Taxistas que sobrevivieron al ataque en Iguala refutan la “verdad histórica” de PGR
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Foto: Cuartoscuro

Taxistas que sobrevivieron al ataque en Iguala refutan la “verdad histórica” de PGR

Según PGR, los futbolistas del equipo Avispones y los tripulantes de dos taxis fueron acribillados por policías municipales que circulaban por la vía principal de Iguala a bordo de dos patrullas, quienes abrieron fuego contra sus vehículos al confundirlos con los normalistas a los que perseguían. Sin embargo, los sobrevivientes descartaron esta versión y aseguraron que se trató de una emboscada planificada.
Foto: Cuartoscuro
Por Paris Martínez
23 de septiembre, 2015
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La “verdad histórica” de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre los hechos del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, no sólo tiene inconsistencias y debilidades en torno a la forma en que supuestamente fueron secuestrados, asesinados y calcinados los 43 normalistas de Ayotzinapa, sino también acerca de los ataques con arma de fuego que perpetraron fuerzas de seguridad en contra de la población civil que intentaba salir de la ciudad.

Según la versión de la PGR, los futbolistas del equipo Avispones y los tripulantes de dos taxis fueron acribillados por policías municipales que circulaban por la vía principal de Iguala a bordo de dos patrullas, quienes abrieron fuego contra sus vehículos al confundirlos con los normalistas a los que perseguían.

Sin embargo, sobrevivientes de este ataque descartaron que la agresión fuera accidental, producto de una supuesta confusión, y aseguraron que, por el contrario, se trató de una emboscada planificada, dirigida conscientemente contra la población civil no relacionada con la presencia de normalistas en Iguala.

Según Aureliano García y Enrique Hernández –conductores de los dos taxis atacados frente al Palacio de Justicia municipal–, la agresión no fue realizada por los tripulantes de dos patrullas que circulaban por la vía principal de Iguala, como afirma la PGR, sino por tiradores parapetados previamente a ambos costados de la carretera, ocultos entre los arbustos, quienes actuaron de forma coordinada, disparando desde distintos puntos de la carretera.

El ataque del que fueron víctimas estos conductores fue denominado por la PGR como “Tercer evento” de la “verdad histórica” –dada a conocer por el exprocurador Jesús Murillo Karam–, el cual, según la versión de las autoridades, inició a las 23:20 horas (es decir, luego de que ya se habían consumado distintas agresiones contra alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa esa misma noche).

A decir de la PGR, este “Tercer evento” se dio cuando “policías (a bordo de dos patrullas) buscaban a estudiantes sobre la vía principal (del municipio) y detectan un camión Volvo gris, placas 434 RK9, de la empresa Castro Torus, que era ocupado por el equipo de futbol Avispones de Chilpancingo, disparándole sin mediar palabra, matando a dos tripulantes, (mientras que) balas perdidas matan a un civil más que circulaba a bordo de un taxi”.

La persona que falleció iba a bordo del taxi que conducía el señor Enrique Hernández y, según su testimonio, el ataque no inició cuando pasó por la zona el autobús de los Avispones, sino varios minutos antes, cuando los agresores comenzaron a disparar contra todo vehículo particular que intentaba salir de Iguala.

“A nosotros nos dispararon antes que los Avispones llegaran ahí –afirma el taxista, quien recibió un disparo de arma larga en el hombro, mientras que su pasajera fue impactada en el rostro–. Pasaban de las 11 de la noche, y esa (el Palacio de Justicia de Iguala) es una zona muy oscura, no hay iluminación, y los atacantes se cobijaron en la oscuridad de la noche. Estaban emboscados en la carretera, esperando en los costados, para atacar desde ahí… mi carro tuvo tiros por todos los ángulos, entonces sí, yo creo que ya estaban ahí, esperando para atacar”.

El taxi de Enrique recibió 50 disparos en todos los ángulos de su carrocería, a pesar de que nunca se cruzó con las dos patrullas que supuestamente perpetraron la agresión.

¿El ataque no inició desde patrullas, directamente contra los Avispones, sino que era desde los arbustos, y generalizado contra los vehículos de la zona?

Así es, tu servidor, junto con la señora que iba en el taxi, llegamos antes que los Avispones. Inclusive, luego de que nos dispararon, yo salí del auto, e intenté parar algún vehículo que viniera pasando, y fue cuando vi que se acercaba el autobús de los futbolistas. Yo les hice señas para que se detuvieran, les grité pidiendo auxilio, pero el autobús no se detuvo, casi me arrolló, y se siguió derecho… entonces yo corrí de vuelta al taxi y ayudé a salir a la señora, que estaba en el asiento trasero. Ella se desplomó en el pavimento, moviendo la cabeza, como diciéndome que no podía caminar, y entonces se escuchan los disparos, que eran ahora sí para parar el camión (de los Avispones), les dispararon una serie de ráfagas, y yo no tuve otra opción que correr, para poder salvar mi vida, y la señora quedó en el asfalto.

