seguros.

“Desde nuestra perspectiva, eso realmente no nos ofrecía una solución práctica”, comenta Gavin Kearney, cofundador de la empresa de correo seguro, Jumble. “Le quitamos a los usuarios el tener que crear y manejar cualquiera de las claves de encriptación requeridas”.

Un hombre escribe fórmulas matemáticas en una pizarra

El proceso de encriptación de Jumble es automático. Los que no son usuarios de Jumble pueden desencriptar los mensajes que reciben a través de una página web y, mientras este proceso se realiza en el navegador nadie más puede ver su contenido.

“No necesitas ser mecánico para conducir un vehículo”, afirma Kearney.

“De igual modo, para lograr un uso seguro del email no deberías tener que conocer todos los pequeños detalles y complejidades, algoritmos, o tener que manejar y controlar las claves”.

ProtonMail, un proveedor de correo encriptado que opera en Suiza, también ha simplificado el proceso.

“Hemos pasado de hacer las encriptaciones en la parte del servidor a hacerlas en la parte del cliente”, comenta el cofundador, Andy Yen.

“Toda la encriptación ocurre en las máquinas de los usuarios antes de que la información suba a nuestros servidores”.

Imagen de Andy Yen, cofundador de ProtonMail.

“No tenemos formas técnicas de leer las comunicaciones de ninguno de nuestros usuarios”, añade.

Eso hace que el servicio sea popular entre abogados y médicos, así como con otros clientes que tienen que manejar información sensible.

“Además, gran parte de la comunidad empresarial en Rusia están muy activa en el uso de ProtonMail”, afirma Yen.

Redes privadas

El crecimiento de los servicios de información en la nube y el hecho de que muchos usuarios trabajen usando sus propios aparatos ha hecho del tema de la seguridad de la información un tema cada vez más apremiante para las empresas.

Acceder al correo corporativo desde el aeropuerto o en un café haciendo uso de un servicio gratuito de wifi crea un riesgo potencial de que la información corporativa pueda ser hackeada.

Aquí es cuando aparecen las redes virtuales privadas (VPN, según sus siglas en inglés).

Tradicionalmente preferidas por usuarios que buscan esconder su dirección IP y mantener sus hábitos de navegación privados y encriptados, las VPN están captando cada vez más el interés de las empresas, según explica Dan Gurghian, co-fundador de Amplusnet, casa matriz de la compañía Invisible Browsing VPN.

Por su parte, la empresa británica HideMyAss afirma que ahora cuenta con una parte de su personal dedicada a vender cuentas de este tipo al mayor para las empresas.

“Esto genera un buen ingreso”, dice el gerente de operaciones Danvers Baillieu. “No puedo mencionarlos, porque se trata de compañías privadas, pero tenemos empresas grandes y muy conocidas en internet usando nuestro servicio”.

Las VPN también están demostrando ser populares entre las empresas que operan en países donde existe censura, comenta Andre Elmoznino Laufer, jefe de desarrollo de SaferVPN.

Robert Knapp, jefe de CyberGhost, una empresa proveedora de servicios de VPN, considera que desde el caso Snowden las redes privadas virtuales han atravesado una especie de proceso de cambio de imagen.

“La gente siempre pregunta por qué hacemos anónimas a otra personas, si no tienen nada que esconder y nos acusan de trabajar para las malas personas. Pero no, nosotros ofrecemos nuestros servicios para las buenas personas”, afirma Knapp.

“Desde el caso Snowden…ya no tenemos que seguir educando al mercado”.

Liberando la velocidad

Pero, ¿acaso la encriptación no hace inevitablemente que todas estas comunicaciones sean más lentas en una época en la que la velocidad es esencial para los negocios?

William Bauer asegura que eso fue lo que le ocurrió inicialmente a Royce Leather. Hubo una pequeña caída en la productividad mientras los empleados se familiarizaban con el sistema, pero “los beneficios de la encriptación bien valían los sacrificios que había que hacer en el corto plazo”, concluye.

La tecnología aplicada en la encriptación del correo en esta época significa quecualquier disminución de la velocidad en el tráfico para encriptar y desencriptar es insignificante, asegura Ashish Patel, uno de los directores de Intel Security.

“Si te enviara un email que no estuviera cifrado y te enviara otro encriptado al mismo tiempo, para el momento en que lo recibieras y lo abrieras no notarías la diferencia”, apunta.

Sin embargo, cuando se trata del uso de VPN, Laufer reconoce que la comunicación “será inevitablemente un poco más lenta que sin el VPN, independientemente de lo que el proveedor de VPN asegure”.

Se trata de un pequeño precio que pagar para garantizar la seguridad de la información corporativa sensible”, afirma.

Por supuesto, nunca podremos saber si todo este esfuerzo adicional en seguridad ha sido exitoso en mantener a los espías a raya.

Podría ser necesario que surja otro Snowden, con todas las amenazas a la seguridad nacional que eso implica, para responder a esa pregunta de un millón de dólares.

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Así lucha el COVID contra las vacunas para intentar escapar de ellas

El virus lucha constantemente contra las vacunas para intentar escapar de ellas. Sin embargo, nuestros linfocitos B productores de anticuerpos también pueden “mutar” para hacerle frente.
Shutterstock
20 de julio, 2021
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Las variantes de SARS-CoV-2 y su contagiosidad están causando una gran atención mediática en las últimas semanas.

A medida que ha ido pasando el tiempo, el virus ha ido cambiando. Ha introducido mutaciones puntuales en su secuencia génica, muchas de las cuales se traducen en cambios de aminoácidos de sus proteínas.

