El ataque contra periodistas en México ha empeorado en los últimos tres años: CIDH
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El ataque contra periodistas en México ha empeorado en los últimos tres años: CIDH

En los últimos tres años, pese a las leyes y los mecanismos de protección, el clima de violencia contra los periodistas en México ha empeorado y en algunas entidades es “difícil o imposible” ejercer el periodismo, así lo evalúa Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
2 de octubre, 2015
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Rubén Espinosa había acudido al acto donde se volvió a colocar la placa de Regina Martínez, periodista asesinada en Veracruz en 2012. //Foto: Cuartoscuro

Rubén Espinosa había acudido al acto donde se volvió a colocar la placa de Regina Martínez, periodista asesinada en Veracruz en 2012. //Foto: Cuartoscuro

En los últimos tres años, pese a las leyes y los mecanismos de protección, el clima de violencia contra los periodistas en México ha empeorado y en algunas entidades es “difícil o imposible” ejercer el periodismo. Así lo evalúa Edison Lanza, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), luego de hablar con víctimas, organizaciones y autoridades del país.

Por ello, entre las recomendaciones al Estado mexicano está “evaluar y fortalecer” los mecanismos de protección a periodistas, pues en casos como el del fotoperiodista Rubén Espinosa –una de las cinco personas asesinadas en un departamento en la colonia Narvarte–, “algo pasó, hubo un error de procedimiento que no funcionó”, dice el relator en entrevista con Animal Político.

Lanza forma parte de la delegación de la CIDH, integrada por la presidenta, Rose-Marie Belle Antoine, comisionados y el secretario ejecutivo, que realizó una visita in loco en México durante una semana.

El relator se enfocó en recabar información sobre la seguridad de los periodistas, pues la “compleja situación” que vive el país ha dejado 70 periodistas asesinados en la última década, lo que coloca a México como el país de la región con más asesinatos de comunicadores. Además, mientras en 2014 hubo 14 asesinatos, en lo que va de 2014 suman 6, lo que demuestra que lejos de mejorar, el panorama “empeora”.

Atentar contra los periodistas, dice, impide que la información llegue a los ciudadanos y eso, “afecta la democracia”. Además, en México, los agresores son integrantes del crimen organizado y agentes estatales, lo que hace más complejo el problema.

Este viernes 2 de octubre, la CIDH dará a conocer las conclusiones preliminares de la visita que inició el pasado 28 de septiembre. Mientras que el relator prepara un informe de continuidad al diagnóstico elaborado en 2010 sobre la libertad de expresión en México.

Entre sus conclusiones tras su encuentro con periodistas, organizaciones y autoridades es que México debe revisar los mecanismos de protección, una herramienta que “puede ser muy útil para salvar vidas” y ha demostrado su utilidad en otros países.

Si bien el Mecanismo de Protección a Defensores de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación atravesó por una “etapa crítica” en un inicio, “está funcionando en forma relativamente adecuada”.

Sin embargo, México debe afrontar “el desafío” que implica “fortalecer el mecanismo y ganar credibilidad”. Una de las medidas para lograrlo es “evaluar si son eficaces las medidas que se están adoptando”, porque en algunos casos no han funcionado.

El caso de Rubén Espinosa, dice, pone en el centro de debate la “credibilidad” que debe ganarse. El fotoperiodista no tenía confianza en los mecanismos de protección de Veracruz ni nacional y los funcionarios sostienen que cuando le ofrecieron protección, él lo rechazó.

“Ahí hay una zona gris, que ahora no tengo elementos para determinar si el mecanismo pudo haber hecho algo más para protegerlo, si hubiera adoptado medidas de protección de oficio. Eso es uno de los casos que tiene que llamar la atención porque algo pasó. Hay un error ahí de procedimiento que no funcionó”, afirma Lanza.

El mecanismo debe trabajar en aspectos para hacerlo más eficaz como “la prontitud” con la que se actúe ante una situación de riesgo, la capacitación de los analistas que reciben los casos y asegurarse que las medidas adoptadas sean efectivas.

Además, transparentar la actuación del mecanismo sobre el número de personas protegidas y la distribución de los recursos, además de medidas de prevención y difusión para que los periodistas conozcan estos mecanismos.

Veracruz, “lugar de guerra”

Veracruz fue el estado elegido para la observación en materia de libertad de prensa debido a que presenta mayores niveles de violencia con 15 periodistas asesinados. La entidad, dice Lanza, “es un lugar de guerra entre el crimen organizado y el Estado y en el ‘fuego cruzado’ quedan los periodistas y defensores de derechos humanos”.

Los periodistas de esta entidad son amenazados por distintos actores como el crimen organizado y agentes estatales que están en complicidad, como quedó demostrado en el caso de Moisés Sánchez.

Se vive “un contexto crítico” en la entidad debido a una mezcla de inseguridad, agentes cómplices con el crimen e impunidad, lo que genera un clima de “temor para ejercer el periodismo”, aunado a los salarios precarios de los periodistas.