Aureliano García, otro taxista que también circulaba por la salida de Iguala, confirma esta versión.

“Iba yo por la carretera –asegura– y no me dispararon desde la avenida (como señala la “verdad histórica”) sino que me dispararon desde unos bordos que están al lado de la carretera. Ahí me dispararon primero, pero yo seguí avanzando, quizás 20 o 30 metros más, y entonces, del borde de la carretera, me salieron otras personas, que estaban escondidas en la maleza, y me empezaron a disparar nuevamente, pero ahora de frente”.

Debido a la oscuridad y a los reflejos a contraluz que generaron los disparos de arma de fuego, Aureliano, al igual que Enrique, no pudo distinguir si sus atacantes eran integrantes de alguna corporación de seguridad pública, pero sí pudo distinguir claramente que estos estaban previamente dispuestos a los costados de la carretera, desde distintos puntos de ataque, y que éste fue perpetrado por varios grupos de tiradores, repartidos a lo largo del camino.

“Cuando comenzaron a dispararme de frente, yo ya no pude avanzar, porque el carro quedó prácticamente destrozado, lo único que pude hacer fue abrazar a la pasajera (que venía en el asiento del copiloto) para cubrirla de los disparos, y luego le abrí la puerta de su lado, para que se saliera… ella y su acompañante, que venía en el asiento de atrás, salieron corriendo, pero yo no pude seguirlos.”

Aureliano recibió dos disparos en las piernas: uno en la espinilla izquierda y otro en el tobillo derecho, que le fracturó tibia y peroné.

“Yo creo que fue el instinto de sobrevivencia, la desesperación, no sé, lo que me hizo salir del carro, brincando con un solo pie (sobre la pierna que recibió el disparo en la espinilla), intenté correr, pero sólo llegué al filo de la carretera, ahí caí y ya no pude avanzar más, y me escondí en un espino, y desde ahí estuve escuchando cómo le disparaban a más carros.”

–¿Eso ocurrió antes de que atacaran a los Avispones?

–Sí, la balacera no inició cuando pasaron los del equipo de futbol, sino tiempo antes. Yo estuve escondido en ese espino varios minutos, escuchando cómo le disparaban a los carros que pasaban y, de hecho, el último al que atacaron fue al autobús de los Avispones.

Así, según los testigos y sobrevivientes, este ataque no fue realizado desde la vialidad por dos patrullas que fortuitamente se cruzaron con un autobús a cuyos tripulantes confundieron con normalistas, sino que fue planificado previamente, dirigido de forma consciente contra población que nada tenía que ver con la presencia de los estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, y coordinado por varios grupos de tiradores.

Hay un punto más del testimonio de los sobrevivientes que contradice la “verdad histórica”.

Según la PGR, los policías que dispararon contra los Avispones cesaron su ataque “al percatarse de su error”, por lo que “la policía solicitó servicios de emergencia para atender a estas personas”.

Sin embargo, Aureliano niega esta versión tajantemente: “Luego de que dispararon varias veces contra el autobús, yo pude escuchar cómo les gritaban a los futbolistas que salieran del vehículo, les empezaron a gritar, insultándolos, y siguieron disparando, pero no pudieron sacar a nadie porque la puerta del autobús se quedó trabada… entonces, los atacantes simplemente se fueron, y ahí quedamos todas las personas que fuimos agredidas”.

¿Por qué cambiar los hechos?

El ataque perpetrado el 26 de septiembre frente al Palacio de Justicia de Iguala quedó inicialmente relegado en el análisis de los hechos, debido a que la atención se centró en lo que ocurrió al otro extremo de la ciudad, en Periférico Norte y avenida Juan N. Álvarez, donde según la PGR fueron secuestrados los 43 normalistas de Ayotzinapa, que permanecen desaparecidos desde esa noche.

Sin embargo, la necesidad de aclarar y comprender los hechos que se desarrollaron frente al Palacio de Justicia cobró nueva relevancia luego de que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes –enviado a México por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)– descubriera evidencias de que en las agresiones en este lugar no sólo participaron policías municipales, sino también policías estatales y federales.

El Grupo de Expertos, además, comprobó que en ese mismo punto estuvo presente personal del Ejército cuando los ataques eran perpetrados, sin que esta dependencia hiciera nada por auxiliar a los civiles que eran atacados.