Con estos cambios, el virus adquiere ventajas evolutivas en el proceso de adaptación a nuestras células y organismos, que son el medio en el que se replica.

Este proceso de adaptación no implica necesariamente una mayor virulencia, pero si avances en mejorar la unión al receptor, una optimización de su replicación, la producción más efectiva de partículas virales y su transmisión, la modulación de la patología o, eventualmente, el escape parcial de alguno de los mecanismos inmunes.

Cuando no teníamos vacunas, el virus campaba a sus anchas

Uno de los mecanismos inmunes más importantes frente a la infección es la producción de anticuerpos por parte de los linfocitos B y su capacidad de reconocer y neutralizar al virus.

Hasta el comienzo de la campaña de vacunación, cada vez que el SARS-CoV-2 infectaba a alguien, se encontraba con el reto de superar las distintas barreras del hospedador infectado.

Pero si el individuo no había contagiado previamente, había pocas posibilidades de que el virus se encontrase con algún anticuerpo que le reconociese.

De esta forma, en cada infección, las mutaciones que el virus pudiera generar iban a ser seleccionadas e incorporadas en las nuevas partículas virales en la medida en la que supusieran ventajas evolutivas independientes del escape de los anticuerpos.

Pero cuando se encuentra con personas vacunadas, el escenario cambia.

Un trabajador sanitario muestra ampollas que contienen la vacuna Sinovac contra la Covid-19 hecha por Biopharma en Indonesia el 22 de junio de 2021.
EPA

Sin vacunas el virus campaba a sus anchas

Un obstáculo en el camino: las vacunas

La evolución en general, y la de los virus en particular, está determinada por las condiciones reproductivas en un determinado medio.

En virología existe un concepto denominado “viral fitness”, que podría ser traducido como aptitud viral, que determina la selección de aquellas partículas virales que introducen cambios para replicarse y transmitirse de forma más efectiva.

En otras palabras, se seleccionan virus más aptos al contexto de infección con el que se van encontrando.

Cuando el virus se encuentra a más personas con inmunidad, se ve obligado a enfrentarse a las defensas con las que antes no se encontraba, además de tener que competir entre sí con otras variantes.

De esta forma, las variantes que “ganarán” serán aquellas que tengan una ventaja sobre variantes previas, no preparadas para ese nuevo escenario inmune.

Por tanto, las variantes que escapen del efecto de las vacunas serían, en teoría, las que se impondrían sobre otras. En este escenario, las vacunas dejarían de funcionar a medio o largo plazo.

Fortaleza de las vacunas

Esta situación, que pudiera parecer descorazonadora en cuanto al papel de las vacunas en la pandemia, esconde un paradigma que juega en contra del virus.

Ya conocemos la capacidad de los anticuerpos neutralizantes de bloquear la unión de la proteína S del virus a la célula hospedadora. Al prevenir esta unión, el virus no nos llega a infectar.

Para escapar de esto, una estrategia que podría utilizar una nueva variante del virus sería cambiar la región de esta proteína S donde se unen estos anticuerpos para así no ser neutralizada.

Sin embargo, estos cambios que parecieran una ventaja para el virus suponen también un coste.

Al situarse los cambios en la misma zona empleada por la proteína S para unirse al receptor celular, podría empeorar su unión al receptor y reducir, a su vez, su capacidad infectiva.

Los virus tratan de solventar este paradigma de “lo que se gana por lo que se pierde” con mutaciones que afecten mínimamente a su capacidad infectiva y replicativa y que, al mismo tiempo, sean capaces de evadir parcialmente las defensas del organismo.

Como resultado de esta continua adaptación, el virus cambia parcialmente algunas de sus proteínas más inmunogénicas, como la proteína S, en un proceso denominado deriva antigénica.

Los virus de la gripe son uno de los más estudiados en cuanto al proceso de deriva antigénica.

Esta es la fuerza responsable de la aparición de nuevas cepas que circulan cada año y que obligan a reformular la estrategia vacunal frente a la gripe.

Pero a pesar de estos cambios, las nuevas cepas gripales no evaden completamente la capacidad de luchar frente a la infección de una persona inmunizada peviamente.

¿Y si nuestros anticuerpos se adaptasen a las nuevas mutaciones?

La adaptación a las condiciones cambiantes no solamente ocurre en el lado del virus.

Nuestros linfocitos B productores de anticuerpos pueden sufrir también un proceso de adaptación denominado hipermutación somática, que se deteriora con la edad.

De esta forma, los linfocitos B productores de anticuerpos frente al virus también pueden “mutar” para mejorar la capacidad de unirse a las proteínas del virus y neutralizarlos.

Esta mejora de los anticuerpos permitiría adaptarse a los cambios de las variantes.

El escenario cambiante de la lucha entre virus y hospedador se juega a dos bandas. El virus tiene que evolucionar y adaptarse continuamente a la situación inmune cambiante o, de lo contrario, extinguirse.

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Quizás esta continua adaptación recuerde a situación en la novela de Lewis Carroll “Alicia a través del espejo”, donde los habitantes del país de la Reina Roja deben correr lo más rápido posible, solo para permanecer donde están.

Justamente por eso, la continua evolución de los virus en condiciones cambiantes se denomina (debido a su similitud), “efecto de la Reina Roja”. Es decir, cambiar para tratar seguir en el mismo sitio.

*Estanislao Nistal Villán, es virólogo y profesor de microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo. Este artículo apareció originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión orginal aquí.


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