En esta visita, Lanza se entrevistó con el gobernador Javier Duarte quien se deslindó de cualquier responsabilidad en el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa y la activista Nadia Vera; además le insistió que los crímenes ocurrieron en el Distrito Federal y no en Veracruz.

Duarte aseguró al relator que los asesinatos y amenazas contra los periodistas se deben al crimen organizado y cuando ha habido funcionarios municipales involucrados, los casos se han resuelto.

Además, el gobernador trató de convencer que en Veracruz existe libertad de prensa pues hay periodistas críticos que ejercen su labor con libertad y también funciona mecanismo de protección para periodistas en la entidad.

Sin embargo, si bien estos instrumentos de atención para aquellos que viven una situación de peligro son importantes, en Veracruz sólo se trata de “un primer remedio,  son los primeros auxilios”, pero el aspecto fundamental es “terminar con la impunidad”.

Una muestra es que en la entidad, algunos los asesinatos de periodistas no inician con las líneas de investigación sobre su labor y en otros, simplemente se deja de investigar, pese a la demanda de las familias, como ocurre con el caso de Moisés Sánchez.

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Quién es Kamala Harris, primera mujer negra candidata a vicepresidencia de EU

Tras mucha especulación en Estados Unidos, el candidato demócrata a la presidencia anunció quién será su "número dos" en la carrera a la Casa Blanca.
11 de agosto, 2020
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Kamala Harris

Getty Images

Joe Biden luchará por la Casa Blanca junto a Kamala Harris.

El candidato demócrata a la presidencia anunció este martes que la senadora será su número dos en la campaña contra Donald Trump de cara a las elecciones de noviembre.

El veterano político ya había adelantado que sería una mujer y había más de una decena de nombres en juego.

“Tengo el gran honor de anunciar que escogí a @KamalaHarris -una valiente luchadora en defensa de los menos poderosos y de los mejores funcionarios públicos del país- como mi compañera de fórmula ”, señaló Biden en Twitter.

Biden destacó además la labor de Harris como fiscal general de California, donde se puso frente a “los grandes bancos, levantó a la clase trabajadora, protegió a mujeres y niños del abuso”.

“Estaba orgulloso entonces, y lo estoy ahora de tenerla como mi compañera en esta campaña”.

Harris se convertirá en la primera mujer afroestadounidense en ser candidata a la vicepresidencia del país.

La elección era crucial en un momento de crisis política, social, sanitaria y económica en Estados Unidos.

Y tenía que ser alguien a quien los demócratas consideraran “presidenciable”, dada la avanzada edad de Biden, 77 años, y la posibilidad de que, de ganar, opte por no presentarse a la reelección en cuatro años.

“Me siento honrada de unirme a como la candidata de nuestro partido a vicepresidente, y haré todo lo posible para convertirle en nuestro comandante en jefe”, aseguró Harris en Twitter.

¿Quién es Kamala Harris?

La política demócrata nació en Oakland, California, en una familia de inmigrantes: una madre originaria de India y un padre nacido en Jamaica.

Tras el divorcio de sus padres, Harris fue criada principalmente por su madre hindú, una investigadora especializada en el cáncer de mama y activista de derechos civiles.

Harris creció ligada estrechamente a su herencia en el sur de Asia, acompañando a su madre en sus visitas a India.

Kamala Harris

Getty Images
Harris tiene familia de India y Jamaica.

No obstante, la californiana ha subrayado que su madre adoptó la cultura afroestadounidense de Oakland, sumergiendo a sus dos hijas -Kamala y su hermana menor, Maya- en ella.

“Mi madre siempre entendió muy bien que estaba criando a dos hijas negras”, escribió Harris en su autobiografía The Truths We Hold.

“Sabía que su país de adopción vería a Maya y a mí como niñas negras y estaba determinada en asegurarse que nos convertiríamos en mujeres negras orgullosas y con confianza en nosotras mismas“.

Harris estudió en la Universidad Howard, uno de los prominentes e históricos centros afroestadounidenses de estudios superiores del país, que ella describió entre las experiencias más formativas de su vida.

La destacada política asegura que ella siempre ha estado cómoda con su identidad y se describe a sí misma como “estadounidense”.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

En 2019, consideró en declaraciones al diario The Washington Post que no se debería encajar a los políticos en compartimentos según el color o su historial.

“Mi punto era: yo soy quien soy. Y me siento bien con eso. Quizá tú tengas que descifrarme, pero a mí me parece bien”.

Ascendiendo puestos en el ámbito de la Ley y el Orden

Tras cuatro años en Howard, Harris se trasladó a la Universidad de California, Hastings, para conseguir un título en Derecho y empezar su carrera en la Oficina del Fiscal de Distrito del condado de Alameda.