Esclarecer los hechos ocurridos frente al Palacio de Justicia permitiría determinar si en las agresiones ocurridas en Iguala tienen responsabilidad directa no sólo corporaciones de seguridad pública municipales, sino también instituciones estatales y federales, lo cual ha sido negado sistemáticamente por la PGR.

Tal como concluyó el Grupo de Expertos, frente al Palacio de Justicia de Iguala fueron realizadas distintas agresiones contra civiles, coordinadas por policías de los tres órdenes.

Primero, policías municipales, estatales y federales detuvieron ahí un autobús con entre 10 y 15 normalistas, los cuales fueron desaparecidos.

Luego, en una segunda acción, agentes de estas tres corporaciones detuvieron en ese mismo punto a un segundo autobús con normalistas, los cuales lograron huir, abandonando el vehículo.

La existencia de este autobús fue omitida por las autoridades en su “verdad histórica”, sin que hasta la fecha haya aclarado esta irregularidad en la investigación.

Según la hipótesis del Grupo de Expertos, los autores del ataque intentaban proteger un cargamento de droga oculto en ese autobús, mismo que los estudiantes de Ayotzinapa habían abordado, sin saber su carga oculta.

En la averiguación previa de la PGR existe una declaración firmada por el chofer de este autobús, en la cual reconoce plenamente a sus agresores como agentes federales, estatales y municipales.

Pocos minutos después de que en este punto se denunciara la acción coordinada de estos tres corporativos policiacos, según la versión de los sobrevivientes, fue cuando se dio la última agresión: la emboscada de hombres armados, divididos en distintos grupos y dispuestos a lo largo de la carretera, en la que fueron baleados los taxis de Aureliano y Enrique, así como el autobús de los Avispones.

Sobre todos estos hechos se tiene también comprobada la existencia de un video de seguridad captado por las cámaras de vigilancia del Palacio de Justicia de Iguala, el cual permitiría comprobar los testimonios de los sobrevivientes (incluido el del chofer que confirmó la participación activa de policías estatales federales). Sin embargo, tal como denunció el Grupo de Expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, este video se encuentra hasta la fecha extraviado.

Epílogo: abandono de víctimas

Según la “verdad histórica”, Aureliano y Enrique fueron atacados por fuerzas de seguridad pública, y en un supuesto reconocimiento de responsabilidad, las autoridades estatales y federales les hicieron todo tipo de promesas de atención: una indemnización por los daños sufridos en su persona y en sus propiedades; una casa para cada uno; becas de por vida para todos sus hijos en edad escolar; apoyos productivos para que pudieran emprender un negocio; una concesión de taxi; e incluso a Aureliano le ofrecieron una pensión vitalicia de 15 mil pesos, debido a que sus lesiones le impiden retomar su actividad laboral.

Nada de ello, sin embargo, ha sido cumplido.

La pensión “vitalicia” para Aureliano sólo duró tres meses, y luego se la redujeron a 5 mil pesos.

–¿Con ese dinero, alcanza usted a cubrir sus necesidades, y las de su familia?

–Claro que no… yo sufrí fractura múltiple en ambos huesos de la pierna, tibia y peroné, tengo una placa que me sostiene los huesos, pero aún así, no puedo caminar bien, pasé diez meses sin poder andar, y ahora camino con bastón, pero con mucho dolor… esto te lo cuento porque para cobrar esos 5 mil pesos tengo que ir hasta Chilpancingo, y para ir a esa ciudad tengo que tomar un taxi particular, que me lleve y me traiga, porque no puedo permanecer con la pierna doblada. Ese taxi me cobra mil pesos, así que de lo que recibo, inmediatamente tengo que pagar una quinta parte; de lo que me sobra, pago mil 500 pesos de renta, conservo mil pesos para vivir con eso todo el mes, y el resto se lo entrego a la mamá de mis tres hijas. Y por supuesto ese dinero no les alcanza a ellas para cubrir sus necesidades de estudio, de alimentación, de salud…

Enrique, por su parte, tuvo la suerte de que su lesión sanó favorablemente. “Puedo llevar una vida casi normal, puedo trabajar”, dice, pero la indemnización por los daños que el ataque de las fuerzas de seguridad pública le causó quedó en promesa.

Sólo recibió un apoyo: una donación del gobierno estatal para que pudiera comprar un auto usado y acondicionarlo como taxi.

Esa es toda la reparación del daño que les han cumplido.

Además, Aureliano y Enrique no han sido informados sobre el proceso emprendido por las autoridades para sancionar a sus atacantes.

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

Getty Images
La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

Getty Images
Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

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Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

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Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

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Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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