Se convirtió en fiscal de distrito -el máximo puesto en esa área- de San Francisco en 2003, antes de convertirse en la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California, el principal abogado y funcionario encargado del cumplimiento de la ley en el estado más poblado del país.

Senadora Kamala Harris.

Getty Images
Harris no deja de acumular hitos: fue también la primera mujer y la primera afroestadounidense en ganar el puesto de fiscal general de California.

En sus cerca de dos mandatos en ese cargo, Harris se ganó la reputación de estrella ascendente del Partido Demócrata, lo que le impulsó para convertirse en senadora por California en 2017.

Desde su elección al Congreso estadounidense, la ex fiscal se granjeó gran apoyo entre los progresistas de la formación por su riguroso cuestionamiento al entonces nominado al Tribunal Supremo Brett Kavanaugh y al fiscal general William Barr en sus respectivas audiencias ante el Senado.

Aspiraciones a la Casa Blanca

Cuando lanzó su candidatura a la presidencia ante más de 20,000 seguidores en Oakland el año pasado, esta fue recibida con entusiasmo.

Pero a medida que se adentró en la carrera, Harris no logró articular una base sólida para su campaña, ofreciendo respuestas confusas sobre temas cruciales como el sistema sanitario.

También fue incapaz de capitalizar el gran fuerte de su candidatura: su gran habilidad en los debates, donde pudo demostrar su ventaja como ex fiscal, a menudo poniendo a Biden contra las cuerdas.

Kamala Harris y Joe Biden en un acto de campaña.

Getty Images
Harris anunció su apoyo a la candidatura de Biden después dos meses después de que pusiera fin a sus propias aspiraciones presidenciales.

La demócrata de California trató de mantenerse en la fina barrera entre el ala progresista y moderada del partido, pero acabó sin llamar la atención de ninguno de estos bandos, poniendo fin a su candidatura en diciembre, incluso antes de las primeras votaciones.

En marzo, Harris ofreció su apoyo al exvicepresidente Biden, asegurando que haría “todo en su poder para ayudarle a convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos”.

Historial contra el crimen y la policía

Su breve campaña a la presidencia puso el foco en su historial como principal fiscal de California.

Pese a sus inclinaciones más izquierdistas en asuntos como el matrimonio homosexual o la pena capital, Harris se enfrentó a repetidos ataques por no ser lo suficientemente progresista, y fue el blanco de un devastador artículo de opinión de la catedrática de Derecho de la Universidad de San Francisco Lara Bazelon.

Kamala Harris y signos de campaña.

Getty Images
Harris también presentó su candidatura para convertirse en la nominada demócrata a la presidencia, pero no consiguió suficiente respaldo.

Escrito al principio de la campaña de Harris, la profesora consideró que la candidata había evitado en gran medida las batallas progresistas que estuvieran relacionadas con asuntos como la reforma policial, sobre las drogas o condenas injustas.

Harris, que se describió a sí misma como “la fiscal progresista”, trató de enfatizar las partes de su legado de tendencia más izquierdista, como requerir a algunos agentes especiales del Departamento de Justicia de California que portaran cámaras corporales -el primer estado en ponerlas en práctica- o lanzar una base de datos que ofreció acceso al público a estadísticas sobre crimen.

Pero sus esfuerzos no consiguieron el apoyo esperado.

Kamala Harris

Getty Images
Ahora tiene ante sí una nueva oportunidad para llegar a la Casa Blanca.

“Kamala es la policía”, se convirtió en una frase habitual en las primarias demócratas, frustrando sus intentos de ganarse a la base más liberal del partido.

No obstante, su historial puede resultar beneficioso en las elecciones presidenciales cuando los demócratas tratan de ganar el apoyo de votantes moderados o independientes.

Con las actuales tensiones raciales en el país, además, crece el escrutinio sobre la brutalidad policial y Harris ha tomado un rol destacado, utilizando su altavoz para amplificar las voces más progresistas.

En intervenciones de televisión, Harris ha pedido cambios de las prácticas policiales en todo Estados Unidos; en Twitter, ha abogado por la detención de los agentes que mataron a Breonna Taylor, la mujer afroestadounidense de 26 años de Kentucky; y suele hablar con frecuencia de la necesidad de desmantelar el racismo sistémico en el país.

Imagen de promo mostrando a Joe Biden y Donald Trump.

BBC
En estas elecciones presidenciales Trump se juega la reelección y Biden pasar de exvicepresidente a presidente.

En cuanto a la controvertida apuesta por “retirar la financiación” de la policía para derivar los fondos a programas sociales -un planteamiento al que se opone Biden-, Harris suele contestar con evasivas, pidiendo en su lugar “reinventar” el concepto de seguridad pública.

Harris ha considerado a menudo que su identidad la sitúa en una posición idónea para representar a aquellos en los márgenes de la sociedad.

Si ella y Biden consiguen llegar a la Casa Blanca, tendrá la oportunidad de demostrarlo.


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